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jueves, 16 de diciembre de 2010

Diciembre 16: Beato Honorato de Biala. Sacerdote de la Primera Orden (1829‑1916).

Diciembre 16: Beato Honorato de Biala. Sacerdote de la Primera Orden (1829‑1916). Fundador de Congregaciones religiosas. Beatificado por Juan Pablo II el 16 de octubre de 1988.

Venceslao Kozminski nació el 16 de octubre de 1829, hijo de Esteban y Alejandra Kahl, en Biala Podlaska, en Polonia. De su familia, ferviente en la fe, recibió una sólida educación católica que acrecentó poco a poco durante los estudios que culminaron con la láurea en arquitectura. Mientras frecuentaba la Academia de Bellas Artes, hacia los 17 años de edad, le sobrevino una fuerte crisis de fe, agravada por la campaña anticatólica del gobierno de entonces. sospechoso de participar en un cumploot político, fue arrestado, y en la cárcel se acrecentó aun más la crisis al contraer tifo y por el temor a ser condenado a muerte, de modo que se declaró blasfemo y ateo. Reconocido inocente y superada la crisis religiosa y recuperada también la salud, decidió cambiar radicalmente de vida y se hizo Capuchino en 1848. Entró al noviciado de los Capuchinos, en Lubarttow, y, hechos en Lublin los estudios de filosofía y teología, se trasladó a Varsovia, donde el 27 de diciembre de 1855 fue ordenado sacerdote con el nombre de padre Honorato de Biala.
En Varsovia inició de inmediato el ministerio de la predicación y el de la dirección espiritual, tuvo diversos cargos dentro de la Orden y al mismo tiempo iba a las escuelas, colegios, y pensionados femeninos para las lecciones de religión. En especial se hizo cargo de la Asociación del Santo Rosario y de la Tercera Orden Franciscana. Cuando el gobierno, después de las insurrecciones de 1863-64 sup’rimió las Ordenes religiosas, fue relegado hasta 1892 en el convento de Zakrocyun, vigilado siempre por la policía y sin poder salir, de modo que se dedicó a la oración, a las confesiones y a escuchar a los muchísimos fieles que acudían a él con sus problemas de conciencia.
Al mismo tiempo, en calidad de comisario general de la Provincia capuchina, desarrolló una intensa actividad ministerial a menudo contraviniendo las leyes zaristas de persecución contra numerosos conventos. Aún hoy impresiona la enorme cantidad de trabajo apostólico realizado por Honorato, a pesar de las restricciones impuestas por el régimen. Pero el principal carisma de Honorato se ve sobre todo en la fundación de asociaciones y congregaciones religiosas. Valiéndose del confesionario y la correspondencia, de 1874 a 1896 fundó 26 asociaciones piadosas, de las cuales surgieron numerosas Congregaciones. Hoy existen 16, de ellas 3 con hábito religioso y 14 sin él, 2 masculinas y 12 femeninas; puede considerarse precursor de los institutos seculares. De esta manera contribuyó grandemente a la supervivencia de la fe en Polonia. Además de ser renombrado predicador e iluminado director espiritual, fue un escritor fecundísimo para hacer conocer a la gente el amor de Dios, como escribió en su “Manual Espiritual”. En 1892 fue relegado en el convento de Nowa-Miaste, donde permaneció hasta su muerte.
Fue verdaderamente hijo de San Francisco en la forma de ver y vivir el amor de Dios en Cristo y en el sentir y vivir el ministerio de la Iglesia. En 1906 organizó una peregrinación nacional al santuario mariano de Czestochowa, en la cual participaron más de medio millón de personas.
En 1908 después de la reorganización de sus Congregaciones decidida por la Conferencia Episcopal, fue removido de la dirección general de las mismas, y él se atuvo dócilmente a los mandatos de las autoridades superiores, conservando sólo la dirección espiritual, de sacerdote y de confesor.
El 16 de diciembre de 1916, a la venerable edad de 87 años, moría Honorato Kozminski. En el testamento había expresado el deseo de ocultarse “en las Llagas de Jesús”, y de “entregar el alma al Creador con la misma disposición con que El entregó su espíritu en las manos de su Padre”.




lunes, 13 de diciembre de 2010

Consejo Regional OFS Lima-Callao realizó misa y reunión por Navidad y Año Nuevo

El día sábado 11 de diciembre en la Casa de Ejercicios Espirituales de la Orden Franciscana Seglar XII Apóstoles de Lima -ubicada en el centro histórico limeño- se celebró la santa misa y la reunión por Navidad y año nuevo, con participación de todas las fraternidades OFS de la región Lima y Callao.
El padre Eduardo Flores OFM, del Colegio Juan XXIII, presidió la Eucaristía, y durante la homilía motivó y llamó a los franciscanos seglares a vivir esta Navidad con especial énfasis, ya que es un acontecimiento trascendental de la vida franciscana.
Concluida la celebración eucarística se inició el compartir franciscano, donde los seglares dialogaron fraternalmente. La ministra de la región Lima Callao, María Martha Vivanco, saludó a toda la comunidad por las fiestas navideñas y por el nuevo año 2011 que se inicia, exhortándolos a seguir a Cristo al estilo de San Francisco de Asís.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Fray Matías Campasas Fernández, un franciscano ejemplar


Testimonio escrito por Fr. Alberto de Alba, Fr. Rogerio Leyva, Fr. Andrés Limón y Fr. Pablo Ramírez, como fruto de su convivencia con el recordado Fr. Matías Campasas. Especial para Prensa Franciscana del Perú.

