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viernes, 10 de diciembre de 2010

Fray Matías Campasas Fernández, un franciscano ejemplar


Testimonio escrito por Fr. Alberto de Alba, Fr. Rogerio Leyva, Fr. Andrés Limón y Fr. Pablo Ramírez, como fruto de su convivencia con el recordado Fr. Matías Campasas. Especial para Prensa Franciscana del Perú.

Fray Matías Campasas Fernández OFM fue un sacerdote español franciscano que vivió y trabajó muchos años en México, en el Convento de Calpan (Puebla) donde se recuerda mucho su huella espiritual y su trabajo fecundo, a la manera de San Francisco de Asís.

A veinte años de su partida física, Prensa Franciscana del Perú le rinde un homenaje, a través de este testimonio y datos anecdóticos escritos por por Fr. Alberto de Alba, Fr. Rogerio Leyva, Fr. Andrés Limón y Fr. Pablo Ramírez, como fruto de su convivencia con el recordado Fr. Matías Campasas.

DATOS BIOGRÁFICOS DE FRAY MATÍAS CAMPASAS FERNÁNDEZ OFM

• Hijo de José Campasas y Benedicta Fernández.
• Nació en Folgoso, León, España el 21 de abril de 1896.
• Tomó el hábito el 7 de agosto de 1915.
• Primera Profesión el 7 de agosto 1916.
• Profesión Solemne 20 de octubre de 1919.
• Ordenación Sacerdotal el 14 de junio de 1924, en España.
• Maestro de novicios en Calpan de 1935 a 1942.
• Murió en Puebla el 21 de abril de 1990

La familia Campasas Fernández estaba compuesta por sus padres Don José y Doña Benedicta y por tres hermanos.

De estos tres hermanos dos fueron frailes franciscanos, pertenecientes a la Provincia de Santiago. El hermano fraile de Fr. Matías, posteriormente, fue enviado a la custodia que su Provincia había formado en Venezuela y allí fue destinado un poblado llamado Tigrillo.

En cuanto al otro hermano se casó, tuvo tres hijos y finalmente dejó España para irse a vivir a Grecia con su familia. Según nos refiere Fr. Alberto de Alba uno de los hijos de este tercer hermano trabajaba en una compañía de aviación, lo que le permitía conseguir boletos para su tío Fr. Matías.

El Padre Campasas estuvo en su Provincia de Santiago de Compostela hasta alrededor de 1932. Vivía él en el convento de Vigo, cuando los frailes del Santo Evangelio se dirigieron al Gobierno Provincial de Santiago de Compostela, para solicitar frailes que pudieran ayudar a la deteriorada Custodia del Santo Evangelio.

Fr. Matías Campasas fue el indicado para ir a México. Su primer nombramiento fue el de Maestro de Novicios, pero antes tuvo que ir a Hebbronville, Texas, a cumplir con este oficio, pues las condiciones políticas no permitían que se tuviera con seguridad el noviciado en México.

Para 1935, la obediencia lo destinó al recién fundado convento de Calpan, Puebla, donde sería el Maestro de la primera generación de novicios en este nuevo convento.

Según las narraciones de Fr. Rogerio, Andrés y Alberto, para que Fr. Matías pudiera pasar a México, tuvo que valerse de la ayuda de una piadosa mujer, quien fingió ser su esposa; y con detalles como el de estar corrigiendo la vestimenta del padre delante de las autoridades mexicanas, daba la impresión de una afanosa esposa quien lo reclamaba para que cumpliera sus responsabilidades en este lado de la frontera. Gracias aquella mujer pudo pasar a México sin contratiempo, ni necesidad de papeles. Finalmente, llegó al convento de Calpan.

Después de ser Maestro de Novicios, fungió como guardián de varias casas, y cuando lo fue del convento de san Francisco de Puebla, en medio de todas las obras que hizo quedó como testimonio de su paso por allí, la construcción de la casa que estuvo sobre la capilla de la Divina Providencia en dicho convento.

