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RADIO FRANCISCANA

viernes, 24 de septiembre de 2021

24 de septiembre, Santoral Franciscano: San Pacífico de San Severino

San Pacífico de San Severino (1 de marzo de 1653 - 24 de septiembre de 1721) fue un religioso italiano. Es venerado como santo en la iglesia católica.
Carlo Antonio Divini nació en San Severino, hijo de Antonio M. Divini y Mariangela Bruni. Sus padres murieron pronto después de su confirmación católica cuando sólo tenía tres años. 
Sufrió muchas penurias hasta diciembre de 1670, cuando tomó el hábito franciscano en el Orden de los Reformati en Forano, en Ancona. Pacífico fue ordenado el 4 de junio de 1678, convirtiéndose en Lector (o Profesor) de Filosofía desde 1680 a 1683. Después de seis años trabajó como misionero católico entre los alrededores. Durante 29 años sufrió enfermedades e incluso se quedó ciego. Incapaz después de participar en misiones se dedicó a la vida contemplativa. Siempre decía que "dio sus males con paciencia angelical, fue bendecido con varios milagros y se vio favorecido por Dios con el éxtasis". A pesar de que era una víctima, desde 1692 hasta 1693 ocupó el cargo de guardián en el convento de Maria delle Grazie en San Severino, donde falleció más tarde. Su causa de beatificación se inició en 1740, fue beatificado por el Papa Pío VI, el 4 de agosto de 1786 y fue canonizado solemnemente por el Papa Gregorio XVI, el 26 de mayo de 1839. 
Su fiesta se celebra el 24 de septiembre.
En alabanza de Dios y su siervo Francisco. Amén.
FUENTE: WIKIPEDIA.ORG
FOTO: WIKIPEDIA.ORG

miércoles, 22 de septiembre de 2021

22 de septiembre, Santoral Franciscano: San Ignacio de Santhia

Nació en Santhià, pueblo de la provincia de Vercelli en el Piamonte italiano, el año 1686. De joven entró en el seminario, cursó la carrera eclesiástica y recibió la ordenación sacerdotal en 1710. Más tarde se sintió llamado a la vida religiosa e ingresó en la Orden Capuchina a la edad de 30 años con la intención de marchar a misiones. Destacó por su celo y asiduidad en la administración del sacramento de la penitencia y en la dirección de las almas, ministerios a los que se consagró durante 25 años, hasta que, por su sabiduría y prudencia lo nombraron maestro de novicios, oficio que desempeñó 14 años. Además, atendió a los heridos en tiempo de guerra en los hospitales de Asti, Alessandria y Vinovo, y le preocupó siempre enseñar el catecismo a los niños. Murió en Turín, donde había estado muchos años atendiendo tanto a pobres como a grandes personajes, el 22 de septiembre de 1770. Fue canonizado por San Juan Pablo II el año 2002.
FUENTE: FRANCISCANOS.ORG
FOTO: FRANCISCANOS.ORG