Fray Matías Campasas Fernández OFM fue un sacerdote español franciscano que vivió y trabajó muchos años en México, en el Convento de Calpan (Puebla) donde se recuerda mucho su huella espiritual y su trabajo fecundo, a la manera de San Francisco de Asís.

A veinte años de su partida física, Prensa Franciscana del Perú le rinde un homenaje, a través de este testimonio y datos anecdóticos escritos por por Fr. Alberto de Alba, Fr. Rogerio Leyva, Fr. Andrés Limón y Fr. Pablo Ramírez, como fruto de su convivencia con el recordado Fr. Matías Campasas.

DATOS BIOGRÁFICOS DE FRAY MATÍAS CAMPASAS FERNÁNDEZ OFM

• Hijo de José Campasas y Benedicta Fernández.
• Nació en Folgoso, León, España el 21 de abril de 1896.
• Tomó el hábito el 7 de agosto de 1915.
• Primera Profesión el 7 de agosto 1916.
• Profesión Solemne 20 de octubre de 1919.
• Ordenación Sacerdotal el 14 de junio de 1924, en España.
• Maestro de novicios en Calpan de 1935 a 1942.
• Murió en Puebla el 21 de abril de 1990

La familia Campasas Fernández estaba compuesta por sus padres Don José y Doña Benedicta y por tres hermanos.

De estos tres hermanos dos fueron frailes franciscanos, pertenecientes a la Provincia de Santiago. El hermano fraile de Fr. Matías, posteriormente, fue enviado a la custodia que su Provincia había formado en Venezuela y allí fue destinado un poblado llamado Tigrillo.

En cuanto al otro hermano se casó, tuvo tres hijos y finalmente dejó España para irse a vivir a Grecia con su familia. Según nos refiere Fr. Alberto de Alba uno de los hijos de este tercer hermano trabajaba en una compañía de aviación, lo que le permitía conseguir boletos para su tío Fr. Matías.

El Padre Campasas estuvo en su Provincia de Santiago de Compostela hasta alrededor de 1932. Vivía él en el convento de Vigo, cuando los frailes del Santo Evangelio se dirigieron al Gobierno Provincial de Santiago de Compostela, para solicitar frailes que pudieran ayudar a la deteriorada Custodia del Santo Evangelio.

Fr. Matías Campasas fue el indicado para ir a México. Su primer nombramiento fue el de Maestro de Novicios, pero antes tuvo que ir a Hebbronville, Texas, a cumplir con este oficio, pues las condiciones políticas no permitían que se tuviera con seguridad el noviciado en México.

Para 1935, la obediencia lo destinó al recién fundado convento de Calpan, Puebla, donde sería el Maestro de la primera generación de novicios en este nuevo convento.

Según las narraciones de Fr. Rogerio, Andrés y Alberto, para que Fr. Matías pudiera pasar a México, tuvo que valerse de la ayuda de una piadosa mujer, quien fingió ser su esposa; y con detalles como el de estar corrigiendo la vestimenta del padre delante de las autoridades mexicanas, daba la impresión de una afanosa esposa quien lo reclamaba para que cumpliera sus responsabilidades en este lado de la frontera. Gracias aquella mujer pudo pasar a México sin contratiempo, ni necesidad de papeles. Finalmente, llegó al convento de Calpan.

Después de ser Maestro de Novicios, fungió como guardián de varias casas, y cuando lo fue del convento de san Francisco de Puebla, en medio de todas las obras que hizo quedó como testimonio de su paso por allí, la construcción de la casa que estuvo sobre la capilla de la Divina Providencia en dicho convento.

Según las narraciones de Fr. Rogerio, Andrés y Alberto, para que Fr. Matías pudiera pasar a México, tuvo que valerse de la ayuda de una piadosa mujer, quien fingió ser su esposa; y con detalles como el de estar corrigiendo la vestimenta del padre delante de las autoridades mexicanas, daba la impresión de una afanosa esposa quien lo reclamaba para que cumpliera sus responsabilidades en este lado de la frontera. Gracias aquella mujer pudo pasar a México sin contratiempo, ni necesidad de papeles. Finalmente, llegó al convento de Calpan.

Después de ser Maestro de Novicios, fungió como guardián de varias casas, y cuando lo fue del convento de san Francisco de Puebla, en medio de todas las obras que hizo quedó como testimonio de su paso por allí, la construcción de la casa que estuvo sobre la capilla de la Divina Providencia en dicho convento.

Según cuenta Fray Alberto de Alba que una vez que terminó su labor en nuestra Provincia, regresó a la suya, pero quedándose en la Custodia que tenían en Venezuela. Allí vivía, cuando en 1972 Fr. Albino Meza fue elegido Provincial. El había sido discípulo de Fr. Matías en Hebbronville; y le guardaba un gran aprecio al Padre, por esta razón lo invitó a que regresase a la Provincia como encargado de la causa de canonización del Beato Sebastián de Aparicio.

Este ofició lo desempeñó hasta su muerte acaecida el mismo día de su cumpleaños el 21 de abril de 1990, siendo Guardián, Fr. Samuel Ortega.

ALGUNAS FLORECILLAS
Las florecillas que se van a mencionar tienen mucha relación con el tipo de carácter del Padre Campasas. El Padre Leyva menciona que "el Padre Campasas era un buen religioso, muy amable".
El Padre Andrés Limón refiere que “el Padre Campasitas era buena gente, nos quería, nos estimaba, aunque algunas veces era gritón. Era tan humilde que nunca hablaba de su familia”.
Fr. Alberto de Alba expresa que “Campasas era un fraile alegre, jovial, empático y simpático. Le gustaba mucho la vida en comunidad, gozaba de los encuentros fraternos y se ponía triste cuando no nos podíamos reunir. Le hacía mucha gracia el que le hiciéramos bromas, siempre sonreía. Era en todo un hombre de Dios y un gran hermano”.

