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miércoles, 11 de enero de 2017

¿Es posible leer el horóscopo “sólo por diversión”?

La lectura del horóscopo del día parece cosa que puede hacerse por simple diversión. Basta abrir el periódico local y encontrar las “previsiones diarias” cerca de las viñetas o de los pasatiempos. Si lo prefieres, también los encontrarás en una gran cantidad de páginas de internet.
Sucede que la Iglesia no considera que la astrología sea una “simple diversión”: sino que enseña que existen riesgos mucho más siniestros relacionados con las “artes de adivinación del futuro” – riesgos capaces de ponerte en contacto con la presencia del mal.
Lo primero, ¿qué es la astrología?
Se trata, básicamente, de considerar las posiciones de las estrellas y los movimientos de los planetas e interpretar cuál es su supuesta influencia en acontecimientos diversos, incluyendo la vida y el comportamiento de las personas. La astrología es una práctica antigua, con raíces muy anteriores al nacimiento de Cristo y presente en varias religiones paganas. Su objetivo principal es la predicción del futuro en base a las dinámicas de los cuerpos celestes.
Todo eso coloca a la astrología en la categoría de la “adivinación“, con la esperanza subyacente de que, si una persona pudiera saber como se desarrollará un determinado día, ella tendrá una especie de “poder” sobre el tiempo. En este sentido, la lectura de los horóscopos se presta a las estrategias del diablo.
Sólo Dios conoce el futuro, ya que Él no vive dentro de los límites del tiempo sino en la eternidad, en el eterno “ahora”. Todo lo que es, fue y será está siempre ante los ojos de Dios. Satanás y sus secuaces no conocen el futuro; sin embargo, por ser espíritus dotados de alto intelecto que observan lo que ocurre en el tiempo, pueden ofrecer a las personas ciertas especulaciones sobre lo que podría pasar. El recurso a entidades espirituales que no son Dios con el fin de adivinar el futuro es algo que se manifiesta en prácticas como la “lectura de la mano” o la consulta a “mediums”, que buscan el auxilio de algún espíritu (o demonio) para prever algo de la vida de alguien.
Quien participa en la creación de horóscopos puede o no tener relación abierta con el mal, pero, de alguna manera, se está abriendo a la influencia de espíritus nefastos. Satanás, desde el Jardín del Edén, está constantemente ofreciendo al hombre la “manzana del conocimiento” con la esperanza de llevarnos lejos de la confianza filial en Dios Padre. La “lógica” detrás de ello es una tentación antiquísima: si “supiéramos” más que Dios, tendríamos poder.
La Iglesia siempre se opuso firmemente a las prácticas de la astrología es la lectura de horóscopos, conforme deja claro el Catecismo de la Iglesia Católica. En su número 2116, afirma que todas las formas de adivinación deben ser rechazadas: recurso a Satanás o a los demonios, invocación de los muertos y cualquier otra práctica supuestamente dirigida a “desvelar” el futuro. Horóscopos, astrología, lectura de la mano, interpretación de presagios, fenómenos de clarividencia, recurso a médiums, todo eso esconde un deseo de poder sobre el tiempo y la historia y, en último análisis, sobre los demás seres humanos, además de un deseo de acceso a poderes ocultos. Son prácticas que contradicen el respeto, la honra y el amor que debemos a Dios exclusivamente.
Pero ¿y leerlo aunque uno no crea en estas cosas? Hace varios años, el entonces obispo de Stockton (California), Donald W. Montrose, escribió una carta pastoral condenando fuertemente la lectura de horóscopos. Afirma:
“Por más que millones de personas sigan los horóscopos con mayor o menor interés, aún así se trata de un tipo de adivinación. Por más que se alegue no creer en horóscopos y leer el propio sólo por diversión, esa práctica debe ser abandonada. El horóscopo diario puede fácilmente influenciarnos de vez en cuando. Es una forma de abrirnos al ocultismo“.
Los exorcistas también atestiguan la influencia demoníaca de los horóscopos: de las personas que llegaron a ser poseídas o influenciadas por el diablo, varias comenzaron a exponerse a él mediante la lectura del horóscopo.
El horóscopo puede aparecer en las secciones de “entretenimiento” de los periódicos, pero está lejos de ser mera “diversión”. Está ligado a presupuestos capaces de perturbar gravemente el alma de una persona.
FUENTE: ALETEIA.ORG

