Buscar en la Página

RADIO FRANCISCANA

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Vida de San Francisco de Asís- Nuestro Padre

martes, 18 de septiembre de 2018

Examen de Conciencia - Padre Salvador Herrera

17 de Setiembre: Impresión de las llagas de San Francisco de Asís

lunes, 17 de septiembre de 2018

FIESTA DE LA IMPRESIÓN DE LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO REFLEXIÓN DEL EVANGELIO 17 SET 2018

17 de Setiembre: La impresión de las llagas de San Francisco de Asís

De la Homilía de S. S. el beato Juan Pablo II, en el monte Alverna el día 17 de septiembre de 1993

"Por aquí pasó el Poverello de Asís. Aquí reveló el gran amor que ardía en su corazón. Ese amor lo hizo semejante al Amado, al Crucificado: «Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús» (Gál 6,17). Las palabras de Pablo se cumplieron en él admirablemente.
Los estigmas, las cicatrices de la pasión de Cristo en el cuerpo de Francisco, eran el signo singular mediante el cual se revelaba la cruz que cada día cargaba sobre sí, en el sentido más literal del término. ¿No dijo Jesús: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame... Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará»? (Lc 9,23-24).
Francisco abrazó toda la verdad de esta paradoja. El Evangelio fue para él su pan de cada día. No se limitaba a leer sus Palabras, sino que a través de las expresiones del texto revelado trataba de descubrir a Aquel que es el Evangelio mismo. En Cristo, en efecto, se revela hasta el fondo la economía divina: «perder» y «ganar» en sentido definitivo y absoluto. Con su existencia Francisco anunció y sigue anunciando también hoy la palabra salvadora del Evangelio.
Los estigmas que Francisco recibió en este lugar, La Verna, constituyen un signo particular. Son el testimonio íntimo de la verdad del Poverello. De manera auténtica y profunda «se gloriaba de la cruz de Cristo», y de nada más: solamente «de la cruz de nuestro Señor Jesucristo». Se trata de un signo de semejanza en virtud del amor. Lo dice el apóstol Pablo y lo repite Francisco de Asís: por medio de la cruz de Cristo y gracias a la fuerza del amor «el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo» (Gál 6,14). El mundo no quiere ser crucificado: escapa de la cruz. El hombre aborrece ser «crucificado para el mundo». Así era en tiempos de Francisco y así es también hoy. La lucha entre el mundo y la cruz existe desde siempre, ¡es lucha con la cruz de la salvación!
Podría parecer, por tanto, que Francisco se ha convertido prácticamente en un testigo poco actual o inútil. Quien dice a Cristo: «Tú eres mi bien. Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen» (Sal 16,2), parece ir contra la mentalidad contemporánea. En efecto, el hombre con frecuencia no reconoce al Señor; quiere ser él el señor de sí mismo y del mundo. Por esta razón, el mensaje de Francisco es signo de contradicción. Un mensaje de este tipo debería ser rechazado y, en cambio, cada vez se lo busca más.
Se trata de un mensaje que constituye un llamamiento apremiante a volver a Cristo, a redescubrir en su cruz «el camino y la antorcha de la verdad» (San Buenaventura): la verdad que nos hace libres, porque nos hace discípulos del Maestro divino.
El itinerario espiritual de san Francisco se distinguió por este seguimiento fiel del Hombre-Dios, cuya renuncia y despojo total se esforzó por imitar sin reservas. Esto hizo de él, como dice san Buenaventura, «este pobre muy cristiano» por excelencia (cf. LM 8,5). Este itinerario-seguimiento alcanzó su culmen en La Verna con la impresión de los estigmas. Aquel momento, a pesar del desgarramiento de la carne, fue su grito de victoria, análogo al de san Pablo: «Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús» (Gál 6,17).
La estigmatización de La Verna representa así la conformación visible con la imagen de Cristo que hace de Francisco el ejemplo en el que todo cristiano puede inspirarse en su camino de acercamiento progresivo a Dios creador y redentor. Al respecto son significativas las palabras pronunciadas por el Poverello al concluir su vida: «He cumplido mi misión; que Cristo os enseñe la vuestra» (LM 14,3).
Estas palabras no representan un complaciente repliegue sobre sí mismo, sino la humilde acción de gracias por cuanto el Señor había realizado en él. Su sentido es el siguiente: que Cristo os enseñe, como hizo conmigo, a ser sus discípulos. En especial, son dos las enseñanzas del Maestro divino que Francisco siguió con total fidelidad: obedecer al Papa, vicario de Cristo en la tierra, y venerar e imitar a su santísima Madre María.
La legitimación de su actuación en la Iglesia, también con la fundación de una nueva orden religiosa, depende completamente de las palabras del primer capítulo de la regla: «El hermano Francisco promete obediencia y reverencia al Señor Papa». En esta, perspectiva, poco antes de morir, recomendaba a sus discípulos «la fidelidad a la santa Iglesia romana» (LM 14,5).
San Francisco, además, «mostraba un amor inefable a la Madre del Señor Jesús», por haber hecho «al Señor de la majestad hermano nuestro», y «en ella principalmente, después de Cristo, depositaba su confianza» (LM 9,3). Imitó a María en su silencio meditativo, sobre todo después de haber sido honrado por Cristo, en este monte, con los signos de su pasión, para mostrar que cuanto mayores son los privilegios concedidos por Dios, tanto más tiene que humillarse quien los ha recibido. «El hombre evangélico Francisco», refiere san Buenaventura, «bajó del monte llevando consigo la efigie del Crucificado... dibujada en su carne por el dedo del Dios vivo»; y «consciente del secreto regio, ocultaba cuanto podía aquellos signos sagrados» (LM 13,5).
FUENTE: DIRECTORIOFRANCISCANO.ORG