A continuación redactamos algunos de las florecillas de Fr. Matías:
Cuando el Padre Campasas se fue a la Ciudad de México para aprender encuadernación, dejó al Padre Agustín Báez encargado de nuestro grupo. Entonces el Padre nos empezó a sacar de paseo al Teotón. Cuando el Padre Campasitas regresó de su curso y se enteró de esto, amonestó severamente al Padre Báez, pues los novicios no debías salir de su convento (Fr. Rogerio Leyva y Fr. Andrés Limón)
En otra ocasión el Padre Maestro nos llevó de paseo con Dirección a Orizaba en una camioneta que existía en el noviciado. Cuando fue la hora de la comida el Padre le pidió al hermano chofer que se estacionara a un lado de la carretera y que sacara las tortas, pues era hora de la comida. Cuando terminamos, emprendimos el regreso a Calpan (Fr. Rogerio Leyva y Fr. Andrés Limón)
El Padre Capasitas caminaba siempre con la vista baja, nunca miraba ni hacia arriba ni de frente. En una ocasión me subí a un árbol a cortar fruta, cosa que estaba prohibida, pero gracias a que Campasitas no levantaba la mirada, me salve de salir a la culpa (Fr. Pablo Ramírez)
Siempre, después de la comida Campasitas se echaba su siesta y generalmente dejaba las ventanas abiertas de su cuarto, un día noté que dormía profundamente y me metí a su cuarto por la ventana y con cuidado me hinqué junto a él y comencé a rezar la letanía de difuntos: Santa María Madre de Dios, ruega por él y así sucesivamente, hasta que despertó y dijo: que ruega por él ni que nada déjeme dormir (Fr. Alberto de Alba).
Dios le sonrió a nuestra Provincia con este gran hombre que dejándolo todo, vino a cooperar en la restauración de la misma. Le agradecemos a él por este regalo.
Sus restos descansan en las criptas de san Juan Bautista, Coyoacán.

Boletín del Archivo San Francisco de Lima Nº 36, Noviembre de 2010

DESCARGAR AQUÍ:
http://issuu.com/prensafranciscanaperu/docs/bolet_n_archivo_n_36_-_1?viewMode=magazine



Boletín del Archivo San Francisco de Lima Nº 36.
Editado por: Archivo San Francisco de Lima (ASFL) y Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.
Ministro Provincial: Fray Emilio Carpio Ponce OFM
Director del ASFL: Fray Abel Pacheco Sánchez OFM
Asistente del ASFL: Ing. Jorge Román Tasayco
Impresión: Ediciones El Milagro (docenovi@hotmail.com)


CONTENIDO DEL BOLETÍN Nº 36


Pág. 2: Al lector.
Pág. 3: Imagen espiritual del franciscano en el Virreinato, Julián Heras, Ofm.
Pág. 9: Biografía de San Francisco Solano, Apóstol del Perú, Por: Mons. Federico Richter Prada, OFM.
Pág. 11: Exposición histórica artística misional: “Francisco Solano: Apóstol del Nuevo Mundo” en el IV centenario de su muerte (1610-2010)
Pág. 12: Cronología de la vida de San Francisco Solano.
Pág. 15: Testimonio: Descubrimiento de las catacumbas del subterráneo de la Iglesia de San Francisco, hoy Basílica Menor de Lima. Por: Vicente Álvarez Villafuerte.
Pág. 17: La sillería y cajonería de San Francisco (parteII), por Antonio San Cristóbal Sebastián.
Pág 19: Religión y política (parte II), por Elizabeth Montañez Sanabria.
Pag. 24: Publicaciones recibidas en el ASFL.
Pag 28: Noticias del Archivo San Francisco de Lima. Ana María Vega, In Memoriam.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

8 de diciembre: Día de la Inmaculada Concepción

Sin pecado original: La Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana, fue concebida sin la mancha del pecado original, como divino don a quien estaba predestinada a ser la Madre de Jesús.

El dogma de la Inmaculada Concepción es un artículo de fe del catolicismo que sostiene la creencia en que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, es decir, de su ser personal, estuvo libre de todo pecado. No debe confundirse esta doctrina con la de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo.
Definición dogmáticaCuando hablamos de concepción, hablamos del instante mismo en que comienza la vida humana, el preciso momento en que empieza a existir una persona en el seno materno. A partir de esta primera definición, seguramente muchos pensarán que la celebración de la Inmaculada Concepción se refiere al instante en que comenzó la vida de Jesús. Pero no es así. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción nos referimos al instante en el que María comenzó a existir en el vientre de su madre Santa Ana. Según la doctrina de la Iglesia Católica, Santa María quedó preservada de toda culpa, pues desde el primer instante en que fue constituida como persona, lo fue inmune de toda mancha de pecado, al igual que luego su hijo Jesús.
La definición contenida en la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854, es del tenor literal siguiente:
...Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho" Bula Ineffabilis Deus"'[1]

El historiador y catedrático francés Louis Baunard narra lo siguiente: Pío IX contemplando el mar agitado de Gaeta escuchó y meditó las palabras del Cardenal Luigi Lambruschini: 'Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Sólo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden'.
El historiador Francesco Guglieta, experto en la vida de Pío IX, señala que el tema del naturalismo, que despreciaba toda verdad sobrenatural, podría considerarse como la cuestión de fondo que impulsó al Papa a la proclamación del dogma: La afirmación de la Concepción Inmaculada de la Virgen ponía sólidas bases para afirmar y consolidar la certeza de la primacía de la gracia y de la obra de la Providencia en la vida de los hombres. Guglieta señala que Pío IX, pese a su entusiasmo, acogió la idea de realizar una consulta con el episcopado mundial, que expresó su parecer positivo, y llevó finalmente a la proclamación del dogma.

