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RADIO FRANCISCANA

viernes, 17 de agosto de 2018

Católico, sepa defender su fe

¿Quien más que nosotros quisiera ver a la Iglesia libre de esta peste? Que ella pudiera presentarse inmaculada ante el mundo, sin mancha ni pecado, que fuera un espejo perfecto del rostro del Cristo para que todos lo siguieran y se salvaran. 
Pero lobos disfrazados de oveja, por su pecado terrible y escandaloso, nos avergüenzan y se convierten, por su propia voluntad, en un obstáculo entre la humanidad y su salvador, escupiendo y mancillando Su rostro, para que no lo vean. 
¡Si tenemos razones para estar molestos con los curas pedófilos! 
Pero la Iglesia no piensa así de sí misma. Ella cree que su fundador, NSJC, la dotó de una particular marca de santidad especial, que va más allá de los pecados de sus miembros, a pesar de haber tenido que lidiar con ellos desde sus primeros días. 
No olvidemos que Judas era un apóstol más, nombrado por Cristo para formar parte de su círculo más íntimo, que seguramente bautizaba y expulsaba demonios en nombre de Dios, y fue testigo de innumerables curaciones y milagros, y sin embargo lo traicionó; o que Pedro vio al Señor hablar con Moisés y Elías, y juró no abandonarlo nunca, pero al ver que se llevaban a su Maestro huyó, lo dejó solo y lo negó tres veces. 
Comparar que pecado fue más grave si el de Pedro o Judas o el de los curas pedófilos. 
Lo que tenemos que sacar de esta situación, es que Judas se desesperó y se suicidó, mientras que Pedro se arrepintió y fue confirmado por Jesús para llevar su mensaje por todo el mundo y hasta el corazón del Imperio Romano. 
Gracias a eso hoy podemos decir que no abandonamos a Cristo por los pecados de Judas y no abandonamos la Iglesia, por lo que hayan hecho algunos cristianos. 
Jesucristo espera a todos con los brazos abiertos. Judas se ahorcó pero Pedro se arrepintió.
FUENTE: SEPA DEFENDER SU FE CATOLICA

Vaticano acepta responsabilidad por abusos sexuales en Pensilvania

A través de un vocero, el Papa Francisco, líder de la Iglesia Católica, aceptó la responsabilidad por la ingente cantidad de violaciones y agresiones sexuales delatadas por un informe fiscal presentado esta semana en Pensylvania, Estados Unidos.
Según el documento, al menos mil menores de edad fueron abusados o agredidos sexualmente por 300 religiosos solamente en el estado de Pensylvania en un lapso de siete décadas. El vocero del Papa Francisco ha señalado ante la prensa que “los abusos descritos en el reporte son criminales y moralmente reprensibles”.
“Estos actos son traiciones de confianza que le robaron a los sobrevivientes su dignidad y su fe”, agregó.
“La Iglesia debe aprender duras lecciones de su pasado y debería haber rendición de cuentas por tanto abusadores y aquellos que permitieron que ocurran los abusos”, también indicó el representante del líder de la Iglesia Católica.
“La Santa Sede anima a la reforma y vigilancia continua a todos niveles de la Iglesia Católica”, remata. No se ha mencionado, sin embargo, cambios entre los obispos y prelados a cargo de las provincias ecleciásticas.
FUENTE:ACI PRENSA

miércoles, 15 de agosto de 2018

La Asunción de María

Audiencia General del Santo Padre Juan Pablo II: del 9 de julio de 1997.
La tradición de la Iglesia muestra que este misterio "forma parte del plan divino, y está enraizado en la singular participación de María en la misión de su Hijo".
"La misma tradición eclesial ve en la maternidad divina la razón fundamental de la Asunción. (...) Se puede afirmar, por tanto, que la maternidad divina, que hizo del cuerpo de María la residencia inmaculada del Señor, funda su destino glorioso".
Juan Pablo II destacó que "según algunos Padres de la Iglesia, otro argumento que fundamenta el privilegio de la Asunción se deduce de la participación de María en la obra de la Redención".
"El Concilio Vaticano II, recordando el misterio de la Asunción en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium), hace hincapié en el privilegio de la Inmaculada Concepción: precisamente porque ha sido ´preservada libre de toda mancha de pecado original´, María no podía permanecer, como los otros hombres, en el estado de muerte hasta el fin del mundo. La ausencia de pecado original y la santidad, perfecta desde el primer momento de su existencia, exigían para la Madre de Dios la plena glorificación de su alma y de su cuerpo".
El Papa señaló que "en la Asunción de la Virgen podemos ver también la voluntad divina de promover a la mujer. De manera análoga con lo que había sucedido en el origen del género humano y de la historia de la salvación, en el proyecto de Dios el ideal escatológico debía revelarse no en un individuo, sino en una pareja. Por eso, en la gloria celeste, junto a Cristo resucitado hay una mujer resucitada, María: el nuevo Adán y la nueva Eva".
Para concluir, el Papa aseguró que "ante las profanaciones y el envilecimiento al que la sociedad moderna somete a menudo al cuerpo, especialmente al femenino, el misterio de la Asunción proclama el destino sobrenatural y la dignidad de todo cuerpo humano ".
FUENTE: CATHOLIC.NET