domingo, 16 de septiembre de 2018

16 de Setiembre 2018 Gran Marcha por la Paz

Este domingo 16 de setiembre se realizó como cada año la Marcha por la Paz en la Basílica San Francisco de Lima.
Movimiento que empezó durante los años de terrorismo que azotó a nuestro país como una iniciativa de hacer un llamado a la paz en nuestro país.
Cada año la Marcha por la paz congrega a cientos de fieles, a los grupos juveniles que alberga la Basílica como también a las hermandades y fraternidades.
Este año estuvieron presentes la Hermandad de la Virgen de Chapi, la Cruz de Motupe, Evangelio Viviente grupo juvenil, San Judas Tadeo, San Hilarión, Legión de María, entre otros. También asistieron numerosos fieles que se congregan para acompañar este movimiento.
Antes del recorrido en el Atrio de la Basílica hizo la celebración eucarística Fray Michael Flores Fráquita OFM Guardián del Convento San Francisco. 
Estuvo también presente el Formador de los estudiantes Fray Rodolfo Ibáñez OFM.
Prensa Franciscana Perú presente en los acontecimientos de la iglesia con el espíritu franciscano llevando un mensaje de Paz y Bien a todos los hermanos.
MLNA


sábado, 15 de septiembre de 2018

Solemne Festividad en Honor a la Virgen Dolorosa, 15 de Setiembre 2018

El día de hoy 15 de Setiembre, se celebró en la Basílica San Francisco de Lima la Solemnidad en honor a la Virgen Dolorosa.
Celebró la eucaristía Fray Jorge Christopherson OFM.
Un poco de historia
La historia de la piedad cristiana, en la que María aparece al pie de la Cruz compartiendo la ofrenda de su Hijo, es contemplada con admiración tanto por los cristianos orientales como por los occidentales.
El Vaticano II sintetiza esta devoción asi: " Así también la Bienaventurada Virgen avanzó en peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo, hasta la cruz. Allí por voluntad de Dios estuvo de pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de madre que llena de amor, daba su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima.
En esto se realiza la comunión profunda entre madre e Hijo basada no sólo en la relación familiar sino también en la fe que condujo a María a cooperar en la obra de Jesús hasta la cima del Calvario.
El evangelista Juan nos narra con gran solemnidad que Jesús es el hombre de los Dolores que asume bien el sentido del sufrimiento (Is 53, 3).
Un camino de fe y devoción
En el siglo XI cuando en occidente empezaron a explicitarse la devoción a la Virgen de los Dolores, que tomará fuerza a lo largo del siglo XIII y a principios del siglo XIV se especificará como devoción a los siete Dolores.
En esta época se redacta el Officium de Compassione en memoria de los siete Dolores. En Herford (Paterbond) en 1011 se construyó un oratorio dedicado a Santa María al pie de la Cruz y a partir del siglo XIII se propaga desde Alemania la costumbre de dedicar capillas y altares a la Virgen de los Dolores, costumbre que se popularizó en España en los siglos XIV y XV. 
El Sacerdote flamenco Juan de Coundenberghe será el gran promotor de la Cofradía de los Dolores reconocida por la Santa Sede en el año 1517.
Ya en 1423 se había implantado en Colonia (Alemania) la fiesta de la Dolorosa como reacción a diversas profanaciones de imágenes de Cristo y María.
Se instituye como fiesta de la conmemoración de las Angustias y Dolores de la Bienaventurada Virgen María.
Siendo fecha escogida para su celebración el viernes posterior al tercer domingo de Pascua.
El misterio de la Madre Dolorosa en relación a Cristo y a la iglesia, se convierte en experiencia vital para el cristianismo no solo en relación al conocimiento de la historia de la salvación, sino también como fuente singular de consuelo y de esperanza para la vida cotidiana.
En 1668 se concedió a los siervos de María el privilegio de celebrar la misa de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María el tercer domingo de setiembre
Tal como la habían promovido desde principios del siglo XVI.
En 1814 el Papa Pío VII la extendió a toda la iglesia y el Papa Pío X la fijó en eel día 15 de setiembre octava de la Natividad de María.
Con categoría de memoria, la celebración del 15 de setiembre se denomina ahora "Nuestra Señora la Virgen de los Dolores".
En la exhortación apostólica Marialis Cultus, el Papa Pablo VI recordando la presencia de María en el ciclo anual de los misterios de Jesucristo y a la vez en las grandes fiestas Marianas, presenta la memoria del 15 de septiembre así:
"Después de esta solemnidad, hemos de considerar, sobre todo las celebraciones que conmemoran acontecimientos salvíficos, en los que la Virgen estuvo estrechamente vinculada a su Hijo como  la memoria de Nuestra Señora de los Dolores (15 de setiembre), ocasión adecuada para revivir un momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar junto al Hijo exaltado en la Cruz a la Madre que comparte su dolor".
Agradecemos a doña Liduvina Ormeño Apolaya encargada del culto a la Virgen de los Dolores en la Basílica San Francisco de Asís por la información brindada en el folleto que difunden a propósito de esta devoción que celebramos hoy en la Basílica San Francisco a las 10:00 a.m. y por la noche a las 7:00 p.m.
Paz y Bien! 
mlna