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viernes, 21 de enero de 2011

Enero 21: Beato Juan Bautista Triquerie. Sacerdote y mártir de la Primera Orden (1737‑1794). Beatificado por Pío XII el 19 de junio de 1955.


Juan Bautista Triquerie, religioso y sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, hace parte del glorioso y heroico grupo de los 19 mártires de Laval, asesinados el 21 de enero de 1794 a causa de su fidelidad a la Iglesia y al Romano Pontífice. Juan Bautista se había distinguido por su celo sacerdotal y por la fiel observancia de la regla de San Francisco. Tentado con halagos y amenazas a renegar de la fe católica, declaró abiertamente: “Soy cristiano, católico, sacerdote e hijo de San Francisco y mantengo mi fe en Cristo hasta la muerte!”. Esta valiente expresión sigue siendo un programa para nosotros. Tenía 57 años cuando sufrió el martirio.
El año 1794 marcó para Laval y para toda Francia un recrudecimiento de la persecución religiosa. Las disposiciones vejatorias contra los sacerdotes, los religiosos y los fieles tomaron un aspecto de feroz represión. Catorce sacerdotes comparecieron ante la Comisión Revolucionaria del Distrito. Entre estos el Beato Juan Bautista Triquerie, sacerdote muy conocido por su santidad y por su ejemplar vida apostólica. En conjunto murieron mártires en el patíbulo 359 hombres y 102 mujeres.
A los confesores de la fe se les proponía renunciar a la religión católica. Todos rehusaron unánimemente renegar de la fe, a pesar de la promesa de salvar así su vida. Los confesores de la fe fueron conducidos al lugar del suplicio y sufrieron el martirio heroicamente al canto del Te Deum y exclamando Deo gratias!. Antes de medio día la guillotina había terminado todo. Los cuerpos de los catorce sacerdotes fueron tirados en carretas y sepultados en la llanura de Croix‑Bataille.
Los cristianos comenzaron de inmediato a rendir culto a los gloriosos mártires. Aun durante lo más recio de la persecución, ocultamente iban a sus tumbas y les oraban. La afluencia fue tanta, que las autoridades civiles se preocuparon mucho.
En 1861 en Laval se predicó una gran misión por muchos sacerdotes con gran éxito de conversiones. Como conclusión se erigió un monumento a los mártires con esta inscripción: “En esta plaza el 21 de enero de 1794 catorce heroicos sacerdotes cuyos nombres están inscritos en el Libro de la Vida, fueron invitados a escoger: o el juramento contra la Iglesia y el Papa, o el martirio; prefirieron sellar con su sangre la pureza de su fe. Ellos después de habernos enseñado a vivir bien, nos enseñaron también a morir bien para conseguir la vida eterna”. En dicha ocasión se hizo la solemne traslación de sus restos mortales y se les dio una digna sepultura.

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