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lunes, 29 de noviembre de 2010

El "Dies Irae de Fray Tomás de Celano", poema de Fray Manuel Sancho.

EL "DIES IRAE" DE FRAY TOMÁS DE CELANO

Por Fray Manuel Sáncho

I
Al otro lado del Rihn
según la tradición me cuenta,
se alzaba un gran monasterio
de Colonia en las afueras.
Era una noche de otoño
y una cerrazón espesa
la indecisa claridad
robaba de las estrellas.
Retumbó el cóncavo trueno
se desató la tormenta,
y a la luz de los relámpagos
se vio la negra silueta
del Convento, destacaronse
sus muros y torre enhiesta
y luego se hundieron rápidos
entre sombras gigantescas.
Tan sólo la escasa luz
de una ventana entreabierta,
brillaba en la oscuridad
como ojo de las tinieblas.
Por la ventana salían
de voces confusa mezcla,
y es que los frailes charlaban
después de su frugal cena.
Porque es costumbre inviolable
y lo asegura la Regla,
que el parlar tras el yantar
es cosa buena, y muy buena,
pues, según siente Galeno
y lo confirma Avicena
los vapores del cerebro
con la parla se despejan.
reclinado e la ventana
Fray Celano, gran poeta,
mientras sus hermanos hablan,
él la tempestad contempla.
El Guardián le dio permiso
para que contra la Regla
de los demás, separado,
a la ventana estuviera.
Al ver aquella mirada
bajo las fruncidas cejas,
que parecen derramar
destellos de inteligencia,
diríase que aquel fraile
que la tempestad contempla,
sondea la oscuridad
y sus misterios penetra.
Entre tanto en el recreo,
mil alegres chanzonetas,
mil estocadas de ingenio
pero que a ninguno hieren
se dicen unos a otros,
y risas y chanzas vuelan
con buena paz y armonía
El Guardián, el buen Guardián
dos religiosos observa,
que hablan bajo, nada dice,
más bien aguza la oreja.
El Guardián, el bien Guardián,
a quien la parla secreta
de los frailes no le gusta
ni menos caras serias.
-¡Silencio!... dijo y al punto
enmudecieron las lenguas
-¿Qué habláis?-preguntó
prelado a los dos frailes.
A esta pregunta, los dos callaron
y bajaron la cabeza.
- Sin duda- siguió el Guardián,
-no será cosa muy buena.
-No es mala, peo es extraña,
y más que extraña, es tremenda.
Al oír esto, los frailes,
apiñáronse a la mesa,
y por no perder palabra,
no bastándoles las puertas
de los oídos, oían
con las bocas entreabiertas.
Alzó el narrador los ojos
y con voz silente y queda
como el rumor de un sepulcro,
empezó de esta manera:
-Ayer, a la medianoche,
mientras leía en su celda,
oí sonar majestuoso
el órgano de la iglesia.
-De tal modo lo tocaban
que parecía una inmensa
catarata de sonidos,
como si manos angélicas
bajo inspiración celeste
el teclado recorrieran.
-Creyendo aquello un delirio
que me forjaba, la puerta
de mi celda abrí, y entonces,
resonó una voz tremenda
que dominaba del órgano
el torrente de trompetas.
-¡Oh, padre!... el juicio final
parecía, y yo, en mi celda
postrado y con ambas manos
cubriéndome la cabeza,
aguardé que aquella música
misteriosa concluyera.
-Al fin un débil gemido
se perdió en las altas bóvedas
y acabó el concierto lúgubre,
de aquella noche tremenda.
-Cayó el fraile, y el Guardián,
con una sonrisa incrédula:
-Tal vez soñabas, le dijo,
o tal vez estaba enferma
vuestra fantasía. -¡No!...
le contestó con firmeza
Fray Enrique, -pues también
Fr. Francisco ha oído aquesta
música. -¿Es posible?... -Sí,
dijo Fr. Francisco. ¿Y era
la misma noche? -La misma,
-¿Y cantaban?... -No.
¿Dónde estábais?...
-En mi celda.
Calló el guardián, y los frailes
se miraron... el caso era
muy extraño, pero antes
que comunicar pudieran
sus impresiones, sonó
la campaña de obediencia
tocando a silencio; y todos,
alzándose de la mesa,
a una señal del prelado
y con las capuchas puestas,
se perdieron en los claustros;
y los frailes, uno a uno,
se sumieron en sus celdas.
El portero fue apagando
las luces y sombras densas,
por claustros y corredores
tendieron sus alas negras.