martes, 21 de septiembre de 2021

21 de septiembre, Santoral Franciscano: Beata Delfina de Glandeves

Martirologio Romano: En Apt, de la Provenza, beata Delfina, esposa de san Elzeario de Sabran, con el cual prometió guardar la castidad y después de su muerte permaneció en la pobreza y en la oración. († 1358/1360)
Fecha de beatificación: 24 de julio de 1694 por el Papa Inocencio XII
Breve Biografía
Delfina de Signe, nació hacia 1284 en Puy Michel en los montes del Luberón, Francia, de la noble familia Glandèves. Una encantadora figura de mujer que pasa por el mundo llevando a todas partes la luz de su gracia, el perfume de la virtud, el calor de su afecto. No era una santidad ruidosa, que haya marcado la historia de su tiempo, sino una santidad delicadamente femenina que se difundió a su alrededor como linfa silenciosa y generosa para alimentar en el bien a cuantos estuvieron a su alrededor a lo largo de su vida.
Desde niña su presencia fue luz y consuelo para su familia. A los 12 años ya estaba prometida a un joven no inferior a ella por su gentileza, nobleza de sangre y belleza de alma. Elzeario, el novio, era hijo del Señor de Sabran y conde de Ariano en el reino de Nápoles. Desde el nacimiento su madre lo había ofrecido en espíritu a Dios y más tarde un austero tío lo había educado en un monasterio. Las bodas tuvieron lugar cuatro años más tarde. Fue un matrimonio “blanco” porque los dos jóvenes esposos escogieron la castidad, un medio de perfección espiritual más alto y arduo. En el castillo de Ansouis, los dos nobles cónyuges vivieron no como castellanos sino como penitentes; no como señores feudales sino como ascetas dignos de los tiempos heroicos de la primitiva Iglesia.
Pasados al castillo de Puy Michel, entraron a la Tercera Orden Franciscana. Su vida interior se enriqueció con una nueva dimensión, la de la caridad, mediante la cual ellos, ricos por su condición, se hicieron humildes y pobres para socorrer a los pobres. Delfina y su esposo a más de las penitencias, oraciones y mortificaciones, se dedicaron a todas las obras de misericordia, destacándose en todas.  Cuando Elzeario fue enviado a su ducado de Ariano como embajador en el reino de Nápoles, la actividad benéfica de los dos esposos continuó en un ambiente todavía más difícil. En medio de tumultos y rebeliones, los dos Santos fueron embajadores de concordia, de caridad, de oración. Continuaron sus buenas obras multiplicando sus propios esfuerzos y sacrificios hasta conquistarse la admiración del pueblo. 
Elzeario murió poco después en París. Delfina en cambio le sobrevivió largo tiempo y honró la memoria de su esposo del mejor modo posible continuando las buenas obras e imitando sus virtudes. Tuvo la alegría de ver a su esposo colocado por la Iglesia en el número de los Santos. Ella, a los 74 años pudo reclinar su cabeza serena y feliz para el eterno descanso.
Murió en Calfières, el 26 de noviembre de 1358.
¡Felicidades a quien lleve este nombre!
Fuente: Franciscanos.net
Foto: Catholic.net

domingo, 19 de septiembre de 2021

19 de septiembre, Santoral Franciscano: San Francisco María de Camporosso

(Murió el 17 de septiembre y la Familia Franciscana celebra su memoria el 19 del mismo mes). Nació el año 1804 en Camporosso, pequeña aldea de la Liguria italiana. Desde niño fue muy piadoso y de joven cuidó el rebaño paterno. Estuvo luego de terciario y donado entre los conventuales, hasta que ingresó en los capuchinos, en los que hizo la profesión religiosa como hermano laico en 1826. Lo enviaron al convento de la Concepción de Génova como cocinero y enfermero y luego durante más de treinta años, recorrió como limosnero la ciudad y sus alrededores, edificando y haciendo bien a las gentes que, contra su voluntad, lo llamaban "el padre santo". Admiró a todos por sus virtudes evangélicas, era sorprendente la sabiduría espiritual con que hablaba, frecuentaba a los obreros del puerto franco que tanto lo apreciaban. Durante la epidemia del cólera que azotó Génova, ofreció generosamente su vida por los demás y atendiendo y consolando a los apestados resultó él mismo afectado por el mal, que lo llevó a la muerte el 17 de septiembre de 1866. Lo canonizó San Juan XXIII en 1962.
FUENTE: FRANCISCANOS.ORG

sábado, 18 de septiembre de 2021

18 de septiembre: San Jose de Copertino, patrono de los estudiantes

Nació el año 1603 en Copertino, pueblo del sur de Italia, de familia pobre y honrada. Desde joven mostró tener muy escasas las dotes intelectuales y las habilidades manuales. Superando muchas dificultades ingresó en la Orden de los franciscanos conventuales y sólo gracias a la fuerte ayuda de Dios llegó al presbiterado. Tras su ordenación sacerdotal se entregó de lleno al sagrado ministerio, inflamado en celo de las almas. Adornado de carismas singulares, éxtasis y levitaciones, por lo que es conocido como el "Santo de los vuelos", los superiores tuvieron que cambiarlo con frecuencia de un convento a otro huyendo del fanatismo popular. Descolló por su obediencia, humildad, paciencia y caridad para con los necesitados de Dios. Manifestó ardiente devoción a los misterios de la vida de Cristo, en especial la Eucaristía, y a la Madre de Dios. Sus biógrafos dicen que lograba transmitir su santa y franciscana alegría mediante el modo de orar, enriquecido por atractivas composiciones musicales y versos populares que entusiasmaban a sus oyentes, reavivando su devoción. Murió en Ósimo (Marcas) en 1663.
En alabanza de Cristo y su siervo Francisco, amén
FUENTE: FRANCISCANOS.ORG
FOTO: FRANCISCANOS.ORG

martes, 14 de septiembre de 2021

13 de septiembre, San Antonio de Padua como cada 13 de mes en San Francisco de Lima

