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martes, 14 de junio de 2011

Junio 14: San Francisco de Bruselas. Sacerdote y mártir en Gorcum, de la Primera Orden (1548‑1572).


Francisco Rhodes nació en 1548 en Bruselas, capital de Bélgica. Muy joven entró en la Orden de los Hermanos Menores. Después del noviciado, y la profesión realizó provechosamente sus estudios literarios, filosóficos y teológicos y fue ordenado sacerdote después de una intensa preparación espiritual. Se propuso un amplio programa de apostolado en la enseñanza, en la predicación de la palabra divina, sobre todo entre la población infestada por el calvinismo y en el cuidado de los enfermos, pero su apostolado solamente duró dos años.
Religioso de costumbres sin mancha y de ingenio versátil, tenía un conocimiento profundo de la Sagrada Escritura. Apenas ordenado ministro del Señor, se asoció a su cohermano San Antonio Hoornaert para evangelizar la población rural. El porvenir les sonreía pleno de esperanzas, cuando la persecución calvinista cortó esta lozana flor.
En junio de 1572 los calvinistas de Gorcum, después de ocupar el convento retuvieron a los religiosos franciscanos junto con otros sacerdotes y religiosos, y los llevaron por muchos poblados exponiéndolos a la burla de la población. Los condujeron prisioneros a Brielle y los torturaron de mil maneras para obtener que renunciaran a la fe católica en la Eucaristía y en el primado del Romano Pontífice, pero ellos permanecieron firmes en la fe y por esto fueron asesinados el 9 de julio de 1572.
A las dos de la mañana de aquel día, Omal y sus esbirros sacaron de la cárcel a los confesores de la fe y los llevaron al lugar del suplicio. Primero fue inmolado el superior de las franciscanos, San Nicolás Pick. El heroico religioso dirigió a sus cohermanos una cálida exhortación a la perseverancia en la profesión de la fe y al martirio, luego subió la escala y prosiguió bendiciendo al Señor y exhortando, hasta que la soga le cortó la voz. San Jerónimo de Werten, vicario del convento, fue el segundo en subir la escala fatal, murió invocando a la Virgen María. Luego uno tras otro los confesores de la fe fueron suspendidos en las vigas del patíbulo y quedaron horrendamente destrozados. El cruel suplicio se prolongó grandemente mientras Ormal y los calvinistas llenos de alegría satánica vomitaban blasfemias contra las inermes víctimas. Los cuerpos de los mártires fueron ignominiosamente mutilados y luego sepultados en dos fosas. El Señor los glorificó con estupendos milagros. En 1616 sus cuerpos fueron transportados a la iglesia de los franciscanos de Bruselas. San Francisco Rhodes tenía apenas 24 años cuando sufrió el martirio y junto con los otros cohermanos. Canonizado por Pío IX el 29 de junio de 1867.