II
Era así media noche
y la tormenta seguía;
las nubes manaban ríos
de sus entrañas henchidas.
De las gárgolas de piedra
del monasterio caían
largos torrentes, que el viento
en girones dividía;
y desgarrándola luego
en desmenuzadas chispas,
los estrellaba impetuoso
contra ventanas y ojivas.
Quebrábase el viento indómino
contra las altas esquinas
y silvando atravesaba
saeteras y rendijas.
Luego, retardando el paso
por los claustros y capillas
una voz triste daba,
que parece que gemía.
Pasos muy quedos se oyeron
que de una celda salían
luego otros pasos salieron
de la otra celda contigua.
-Fray Enrique. -Fray Francisco,
dijeron voces distintas,
y dos sombras se encontraron
que ya estaban convenidas.
Luego caminando a tientas
los dos bultos extendían
las manos hacia adelante.
-Ya está cerca la capilla,
musitaba Fray Enrique
palpando la pared fría.
Faltó la pared de pronto...
-Ya estamos, -dijo la misma voz
y los dos se ocultaron
en el hueco que se hacía.
Doce oscuras campanadas
que la tempestad cubría,
escucháronse a lo lejos,
por el eco repetidas.
Entonces, se oyó en la iglesia
una voz majestuosísima,
voz de fatales presagios,
la voz del último día.
Los dos frailes se encogieron
en lo hondo de la capilla
prestándose mutuamente
un valor que no tenían.
Luego retumbó del órgano
la ronca clarinería
las bóvedas retumbaron
las claraboyas crujían...
Los dos frailes escuchaban
las carnes estremecidas
y la tempestad por fuera
más arreciaba sus iras.
Luego palabras de ruego,
que dulcísima armonía,
acompañan, vagaron
entre las sombras perdidas.
Después amenazas, gritos,
temblor, ayes de agonía
y palabras de consuelo
y de tremenda justicia...
Unas veces se escuchaban
celestiales melodías:
y otras el crujir de dientes
y el gritar de almas precitas.
Lloró la voz y el aflautado,
en consonancia suavísima,
con moribundos sonidos
pareció que se dolía,
y entre notas de esperanza
que suspiros parecían
caló la voz, gimió el órgano
y aca´bó la extraña música.
Pálidos como la muerte,
los dos frailes aún seguían
innmóviles escuchando
ocultos en la capilla.
Después saliendo de allí
en voz baja se decían:
- ¿Has oído? -Ay, sí! Dios mío
¡qué tremenda pesadilla!
-¿Será un ángel? -¿Un difunto?
así los dos discurrían
cuando oyeron pasos quedos
luego una voz conocida
dijo: -¿Quién va allá? -Nosotros,
Padre Guardián ¿Qué pensáis?
-Qué es cosa de la otra vida,
mañana haremos capítulo
para aclarar el enigma.
Así dijo el buen Guardián
con voz harto conmovida;
y luego los tres marcharon
a sus celdas respectivas.
La lluvia azotaba el techo
los truenos estremecían
y el viento, en el claustro obscuro
lúgubremente gemía.