Día de la Inmaculada Concepción
Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Jesús de Nazaret y sostiene que Dios preservó a María libre de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, que es también Dios. La doctrina reafirma con la expresión "llena eres de gracia" (Gratia Plena) contenida en el Saludo del Ángel (Lc. 1,28) y en la oración del Ave María este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

Esto implica la ausencia total de pecado por siempre en su alma, y su plenitud de santidad por estar llena de gracia. Por ello es que oramos: “Dios te salve María, llena eres de gracia”, y en el mismo sentido se refieren los cánticos a jesús que dicen "...que nació en un portal, de la Virgen concebida sin pecado original". La "Purísima Concepción" es un altísimo privilegio, un don concedido sólo a la Virgen, quien había sido predestinada para ser la Madre de Dios.
El 8 de diciembre de 1854, por medio de la Bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX declaró el Dogma de la Inmaculada Concepción de María:
“Declaramos, proclamamos y definimos que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente y en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano. Esta doctrina está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles.”
Es dogma de fe que el pecado original se transmite a todos los hombres por generación natural, de tal modo que todos son concebidos en pecado. Pero María fue el primer ser humano desde Adán y Eva que nació sin esta mancha. En consecuencia, había en Ella ausencia total de inclinación al mal, y por ende hay que negar en María aún la menor imperfección moral: siempre tuvo la perfecta subordinación a Dios, sus juicios fueron siempre rectos y su voluntad estuvo siempre orientada al bien verdadero, ya que tenía un altísimo grado de gracia y de caridad, que inclina con tanta fuerza el alma hacia el amor de Dios, que la aparta del pecado.
Una vez más, encontramos en un aspecto de la vida y naturaleza de la Virgen María, un ejemplo al que tomar de modelo a imitar en nuestra propia vida.

Fuente:http://www.educared.org.ar/CAL_EDU/12/12_08.ASP



sábado, 4 de diciembre de 2010

Diciembre 4: Beato Pedro de Siena (il “Pettinaio”).

Diciembre 4: Beato Pedro de Siena (il “Pettinaio”). Penitente de la Tercera Orden († 1289). Pío VII concedió en su honor oficio y misa el 2 de enero de 1802.

Pedro “Pettinaio” nació en Campi, región del Chianti, provincia de Siena. De temperamento jocoso e impulsivo en su juventud, se enmendó después de su conversión. Era fabricante y comerciante de peines, lo que confirma el epíteto de “pettinaio” que siempre acompaña su nombre. Comenzó a santificarse en el ejercicio de su profesión. Compraba y vendía siempre al precio justo; la calidad de sus productos era tan apreciada por los sieneses que él iba al mercado solamente después de las vísperas, para no condenar a la ruina a sus competidores. Casó, pero no tuvo hijos, y al comprobar la esterilidad de su mujer, hizo con ella el voto de castidad perfecta, pero se mostró excelente esposo, procurando hacerla sentirse a gusto hasta en las cosas más pequeñas.
Frecuentaba asiduamente las predicaciones y los oficios religiosos demostrando gran caridad para con los pobres. Visitaba continuamente el hospital de Santa María della Scala, curando a los enfermos, aplicando remedios y besando sus llagas. Vendió primero la viña de su propiedad y luego la casa, conservando solamente lo que le permitía vivir modestamente y fue a instalarse en una casucha cerca de la Puerta dell’Ovile. Se inscribió en la Tercera Orden de San Francisco y, después de haber renunciado a todo, se esforzó por vivir el espíritu de la altísima pobreza.
Su incesante celo por las obras de misericordia lo hizo adquirir pronto fama de gran santidad entre sus conciudadanos. En 1282 fue encargado de escoger entre los detenidos de las prisiones a cinco hombres entre los menos culpables, que debían ser liberados. En 1286 el común le confió el cuidado de distribuir dinero a los pobres azotados por la carestía.
Era inclinado a la contemplación y gozó de arrobamientos y éxtasis, a veces en presencia de compañeros. Hacia el final de su vida parecía vivir siempre más retirado del mundo. Después de una grave enfermedad, obtuvo el permiso para vivir en una celda del convento de los franciscanos, donde pasaba las noches en oración. Mostraba una devoción ardiente hacia la Virgen, ayunando en su honor el sábado y encomendándose a ella noche y día. También fue peregrino, fue a Roma, a Pistoia y a Asís y a la Verna. Su espiritualidad lleva la impronta franciscana. Después de 14 años de esfuerzos adquirió el don de no hablar sino por necesidad. Por esto a menudo es representado en la iconografía con un dedo sobre los labios, y es llamado el “Santo del silencio”. Los Franciscanos le encomendaron los novicios, a los cuales supo dirigir por el camino de la perfección.
Murió el 4 de diciembre de 1289 (según algunos, ¡de 128 años de edad!) y sus últimas palabras fueron una advertencia a Siena, Florencia y Pistoia, a las cuales predijo grandes males.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Diciembre 3: Beata María Encarnación (Vicenta) Rosal (1820‑1886) y Beato Rafael Khylinski, (1694-1741)