martes, 10 de enero de 2017

Hoy 10 de enero recordamos a la Beata Sor Ana de los Ángeles Moteagudo

"Una flor de la Campiña Arequipeña"
Hoy recordamos su memoria
Sor Ana de los Ángeles, nació en Arequipa el 26 de julio de 1602, y fue hija del español Sebastián Monteagudo de la Jara y de la arequipeña Francisca Ponce de León. Muy pequeña fue a vivir en el monasterio de Santa Catalina, donde formó su profundo espíritu religioso. Sin embargo, un tiempo después regresó a su hogar por decisión de sus padres, quienes deseaban un matrimonio conveniente para ella, a pesar de que se perfilaba claramente su vocación piadosa. Finalmente, y venciendo muchos obstáculos, inició en 1618 el noviciado religioso y añadió a su nombre el apelativo "de los Angeles". Desde ese momento vivió con entusiasmo el ideal de Domingo de Guzmán y Catalina de Siena. En 1647 fue nombrada Maestra de novicias y Priora, cargo desde el cual se dedicó a la reforma del monasterio. Su vida transcurrió entre la oración, el arduo trabajo apostólico, la serenidad y paciencia en los sufrimientos. Falleció el 10 de enero de 1686. Fue beatificada en Arequipa por el Papa Juan Pablo II en 1985.
Milagros y Predicciones
La estrecha relación de Sor Ana de los Angeles de Monteagudo con las almas del Purgatorio, fue determinante para sus predicciones, las mismas que generalmente fueron de carácter necrológico.
En varias oportunidades predijo enfermedades de algunos de sus allegados; para algunos predijo la cura, en el caso de otros, la inevitable muerte. Estos anuncios muchas veces fueron tomados con rechazo, desconfianza e incredulidad por las personas que de una u otra manera eran afectadas. Otros mas fueron los hechos extraordinarios que durante su vida realizó Sor Ana de los Angeles.
Las personas que la conocieron personalmente llegaron a señalar un total de sesenta y ocho predicciones todas cumplidas, realizadas por la venerable monja.

FUENTE: ARZOBISPADODELIMA.ORG

viernes, 6 de enero de 2017

Papa Francisco: Reyes Magos expresan la nostalgia de Dios que hay en todo creyente