III
Llegó la noche siguiente,
y la campana del claustro
llamó los frailes a coro,
de presto se congregaron.
Con las capuchas calados
y los ojos entornados
allí está el Guardián y allí
los dos frailes que escucharon
el espantoso concierto,
allí también, fray Celano.
La lámpara del Santísmo
agonizaba entre tanto:
su escasa luz parecía
un vacilante penacho,
y las tinieblas en torno,
dispuestas a devorarlo,
amontonábanse informes
en un círculo apretado.
Sólo se oía en la iglesia
un cuchicheo apagado
de los frailes que en voz baja
iban recitando un salmo.
A una señal del Guardián
los frailes se enderezaron,
descubrieron las cabezas
e introdujeron las manos,
en las mangas del sayal.
Luego el Guardián dijo:
Hermano, en estas últimas noche
se ha oído en la iglesia un canto
misterioso de ultratumba
mientras acompaña el órgano.
Yo os conjuro me digáis
¿quién de vosotros ha osado
quebrantar así el silencio?
-Yo fui, dijo Fray Celano.
-¿Vos, hijo Sí padre yo:
Yo que viéndome arrastrado
por un poder superior
pude contrarrestarlo
-Id, pues, y cantad ahora
porque ahora yo os lo mando
postróse el fraile en el suelo,
besóle al Guardián la mano,
y al órgano dirigióse
con el paso mesurado.
de los tubos de metal
mil sonidos se escaparon
que roncos asemejaban
gritos de terror y espanto,
y con voz atronadora
clamó entonces Fray Celano:
"-Dies Irae, dies illa!
-¡Solvet saeclum in favilla!
-¡Hay del día en que la tierra
se ha de convertir en tamo!
-Ay qué terror el del mundo
cuando Dios venga a juzgarlo!"
Y al órgano majestuoso,
bajo las convulsas manos
del fraile, se estremeció
y las bóvedas temblaron
luego con débil sonido
suspiraban los aflautados
y..."Quid sum miser?"... decía
el artista sollozando
"¿Quid sum miser?...murmuraba
"Quem patronum ragaturus?"
proseguía Fray Celano,
con el acento medroso
y temblorosas manos
y en lo ato de las bóvedas
los suspiros divagando
se se hacían en ecos
cada vez más apagados.
Cien trompetas de batalla
majestuosas resonaron,
y se oyó un clamor de angustia
mezcla de grito y llanto.
"¡Rex tremendae majestatis!"
"¡Salva me, fons pieatatis!"
Una plegaria dulcísima
alzó entonces Fray Celano
al dio de piedad, queriendo
desarmar su justo brazo
"Recordare, Jesús pie,
quod sum causa taue viae"
"Acuérdate, Jesús mío,
que bajaste de lo alto
y, vestido de mi carne,
fuiste mi padre y mi hermano.
Quaerens me sedisti lassus.
Redemisti crucem passus...
me buscabas Jesús mío,
con mil penas y trabajos
y sólo ansiabas hallarme
al morir en el Calvario.
¿Me rechazarás ahora
después de haberme encontrado".
También lloraban los frailes
entrelazadas las manos;
también, con veladas voces
parecía orar el órgano.
"En aquel día tremendo",
proseguía Fray celano,
"ponme entre tus elegidos,
apártame de los malos,
de los malos que... "Y entonces,
cual si un grito extraordinario se arrojara
al fuego eterno
a infinitos condenados
estemecióse la Iglesia,
los clarines resonaron
 "¡Al fuego!" gritó la voz
"-Id al infierno malvados".
Y oyéronse rechinar de dientes;
los huesos chocaron...
y barabunda infernal,
y correr precipitado...
Ayes, gritos, maldiciones
de hierro chillido exraño
y después ruido espantoso
de torrente despeñado
del mundo que se desquicia
de mil astros desgajados...
y el Fraile, sobrecogido
clamó con lúgubre canto:
"¡Lacrimosadies illa"
"¡Ay que día tan aciago!"
¡Ay que día de amargura!
¡día de luto y día de llanto!
la música poco a poco
íbase debilitando
y en agónico estertor
sollozaba Fray Celano:
"¡Ten piedad de mí, Dios mío!
recíbeme en tu regazo
y a las almas de los justos
dales perpetuo descanso"
Con un "amén" moribundo
terminó el fraile su canto
y perdióse por las bóvedas,
el postrer eco del órgano.
Mudos los frailes, yacían
en el polvo posternados.
Al terminar la secuencia,
del suelo se levantaron
y el superior conmovido...
-"Venid", dijo, "Fray Celano"
y el buen Guardián y sus frailes,
del suceso consternados
postrernáronse en el sueño
y por el muerto lloraron.
Así la tradición cuenta
el suceso extraordinario
así nació el Dies Irae
de Fray Tomás de Celano.





sábado, 27 de noviembre de 2010

II Congreso Histórico Franciscano: San Francisco Solano, hombre de Dios y Apóstol de América

"San Francisco Solano: hombre de Dios y apóstol de América" es el tema central del II Congreso Histórico Franciscano" que se realizará del 2 al 4 de diciembre próximo en el auditorio del Colegio Peruano Chino Juan XXIII" en Lima, organizado por la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú en el marco del Año Jubilar por los 400 años del santo montillano.