15 de Agosto recordamos la Proclamación del Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María

El cuerpo sin vida de la Virgen María no estuvo sujeto a la corrupción, también triunfó sobre la muerte y su glorificación, a imitación de su Hijo.
Los santos Padres y grandes doctores, en las homilías y disertaciones dirigidas al pueblo en la fiesta de la Asunción de la Madre de Dios, hablan de este hecho como de algo ya conocido y aceptado por los fieles y -lo explican con toda precisión, procurando, sobre todo, hacerles comprender que lo que se conmemora en esta festividad es, no sólo el hecho de que el cuerpo sin vida de la Virgen María no estuvo sujeto a la corrupción, sino también su triunfo sobre la muerte y su glorificación, a imitación de su Hijo único, Jesucristo.
Y, así, san Juan Damasceno, el más ilustre transmisor de esta tradición, comparando la asunción de la santa Madre de Dios con sus demás dotes y privilegios, afirma, con elocuencia vehemente:
"Convenía que aquella que en el parto había conservado intacta su virginidad conservara su cuerpo también después de la muerte libre de la corruptibilidad. Convenía que aquella que había llevado al Creador como un niño en su seno tuviera después su mansión en el cielo. Convenía que la esposa que el Padre había desposado habitara en el tálamo celestial. Convenía que aquella que había visto a su hijo en la cruz y cuya alma había sido atravesada por la espada del dolor, del que se había visto libre en el momento del parto, lo contemplara sentado a la derecha del Padre. Convenía que la Madre de Dios poseyera lo mismo que su Hijo y que fuera venerada por toda criatura como Madre y esclava de Dios."
Según el punto de vista de san Germán de Constantinopla, el cuerpo de la Virgen María, la Madre de Dios, se mantuvo incorrupto y fue llevado al cielo, porque así lo pedía no sólo el hecho de su maternidad divina, sino también la peculiar santidad de su cuerpo virginal:
"Tú, según está escrito, te muestras con belleza; y tu cuerpo virginal es todo él santo, todo él casto, todo él morada de Dios, todo lo cual hace que esté exento de disolverse y convertirse en polvo, y que, sin perder su condición humana, sea transformado en cuerpo celestial e incorruptible, lleno de vida y sobremanera glorioso, incólume y participe de la vida perfecta."
Otro antiquísimo escritor afirma:
"La gloriosísima Madre de Cristo, nuestro Dios y salvador, dador de la vida y de la inmortalidad, por él es vivificada, con un cuerpo semejante al suyo en la incorruptibilidad, ya que él la hizo salir del sepulcro y la elevó hacia si mismo, del modo que él solo conoce."
Todos estos argumentos y consideraciones de los santos Padres se apoyan, como en su último fundamento, en la sagrada Escritura; ella, en efecto, nos hace ver a la santa Madre de Dios unida estrechamente a su Hijo divino y solidaria siempre de su destino.
Y, sobre todo, hay que tener en cuenta que, ya desde el siglo segundo, los santos Padres presentan a la Virgen María como la nueva Eva asociada al nuevo Adán, íntimamente unida a él, aunque de modo subordinado, en la lucha contra el enemigo infernal, lucha que, como se anuncia en el protoevangelio, había de desembocar en una victoria absoluta sobre el pecado y la muerte, dos realidades inseparables en los escritos del Apóstol de los gentiles. Por lo cual, así como la gloriosa resurrección de Cristo fue la parte esencial y el ú1timo trofeo de esta victoria, así también la participación que tuvo la santísima Virgen en esta lucha de su Hijo había de concluir con la glorificación de su cuerpo virginal, ya que, como dice el mismo Apóstol: Cuando esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra escrita: "La muerte ha sido absorbida en la victoria."
Por todo ello, la augusta Madre de Dios, unida a Jesucristo de modo arcano, desde toda la eternidad, por un mismo y único decreto de predestinación, inmaculada en su concepción, asociada generosamente a la obra del divino Redentor, que obtuvo un pleno triunfo sobre el pecado y sus consecuencias, alcanzó finalmente, como suprema coronación de todos sus privilegios, el ser preservada inmune de la corrupción del sepulcro y, a imitación de su Hijo, vencida la muerte, ser llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial, para resplandecer allí como reina a la derecha de su Hijo, el rey inmortal de los siglos.
FUENTE: CATHOLIC.NET


