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lunes, 23 de mayo de 2011

Mayo 20: San Bernardino de Siena. Sacerdote de la Primera Orden (1380‑1444). Canonizado por Nicolás V el 24 de mayo de 1450



Bernardino de Siena, místico sol del siglo XV, figura simpática e ingeniosa, fue uno de los santos más encantadores, es el santo de las predicaciones en la Piazza del Campo y del anagrama del Nombre de Jesús, que todavía figura en muchas iglesias y palacios públicos de las ciudades italianas, enmarcado en un sol de oro radiante. Bernardino no nació en Siena, sino en Massa Maritima, el 8 de septiembre de 1380 hijo de Albertollo degli Albizeschi y Raniera degli Avveduti, de raigambre sienesa. A Siena volvió niño todavía, al quedar huérfano de padre y madre. Criado por dos tías, frecuentó el estudio sienés, donde estudió jurisprudencia y clásicos latinos y consiguió luego la licencia en Derecho Canónico. Al interesarse por la SAgrada escritura y la lectura de los Padres de la Iglesia, se sintió atraído por la vida religiosa, y pronto abandonó la vida elegante para entrar en la Orden de los Hermanos Menores, donde promovió ardientemente y en gran escala la Observancia, un movimiento de retorno a la más estricta fidelidad a la regla primitiva de San Francisco.

San Bernardino de Siena
Sacerdote de la Primera Orden (1380‑1444
Fundó pequeños conventos pobres, que dirigió con gran espíritu de abnegación; pero su mayor fama le proviene de su predicación colorida, ingeniosa, fresca, apasionada y penetrante. Las predicaciones que tenía en todas las plazas italianas y especialmente las tenidas en la Piazza del Campo en Siena, se nos han conservado en su encantadora integridad. Los temas preferidos por San Bernardino eran los de la paz, por lo cual proponía sustituir los emblemas de las facciones con el emblema del nombre de Jesús. Predicaba la concordia entre los ciudadanos, entre güelfos y gibelinos, luego predicaba la caridad hacia Dios y hacia los hermanos más necesitados.
Por donde Fray Bernardino pasaba, donde resonaba su voz alta, clara, sonora e ingeniosa, se reformaban el orden social y político a favor de los necesitados; nacían nuevos hospitales, el trato a los encarcelados se volvía más humano, los egoísmos se atenuaban, las costumbres se suavizaban. El sol de Cristo representado en el emblema de San Bernardino, enardecía las almas y maduraba frutos de paz, de justicia y de caridad.

En 1430 se dedica a componer algunos tratados de teología y estudios aprticulares sobre la Virgen y sobre San José. Son famosos sus Sermones y sus Prédicas en lengua vulgar. ComoVicario general de los observantes éstos pasan de 20 conventos a 200. En los conventos de Monterípido (Perusa) y en Siena creó centros para la promociónd e los estudios teológicos.

Delgado, flaco, con las mejillas hundidas, la nariz y el mentón afilados, ojos azules, brillantes y serenos, la boca marcada por una sonrisa de fina agudeza, caminó a pie por toda Italia, pacificando pueblos, exhortando a la concordia, persuadiendo a la benevolencia y a la caridad. Su último viaje fue al Aquila, donde llegó moribundo. No pudo predicar y poner paz entre los ciudadanos en lucha intestina. Murió el 20 de mayo de 1444 a los 64 años de edad. En torno a su cuerpo, expuesto a la veneración de los fieles por tres días, sucedieron numerosos milagros.