Jueves 2 de diciembre
Acto inaugural
Mons. Federico Richter Prada OFM, Arzobispo emérito de Ayacucho.
“El contexto espiritual español e hispanoamericano en tiempos de San Francisco Solano”, por José Antonio Benito (Asociación Española de Americanistas, docente de la Universidad Católica Sedes Sapientiae).
“La Lima del siglo XVI: El vómito negro, el temblor de 1604”, por Rafael Sánchez Concha, docente de la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP), miembro de la Academia Peruana de Historia Escolástica.

Viernes 3 de diciembre
"San Fracisco Solano, el apóstol misionero", por Fr. Jorge Cajo Rodríguez, OFM. Licenciado en Teología en la especialidad de Historia de la Iglesia.
"Celebraciones festivas de la canonización", por el Arq. Luis Villacorta Santamato, docente de la UPC y de la UCSS.

Sábado 4 de diciembre
"San Francisco Solano: modelo de discípulo y misionero". Fr. Gregorio Pérez de Guereñu Llano, OFM.
Doctor en Teología en la especialidad de Teología Patrística

Panel fórum: Nuestro compromiso hoy.
Panelistas:
Fr. Daniel Córdova, OFM;
Fr. Abel Pacheco, OFM;
Hna. Inmaculada Contreras, FRM.

Acto de clausura: Mons. Adriano Tomassi Travaglia, OFM. Oblispo Auxiliar de Lima
II Congreso Histórico Franciscano sobre vida y obra de San Francisco Solano.

Padre Julián Heras Díez, OFM: medio siglo de vida sacerdotal e investigaciones históricas

Portada de la revista "Cubillo del campo"
que rinde homenaje a Fr. Julián Heras.
El Padre Julián Heras Díez, OFM celebrará el próximo 11 de enero de 2011 sus 50 años de ordenación sacerdotal. A propósito de su vida, recientemente, la revista "Cubillo del Campo" -editada en el pueblo donde nació el padre Heras- le ha dedicado una reseña biográfica que transcribimos algunos párrafos.
"Nace Julián, en un ocho de Mayo de 1935, en la casa todavía hoy ocupada por la familia Heras Díez. Era el primero de los seis hijos de los esposos Patricio y Amparo. Difíciles años de infancia le tocaron a nuestro biografiado: pasado apenas un año y algo más de su nacimiento, comienza e enfrentamiento entre "las dos Españas" del que todos salimos perdiendo muchas vidas y muchas cosas. Aunque, ya al momento de su nacimiento, la situación de nuestra querida patria era muy difícil y hasta insostenible.
A año de su nacimiento se produce el levantamiento contra el gobierno republicano, liderado por Franco, y el Sr. Patricio debe dejar la familia para enrolarse en el ejército y participar en los enfrentamientos que toda guerra lleva consigo. La situación de la familia, como la de casi todas las familias de España, fue realmente dolorosa, con graves problemas, dificultades y retos difíciles de resolver.
Cumplidos los seis años, como era preceptivo, entonces, comenzó su vida de estudios, que ya no dejará nunca, en la escuela del pueblo, dirigida entonces, por la señorita Doña "Feli".