El motivo de la larga travesía de los reyes magos hasta Belén es “adorar al rey nacido. Ver y adorar, dos acciones que se destacan en el relato evangélico: vimos una estrella y queremos adorar”, afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, y en la que señaló que estos sabios venidos de Oriente expresan así “la nostalgia de Dios” que tiene todo hombre.
Desde la Basílica de San Pedro, el Pontífice dijo que los magos, de este modo, “expresan el retrato del hombre creyente, del hombre que tiene nostalgia de Dios; del que añora su casa, la patria celeste. Reflejan la imagen de todos los hombres que en su vida no han dejado que se les anestesie el corazón”.
El Pontífice explicó que fue esa nostalgia “la que empujó al anciano Simeón a ir todos los días al templo, con la certeza de saber que su vida no terminaría sin poder acunar al Salvador. Fue esta nostalgia la que empujó al hijo pródigo a salir de una actitud de derrota y buscar los brazos de su padre. Fue esta nostalgia la que el pastor sintió en su corazón cuando dejó a las noventa y nueve ovejas en busca de la que estaba perdida, y fue también la que experimentó María Magdalena la mañana del domingo para salir corriendo al sepulcro y encontrar a su Maestro resucitado”.
“La nostalgia de Dios nos saca de nuestros encierros deterministas, esos que nos llevan a pensar que nada puede cambiar”, subrayó.
Francisco destacó el papel de la estrella de Belén en todos los acontecimientos que se iban a desencadenar.
“Estos hombres vieron una estrella que los puso en movimiento. El descubrimiento de algo inusual que sucedió en el cielo logró desencadenar un sinfín de acontecimientos. No era una estrella que brilló de manera exclusiva para ellos, ni tampoco tenían un ADN especial para descubrirla. Como bien supo decir un padre de la Iglesia, ‘los magos no se pusieron en camino porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino’”, señaló.
Estos hombres, añadió el Papa, “tenían el corazón abierto al horizonte y lograron ver lo que el cielo les mostraba porque había en ellos una inquietud que los empujaba: estaban abiertos a una novedad”.
"En los reyes magos, como en otros creyentes, surgió la nostalgia de Dios, esa “santa nostalgia de Dios brota en el corazón creyente pues sabe que el Evangelio no es un acontecimiento del pasado sino del presente. La santa nostalgia de Dios nos permite tener los ojos abiertos frente a todos los intentos reductivos y empobrecedores de la vida. La santa nostalgia de Dios es la memoria creyente que se rebela frente a tantos profetas de desventura. Esa nostalgia es la que mantiene viva la esperanza de la comunidad creyente la cual, semana a semana, implora diciendo: ‘Ven, Señor Jesús’”.
“La nostalgia de Dios es la actitud que rompe aburridos conformismos e impulsa a comprometernos por ese cambio que anhelamos y necesitamos. La nostalgia de Dios tiene su raíz en el pasado pero no se queda allí: va en busca del futuro”.
Al igual que los magos, “el creyente ‘nostalgioso’ busca a Dios, empujado por su fe, en los lugares más recónditos de la historia, porque sabe en su corazón que allí lo espera su Señor”, y va a los sitios no evangelizados para poder encontrarse con Cristo, no con una postura de superioridad, sino “como un mendicante que no puede ignorar los ojos de aquel para el cual la Buena Nueva es todavía un terreno a explorar”.
El Santo Padre puso en contraposición la actitud abierta de los reyes magos con la actitud cerrada del rey Herodes, quien a pesar de encontrarse a una poca distancia de Belén, no fue capaz de ver lo que estaba ocurriendo.
“Los hombres de Oriente fueron a adorar, y fueron a hacerlo al lugar propio de un rey: el Palacio. Allí llegaron ellos con su búsqueda, era el lugar indicado: pues es propio de un rey nacer en un palacio, y tener su corte y súbditos”, indicó Francisco.
“Y fue precisamente ahí donde comenzó el camino más largo que tuvieron que andar esos hombres venidos de lejos. Ahí comenzó la osadía más difícil y complicada. Descubrir que lo que ellos buscaban no estaba en el palacio sino que se encontraba en otro lugar, no sólo geográfico sino existencial. Allí no veían la estrella que los conducía a descubrir un Dios que quiere ser amado, y eso sólo es posible bajo el signo de la libertad y no de la tiranía; descubrir que la mirada de este Rey desconocido –pero deseado– no humilla, no esclaviza, no encierra”.
“Descubrir que la mirada de Dios levanta, perdona, sana. Descubrir que Dios ha querido nacer allí donde no lo esperamos, donde quizá no lo queremos. O donde tantas veces lo negamos. Descubrir que en la mirada de Dios hay espacio para los heridos, los cansados, los maltratados y abandonados: que su fuerza y su poder se llama misericordia. Qué lejos se encuentra, para algunos, Jerusalén de Belén”.
El Papa señaló que “Herodes no puede adorar porque no quiso”, porque se rendía culto a sí mismo y buscaba que lo adorasen. “Los sacerdotes tampoco pudieron adorar porque sabían mucho, conocían las profecías, pero no estaban dispuestos ni a caminar ni a cambiar”, añadió.
Finamente, dijo que en Belén “había promesa de novedad” y los reyes magos “pudieron adorar porque se animaron a caminar y postrándose ante el pequeño, postrándose ante el pobre, postrándose ante el indefenso, postrándose ante el extraño y desconocido Niño de Belén descubrieron la Gloria de Dios”.
FUENTE: ACI PRENSA 06.ENE.2017

viernes, 30 de diciembre de 2016

Saludos por Año Nuevo


Queridos hermanos:

