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sábado, 20 de noviembre de 2010

Los franciscanos y la fundación de Guerrero: una visita al pasado

JOSUÉ RODRÍGUEZ

 GUERRERO.- En el año de 1700, un grupo de franciscanos encabezados por fray Diego de Salazar, San Juan de Buenaventura y fray Francisco Hidalgo llegó a territorio coahuilense.
Un año después de su arribo, en 1701, el grupo fundó el presidio de San Juan Bautista del Río Grande del Norte, que fue lo que es hoy Guerrero.
Pueblo pequeño, pero lleno de historia, con ruinas de lo que un día fueron amplias y resistentes casas de piedra; estructuras al borde del derrumbe no ven la hora de que las autoridades hagan algo por frenar su deterioro, pues ninguno de los tres niveles de Gobierno, incluyendo al Instituto Nacional de Antropología e Historia, han hecho algo para rescatarlas.
El cronista e historiador de la ciudad, Enrique Cervera, relata que en 1702 se construyó la Misión de San Bernardo, obra que más destaca en el municipio y la que nunca se concluyó, y cuyas ruinas permanecen en mejores condiciones que otros edificios que datan de fechas más recientes.
“Existen casas que datan desde la fundación de Guerrero y a las que las autoridades han hecho caso omiso para llevar a cabo su restauración, o por el contrario, las que se han restaurado se han hecho sin tomar en cuenta una verdadera restauración sin dañar la belleza de lo antiguo” aseguró.
Mudos testigos
Lápidas ya borradas por la inclemencia del paso de los años, en donde apenas se alcanzan a leer los nombres de personajes históricos, pero que al parecer a nadie le importa que se las lleve el olvido; restos de personajes como la bisabuela de Francisco I. Madero, yacen en el camposanto de este municipio, sin atención alguna a la conservación de su tumba.
Ataúdes expuestos desde hace ya muchos años, los cuales fueron sitio de juegos de niños y jóvenes de la época, de donde fue hurtada su osamenta por personas sin escrúpulos, tal vez por falta de vigilancia en el sitio, relata el conocedor de la historia.
Continúa su relato hablando de la antigua iglesia, pequeña, pero que encierra un mundo de historias que se dejan ver que su campana, que data de 1851, aún conserva un par de vigas de madera que sostiene una parte del techo, también muy deteriorado y que pide a gritos una restauración digna de su importancia, ya que a la entrada de ella yacen cuerpos de personajes históricos a los que tampoco se les recuerda.
En un pequeño cuarto abandonado existen imágenes de santos que, por sus características, se presume que son del siglo 17, o tal vez del 18, sin que nadie les otorgue el valor que representaría en un municipio donde se quiere reactivar el turismo, y qué mejor para el turista que observar y remontarse al pasado a través de este patrimonio cultural.
Enrique Cervera asegura que las autoridades se han dedicado solamente a la preservación de la Misión de San Bernardo, aun cuando el centro de este pequeño pueblo encierra más historia que la misión misma.
Por ello hace un llamado a las autoridades, a las que les dice que ya es hora de aprovechar lo que a través de los siglos se ha mantenido y que ahora sería un regalo para el turismo.
Modernidad, la culpable
De acuerdo al historiador Enrique Cervera, los cimientos del tricentenario edifico empezaron a sentir los efectos de la era modera cuando se alteró sus sistema de ventilación, es decir, que al piso de tierra que siempre mantuvo se le vació concreto, y fue a partir de ahí cuando se registraron los problemas de humedad.
Sostuvo que durante más de 300 años la arquitectura sobrevivió a las adversidades de los hacendados, quienes pretendieron acabar con su historia, pero fue en los tiempos modernos, de avances tecnológicos, cuando se le ha hecho más daño.
“Lo malo es que no hacen ni dejan hacer; es la élite la que tiene en el abandono a estas joyas de la arquitectura, y por eso se deterioran; ha dejado de venir turismo a esta región, que además de su historia es atractiva por la cacería de venado, paloma y guajolote, en diferentes épocas del año”, subrayó.
Las ruinas de San Bernardo, fundadas en 1702 en el municipio de Guerrero, son consideradas como patrimonio cultural de la nación y se han deteriorado con el paso del tiempo por la falta de un mantenimiento adecuado.
Las ruinas, consideradas como una de las joyas arquitectónicas e históricas con las que cuenta el estado de Coahuila, quedaron bajo custodia del patronato Adopta una Obra de Arte, sin embargo, registran deterioro por la falta de cuidado y medidas de preservación.
Las Ruinas de San Bernardo fueron entregadas en custodia al patronato Adopte una Obra de Arte a principios de 2005, organismo que determinó llevar a cabo una rehabilitación de su estructura, la cual, según su página de Internet, ya está terminada.
Llamado de auxilio
En reiteradas ocasiones, los historiadores han lanzado un SOS al Instituto Nacional de Antropología e Historia sobre el deterioro en los cimientos de las ruinas de San Bernardo, edificadas en el siglo 17, consideradas como patrimonio cultural de México.
Advierten que la edificación presenta serios problemas por la humedad, misma que ha ocasionado un deterioro a la estructura del viejo edificio, considerado como un patrimonio cultural e histórico de México.
“Personal del INAH estuvo analizando la situación del la Misión de San Bernardo, pero hasta donde estoy enterado, la dependencia no cuenta con los recursos suficientes para destinarlos a corregir la falla”, aseguró.

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