VIDA RELIGIOSA Y ESTUDIOS
Cuando cumplía 12 años, un misionero franciscano, el P. Guillermo Manero, que había estado en el Perú y que a la sazón era maestro de colegiales en el Seminario de Anguciana, ofreció a él y a su familia la posibilidad de ingresar en dicha casa de estudios y, posiblemente, con el tiempo llegar a ser también un misionero en el Perú. Era el año 1947: dejó el pueblo y viajó a Anguciana, en Logroño.
Al año siguiente, cumplido satisfactoriamente el tiempo de preparación para iniciar los estudios de bachillerato, viajó al Perú, llegando después de un larguísimo viaje lleno de peripecias, que él mismo cuenta en la obra: "Crónicas franciscanas de viaje de Europa a América a América en los siglos XIX y XX", por él publicada, sobre viajes de "colegiales-futuros-misioneros" al Perú.
Llega al Callao el año 1948 y, en el Colegio Seráfico de los PP Franciscanos de esa ciudad, cursa los 4 primeros años del Bachillerato, con pleno éxito académico. En Abril del 1952 es trasladado a la capital, Lima, poco distante del Callao, y en el Convento de Los Descalzos se inicia lo que es propiamente la vida y franciscana (vida fraterna, espiritualidad franciscana, historia de nuestra Orden, vida de oración, etc.).
Cumple satisfactoriamente con el año de Noviciado y emite los primeros votos religiosos. Permanece un año más en dicho convento y completa sus estudios de Bachillerato. Cumplido este año el quinto de bachillerato, viaja al famoso convento de misioneros de Ocopa, a 3,300 metros sobre el nivel del mar, en el centro de la cordillera de los Andes, para cursar los estudios de Filosofía y Teología a fin de poder acceder al apostolado y las misiones. En Ocopa se encontró con algo que le acompañaría toda la vida: una magnífica biblioteca de cerca de 30 mil volúmenes, un ambiente cargado de arte y una comunidad donde se vivía la fraternidad, el estudio y que era portadora de una historia misionera admirable.
Cumplidos satisfactoriamente sus estudios sacerdotales, un 06 de enero de 1961, es ordenado sacerdote en la Iglesia Conventual de Ocopa.
Conocidas por los superiores sus aptitudes y gustos intelectuales le destinan, casi de inmediato, a estudiar "Bibioteconomía" en la Escuela Nacional de Bibiotecarios de Lima. Con competencia supera los estudios de nivel universitario y presenta su tesis con un nuevo y original método que corregía en la sección religiosa la "Tabla de Melvil Dewey" usada universalmene. Mereció la máxima calificación, mención especia del centro de estudios y posteriormente fue adaptada por la Biblioteca Nacional del Perú.

TRABAJO SACERDOTAL E INTELECTUAL
1. Aporte de los franciscanos a la evangelización del Perú. Lima 1992.
2. Bibliografía misional franciscana sobre la Amazonía. En Amazonía Peruana, vol. 6 nº 12 (Nov. 1985).
3. Bio-biliografía de Fr. Luis Jerónimo de Oré. En Rev. Histórica, vol. 29 (1966).
4. Catálogo de impresos de la Provincia de S. Francisco Solano. En Efemérides vol. 24, nº 70-71.
5. Colegio de Propaganda FIDE de Ocopa. En Revista Peruana de Historia Eclesiástica Nº 1.
6. Comienzos de las Misiones de Ocopa (Perú): Documentos inéditos de su historia (1724-1743). Lima, 2001.
7. El Convento de los Descalzos de Lima: cuatro siglos de historia y de arte 1595-1995.
8. Convento de los Descalzos de Lima: un oasis de espiritualidad y de acción apostólica (lima, 1995).
9. Descripción de la América Austral y reinos del Perú, con particular noticia de lo hecho por los franciscanos en la evangelización de aquel país.
10. Evangelización del Perú en el siglo XVI. En Revista Histórica, tomo 37.
11. Los Franciscanos de Ocopa y la cartografía regional del Centro. E Boletín de Lima 1673 a 1687.
12. Los Franciscanos en el Pagoa, Tambo Alto y Ucayali a fines del siglo XVII. Introducción a los informes inéditos del P. Manuel Biedma y compañeros desde 1673 a 1687.
13. Los Franciscanos en el Valle del Colca (Arequipa): dos siglos y medio de evangelización: 1540-1790. Arequipa, 1990.
14. Los Franciscanos en la Universidad de San Marcos. En Revista Teológica Limense, 2001.
15. Los Franciscanos y las Misiones Populares del Perú. Ed. Cisneros 1983.
16. Fuentes para historia del Convento de Ocopa (1725-1967); Reseña Histórica de Ocopa.
17. Guía Turística del Valle del Mantaro. Boletín de Lima Nº 2 (Set. 1979).
18. Historia de las Misiones del Convento de Ocopa. Nueva edición crítica y notas del P. Julián.
19. Inventario de las iglesias franciscanas del Valle del Mantaro. Boletín del Instituto Riva Agüero de Lima, nº 17 (1990).
20. Libro de Incorporaciones del Colegio de Propaganda FIDE de Ocopa; Ed. y notas del P. Heras. Lima, 1970.
21. Una obra inédita de Carlos Prince. En Revista Histórica, tomo 30 (1967).
22. La Pinacoteca de Ocopa. Boletín de Lima, nº 2 (1979).
23. Quinientos años de fe: historia de la evangelización de América Latina, prólogo del Cardenal Juan Landázuri Ricketts. Lima 1985 y México 1986.
24. Tabla de clasificación de religión (200); adaptación de la Tabla de Melvil Dewey para bibliotecas ecelesiásticas. Biblioteca Nacional del Perú, fondo editorial, 2000.
25. Tres siglos de presencia franciscana en el departamento de Áncash. Diócesis de Huaraz. Lima, 1999.
26. Perú, centro de irradiación franciscana en Sudamérica, en Franciscanos en América. México 1993.