Diciembre 3: Beata María Encarnación (Vicenta) Rosal (1820‑1886), Reformadora de las Hermanas Betlemitas. Beatificada por Juan Pablo II el 4 de mayo de 1997.(Su fiesta, octubre 27).
Vicenta, nacida en Quetzaltenango, Guatemala, el 26 de octubre de 1820, en un hogar cristiano, creció en un ambiente de fe. A los 15 años ingresó en el Beaterio de Belén, en la ciudad de Guatemala, institución que estaba bajo la jurisdicción de los padres Betlemitas, fundados por el Beato Pedro de Betancour. El 16 de julio recibe el hábito de manos del último padre Betlemita, Fray José de San Martín, y toma el nombre de María Encarnación del Sagrado Corazón. Insatisfecha con la vida en el Beaterio, pasa al convento de las “Catalinas”, para retornar luego a su “Belén”, donde es elegida Priora; trata de reformarlo, pero al no lograrlo decide fundar otro donde se vivan las Constituciones que ella había redactado y que habían sido aprobadas por el Obispo. Lo logra en Quetzaltenango, su tierra natal. Su vida y obra logra conservar el carisma del fundador, Beato Pedro de Betancour. “A la luz de la encarnación, de la Navidad y de la muerte del Redentor”, la Congregación vive el espíritu de reparación de los Dolores del Sagrado Corazón de Jesús, dedica el 25 de cada mes a la adoración reparadora. El ansia por la gloria de Dios y la salvación de los hombres la lleva a “servir con solicitud al hermano necesitado” y a dar “impulso a la educación de la niñez y de la juventud en los colegios, escuelas y hogares para niñas pobres” como también a “dedicarse a otras obras de promoción y asistencia social”.
La Madre Encarnación funda casas también en Colombia y Ecuador, y sufre el destierro que le imponen las autoridades Gautemaltecas, muere en el Ecuador, el 24 de agosto de 1886. Su instituto trabaja actualmente en 13 países. (Su fiesta se celebra el 27 de octubre).

Diciembre 3: Beato Rafael Khylinski, (1694-1741) sacerdote de la I Orden. Beatificado por Juan Pablo II el 9 de junio de 1991, en Cracovia.
Melchor Khylinski, nació en Wysocko , cerca de Poznam, en Polonia, el 8 de enero de 1694. Educado cristianamente por sus padres, estudió en Poznam y terminados los estudios, en 1712 se enroló en el ejército, donde alcanzó el grado de oficial y se le ofrecía un brillante futuro. En 1715 ingresó a la Orden de los Menores Conventuales en el convento de Cracovia y tomó el nombre de Rafael. Ordenado sacerdote en 1717 se entregó totalmente al ministerio en la predicación catequística y moral, la administración de los sacramentos y la atención a los pobres y enfermos en los lugares a donde lo destinó la obediencia, principalmente en Lagiewniki, cerca de Lodz de 1728 a 1736, y de 1738 a 1741. Se sometía a duras penitencias para expiar los pecados del mundo.
Celebraba devotamente la Liturgia, sobre todo la Eucaristía, cultivaba un ardiente amor a Dios que luego irradiaba en la práctica de su vida. Tenía una ardiente devoción a la Santísima Virgen, cuya presencia espiritual continua percibía vivamente, rezaba a diario el oficio de la Santísima Virgen. Unía al amor de Dios la caridad fraterna en el servicio a los enfermos. Se ingeniaba mil formas de ayudar a los pobres más necesitados, proporcionándoles alimento y vestido a familias enteras, recogiendo fondos para pagar medicinas y arriendo a personas en situación desesperada.
En 1736 fue trasladado a Cracovia, donde reinaba una atroz peste y en su afán de atender a los enfermos no se ahorraba fatiga. Igual seervicio prestó en Lagiewniki, a donde fue trasladado. Durante la peste se prodigó sin medida, visitando a cada enfermo, prestándoles ayuda y preparándolos para la muerte. Postrado ya en cama, al agravarse su debilidad corporal, dio muestras de una especial paciencia cristiana al sobrellevar generosamente los grandes dolores y enfermedades. Finalmente entregó su alma a Dios en Lagiewniki, el 2 de diciembre de 1741. a los 46 años de edad.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Ministro general de la Orden Franciscana Fr. José Rodríguez Carballo OFM de visita en Lima