Según las narraciones de Fr. Rogerio, Andrés y Alberto, para que Fr. Matías pudiera pasar a México, tuvo que valerse de la ayuda de una piadosa mujer, quien fingió ser su esposa; y con detalles como el de estar corrigiendo la vestimenta del padre delante de las autoridades mexicanas, daba la impresión de una afanosa esposa quien lo reclamaba para que cumpliera sus responsabilidades en este lado de la frontera. Gracias aquella mujer pudo pasar a México sin contratiempo, ni necesidad de papeles. Finalmente, llegó al convento de Calpan.

Después de ser Maestro de Novicios, fungió como guardián de varias casas, y cuando lo fue del convento de san Francisco de Puebla, en medio de todas las obras que hizo quedó como testimonio de su paso por allí, la construcción de la casa que estuvo sobre la capilla de la Divina Providencia en dicho convento.

Según cuenta Fray Alberto de Alba que una vez que terminó su labor en nuestra Provincia, regresó a la suya, pero quedándose en la Custodia que tenían en Venezuela. Allí vivía, cuando en 1972 Fr. Albino Meza fue elegido Provincial. El había sido discípulo de Fr. Matías en Hebbronville; y le guardaba un gran aprecio al Padre, por esta razón lo invitó a que regresase a la Provincia como encargado de la causa de canonización del Beato Sebastián de Aparicio.

Este ofició lo desempeñó hasta su muerte acaecida el mismo día de su cumpleaños el 21 de abril de 1990, siendo Guardián, Fr. Samuel Ortega.

ALGUNAS FLORECILLAS
Las florecillas que se van a mencionar tienen mucha relación con el tipo de carácter del Padre Campasas. El Padre Leyva menciona que "el Padre Campasas era un buen religioso, muy amable".
El Padre Andrés Limón refiere que “el Padre Campasitas era buena gente, nos quería, nos estimaba, aunque algunas veces era gritón. Era tan humilde que nunca hablaba de su familia”.
Fr. Alberto de Alba expresa que “Campasas era un fraile alegre, jovial, empático y simpático. Le gustaba mucho la vida en comunidad, gozaba de los encuentros fraternos y se ponía triste cuando no nos podíamos reunir. Le hacía mucha gracia el que le hiciéramos bromas, siempre sonreía. Era en todo un hombre de Dios y un gran hermano”.

A continuación redactamos algunos de las florecillas de Fr. Matías:
Cuando el Padre Campasas se fue a la Ciudad de México para aprender encuadernación, dejó al Padre Agustín Báez encargado de nuestro grupo. Entonces el Padre nos empezó a sacar de paseo al Teotón. Cuando el Padre Campasitas regresó de su curso y se enteró de esto, amonestó severamente al Padre Báez, pues los novicios no debías salir de su convento (Fr. Rogerio Leyva y Fr. Andrés Limón)
En otra ocasión el Padre Maestro nos llevó de paseo con Dirección a Orizaba en una camioneta que existía en el noviciado. Cuando fue la hora de la comida el Padre le pidió al hermano chofer que se estacionara a un lado de la carretera y que sacara las tortas, pues era hora de la comida. Cuando terminamos, emprendimos el regreso a Calpan (Fr. Rogerio Leyva y Fr. Andrés Limón)
El Padre Capasitas caminaba siempre con la vista baja, nunca miraba ni hacia arriba ni de frente. En una ocasión me subí a un árbol a cortar fruta, cosa que estaba prohibida, pero gracias a que Campasitas no levantaba la mirada, me salve de salir a la culpa (Fr. Pablo Ramírez)
Siempre, después de la comida Campasitas se echaba su siesta y generalmente dejaba las ventanas abiertas de su cuarto, un día noté que dormía profundamente y me metí a su cuarto por la ventana y con cuidado me hinqué junto a él y comencé a rezar la letanía de difuntos: Santa María Madre de Dios, ruega por él y así sucesivamente, hasta que despertó y dijo: que ruega por él ni que nada déjeme dormir (Fr. Alberto de Alba).
Dios le sonrió a nuestra Provincia con este gran hombre que dejándolo todo, vino a cooperar en la restauración de la misma. Le agradecemos a él por este regalo.
Sus restos descansan en las criptas de san Juan Bautista, Coyoacán.

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