"Dies Irae", poema de Fray Tomás de Celano y reseña histórica


Dies irae

Dies Irae ("Día de la ira") es un famoso himno latino del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano (1200-1260), amigo y biógrafo de San Francisco de Asís. También se han considerado como posibles autores al Papa Gregorio Magno, San Bernardo de Claraval o los monjes dominicos Umbertus y Frangipani. Suele considerarse el mejor poema en latín medieval, y difiere del latín clásico tanto por su acentuación (no cuantitativa) como por sus líneas en rima. El metro es trocaico. El poema describe el día del juicio, con la última trompeta llamando a los muertos ante el trono divino, donde los elegidos se salvarán y los condenados serán arrojados a las llamas eternas. Este himno se usó como secuencia en la Misa de Réquiem de rito romano hasta la revisión del Misal Romano de 1970.

El poema (Texto original en latín)
Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla !
Quantus tremor est futurus,
quando iudex est venturus,
cuncta stricte discussurus !
Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et Natura,
cum resurget creatura,
iudicanti responsura.

Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde Mundus iudicetur.
Iudex ergo cum sedebit,
quidquid latet apparebit,
nil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus ?
Quem patronum rogaturus,
cum vix iustus sit securus ?
Rex tremendæ maiestatis,
qui salvandos salvas gratis,
salva me, fons pietatis.

Recordare, Iesu pie,
quod sum causa tuæ viæ ;
ne me perdas illa die.
Quærens me, sedisti lassus,
redemisti crucem passus,
tantus labor non sit cassus.
Iuste Iudex ultionis,
donum fac remissionis
ante diem rationis.
Ingemisco, tamquam reus,
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce Deus.

Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.
Preces meæ non sunt dignæ,
sed tu bonus fac benigne,
ne perenni cremer igne.
Inter oves locum præsta,
et ab hædis me sequestra,
statuens in parte dextra.

Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis.
Oro supplex et acclinis,
cor contritum quasi cinis,
gere curam mei finis.
Lacrimosa dies illa,
qua resurget ex favilla
iudicandus homo reu
Huic ergo parce, Deus.
Pie Iesu Domine,
dona eis requiem. Amen.

Traducción
Día de la ira, aquel día
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
como testigos el rey David y la Sibila.
¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!
La trompeta, esparciendo un sonido admirable
por los sepulcros de todos los reinos
reunirá a todos ante el trono.
La muerte y la Naturaleza se asombrarán,
cuando resucite la criatura
para que responda ante su juez.
Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.
Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.
¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
¿A qué protector rogaré
cuando ni los justos estén seguros?
Rey de tremenda majestad
tú que, salvas gratuitamente a los que hay que salvar,
sálvame, fuente de piedad.
Acuérdate, piadoso Jesús
de que soy la causa de tu calvario;
no me pierdas en este día.
Buscándome, te sentaste agotado
me redimiste sufriendo en la cruz
no sean vanos tantos trabajos.
Justo juez de venganza
concédeme el regalo del perdón
antes del día del juicio.
Grito, como un reo;
la culpa enrojece mi rostro.
Perdona, señor, a este suplicante.
Tú, que absolviste a Magdalena
y escuchaste la súplica del ladrón,
me diste a mí también esperanza.
Mis plegarias no son dignas,
pero tú, al ser bueno, actúa con bondad
para que no arda en el fuego eterno.
Colócame entre tu rebaño
y sepárame de los machos cabríos
situándome a tu derecha.
Tras confundir a los malditos
arrojados a las llamas voraces
hazme llamar entre los benditos.
Te lo ruego, suplicante y de rodillas,
el corazón acongojado, casi hecho cenizas:
hazte cargo de mi destino.
Día de lágrimas será aquel renombrado
en que resucitará, del polvo
para el juicio, el hombre culpable.
A ese, pues, perdónalo, oh Dios.
Señor de piedad, Jesús,
concédeles el descanso. Amén.