martes, 14 de agosto de 2018

El amor hasta el extremo: San Maximiliano María Kolbe

Jesús en la cruz nos revela el amor perfecto, como cristianos tenemos que estar conscientes que no es suficiente amar, Jesús nos manda a amar como Él amó….hasta el extremo, esa es la medida del amor, ese es el mandato de Cristo “…que os améis los unos a los otros como yo os he amado”, este mandato fue la base de la vida de este gran hombre que supo realizar la vocación universal que es, configurarnos con Cristo, esa es la finalidad de nuestra existencia, por eso fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.

San Maximiliano, murió como vivió…amando hasta el extremo, dando su vida por otra persona en un signo completo de amor y confianza en Dios, pero morir en martirio no es mas que el sello de una vida que día a día moría a él mismo para que su Inmaculada diera vida y creciera. De este punto en delante analizaremos algunos puntos claves en su vida, para entender la grandeza de vivir amando hasta el extremo…hasta el extremo de la muerte.
La santidad se contagia por así decirlo, la Iglesia necesita santos que motiven a otros a imitarlos, tal es el caso de la familia de San Maximiliano quienes encontraron en San Francisco de Asís su imagen a imitar. María Dabrowska, madre de San Maximiliano, era una joven piadosa que pensó en ser religiosa, pero por las situaciones políticas de ese momento no pudo, buscando en todo la voluntad de Dios, unió su vida a Julio Kolbe, perteneciente a la Tercera Orden Franciscana, de la cual era dirigente y en la que ingresó ella también. San Francisco era el ideal en el que forjaron su familia y por lo tanto inculcaron a sus hijos.”Maximiliano deseaba desbordar de alegría como San Francisco; y como Francisco deseaba conversar con los pájaros". Maximiliano era un niño como todos, su personalidad fuerte y voluntariosa le acarreaba problemas, pero ante todo su nobleza sobresalía…. ¿Que lo haría diferente?....la respuesta es fácil, sus elecciones. Fuimos creados para amar…Dios, nuestro creador, no solo ama, si no que Él mismo es el amor. Pero sin perder de vista esta realidad debemos estar conscientes que somos seres libres, es decir de nosotros depende optar por el amor o no.
El amor, no es otra cosa que la participación en la divinidad de Dios…para enfocarnos claramente en el Amor hasta el Extremo en la vida de San Maximiliano, desglosaremos el Amor hasta el extremo en dos grandes vertientes completamente penetradas:
• Puríficativa.- se refiere a la voluntad. La vertiente puríficativa se convierte en el formador directo de la voluntad, recordemos que la voluntad es la potencia que gobierna las potencias.
• Unitiva.- Tiene como finalidad conducir el alma a la unión con Dios.
Analizaremos primeramente la vertiente puríficativa, es decir, nos enfocaremos por completo a contemplar como este gran Santo fue formando su voluntad, hasta llegar a una perfecta unión con la voluntad de Dios, En las etapas de su vida, claramente sobresalen sus elecciones…..sus elecciones de amor, que van formando su voluntad, en este breve análisis de su vida comprobaremos también que el amor hasta el extremo no es solo un destino, si no una decisión diaria.
• Cuando Maximiliano era pequeño la Virgen María le ofreció dos coronas, una corona blanca y otra roja. La blanca era la virtud de la pureza. Y la roja, el martirio, él eligió libremente ambas coronas, Nuestra Madre Santísima no lo forzó…le ofreció, así es nuestra vida, el Señor nos ofrece sus gracias, sus dones, pero nosotros elegimos.
• Durante su juventud. El quería luchar por la justicia, por la paz, un domingo escucha en la homilía de la Misa la noticia de que los padres franciscanos abren un nuevo seminario, esa noticia hizo despertar y madurar su vocación y al inicio del siguiente curso ingresa al seminario junto con su hermano Francisco. Pero, de pronto, ambos hermanos entran en una fuerte crisis interior. Maximiliano se convence y convence a su hermano de que lo mejor es abandonar el seminario y seguir la carrera militar. Un día antes de comenzar el noviciado hablaría con su superior, pero recibe una visita providencial, María Dabrowka, su madre, que viene, a visitar a sus hijos. Sin saber nada de todo aquello, ella les cuenta con gran ilusión que José, el hermano pequeño, también va a ingresar en la orden franciscana. Y como además ella y su marido son terciarios franciscanos, toda la familia estará presidida por el espíritu de San Francisco. Aquella visita disipa sus dudas. Al día siguiente, ambos hermanos reciben el hábito conventual. Es entonces cuando adopta el nombre de Fray Maximiliano María y emite su profesión simple bajo la Regla de San Francisco con apenas diecisiete años de edad. Nunca más volvió a tener dudas de su vocación. Tiempo mas tarde, en una carta de Maximiliano a su madre, recordará con emoción aquel memorable episodio, que siempre consideró salvador de su vocación: "La providencia, en su infinita misericordia, por medio de la Inmaculada, te envió a nosotros en aquel crítico momento. Han pasado ya nueve años desde aquel día, y pienso en ello con temor y gratitud hacia la Inmaculada. ¿Qué habría sido de nosotros si no nos sostuviese con su mano?"….De nuevo Maximiliano decidió amar.