Fray José Rodríguez Carballo OFM (al centro) durante su visita al Archivo San Francisco de Lima
el  miércoles 1 en la mañana, acompañado por el director del archivo, Fray Abel Pacheco OFM
(Foto: Archivo San Francisco de Lima).
Lima.- El ministro general de la Orden Franciscana, Fr. José Rodríguez Carballo OFM -sucesor número 119 de San Francisco de Asís- se encuentra en Lima desde el pasado 30 de noviembre hasta el 6 de diciembre para reuniones de trabajo con la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, la Provincia San Francisco Solano, la Custodia del Santísimo Nombre de Jesús, la Custodia de San José del Amazonas, las Hermanas Clarisas y Concepcionistas y la familia franciscana.
La visita de fray Rodríguez Carballo coincide con la inauguración del II Congreso Histórico Franciscano “San Francisco Solano, hombre de Dios y Apóstol de América” que se realiza en Lima en homenaje al santo español por los 400 años de su muerte. Este domingo 5 de diciembre las 6 p.m., según el programa oficial de su visita, celebrará una misa en la Basílica de San Francisco de Lima.
El ministro general Fr. José Rodríguez Caballo nació en 1953 en la localidad gallega de Lodoselo (Sarreaus), en España. Después de estudiar en los seminarios de Zamora y Santiago de Compostela, se graduó como licenciado en Teología Bíblica en Jerusalén y la Sagrada Escritura en Roma .
Realizó su profesión temporal en 1971 y la profesión solemne en 1976. Al año siguiente fue ordenado sacerdote por el Papa Pablo VI en Roma. En 2003 fue elegido ministro general de la orden (el más alto cargo). Su primer mandato comenzó en 2004 y terminó en 2009. Sucedió a fray Giacomo Bini, que ha dirigido la Orden de los Hermanos Menores desde 1997.
Fr. José Rodríguez Carballo ha sido profesor en el Seminario Mayor de Vigo y en la Facultad de Teología de Santiago. Asimismo ha sido maestro de novicios en el convento de San Diego de Canedo (Pontevedra), superior del convento de Santiago de Compostela y ministro provincial de la Provincia Franciscana de Santiago.
Ha sido también presidente de la Conferencia de Religiosos de Galicia, de 1989 a 1997. Entre 1997 y 2003 fue Definidor General de la Orden Franciscana que lo eligió su Ministro General el 5 de junio de 2003.
El 7 de agosto de 2004, el Santo Padre Juan Pablo II nombró al Cardenal Julián Herranz Casado, y al padre franciscano José Rodríguez Carballo, miembros de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
Fray José Rodríguez Carballo tiene la misión de orientar y custodiar la vida de más de 16 mil Hermanos Menores, presentes en 110 naciones de los cinco continentes. Como se sabe, la Orden Franciscana mantiene un estilo misionero marcado por la pobreza y la vida fraterna, animado por el espíritu de contemplación y por la búsqueda sincera de la justicia, la paz y la salvaguardia de la creación, según el estilo evangélico de San Francisco de Asís.

ACTIVIDADES DE FR. RODRÍGUEZ CARBALLO OFM EN LIMA
A continuación detallamos el programa de esta visita, de acuerdo a lo publicado en el Informativo Provincial Nº 54.

Miércoles 01 de diciembre.
Actividad: Reunión con los OFM.
Lugar: Auditorium del Colegio Peruano Chino Juan XXIII
Hora: 3:30 pm.
Hora: 7:00 p.m.

Jueves 02 de diciembre.
Actividad: Reunión del Ministro General con los dos Definitorios y dos Consejos.
Lugar: Convento de Los Descalzos (Rímac)
Hora: 9:00 am.

Viernes 03 de diciembre.
Actividad: Reunión del Ministro General con el Definitorio de la Provincia de los XII Apóstoles del Perú.
Hora: 9:00 am.
Actividad: Reunión del Ministro General con el Definitorio de la Provincia San Francisco Solano.
Hora: 3:30 pm.

Sábado 04 de diciembre.
Actividad: Reunión del Ministro General con el Consejo de la Custodia del Santísimo Nombre de Jesús.
Lugar: Convento Santa María de Jesús, Comas.
Hora: 9:00 am.
Actividad: Reunión del Ministro General con el Consejo de la Custodia de San José del Amazonas.
Lugar: Convento San Antonio de Padua.
Hora: 3:30 pm.
Actividad: Reunión del Ministro General con la familia franciscana.
Lugar: Auditorium del Colegio Juan XXIII.
Hora: 6:30 pm.

Domingo 05 de diciembre
Actividad: Encuentro del Ministro General con las Hermanas Clarisas y Concepcionistas.
Lugar: Monasterio de Santa Clara de Lima (Barrios Altos)
Hora: 10:00 am.
Actividad: Eucaristía de clausura
Lugar: Basílica Menor de San Francisco de Lima
Hora: 6:00 p.m.

SOBRE FR. JOSÉ RODRÍGUEZ CARBALLO OFM
Provincia Franciscana: Santiago de Compostela (España)
Nacimiento: 11.08.1953
Profesión temporal: 09.08.1971
Profesión solemne: 01.01.1976
Sacerdote: 29.06.1977 (de Paolo VI a San Pietro)
Ttulos académicos: Licenciatura en Teología Bíblica (Jerusalén) y Licenciatura en Sagrada Escritura (Roma).
Habla: español, italiano, portugués, francés, inglés
Comprende: catalán

MÁS INFORMACIÓN EN:
http://www.ofm.org/capgen/00/varia/CGmingenNEWes.html
http://es.catholic.net
gl.wikipedia.org/wiki/Xosé_Rodríguez_Carballo

lunes, 29 de noviembre de 2010

El "Dies Irae de Fray Tomás de Celano", poema de Fray Manuel Sancho.