Sobre el final
El poema debiera estar completo al terminar la antepenúltima estrofa. Algunos eruditos se plantean si la continuación es un añadido para servir a los fines de conveniencia litúrgica, ya que la última estrofa rompe el esquema de rimas de tres versos en favor de dísticos rimados; además, los dos últimos versos abandonan la rima en favor de la asonancia, y son catalécticos.

Uso en la liturgia de rito romano
A partir del siglo XIV se incorporó a la Misa de Requiem y el Concilio de Trento (1545–1563) lo confirmó como parte fija en esta Misa. En la forma ordinaria del rito romano, el Dies irae se volvió opcional en 1967 y se suprimió en 1969; en la forma extraordinaria del rito romano su uso sigue siendo obligatorio, por lo que aún puede escucharse en las iglesias donde se celebra la llamada Misa tridentina.

Inspiración y comentario
La inspiración para este himno parece venir de la Vulgata latina en su traducción de Sofonías I:15–16: Es interesante en la primera estrofa la mención de la Sibila, que adquiere un carácter profético, anunciador del fin del mundo junto con el profeta David. El prestigio de las sibilas en el mundo católico parece deberse a su aparición (concretamente de la Sibila de Cumas) en la Egloga IV de Virgilio, tan apreciada por autores católicos de los primeros siglos.

Fuentes manuscritas
El texto más antiguo se encuentra, con algunas variaciones menores, en un manuscrito del siglo XIII que se conserva en la Biblioteca Nacional de Nápoles. Se trata de un Misal franciscano que se puede datar entre 1253–1255, puesto que no contiene el nombre de Santa Clara de Asís, canonizada en 1255 y que sin duda figuraría si el manuscrito fuera posterior a esa fecha.

Ejemplos de composiciones
Ejemplos de pasajes del Dies Irae en composiciones de Réquiem
En casi todos los réquiem, lógicamente, aparece también musicada esta secuencia de la Misa de difuntos. Sólo Gabriel Fauré se niega a hacerlo, aunque incluye en el Sanctus una brevísima referencia musical al Dies irae. Se pueden destacar los réquiems siguientes:
Berlioz, Hector: Grande Messe des Morts, Op. 5
Biber, Heinrich Ignaz Franz, Requiem à 15 A-dur (1687?)
Britten, Benjamin: War Requiem (1962)
Cherubini, Luigi: Requiem
Dvorak, Antonin: Requiem
Henze, Hans Werner: Requiem
Mozart, Wolfgang Amadeus: Requiem en ré menor, KV 626
Preisner, Zbigniew: Requiem for my friend
Reger, Max: Lateinisches Requiem (Fragmento, 1914)
Verdi, Giuseppe: Requiem (1874)
Webber, Andrew Lloyd: Réquiem Mass para Soprano, Tenor, Treble, Orquesta y Coro (1985)
Autógrafo del Dies Irae del Réquiem de W. A. Mozart

Apariciones del himno en otros tipos de composiciones
Brahms, Johannes: Seis piezas para piano, op. 118/6.
Berlioz, Hector: Sinfonía fantástica op. 14 (1830) (V. Songe d'une nuit du Sabbat - Sueño de una noche del Sábado: Parodia del Dies Irae).
Estévez, Antonio : Cantata Criolla (1954) para solistas, coro mixto y orquesta sinfónica sobre poesía de Alberto Arvelo Torrealba, Florentino el que cantó con el Diablo.
Giger, Paul in Chartes para violín solo.
Haydn, Joseph en la Sinfonía nº 103, Adagio-Introducción al primer movimiento.
Liszt, Franz en Totentanz para piano y orquesta, basada en el Dies Irae, de gran virtuosismo.
Mahler, Gustav en la Sinfonía No. 2 "Resurrección"
Pärt, Arvo; Miserere (1989), (utilizando un bosquejo de composición de Dies Irae de 1976).
Penderecki, Krzysztof en Dies Irae - Oratorio en memoria de las víctimas de Auschwitz.
Serguéi Rachmáninov en la Sinfonía n.º 1, Op. 13, Sinfonía n.º 2, Op. 27, Sonata para piano n.º 1 en re menor, Op. 28, La isla de los muertos, Op. 29, Preludio en re menor, Op. 32, n.º 4, Las campanas sinfonía coral, Op. 35, Études-Tableaux, Op. 39, n.º 2, Rapsodia sobre un tema de Paganini, Op. 43, Sinfonía n.º 3, Op. 44.
Saint-Saëns en el Poema sinfónico Danza macabra y en la Tercera Sinfonía en do menor op. 78 con órgano.
Ysaye, Eugène en la Sonata nº 2 „Obsession“ para violín solo.