La humanidad cada vez se lanza al peligro de la vida superficial, opaca, escéptica y hasta sin esperanza…. Cuántos rostros tristes, cansados de la vida, somnolientos, y sin embargo se creen libres por que no están sujetos a nada; se creen inteligentes porque someten todo a discusión; se sienten aristócratas porque tienen la enfermedad de la duda que nos les permite relacionarse y solidarizarse con los demás y aún con ellos mismos. Y todo, porque no conocen ni tienen a Cristo...San Maximiliano con su decisión de amor, opto por tener a Dios en el corazón, como centro de su existencia y compartirlo con todos, no se puede tener a Cristo sólo para uno mismo; únicamente se puede pertenecer a Cristo en unión con todos los que son suyos o lo serán. Esa es la verdadera comunión, hace salir de uno mismo para ir hacia Él y hacia la unidad de todos los cristianos, es por eso que el alma que conoce la fuente del amor, busca compartirla, él quería impregnar del amor de Cristo a los demás…Porque como San José Maria Escrivá decía “ Es necesario, pues, despertar a quienes hayan podido caer en ese mal sueño: recordarles que la vida no es cosa de juego, sino tesoro divino, que hay que hacer fructificar. Es necesario también enseñar el camino, a quienes tienen buena voluntad y buenos deseos, pero no saben cómo llevarlos a la práctica. Cristo nos urge. Cada uno de vosotros ha de ser no sólo apóstol, sino apóstol de apóstoles, que arrastre a otros, que mueva a los demás para que también ellos den a conocer a Jesucristo”.
• En vista de sus excelentes cualidades intelectuales, es enviado a Roma. Allí permanece siete años, hasta terminar sus dos doctorados en Filosofía y en Teología, y es ordenado sacerdote ¿Por qué dos Doctorados?...Para conocer mas al amado, para tener las respuestas que el mundo necesita y porque como dice nuestra Madre “Todos los dones o talentos que el Señor nos concede tienen como fin la caridad…. Quien ama desarrolla todos sus talentos y se esfuerza por pensar”. Son unos años muy fecundos y decisivos en su vida, en los que funda un movimiento llamado "La Milicia de la Inmaculada" con el siguiente lema “Tenemos que ganar el mundo entero y cada alma, ahora y en el futuro hasta el final de los tiempos, para la Inmaculada y a través de ella, para el Corazón Eucarístico de Jesús”.Sus bases fueron las siguientes :La Inmaculada es la plenitud de la gracia, es la Virgen luchadora contra el mal y la medalla milagrosa es el signo de la presencia y acción de la Virgen entre los hombres: es insignia y escudo de sus devotos. Es necesario, pues, formar una asociación de devotos y consagrados, para que bajo el escudo de la Inmaculada, luchen contra el mal y busquen la salvación de todos los hombres.
En la vida de San Maximiliano ser propiedad de la Virgen, no fue una frase hueca, sino una realidad profunda, auténtica, totalitaria y vivencial como él mismo lo decía “Por Ella se vive, se sufre y se muere”….
• 1917 cuarto año de la guerra mundial, desplome del imperio zarista y del triunfo del marxismo soviético, similar a nuestros tiempos donde cada vez es mas difícil caminar y hasta respirar con un futuro desalentador donde pareciera reinar el mal ….en contraste el año de las Apariciones en Fátima…año de la milicia de la Inmaculada. El joven franciscano a los 21 años encuentra en esta frase de San Agustín el compendio de la situación de su tiempo: “Dos amores han construido dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el olvido de Dios construyo la ciudad del diablo; el amor de Dios hasta el olvido de sí mismo construyo la ciudad de Dios”…..Entonces el decide construir con su vida la ciudad de Dios.
• Vuelve a Polonia, con veinticinco años y bastante mala salud, aunque con una fuerza espiritual extraordinaria. No le faltan incomprensiones, calumnias y obstáculos, pero él jamás a pesar de las contradicciones perdió el ánimo…porque estaba convencido que lo que vale es amar a Cristo en los demás, es el mismo amor de Cristo que fortalece nuestras almas contra las inclemencias del mundo. El amor brota de Dios y vuelve a Dios, solo un alma que puede contemplar esta realidad, desea amar tanto como es amado. Como fruto de este amor, comienza la publicación de una revista mensual llamada "Caballero de la Inmaculada", con la que quiere conquistar para la gloria de la Virgen el mundo entero con las nobles armas de la cultura y verdad. Se propone "forrar el mundo entero con papel impreso para devolver a las almas la alegría de vivir". La Milicia de la Inmaculada crece muy rápido en vocaciones y en producción editorial.
