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martes, 1 de febrero de 2011

¿Tiene sentido hoy ser sacerdote?

Por Ricardo Sánchez-Serra*

Cada vez hay menos sacerdotes en el mundo y mi preocupación aumenta al preguntar ¿quién dará los sacramentos a nuestros nietos, quién los guiará, casará, confesará? “Dios proveerá” señalan con esperanza algunos religiosos, pero la inquietud persiste porque se ven menos sacerdotes en las calles, como si se atrincheraran en sus parroquias. En los colegios religiosos había un cura-tutor por salón de clases y el encargado de disciplina y el director eran frailes o monjas, hoy los clérigos están reducidos a su mínima expresión, en muchos casos los directores y hasta los profesores de religión son laicos.
Hay pueblos en la Sierra en los cuales las iglesias permanecen cerradas, salvo el domingo en el que llegan sacerdotes de otras circunscripciones para celebrar misas. Muchos seminarios, además, se ven vacíos.
Parece un panorama desolador y más aún que la Iglesia Católica está soportando la más feroz campaña mundial contra ella, no sólo por el mal comportamiento de unos pocos clérigos, sino también para desestabilizar al Papa, con el objetivo de debilitarla y que abandone los principios que defiende, como la defensa de la vida y de la familia. Ello no me preocupa: la Iglesia siempre ha presenciado el funeral de sus perseguidores.
Muy poco se rememora a los mártires, pocos se acuerdan de los miles de heroicos misioneros que llevan la Fe en condiciones paupérrimas y mueren santamente.
Como un paréntesis debo mencionar que, de otro lado, se critica con mentalidad del siglo XXI a la Santa Inquisición del siglo XVI y a las cruzadas de los siglos XI, XII y siguientes. La primera surgió en medio de las luchas religiosas por la Reforma. La gente defendía su creencia y ocurrían matanzas contra los que creían “herejes”. En los dos lados. Por eso es que Roma, para evitar que los católicos aplicaran la ley por su propia mano, instauró esa institución para encaminar a los exaltados y que, asimismo, defendiera la fe. Que hubo excesos, los hubo, pero hay mucho de mítico por la propaganda protestante.
En el caso de las cruzadas, campañas militares de origen religioso, su objetivo era liberar los lugares santos de los musulmanes. ¿Acaecieron tropelías? Sí. Los caballeros, cumpliendo su voto, tenían que eliminar a los “infieles”. También fue de los dos lados. Occidente tendría que agradecerles, porque si no sería islámico.
Volviendo al tema de la escasez de sacerdotes, los padres deben saber que tener un hijo sacerdote o monja no es perderlo, es una bendición para la familia. No deben desalentarlo debido a que es un llamado de Dios. En mi familia había una religiosa franciscana clarisa, hermana de mi mamá y nos alegraba visitarla en el Convento de Santa Clara y ver su bondad y devoción. Yo fui seminarista marista, seguramente me faltó perseverancia.
Es probable que la vida cómoda y el libertinaje que está “de moda” amoralmente en la sociedad hacen, igualmente, que los jóvenes excluyan la carrera sacerdotal en su vida. La familia desanima, los amigos desalientan y hasta se mofan, pero hay que ser muy valiente para decirle al Señor: “Sí, aquí estoy porque me has llamado, para hacer tu voluntad” (I Samuel 3).
“En los tiempos actuales, donde el hombre ya no percibe a Dios, la vida se queda vacía; todo es insuficiente. El hombre busca después refugio en el alcohol o en la violencia, que cada vez amenaza más a la juventud”, dijo el Papa Benedicto XVI.
Me emocionó profundamente asistir a la ordenación sacerdotal de los franciscanos capuchinos Max Álvarez Palza y Carlos Piccone Camere, así como de la ordenación diaconal de Adrián Ramos Condori, llevadas a cabo en la parroquia Cristo Salvador. Sentí su fervor y su alegría contagiosa. Los aplausos incesantes de los feligreses, la majestuosidad de la consagración, las bendiciones del obispo Raúl Chau, las alabanzas a Dios. A gran fiesta asistí. Próximamente acudiré a la profesión solemne de las hermanas Luz Uyacu Zárate y Guadalupe García Vásquez que se celebrará en el Monasterio Cisterciense Santa María de la Santísima Trinidad en Lurín.
Los hombres “siempre tendrán necesidad de Dios” -aún en esta época del dominio tecnológico del mundo y de la globalización- y por tanto “de sacerdotes”, por lo que el sacerdocio no es “algo del pasado sino del futuro”, dijo recientemente el Papa a los seminaristas de todo el mundo. “Sí, tiene sentido ser sacerdote: el mundo, mientras exista, necesita sacerdotes y pastores, hoy, mañana y siempre”, agregó.
Existen 5,002 obispos y 409 mil 166 sacerdotes en el mundo, pero son insuficientes para 1,165 millones de católicos (17,4% de la población mundial). Según los datos que recoge el último ‘Annuarium Statisticum Ecclesiae’, hay un leve aumento de los católicos en el mundo (aunque disminuye su porcentaje), es estable el número de sacerdotes y disminuyó el de las religiosas. Además, creció el número de seminaristas.
El Cura de Ars, San Juan María Vianney, dijo hace más de dos siglos: "Necesitamos sacerdotes para renovar al mundo. El mundo necesita sacerdotes para renovarse".
(*) Publicado en el diario La Razón, de Lima-Perú, el 20 de noviembre de 2010

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