Paz y Bien

Dentro de unas horas iniciaremos un NUEVO AÑO, un nuevo tiempo que el Señor nos regala, con una misión para realizar, con una obra que hacer, como franciscanos entendemos que todo viene de Dios.
Es un momento para dar GRACIAS al Padre, por el 2016 que se nos va, con todo lo que nos trajo de alegrías, penas, ilusiones, encuentros, sorpresas, tareas, nuevos aprendizajes, recuerdos, saludos, abrazos, sueños, en fin un año de fe, un año de esperanza, un año de fraternidad, en cada una de nuestras comunidades, un año marcado de la presencia del Señor.
Que este año 2017 sea mejor en todos los sentidos y direcciones, mejor espiritualmente que vivamos nuestro carisma, que nos esforcemos, por hacer la voluntad de Dios, que es todo bien, que podamos amar y perdonar a todos, que no hagamos distinciones, que no guardemos resentimientos, un año de mirada limpia, de sonrisa franca, que podamos mirarnos con amor y misericordia como nos ve el Señor.

Fraternalmente


Fray Abel Pacheco Sánchez OFM
Archivo San Francisco de Lima



viernes, 23 de diciembre de 2016

Navidad de San Francisco de Asís 1223. El relato de Tomás de Celano

El relato de Tomás de Celano, escrito en los últimos meses de 1228 o primeros de 1229, esencialmente dice así:
nº 84.- Unos quince días antes de la navidad del Señor, el bienaventurado Francisco llamó (a Juan, hombre de buena fama y de mejor tenor de vida), como solía hacerlo con frecuencia, y le dijo: “Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa e ir allá y prepara prontamente lo que yo te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén, y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno.
nº 85.- Llegó el día, día de alegría, de exultación. Se citó a hermanos de muchos lugares; hombres y mujeres de la comarca… Llegó, en fin, el santo de Dios, y viendo que todas las cosas estaban dispuestas, las contempló y se alegró. Se prepara el pesebre, se trae el heno y se colocan el buey y el asno. Llega la gente, y ante el nuevo misterio, saborean nuevos gozos…. El santo de Dios está de pie ante el pesebre, desbordándose en suspiros, traspasado de piedad, derretido en inefable gozo. Se celebra el rito solemne de la misa sobre el pesebre y el sacerdote goza de singular consolación.
nº 86.- El santo de Dios viste los ornamentos de diácono, pues lo era, y con voz sonora canta el santo evangelio… Luego predica al pueblo que asiste…

Por lo que nos cuenta Celano, vemos que Francisco no pensó en montar un Belén tal como lo entendemos hoy, la simple representación de un hecho histórico. El, sobre todo, había querido recrear las condiciones para un encuentro real con el misterio de la Encarnación del Señor (quiero contemplar con mis propios ojos). En el pesebre no había un niño, sino que sobre el mismo pesebre se celebra el sacrificio eucarístico, porque para Francisco, ambas realidades, Eucaristía y Encarnación, le llevaban al mismo lugar: el de la elección hecha por Dios que se humilla para salvar al hombre.

El pensamiento de Francisco está suficientemente claro y muy en relación y sintonía con el de muchos otros autores espirituales de su tiempo. “Ved que diariamente se humilla, como cuando desde el trono real vino al seno de la Virgen; diariamente él mismo viene a nosotros en humilde apariencia; diariamente desciende desde el seno del Padre al altar en manos del sacerdote” (1º Aviso Espiritual, 16-18).