EL "DIES IRAE" DE FRAY TOMÁS DE CELANO

Por Fray Manuel Sáncho

I
Al otro lado del Rihn
según la tradición me cuenta,
se alzaba un gran monasterio
de Colonia en las afueras.
Era una noche de otoño
y una cerrazón espesa
la indecisa claridad
robaba de las estrellas.
Retumbó el cóncavo trueno
se desató la tormenta,
y a la luz de los relámpagos
se vio la negra silueta
del Convento, destacaronse
sus muros y torre enhiesta
y luego se hundieron rápidos
entre sombras gigantescas.
Tan sólo la escasa luz
de una ventana entreabierta,
brillaba en la oscuridad
como ojo de las tinieblas.
Por la ventana salían
de voces confusa mezcla,
y es que los frailes charlaban
después de su frugal cena.
Porque es costumbre inviolable
y lo asegura la Regla,
que el parlar tras el yantar
es cosa buena, y muy buena,
pues, según siente Galeno
y lo confirma Avicena
los vapores del cerebro
con la parla se despejan.
reclinado e la ventana
Fray Celano, gran poeta,
mientras sus hermanos hablan,
él la tempestad contempla.
El Guardián le dio permiso
para que contra la Regla
de los demás, separado,
a la ventana estuviera.
Al ver aquella mirada
bajo las fruncidas cejas,
que parecen derramar
destellos de inteligencia,
diríase que aquel fraile
que la tempestad contempla,
sondea la oscuridad
y sus misterios penetra.
Entre tanto en el recreo,
mil alegres chanzonetas,
mil estocadas de ingenio
pero que a ninguno hieren
se dicen unos a otros,
y risas y chanzas vuelan
con buena paz y armonía
El Guardián, el buen Guardián
dos religiosos observa,
que hablan bajo, nada dice,
más bien aguza la oreja.
El Guardián, el bien Guardián,
a quien la parla secreta
de los frailes no le gusta
ni menos caras serias.
-¡Silencio!... dijo y al punto
enmudecieron las lenguas
-¿Qué habláis?-preguntó
prelado a los dos frailes.
A esta pregunta, los dos callaron
y bajaron la cabeza.
- Sin duda- siguió el Guardián,
-no será cosa muy buena.
-No es mala, peo es extraña,
y más que extraña, es tremenda.
Al oír esto, los frailes,
apiñáronse a la mesa,
y por no perder palabra,
no bastándoles las puertas
de los oídos, oían
con las bocas entreabiertas.
Alzó el narrador los ojos
y con voz silente y queda
como el rumor de un sepulcro,
empezó de esta manera:
-Ayer, a la medianoche,
mientras leía en su celda,
oí sonar majestuoso
el órgano de la iglesia.
-De tal modo lo tocaban
que parecía una inmensa
catarata de sonidos,
como si manos angélicas
bajo inspiración celeste
el teclado recorrieran.
-Creyendo aquello un delirio
que me forjaba, la puerta
de mi celda abrí, y entonces,
resonó una voz tremenda
que dominaba del órgano
el torrente de trompetas.
-¡Oh, padre!... el juicio final
parecía, y yo, en mi celda
postrado y con ambas manos
cubriéndome la cabeza,
aguardé que aquella música
misteriosa concluyera.
-Al fin un débil gemido
se perdió en las altas bóvedas
y acabó el concierto lúgubre,
de aquella noche tremenda.
-Cayó el fraile, y el Guardián,
con una sonrisa incrédula:
-Tal vez soñabas, le dijo,
o tal vez estaba enferma
vuestra fantasía. -¡No!...
le contestó con firmeza
Fray Enrique, -pues también
Fr. Francisco ha oído aquesta
música. -¿Es posible?... -Sí,
dijo Fr. Francisco. ¿Y era
la misma noche? -La misma,
-¿Y cantaban?... -No.
¿Dónde estábais?...
-En mi celda.
Calló el guardián, y los frailes
se miraron... el caso era
muy extraño, pero antes
que comunicar pudieran
sus impresiones, sonó
la campaña de obediencia
tocando a silencio; y todos,
alzándose de la mesa,
a una señal del prelado
y con las capuchas puestas,
se perdieron en los claustros;
y los frailes, uno a uno,
se sumieron en sus celdas.
El portero fue apagando
las luces y sombras densas,
por claustros y corredores
tendieron sus alas negras.

II
Era así media noche
y la tormenta seguía;
las nubes manaban ríos
de sus entrañas henchidas.
De las gárgolas de piedra
del monasterio caían
largos torrentes, que el viento
en girones dividía;
y desgarrándola luego
en desmenuzadas chispas,
los estrellaba impetuoso
contra ventanas y ojivas.
Quebrábase el viento indómino
contra las altas esquinas
y silvando atravesaba
saeteras y rendijas.
Luego, retardando el paso
por los claustros y capillas
una voz triste daba,
que parece que gemía.
Pasos muy quedos se oyeron
que de una celda salían
luego otros pasos salieron
de la otra celda contigua.
-Fray Enrique. -Fray Francisco,
dijeron voces distintas,
y dos sombras se encontraron
que ya estaban convenidas.
Luego caminando a tientas
los dos bultos extendían
las manos hacia adelante.
-Ya está cerca la capilla,
musitaba Fray Enrique
palpando la pared fría.
Faltó la pared de pronto...
-Ya estamos, -dijo la misma voz
y los dos se ocultaron
en el hueco que se hacía.
Doce oscuras campanadas
que la tempestad cubría,
escucháronse a lo lejos,
por el eco repetidas.
Entonces, se oyó en la iglesia
una voz majestuosísima,
voz de fatales presagios,
la voz del último día.
Los dos frailes se encogieron
en lo hondo de la capilla
prestándose mutuamente
un valor que no tenían.
Luego retumbó del órgano
la ronca clarinería
las bóvedas retumbaron
las claraboyas crujían...
Los dos frailes escuchaban
las carnes estremecidas
y la tempestad por fuera
más arreciaba sus iras.
Luego palabras de ruego,
que dulcísima armonía,
acompañan, vagaron
entre las sombras perdidas.
Después amenazas, gritos,
temblor, ayes de agonía
y palabras de consuelo
y de tremenda justicia...
Unas veces se escuchaban
celestiales melodías:
y otras el crujir de dientes
y el gritar de almas precitas.
Lloró la voz y el aflautado,
en consonancia suavísima,
con moribundos sonidos
pareció que se dolía,
y entre notas de esperanza
que suspiros parecían
caló la voz, gimió el órgano
y aca´bó la extraña música.
Pálidos como la muerte,
los dos frailes aún seguían
innmóviles escuchando
ocultos en la capilla.
Después saliendo de allí
en voz baja se decían:
- ¿Has oído? -Ay, sí! Dios mío
¡qué tremenda pesadilla!
-¿Será un ángel? -¿Un difunto?
así los dos discurrían
cuando oyeron pasos quedos
luego una voz conocida
dijo: -¿Quién va allá? -Nosotros,
Padre Guardián ¿Qué pensáis?
-Qué es cosa de la otra vida,
mañana haremos capítulo
para aclarar el enigma.
Así dijo el buen Guardián
con voz harto conmovida;
y luego los tres marcharon
a sus celdas respectivas.
La lluvia azotaba el techo
los truenos estremecían
y el viento, en el claustro obscuro
lúgubremente gemía.