• En 1929 funda “La ciudad de la Inmaculada”, a cuarenta kilómetros de Varsovia, un convento de sacerdotes y hermanos franciscanos comprometidos a promover la Milicia por todas partes por medio del uso de todos los medios de comunicación a su alcance. Bajo su dirección, Niepokalanów se desarrolla con gran fuerza y en pocos años el número de frailes supera los novecientos. El apostolado de sus publicaciones supera el millón de revistas mensuales destinadas para el millón de miembros de la Milicia en todo el mundo. Pero el Padre Kolbe presiente su fin y el acercamiento del calvario para sus hijos espirituales. En marzo del 1938 les dice: "Hijos míos, sabed que un conflicto terrible se avecina. No sabemos cuáles serán las etapas. Pero, para nosotros en Polonia hay que esperar lo peor. En los primeros tres siglos de historia, la Iglesia fue perseguida. La sangre de los mártires hacía germinar el cristianismo. Cuando más tarde la persecución terminó, un Padre de la Iglesia comenzó a lamentar la mediocridad de los fieles y no vio con malos ojos la vuelta de las persecuciones. Debemos alegrarnos de lo que va a suceder, porque en las pruebas nuestro celo se hará más ardiente".
San Maximiliano decía a sus hijos, ser santo es lo mas sencillo y fácil, y escribía sobre un pizarrón su formula de Santidad: v = V= S , La v minúscula simboliza nuestra voluntad. La V mayúscula es la voluntad de Dios. Cuando estas voluntades chocan, es el dolor, el sufrimiento. Cuando estas dos voluntades se identifican, cuando nuestra voluntad se identifica con la de Dios, es la santidad, es la paz del corazón. …Sin duda San Maximiliano fue un auténtico cristiano. Nuestro Santo Padre Benedicto XVI, nos dice “El auténtico cristiano es quien permite a los demás entrar en contacto personal con Cristo y vivir con Él.”
• En mayo de 1941, el Padre Kolbe es conducido a Auschwitz. Allí trabaja inicialmente como peón en el acarreo de cantos rodados y arena para la construcción de un muro alrededor del horno crematorio. En todo momento prosigue su ministerio, a pesar de las terribles condiciones de vida, con su gran generosidad y preocupación por los demás, que nunca le abandonan.
Uno de los problemas mas grandes de la humanidad es lo mucho que nos cuesta entender el valor de las cosas que amamos, es decir separar lo esencial de lo accesorio, San Maximiliano tenia claro en su vida que la esencia de toda su labor apostólica era la santificación del alma, ya que él contemplo que en esa santificación es donde Cristo se glorifica…..Millones y millones poblaron esos campos de exterminio: hombres explotados, humillados, víctimas inocentes de la guerra y del odio. En la entrada del campo, un enorme letrero da a todos esta bienvenida: “El trabajo os hará libres”….San Maximiliano sabia que la auténtica libertad solo se encuentra en Cristo.
• Tiempo después, el 3 de agosto, un prisionero escapa. El terror congela los corazones de aquellos hombres. Todos saben la terrible norma establecida como represalia: por cada evadido, diez de sus compañeros, escogidos al azar, son condenados a morir de hambre en el bunker de la muerte. Al día siguiente, a las seis de la tarde, el comandante del campo, dice, el fugitivo no ha aparecido. De modo que diez de ustedes serán condenados al bunker de la muerte. Los condenados son escogidos. Aterrorizado, cada uno de los señalados sale de la formación, sabiendo que es su final. Entre ellos hay un sargento polaco que lanza un grito de dolor: "Dios mío, tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?". …Las palabras del sargento sin duda tocan el corazón de muchos presos, pero en el corazón del Padre Kolbe hacen algo más. Mientras los diez condenados se van quitando los zapatos, pues deben ir descalzos al lugar del suplicio, de pronto ocurre algo que nadie podía imaginar. Maximiliano Kolbe sale de su fila y quitándose la gorra se planta delante del comandante. Señala con la mano hacia el sargento polaco y se ofrece a morir en su lugar: "Soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el puesto de ese hombre que tiene esposa e hijos". El comandante, después de un momento de duda, acepta el cambio. 
Los sótanos de la muerte, el castigo más temido que esperaba a las víctimas. Morían lentamente de hambre y sed, mientras sus mentes a veces oscurecidas, presas de pesadillas y locuras…..En medio de esa oscuridad llena de horrores, odio y tragedia…se levanto una llamarada de amor en el gesto de San Maximiliano Kolbe.
