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viernes, 8 de octubre de 2010

Franciscanos en la Amazonía del Perú



El DOMUND y las motonaves misioneras Granada y San Francisco


Escrito por Ecclesia Digital
OMPRESS-MADRID (6-10-10) La Granada es una motonave que lleva miles de kilómetros a sus espaldas, los mismos que lleva el equipo misionero itinerante que esta embarcación transporta. Es el “buque insignia” del vicariato de Requena, en Perú, donde el obispo español Juan Tomás Oliver tiene bajo su responsabilidad una zona cubierta de agua la mitad del año en una proporción del 70%. Con esta perspectiva la Granada se vuelve un instrumento de absoluta necesidad. El DOMUND ha querido poner su granito de arena para que continúe la labor de estos “pescadores de hombres” con 9.000 dólares. Y es que hay que pagar el mantenimiento del barco y el gasóleo. En el barco van misioneros, catequistas, personal sanitario y sus viajes suelen durar dos meses en los que recorren el río Ucayali, el río Guanache o el río Tapiche.
Hay otro territorio de misión, cercano a Requena, cuyo nombre ya da una idea de la necesidad de un barco: San José del Amazonas. Como este territorio de misión se encomendó a los franciscanos – de hecho el obispo es el franciscano español Mons. Alberto Campos - la motonave se llama San Francisco. Necesita reparaciones por lo que las Obras Misionales han destinado 5.000 dólares para una revisión general. El Vicariato de San José tiene una extensión de 155.000 km cuadrados, más o menos el equivalente a la superficie de Portugal y Andalucía unidas. En la parte más remota e interior de Perú, San José hace frontera con Ecuador, Colombia y Brasil y sus 180.000 habitantes se encuentran dispersos a lo largo de los ríos Amazonas, Napo, Putumayo y Yavari.
En: http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=20638&Itemid=65


Donde nadie más llega: motonaves misioneras, vitales para la evangelización
OMPress / P.J. Ginés
Los franciscanos, los grandes exploradores de la Amazonía, se atrevieron con todo: tribus belicosas, insectos peligrosos y ríos abruptos. Desde que el padre Sobreviela, en 1790, hizo un mapa de la cuenca del Huallaga y Ucayali, ha llovido mucho. De hecho, sigue lloviendo mucho: el 70% de la diócesis de Requena, un territorio del tamaño de Castilla La Mancha en la zona amazónica del Perú, pasa 6 meses al año cubierta de agua.
Para poder atender a las comunidades, la Iglesia mantiene una vieja motonave, la "Granada". Su mantenimiento y el gasóleo cuesta dinero: Obras Misionales Pontificias (www.omp.es) a través del Domund, aporta 9.000 dólares. En el barco, en recorridos de dos meses, viajan los misioneros, los catequistas, el personal sanitario y los voluntarios católicos, como los de la ONG Hesed Perú (www.hesedperu.org), con sede en Carcaixent, Valencia, de donde es natural el obispo de Requena, el franciscano Juan Oliver Climent. Los 150.000 habitantes del Vicariato de Requena (que incluye tribus aisladas u hostiles, como los panos, remos, cunibos o cashibos) están muy cerca de la gente de Carcaixent mediante el obispo y la ONG (vea aquí las fotos de estas misiones franciscanas y su vida junto a los ríos Ucayali, Guanache o Tapiche: http://www.selfran.org/81fgm/00menu.php ).
Hay otro territorio de misión, cercano a Requena, cuyo nombre ya da una idea de la necesidad de un barco: San José del Amazonas. También aquí los franciscanos son los encargados de la misión, y tienen su propia motonave, que se llama (con devoción) la "San Francisco". Necesita reparaciones, por lo que las Obras Misionales han destinado 5.000 dólares para una revisión general.
 Sin la nave, sería imposible atender esta diócesis del tamaño de Portugal y Andalucía juntas. En la parte más remota e interior de Perú, San José hace frontera con Ecuador, Colombia y Brasil y sus 180.000 habitantes (75% de católicos) se encuentran dispersos a lo largo de los ríos Amazonas, Napo, Putumayo y Yavari. Les atienden 18 curas y 30 religiosas, siempre río arriba y río abajo.

Otras misiones en América y África
También en el sur de Colombia, en el vicariato apostólico de Guapi, se han dedicado 4.000 dólares a la compra de un bote fuera borda que ayudará en los desplazamientos de los misioneros de la parroquia de Santa Bárbara en el río Iscuandé, una parroquia a la que no llega ningún camino ni carretera.
Obras Misionales también apuesta por los barcos en África. En Zambia se han destinado 10.000 dólares para comprar una embarcación para la parroquia de Chilubi, en el lago Bangwelu, un lago con unos 50 kilómetros de longitud y unos 20 de anchura, del que vive y en el que vive prácticamente toda la población de la zona.
En la República Democrática del Congo, la archidiócesis de Kisangani ha adquirido, gracias a 10.000 dólares aportados por el DOMUND, una embarcación para recorrer el río Congo y sus numerosos afluentes que atraviesan todo el territorio. La mayoría de las parroquias están en las riberas y el transporte fluvial es la mejor opción.
 Al sur del mismo país, la diócesis de Kilwa-Kasenga también tiene la mayoría de sus parroquias en las riberas del río. En este caso se trata del río Luapula, frontera entre la República Democrática del Congo y Zambia. En este caso se han aportado 18.000 dólares para una nueva embarcación.

Mejor la barca a motor que remar en canoa
Al otro lado del mundo, en Oceanía, en Wewak, Papúa-Nueva Guinea, se han aportado 2.000 dólares para la compra de una barca a motor. La parroquia de Kanduanum está compuesta por 25 centros misioneros y cerca de 9.000 fieles, a los que hasta ahora se llegaba en canoa.
En Lae, también en Papúa, se ha adquirido una embarcación por 5.000 dólares que permitirá a un sacerdote de las islas de Siassi poder hacer viajes a los diversos puestos misioneros. Hasta ahora el viaje más breve duraba 24 horas, dado el estado en que se encontraba la antigua barca. Además el padre Gerard Vains no se desplaza por río sino por el mar de Salomón.
En Asia, en Myanmar, la antigua Birmania, está Mawlamyine, enclavada en la misma desembocadura del río Salween, que forma un inmenso delta con muchas islas. En dos de estas islas, “Catherine” y la Isla de los Reyes, se quieren establecer dos parroquias. Los 10.000 dólares que ha donado el DOMUND permitirán no sólo los desplazamientos sino también el transporte de los materiales de construcción.
La Iglesia, como San Pedro cuando saltó de la barca, "camina" sobre las aguas y llega a las más remotas islas y selvas, pero para ello es necesaria la generosidad de muchos a través del DOMUND o de los proyectos misioneros.


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