La eucaristía perpetúa, por lo tanto, la Encarnación de Cristo en la historia, y al mismo tiempo exige que, como Cristo, sepamos expropiarnos de todo, sin retener para nosotros nada de nosotros mismos.

Así lo proclama Francisco, a voz en grito, en un párrafo lleno de lirismo de la Carta a toda la Orden: “¡Tiemble el hombre entero, estremézcase el mundo entero y salte de gozo el cielo cuando Cristo, el Hijo del Dios vivo, se encuentra sobre el altar en manos del sacerdote! ¡Oh admirable celsitud y asombrosa condescendencia! ¡Oh sublime humildad! ¡Oh humilde sublimidad, que el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, se humilla hasta el punto de esconderse, para nuestra salvación, bajo una pequeña forma de pan!. Mirad, hermanos, la humildad de Dios y derramad ante él vuestros corazones; humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por él. Por consiguiente, nada de vosotros retengáis para vosotros mismos, para que enteros os reciba el que todo entero se os entrega” (Carta a toda la Orden, 26-29).

Expropiarse de todo, incluso de toda esperanza en relación con los demás. Es todo lo que el Santo le pide a un cierto Ministro, invitándole a juzgar como gracia todas las contrariedades que eran para él un impedimento para amar a Dios. “Y quiérelo así y no otra cosa. Y sea esto para ti verdadera obediencia al Señor Dios y a mi, pues sé firmemente que esta es la verdadera obediencia. Y ama a los que esto te hacen. Y no quieras de ellos otra cosa, sino lo que el Señor te dé. Y ámalos precisamente en esto, y no quieras que sean mejores cristianos. Y sea esto para ti mejor que vivir en un eremitorio” (Carta a un Ministro. 3-8)

En la Navidad de 1223 Francisco quiere recordar a todos, una vez más, esta realidad, representándola visiblemente a los habitantes de Greccio. No podemos olvidar que Francisco gustaba escenificar, incluso sus predicaciones, utilizando frecuentemente los gestos y la mímica. Dios nacía una vez más, como en Belén, humilde y pobre, y pedía a los hombres que siguieran su ejemplo y sus huellas. El misterio de la Encarnación y el Sacrificio Eucarístico, sólidamente unidos en la celebración preparada por Francisco (es importante subrayar que la eucaristía se celebra sobre el pesebre) atestiguaban la irrevocable elección de campo por parte de Dios, que “ ..siendo sobremanera rico, quiso escoger la pobreza en este mundo, junto con la bienaventurada Virgen su Madre” (2ª Carta a todos los Fieles, 5)

El mismo Celano nos dice expresamente que “tenía tan presente en su memoria la humildad de la Encarnación y la caridad de la Pasión, que difícilmente quería pensar en otra cosa” (1Cel.84).

Giovanni Miccoli en su profundo análisis de los escritos de Francisco nos dice: “La Encarnación encuentra su cumplimiento en la Pascua: en la cena, con el ofrecimiento del pan y el vino – que se perpetúan en forma de sacramento, hasta el final de los tiempos -, en la pasión y muerte, con la total sumisión del Hijo a la voluntad de Padre: “Padre, hágase tu voluntad, no lo que quiero yo”. La cruz, el sacrificio de la cruz, es signo y símbolo de la total sumisión, y al mismo tiempo el punto de llegada de la lógica que lleva consigo la Encarnación. La Encarnación, en definitiva, es la premisa, no sólo temporal sino lógica, de la cruz. La cruz desvela el sentido profundo de la Encarnación” [Miccoli, La proposta cristiana, p. 57].