III
Llegó la noche siguiente,
y la campana del claustro
llamó los frailes a coro,
de presto se congregaron.
Con las capuchas calados
y los ojos entornados
allí está el Guardián y allí
los dos frailes que escucharon
el espantoso concierto,
allí también, fray Celano.
La lámpara del Santísmo
agonizaba entre tanto:
su escasa luz parecía
un vacilante penacho,
y las tinieblas en torno,
dispuestas a devorarlo,
amontonábanse informes
en un círculo apretado.
Sólo se oía en la iglesia
un cuchicheo apagado
de los frailes que en voz baja
iban recitando un salmo.
A una señal del Guardián
los frailes se enderezaron,
descubrieron las cabezas
e introdujeron las manos,
en las mangas del sayal.
Luego el Guardián dijo:
Hermano, en estas últimas noche
se ha oído en la iglesia un canto
misterioso de ultratumba
mientras acompaña el órgano.
Yo os conjuro me digáis
¿quién de vosotros ha osado
quebrantar así el silencio?
-Yo fui, dijo Fray Celano.
-¿Vos, hijo Sí padre yo:
Yo que viéndome arrastrado
por un poder superior
pude contrarrestarlo
-Id, pues, y cantad ahora
porque ahora yo os lo mando
postróse el fraile en el suelo,
besóle al Guardián la mano,
y al órgano dirigióse
con el paso mesurado.
de los tubos de metal
mil sonidos se escaparon
que roncos asemejaban
gritos de terror y espanto,
y con voz atronadora
clamó entonces Fray Celano:
"-Dies Irae, dies illa!
-¡Solvet saeclum in favilla!
-¡Hay del día en que la tierra
se ha de convertir en tamo!
-Ay qué terror el del mundo
cuando Dios venga a juzgarlo!"
Y al órgano majestuoso,
bajo las convulsas manos
del fraile, se estremeció
y las bóvedas temblaron
luego con débil sonido
suspiraban los aflautados
y..."Quid sum miser?"... decía
el artista sollozando
"¿Quid sum miser?...murmuraba
"Quem patronum ragaturus?"
proseguía Fray Celano,
con el acento medroso
y temblorosas manos
y en lo ato de las bóvedas
los suspiros divagando
se se hacían en ecos
cada vez más apagados.
Cien trompetas de batalla
majestuosas resonaron,
y se oyó un clamor de angustia
mezcla de grito y llanto.
"¡Rex tremendae majestatis!"
"¡Salva me, fons pieatatis!"
Una plegaria dulcísima
alzó entonces Fray Celano
al dio de piedad, queriendo
desarmar su justo brazo
"Recordare, Jesús pie,
quod sum causa taue viae"
"Acuérdate, Jesús mío,
que bajaste de lo alto
y, vestido de mi carne,
fuiste mi padre y mi hermano.
Quaerens me sedisti lassus.
Redemisti crucem passus...
me buscabas Jesús mío,
con mil penas y trabajos
y sólo ansiabas hallarme
al morir en el Calvario.
¿Me rechazarás ahora
después de haberme encontrado".
También lloraban los frailes
entrelazadas las manos;
también, con veladas voces
parecía orar el órgano.
"En aquel día tremendo",
proseguía Fray celano,
"ponme entre tus elegidos,
apártame de los malos,
de los malos que... "Y entonces,
cual si un grito extraordinario se arrojara
al fuego eterno
a infinitos condenados
estemecióse la Iglesia,
los clarines resonaron
 "¡Al fuego!" gritó la voz
"-Id al infierno malvados".
Y oyéronse rechinar de dientes;
los huesos chocaron...
y barabunda infernal,
y correr precipitado...
Ayes, gritos, maldiciones
de hierro chillido exraño
y después ruido espantoso
de torrente despeñado
del mundo que se desquicia
de mil astros desgajados...
y el Fraile, sobrecogido
clamó con lúgubre canto:
"¡Lacrimosadies illa"
"¡Ay que día tan aciago!"
¡Ay que día de amargura!
¡día de luto y día de llanto!
la música poco a poco
íbase debilitando
y en agónico estertor
sollozaba Fray Celano:
"¡Ten piedad de mí, Dios mío!
recíbeme en tu regazo
y a las almas de los justos
dales perpetuo descanso"
Con un "amén" moribundo
terminó el fraile su canto
y perdióse por las bóvedas,
el postrer eco del órgano.
Mudos los frailes, yacían
en el polvo posternados.
Al terminar la secuencia,
del suelo se levantaron
y el superior conmovido...
-"Venid", dijo, "Fray Celano"
y el buen Guardián y sus frailes,
del suceso consternados
postrernáronse en el sueño
y por el muerto lloraron.
Así la tradición cuenta
el suceso extraordinario
así nació el Dies Irae
de Fray Tomás de Celano.