Composiciones modernas
Bajakian, Clint, Peter McConnel, Michael Z. Land The Room of the God Machine (Banda sonora de Indiana Jones and the Fate of Atlantis, 1992)
Queensrÿche Suite Sister Mary (Album Operation: Mindcrime, 1988)
Bathory Dies Irae (Album Blood Fire Death)
Carlos, Wendy Main Title (Banda sonora de Shining, 1980)
Dark Moor (Album: The Gates of Oblivion, 2002, Power Metal)
Devil Doll (Album: Dies Irae, 1996, Avantgarde Gothic Rock)
Dissection Starless Aeon (Album Reinkaos)
Ennio Morricone Dies Irae psychedelico (Album: Escalation1968)
Epica "Dies Irae" (from "Reqiuem") (Verdi), (Album: The Classical Conspiracy) (2009)
Evanescence Lacrymosa (Album: The Open Door, 2006)
Goldsmith, Jerry Mephisto Waltz (Album Mephisto Waltz)
Juno Reactor, Conquistador. Parte I (Album: Labyrinth, 2004)
Helium Vola Dies Ire (EP: In lichter Farbe steht der Wald, 2004)
Helloween The Time of The Oath (Album The Time of The Oath, 1996)
Jenkins, Karl in Requiem (2005)
Kodaly, Zoltan Dies irae
Mago de Oz Dies Irae (Album Gaia III: Atlantia, 2010)
Therion "Dies Irae" (from "Reqiuem") (Mozart), (Album: The Miskolc Experience) (2009)
Luca Turilli Prince of the Starlight y Demonheart, ambos en Prophet of Last Eclipse
Rhapsody (Actualmente Rhapsody of fire) "Agony is my name" (Album: Power of the dragonflame)
Luca Turilli's Dreamquest Gothic Vision (Album: Lost Horizons)
Haggard Chapter I - Tales of Ithiria (Album: Tales of Ithiria)
Haggard Chapter V - The hidden Sign (Album: Tales of Ithiria)
Penumbra (Album: The Last Bewitchment, 2002, Canción: Pie Jesu)
Mantus Dies Irae (Album: Fremde Welten)
Orff, Carl: Carmina Burana Dies Irae
Rage Dies Irae (Album: Unity)
Shore, Howard Minas Tirith (Banda sonora zum Herrn der Ringe, 2005)
Steinmann, Jim Carpe Noctem (Album: Tanz der Vampire)
Subway to Sally Tag der Rache (Album: Hochzeit)
Symphony X A Fool's Paradise and "The Death Of Balance / Lacrymosa" (Album: V - The New Mythology Suite)
Adagio (banda) Introitus, Solvet Saeclum in favilla (Album: Underworld)
T.A.C.-Tomografia Assiale Computerízzata Requiem des Schwarzen Lichtes (Album:La Nouvelle Art Du Deuil)
Deathgaze Dies Irae (Album: Genocide and mass murder)
Agathodaimon Dies Irae (Carpe Noctem demo)
Death Note(Anime) Death Note Theme (Death Note Original Soundtrack I)
Yuki Kajiura Salva Nos (Album: Fiction, Noir Original Soundtrack I)
Anorexia Nervosa "An amen"
Rhapsody of Fire "Reign of Terror" (Album: The Frozen Tears of Angels)
Mägo de Oz "Dies Irae" (Album: "Gaia III: Atlantia")
D1ESRAE "D13SRAE" (Nombre de la banda japonesa)
Therion "Dies Irae" (Album: The Miscolk Experience)
Devil Doll "Dies Irae" (Album: Dies Irae)
U2 "Alex descends into hell for a bottle of milk / Korova 1" (Lado B del single "The Fly")
Moi Dix Mois "Dies Irae" (Album "D+SECT" )ç
Aesma Daeva "since the machine" (album: Dawn of the new athens)

En otras artes
Existe una película de 1943, dirigida por Carl Theodor Dreyer con el título de Dies irae (Vredens Dag).
Existe una canción de un grupo de rock español llamado "Mago de Oz" que lleva el mismo nombre (Dies Irae). Esta canción aparece en su album más reciente (Gaia III - Atlantia).