“Llegó el día, día de alegría…. hombres y mujeres de la comarca, rebosando de gozo, prepararon, según sus posibilidades, cirios y teas para iluminar aquella noche que, con su estrella centelleante, ilumina todos los días y años”. Era costumbre y práctica habitual reforzar la iluminación de las iglesias, sobre todo catedrales y abadías importantes, durante la noche de Navidad, con el fín de presentar a los fieles el fulgor del acontecimiento. Son muchos los testimonios que se encuentran en la documentación litúrgica del tiempo. Sólo me voy a fijar en una fuente del mismo tiempo, escrita en 1213 por Luca de Casamari, durante algún tiempo secretario de Joaquín de Fiore, y desde 1203 arzobispo de Consenza. En su obra Liber usuum Ecclesiae Cusentinae, nos dice que en esa catedral, el altar de San Juan Bautista, donde se celebraba la misa de la media noche, debía ser iluminada de modo muy especial, añadiendo candelabros de hierro y antorchas, incluso debían encenderse doce velas en las ventanas inferiores, para significar la alegría de la claridad que en aquella noche había envuelto a los pastores; toda esta iluminación debía permanecer durante las tres misas prescritas para el día de Navidad.

Los vecinos de Greccio actuaron según la costumbre del uso litúrgico. Y vista la representación y escuchadas las palabras de Francisco, que habló con palabras que vierten miel, la gente entendió el mensaje y volvió a sus casas llena de alegría.” (nº 86).

Es necesario repetirlo, Francisco no quería una representación del Belén. Otra cosa es la gran influencia que ha ejercido sobre la historia esta celebración de Greccio. Julián de Espira, en su Vida de San Francisco, y San Buenaventura en su Leyenda mayor, repiten esencialmente el texto de Celano. San Buenaventura precisa que Francisco había pedido al Papa la oportuna licencia para poder tener esta particular celebración, para poder celebrara la Eucaristía en un altar portátil.

¿Cómo justificar, entonces, la permanencia en el tiempo de este equívoco que ve en la celebración de Greccio el primer Belén de la historia y a Francisco como el inventor de esta piadosa tradición?

Realmente se trata de una creación moderna. Hay que decir que en todo el medioevo no encontramos ni huella de esto, es decir de la celebración de un Belén, como lo demuestra el hecho de que para encontrar una afirmación explícita de la celebración de un Belén, hemos de esperar al año 1581, cuando un franciscano español que vivía en el convento de Araceli, en Roma, llamado Juan Francisco Nuño, escribe: “Este milagro adquirió tanta fama que en Italia se representa el Belén, no sólo en nuestros conventos, sino también en las iglesias seculares y especialmente aquí en Roma se representa en Santa María de Araceli, el principal convento de la Orden”. (Manuscrito 51 del Archivo del convento de San Francisco de Ripa, en Roma)

Sin embargo, el equívoco sigue y con ello se endulza de tal manera la celebración de Greccio que se la priva de mucha de su fuerza original, a mi parecer.

Además, como cuando uno quiere hablar un tema y acercarse un poco más a las fuentes, ordinariamente no se acude al texto original latino, sino a las traducciones. Y las traducciones parecen hechas a propósito para seguir alimentando el equívoco. De hecho, el texto latino titula este capítulo XXX de la 1ª Celano: Del pesebre que hizo el día del nacimiento del Señor, traducido al pie de la letra. Sin embargo en muchas de las traducciones se nos habla del Belén. Hoy, con la publicación de la edición crítica de las Fuentes Franciscanas, ya hay más uniformidad y suele traducirse simplemente: El pesebre de Greccio. Sin embargo, en los Escritos y Biografías publicados en la BAC todavía siguen traduciendo, El pesebre que preparó el día de Navidad. Es decir, se insinúa lo de la Navidad y para nuestra mentalidad, Navidad y pesebre, tienen ya un significado muy concreto. Para nada hacemos referencia al Eucaristía, sino a representación del Belén, y más de nuestro tiempo, representación de un Belén viviente.