Es en este momento crucial donde la vertiente puríficativa encuentra la plenitud de la vertiente unitiva es donde el ejercicio de la voluntad lleva al alma a no vacilar, a seguir el camino recto y soportar todo. Es sólo Cristo, con su ejemplo, que nos muestra la fecundidad del dolor, sobre todo en la renuncia a nosotros mismos. Esta cruz que el Señor nos ofrece cada día, al aceptarla, se transforma en el signo del amor y del don total, condición indispensable para ser sus discípulos.
El amor extremo cristiano, cuyo ejemplo más impactante es el de amar al enemigo es la verdadera revolución y el único capaz de romper la cadena de la injusticia, el amor se encuentra antes en los hechos que en las palabras. 
La realidad es que el cristiano no busca el sufrimiento por sí mismo, sino el amor. El dolor, por el dolor mismo, no tiene ningún sentido. Pero el amor, si es auténtico, se manifiesta en la entrega. Y la entrega, no de lo que nos sobra, sino de nosotros mismos casi siempre es dolorosa…. Algunos idealistas han muerto por un ideal, los miles de mártires han muerto, unidos a Cristo, al ofrecerse como máxima prueba de amor.
•Después de haber ordenado a los presos que se desnudaran, los empujan al bunker, del que ya solo salen cadáveres directamente para el crematorio. Diariamente, los guardias inspeccionan y ordenan retirar los cadáveres. Aquellos tenebrosos días son de angustia y agonía continuas. Aquel sacerdote enfermo de cuarenta y siete años anima en todo momento a los demás y reza con ellos. Poco a poco, van muriendo todos. Al final, solamente queda él con vida. Como los guardias necesitan ese lugar para otros presos que están llegando, le ponen una inyección de ácido fénico y muere. Es el 14 de agosto de 1941.
Un filosofo alemán decía “De todo lo que se escribe, sólo me gusta lo que un hombre escribe con su propia sangre. Escribe tú con sangre, y comprenderás que la sangre es espíritu” La vida de la Iglesia, a lo largo de la historia, está formada por una cadena interminable de gestos y obras de amor al prójimo promovidas desde el amor de Dios, es decir el espíritu del martirio es el amor….Como Madre Adela nos dice “Solo el amor hace que el abandono de nuestra vida sea un don bello y lleno de gozo”
Teológicamente el martirio se define así: “sufrimiento voluntario de la condenación a muerte, infligida por odio contra la fe o la ley divina, que se soporta firme y pacientemente y que permite la entrada inmediata en la bienaventuranza”. Ese es el martirio cruento, es decir donde hay derramamiento literal de sangre, aclarando que como hemos visto es el amor lo que cuenta, pues el martirio tiene valor en el amor, ningún honor hace Dios al cuerpo que primero y principalmente no lo haga en el alma, en palabras de San Juan de La Cruz “Aquella manera de morir por si sola no vale nada sin este amor” No todas las almas están llamadas al martirio cruento, aunque así sea su deseo, es por eso que cuenta la intención y disposición del alma dispuesta a darlo todo, incluso su sangre por Dios. Todos los Santos…es mas, todos nosotros estaríamos dispuestas a dar la vida por Cristo.
Pero existe otro martirio de llamado general a todos los cristianos, el martirio testimonial, que consiste en confesar a Dios día a día, el obedecer en todo sus mandamientos, es derramar nuestra Fe, como sangre día a día durante toda la vida. La medida del amor viene dada por la capacidad de sacrificarse por el amado, y cuanta mayor disposición a sacrificarse tenga el alma, más se puede decir que ama. La vocación trascendente del hombre y el alcance infinito de su ser para asemejarse a Dios esta en la capacidad de Dios, el hombre es capaz de Dios, de unirse a Dios, como dice el buen San Agustín “No solo creyendo en el…sino sufriendo con El”
La Palabra de Dios nos dice: “A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad. Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos” (Sb 3, 4-8). 
Detrás de un triunfo siempre hay alguien que paga….San Maximiliano, lucho por el triunfo de la Inmaculada. La obra de María costo sudor, lágrimas, oraciones, sufrimiento, sangre. Pero al final el Inmaculado Corazón Triunfará!
Para concluir en el Amor hasta el Extremo, no nos podemos conformar con menos, en el amor lo que cuenta es amar, ejercitémonos en el arte de amar, eso lo lograremos optando por el amor en cada detalle, en cada acción por pequeña que parezca porque como nos lo enseña nuestra Madre “Los actos de Amor van ensanchando el Corazón”
Recapitulando y concretando: El amor hasta el extremo inicia contemplando al Amor mismo….lo siguiente es la vertiente puríficativa es decir el ejercicio de la voluntad…Que no es otra cosa que el llamado de esta cuaresma “Peregrinar al Corazón Traspasado”….Teniendo como resultado la plenitud de la vertiente unitiva “Adentrarnos al Corazón Traspasado de Jesús” 
Es mi oración que al igual que San Maximiliano Kolbe, logremos la configuración con Cristo, es decir, que nuestros corazones, latan al mismo ritmo de Su Corazón.