Como cada 13 de mes, celebramos en San Francisco de Lima, la devoción a San Antonio de Padua. 
También conocido como san Antonio de Lisboa (Lisboa, Reino de Portugal, 1191 a 1195 - Padua, 13 de junio de 1231), fue un sacerdote de la Orden Franciscana, predicador y teólogo portugués, venerado como santo y doctor de la Iglesia por el catolicismo.
Su capacidad de prédica era proverbial, al punto de ser llamado "Arca del Testamento" por Gregorio IX. Las citas bíblicas en los Sermones dominicales y Sermones festivi —ambas obras de su autoría acreditada— superaron el número de seis mil, lo que supone un nivel de conocimiento escolástico que justifica el título específico que se le adjudicó, doctor evangélico. Sus predicaciones —en particular la de la Cuaresma de 1231— alcanzaron un éxito notable. Sus palabras y obras ante la multitud de personas que acudían a escucharlo fue recogida con el lenguaje propio de la época en Assidua, la primera biografía de Antonio de Padua, escrita por un autor anónimo contemporáneo suyo:
Reconducía a la paz fraterna a los desavenidos, (...) hacía restituir lo sustraído con la usura y la violencia (...). Liberaba a las prostitutas de su torpe mercado y disuadía a ladrones famosos por sus fechorías de meter las manos en las cosas ajenas (...). No puedo pasar por alto cómo él inducía a confesar los pecados a una multitud tan grande de hombres y mujeres, que no bastaban para oírles ni los religiosos, ni otros sacerdotes, que en no pequeña cantidad lo acompañaban.​
Antonio de Padua fue el segundo santo más rápidamente canonizado por la Iglesia, tras san Pedro Mártir de Verona. Es uno de los santos católicos más populares y su culto se encuentra extendido universalmente. Su festividad se celebra el 13 de junio.
FUENTE: WIKIPEDIA.ORG
FOTO: https://jpelsous.tumblr.com/