Conclusión: Con todo lo dicho no quiero ni cambiar nada, ni descubrir nada nuevo, simplemente hacer resaltar que Francisco de Asís no es el primero en montar un Belén, tal como lo entendemos hoy, sino que su celebración en Greccio, fue más una celebración eucarística que un recuerdo histórico; que con aquella celebración quería recordar a todos que la Eucaristía y la Encarnación están muy unidas. Tan unidas que la Eucaristía es la celebración sacramental de la Encarnación, que la Eucaristía prolonga en el tiempo, todos los días, la Encarnación de Dios, el misterio de la humillación del Dios que se acerca diariamente al hombre. La Eucaristía es, así vivida y celebrada, la eterna Navidad. Y Francisco escenifica esta celebración porque “quiero contemplar con mis propios ojos” las privaciones y los padecimientos del Hijo de Dios, hecho niño, como un niño cualquiera, para acompañar al hombre: “Yo estaré con vosotros todos los días”.

En estas fiestas navideñas, cuando el Señor viene hecho hombre, débil y frágil para ser "Dios-con-nosotros", el Archivo Histórico San Francisco de Lima se hace presente en esta festividad para anunciar con gozo que El Señor ya está entre nosotros cuando le dejamos entrar en nuestro corazón.

Feliz Navidad 2016 y Próspero Año Nuevo 2017

Papa Francisco explica lo que deben expresar los regalos en Navidad

En su saludo por Navidad a los trabajadores de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano este jueves 22 en el Aula Pablo VI, el Papa Francisco explicó el simbolismo de los regalos que habitualmente las personas se obsequian en Navidad, además de reflexionar sobre el trabajo y la apertura que se debe vivir a la gracia de Dios.
En sus palabras a los dependientes del Vaticano y sus familiares presentes, el Santo Padre expresó su deseo de “agradecer con ustedes al Señor por todos sus dones. Porque es cierto que en estos días se piensa en los regalos de Navidad, pero en realidad quien hace el verdadero regalo es Él, nuestro Padre, que nos dona a Jesús”.
“Y nuestros regalos, esta bella tradición de intercambiar dones, debería expresar justamente esto: ser un reflejo del único don que es su Hijo hecho hombre y nacido de la Virgen María”.
El Papa agradeció también al Señor por el don del trabajo que es “importantísimo ya sea para la misma persona que trabaja así como para su familia. Y mientras agradecemos, rezamos por las personas y las familias en Italia y en todo el mundo, que no tienen trabajo, o que muchas veces hacen trabajos no dignos, mal pagados, dañinos para la salud… debemos siempre agradecer a Dios por el trabajo”.
El Pontífice alentó a que cada uno contribuya a hacer que el trabajo “sea digno, respetuoso de la persona y de la familia, que sea justo”, alentando a seguir “las directivas de la Doctrina Social de la Iglesia”.
Francisco agradeció a cada uno por su trabajo en el Vaticano y exhortó a mejorar siempre reconociendo los propios límites, para luego recordar el recientemente culminado Año Santo de la Misericordia.
“El Señor este año ha desbordado sobre nosotros su misericordia. ¿Y toda esta gracia ha concluido con el fin del Jubileo? ¡No! Esta gracia está dentro de nosotros, porque nosotros debemos hacerla fructificar en la vida de cada día, ya sea en familia o en el trabajo o en todo lugar”. “La Navidad nos lo recuerda”, resaltó el Papa.
Es importante por ello abrirse a la gracia de Dios “recibido en el Bautismo y en la Confirmación, pero debemos invocarlo cada día, despertar la acción del Espíritu en nosotros, para ‘vivir en este mundo’ – también en este pequeño mundo del Vaticano – ‘con sobriedad, justicia y piedad’”.
Para concluir, el Santo Padre hizo votos para que “el Señor los bendiga y la Virgen los proteja. Y ante el pesebre, acuérdense de rezar por mí”.
FUENTE: ACI PRENSA 22_DIC_2016