viernes, 10 de agosto de 2018

11 de Agosto: Festividad de Santa Clara de Asís

«Discípula de san Francisco, fundadora de la Orden de las Damas Pobres de San Damián, pionera en la historia de la Iglesia en redactar una regla dirigida a las mujeres. Pío XII la declaró patrona de la televisión» 
Nació en Asís, Italia, entre 1193 y 1194 en el seno de una familia aristocrática. Hija de Favarone di Offreduccio, conde de Sasso-Rosso, y de Ortolana di Fiume. Mujer intrépida y generosa que atendía a los pobres, estaba al frente de la casa y peregrinaba a Roma, a Tierra Santa, a Santiago de Compostela y a otros santuarios esparcidos por Italia. Artífice de la educación espiritual de Clara, que heredó muchas de sus virtudes, además de su amor a la oración y a las obras de caridad con los necesitados. Se cree que la santa debió recibir una formación cultural acorde con su estatus social, aunque no hay datos que lo corroboren, como también le enseñarían las labores propias de la época: hilar y tejer, así como cualquier aspecto apropiado para alguien de su alcurnia. 
Nada más iniciarse el siglo XIII la guerra que enfrentó a los habitantes de Asís dividiéndolos en bandos, obligó a su familia a exiliarse a Perusa. En el transcurso de la misma cayó prisionero el joven Bernardone, futuro e incomparable santo, que luego sería liberado. Al final de esta contienda, hacia 1205, Clara y su familia regresaron a Asís. Poco después se produjo la conversión de Francisco, hecho que corrió como un reguero de pólvora al tratarse del hijo de un rico comerciante y líder absoluto de los jóvenes de la ciudad. Es posible que la santa fuese testigo del radical desprendimiento evangélico del Poverello -efectuado ante el obispo y en presencia de su padre, además de muchos ciudadanos-, porque su domicilio paterno se enclavaba en la céntrica plaza de la catedral (hoy con el nombre de San Rufino). Clara escuchaba con atención las noticias que circulaban por Asís sobre la conversión del heredero de los Bernardone y sus primeras correrías apostólicas con otros jóvenes de diversas clases sociales que habían quedado seducidos por Cristo. Ella se afanaba en cultivar el ayuno y la oración, al tiempo que socorría a los pobres, muchas veces ocultando los alimentos entre sus vestidos. 
Sus padres la preparaban para casarla como correspondía a su alcurnia. Pero ya había elegido la virginidad y la pobreza como formas de vida. Le llamaba poderosamente la atención la austeridad de Francisco y sus seguidores. Conocía su lugar de reunión: la ermita de Santa María de los Ángeles (la Porciúncula). Y aunque contaba con la frontal oposición de su familia, durante cinco años estuvo sopesando la idea que se había clavado en sus entrañas de compartir el mismo ideal del Poverello. En ese tiempo se entrevistó con él a escondidas en varias ocasiones a las puertas de la Porciúncula. Finalmente, el Domingo de Ramos, bien de 1211 o de 1212, ella también abandonó familia, títulos, bienes, prestigio…, y se dirigió a la ermita. Fue recibida por Francisco y sus discípulos que entonaban solemnemente el Veni Creátor Spíritus. Dentro de la iglesia, la joven se desprendió de sus vestiduras y tomó el áspero hábito. En el suelo quedaron esparcidos sus cabellos cercenados por el fundador de los franciscanos dejando al descubierto la nuca que a partir de ese instante cubrió con negra toca. 
A continuación, el santo la condujo al monasterio de San Pablo de las Abadesas, situado en Bastia Umbra. Así prevenía las gravísimas consecuencias que esta decisión tendría en su familia, como así fue. Pensó también que la tutela que la joven recibiría en el monasterio junto a los votos emitidos iban a preservarla de tener que regresar a casa. Además, al haber legado todos sus bienes, Clara no poseía dote alguna para ingresar en el convento, como habría hecho en condiciones normales. Tuvo que entrar como sierva, algo que aún incrementó más la contrariedad de sus padres que veían en ello algo humillante para una rica aristocrática. Cuando intentaron disuadirla y llevarla junto a ellos, se descubrió su cabeza tonsurada, y así ahuyentó sus propósitos. La determinación de la joven era irrevocable, y cuando las aguas se calmaron un poco, se trasladó a la comunidad del Santo Ángel de Panzo, uniéndose a religiosas que llevaban vida comunitaria. Poco más tarde, su hermana Inés siguió sus pasos y tomó el hábito en presencia de Francisco. Después, establecidas ya en San Damián, lo hicieron Beatriz, su hermana pequeña, y su madre. El grupo fue creciendo, y de común acuerdo se abrazaron a los postulados que regía la naciente Orden franciscana, sometiéndose voluntariamente bajo obediencia. 
Francisco le proporcionó las líneas que las religiosas debían seguir. Una de ellas era la limosna. En esa época ya estaban vigentes las indicaciones emanadas del IV concilio de Letrán que imponía a las nuevas órdenes regirse por una de las tres reglas existentes: la benedictina, la de san Basilio y la de san Agustín. En un primer momento, los recelos e incomprensiones les obligaron a adoptar la regla benedictina, pero Clara amaba profundamente la pobreza. De modo que acudió a Inocencio III, le solicitó y obtuvo de él, el privilegio de pobreza, y pudieron seguir plenamente el carisma franciscano, confiando únicamente en la divina Providencia. Ya entonces era abadesa de la comunidad de las Damas Pobres de San Damián, fundada por ella a petición de Francisco, quien puso el gobierno de la misma en sus manos. Clara siempre le asistió y apoyó, proporcionándole consuelo humano y espiritual. 
Cuando San Damián pasó a depender de la Santa Sede, después del fallecimiento de Francisco, recibió el apoyo del cardenal Hugolino, futuro pontífice Gregorio IX. Ella fue la autora de la regla, primera de la historia de la Iglesia redactada por una mujer y dirigida a otras congéneres. La aprobó Inocencio IV que estuvo presente en su lecho de muerte, el 11 de agosto de 1253, donde acudió a visitarla y a darle su bendición. Había sido agraciada con numerosos carismas, entre otros, el don de milagros. Fue canonizada en Anagni por Alejandro IV el 15 de agosto de 1255. En 1958 Pío XII la declaró patrona de la televisión.
FUENTE: ZENIT.ORG