14 de septiembre, cumpleaños de Fray José de Guadalupe Mojica

Crescenciano Abel Exaltación de la Cruz José Francisco de Jesús Mojica Montenegro y Chavarín (San Gabriel, Jalisco, 14 de septiembre de 1895 - Lima, 20 de septiembre de 1974), de nombre artístico José Mojica y también conocido en el ámbito religioso franciscano como Fray José de Guadalupe Mojica, fue un actor, tenor y sacerdote mexicano.
Nació en San Gabriel, Jalisco, México, en 1895. Poco tiempo después, a la muerte de su padre, emigró su madre con él a la Ciudad de México, donde ingresó en el colegio Saint Marie y continuó luego sus estudios en la Escuela Elemental No 3 y en el Colegio de San Ildefonso, ubicado en el centro de la ciudad. Sus anhelos de estudiar en el ITI se vieron recompensados, pero al poco tiempo abandonó los estudios de agronomía. Durante este lapso, estudió canto en el Conservatorio Nacional de Música, bajo la batuta del maestro José Pierson -máxima autoridad del bel-canto de aquellos años, descubridor de Pedro Vargas, Juan Arvizu, Hugo Avedaño, Jorge Negrete- y del doctor Alfonso Ortiz Tirado, quien le aconsejó abrazar esa nueva vocación.
Debutó como tenor en el Teatro Ideal. Después, participó en la puesta en escena de la obra El barbero de Sevilla, el 5 de octubre de 1916, en el Teatro Arbeu (hoy Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada), donde alcanzó su consagración.
La incipiente ambición le llevó a emigrar a Nueva York durante la Primera Guerra Mundial. Allí, comenzó a buscar audiciones al tiempo que para su subsistencia trabajaba como lavaplatos​ en un restaurante de lujo. La oportunidad le llegó al integrarse a una compañía de teatro llevando la interpretación de papeles secundarios. Allí conoció al compositor cubano Ernesto Lecuona, quien al descubrir su talento lo llevó a Hollywood para cantar en la película La cruz y la espada, en 1934.
Seguidamente, lo presentó en La Habana (Cuba), donde interpretó obras como "Canto Siboney", "Siempre en mi corazón" y la romanza "María la O", páginas que dejó grabadas para la RCA Víctor.
Otra gran oportunidad surgió al ser reconocido por Enrico Caruso,​ quien al escucharle le encauzó hacia la Compañía Ópera de Chicago. Siguiendo la recomendación de Caruso, complementó su preparación en los idiomas inglés, francés e italiano, además de equitación, danza y atletismo. La prueba de fuego para José se presentó al debutar al lado de la diva escocesa Mary Garden, quien era directora de la Compañía de Ópera de Chicago, durante la puesta en escena de la obra Pelléas et Mélisande, de Claude Debussy, en el Metropolitan Ópera House, dónde alcanzó un éxito enorme en el papel de Pelléas.
Ya consagrado en el ambiente operístico, alternó con grandes figuras como Lily Pons y Amelita Galli-Curci, y fue invitado por el sello Edison para grabar discos de canto operístico y canciones tradicionales de México.
A raíz de la creciente fama, fue invitado a incursionar en el cine de Hollywood, donde debutó en el filme de James Tinling, One Mad Kiss, alternando con Antonio Moreno. Su estadía en los sets fílmicos norteamericanos se prolongó hasta 1938 cuando, ya convertido en gran figura del cine, a la altura de Nelson Eddy o Howard Keel, decidió continuar su actividad artística en México.
Continuó filmando en México, donde El capitán aventurero (1938) elevó su notoriedad en el medio artístico de ese país. La gran fama desarrollada le permitió adquirir la Antigua Villa Santa Mónica, en San Miguel de Allende, Guanajuato, México para regalársela a su madre, quien la habitó desde 1930 hasta su muerte en 1940.
Seminarista franciscano
Precisamente, la muerte de su madre le llevó a una depresión, que le hizo reconsiderar la idea de ser religioso. El acercamiento de toda su vida, por medio de su madre, a la religión católica, y su participación en la película La curz y la espada, donde tuvo contacto con la vida monástica, se presenta oportuna para decidir cambiar drásticamente el rumbo de su vida, y consagrar su vida a Dios por medio de la Orden Franciscana. Él mismo en alguna ocasión declaró que la decisión también fue influida por una aparición de Teresita de Jesús, quien le encomendó seguir los pasos de la religión. En fin, indudablemente la muerte de su madre operó en él un cambio. Y esto propició un alejamiento relativo de los escenarios, inclusive del cine, y que el afamado cantante y actor se deshiciera de todas su propiedades y pertenencias. Es significativa su participación en el filme argentino Melodías de América, donde su interpretación de la canción "Solamente una vez" mostraba indicios de su inminente decisión.​ Al respecto, el narra en su película biográfica ("Yo, pecador"), que es Agustín Lara quien le compone esta canción al enterarse que ya no se dedicaría al medio artístico, por su consagración. En 1942, ingresó al seminario Franciscano de Cuzco, en Perú, en el que adoptó el nombre de Fray José de Guadalupe Mojica. Después, se trasladó al monasterio de San Antonio de la Recoleta, y culminó con su ordenación como sacerdote en 1947, en el templo Máximo de San Francisco de Jesús, en la misma ciudad de Lima, Perú. No obstante dicho acontecimiento no significó el fin de su trayectoria, ya que la fama le ayudó a reunir fondos para la instauración de un seminario en Arequipa, recorriendo Argentina y otros países más.
Yo, pecador
Hacia 1942, decidió escribir el libro Yo pecador, Editado por Editorial Jus México en 1952, donde narra la historia de su vida y habla de su conversión a la vida religiosa. El libro sirvió de argumento para una película en la cual participó también, y cuyo principal protagonista fue el actor Pedro Geraldo.​
Popularidad y Homenaje en Bellas Artes[editar]
Su popularidad en la década de los años cincuenta fue enorme. Actuó ante Pio XII, y ante los presidentes de numerosos países. En 1953 escribió el guion de la película El pórtico de la gloria, una película que rodó durante la gira del orfeón por España y en la que aparecía con el hábito franciscano. Aprovechó una pausa del rodaje para trasladarse a Bilbao, donde convivió durante unos días con la comunidad de franciscanos de Irala. Desde allí se acercó a la basílica de Nuestra Señora de Begoña, donde celebró una misa.​
Hacia 1969, fue objeto de un sentido homenaje organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, en la Ciudad de México. Regresó posteriormente a su vida religiosa en el convento de San Francisco en Lima, Perú.
Murió en 1974 después de una grave hepatitis, y fue atendido por su comunidad. Anteriormente, a causa de unas graves deficiencias en la circulación arterial, le habían amputado una pierna en el hospital de Lima.​ Su cuerpo fue enterrado en las catacumbas del convento.
FUENTE: WIKIPEDIA.ORG
FOTO: WIKIPEDIA.ORG