10 de agosto: 800 años de fundación de la Orden Mercedaria

La Provincia Mercedaria del Perú en este día de Júbilo Mercedario, bajo el amparo de nuestra Madre Santísima de la Merced, celebra hoy 10 de agosto con alegría los 800 Años de presencia liberadora en el Mundo. 
Los mercedarios se consagran a Dios, fuente de toda santidad, para conseguir la propia santificación por la profesión de los consejos evangélicos. Fieles a los propósitos del Fundador San Pedro Nolasco y «por la integridad de la fe, por la caridad para con Dios y el prójimo, por el amor a la cruz y por la esperanza de la gloria venidera», mediante adecuadas obras de misericordia, se dedican a visitar y redimir a los cristianos de las nuevas formas de cautividad, por las que se ven expuestos al abandono de la práctica de la vida cristiana y a la pérdida de la fe. 
Con este fin están dispuestos a entregar la vida, si fuere necesario, a imitación del Redentor.
Los mercedarios tienen como maestro y modelo a Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud y están dispuestos a seguirlo sacrificando hasta la propia vida en el ejercicio del ministerio redentor.
Por su intervención en la fundación y en la vida de la Orden que lleva su nombre, los mercedarios llaman a María MADRE DE LA MERCED y la veneran como inspiradora de su obra de redención. 
Por su entrega en favor de los cautivos y su vida de servicio a la Orden que ha fundado, san Pedro Nolasco, quien es el signo más cercano del amor redentor de Jesús y el realizador más perfecto de la obra liberadora de María.
La Orden de la Merced, es una fraternidad cristiana donde –veneran a María como Madre, inspirados en el testimonio de san Pedro Nolasco fundador y a semejanza de la primera comunidad cristiana, en la que todo era de todos– los mercedarios quieren realizar el gran deseo de Jesús: «Padre, que todos sean uno, como nosotros somos uno».
La misma vida de comunidad, sustentada en un profundo amor humano informado por el Espíritu Santo, es el lugar de la presencia del Señor, según su palabra: «Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». 
Manifiesta, además, la venida de Cristo y vigoriza la consagración, creando un clima más favorable para la observancia de los votos.
¡Viva la Orden de la Merced!   ¡Feliz día Orden de la Merced!
FUENTE: WWW.MERCEDARIOS.PE