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jueves, 30 de junio de 2011

Junio 30: Beato Raimundo Lulio, Mártir de la Tercera Orden (1235‑1316).

Raimundo Lulio o Ramón Lull.
Raimundo Lulio (o Ramón Lull), nació en 1235, de familia noble, en Mallorca, pocos años antes conquistada por Jaime I de Aragón. Pasó su juventud como empleado en la corte de Aragón, entre la alegría y los placeres de las fiestas, en las que desahogaba su maestría tocando los instrumentos musicales, en la poesía y en los torneos de caballeros. Se casó y habría continuado su vida licenciosa si una monición de Dios no lo hubiera decidido a consagrar sus fuerzas a él. Una predicación sobre el pobrecillo de Asís escuchada el día de su fiesta, lo hizo decidirse a inscribirse en la Tercera Orden de la penitencia y a ponerse en marcha para poner por obra la voluntad de Dios. Con el consentimiento de su mujer, después de haber distribuido sus bienes entre los pobres, comenzó a prepararse para emprender un profundo trabajo de evangelización, particularmente entre los Sarracenos. De esta manera fue él quien ideó la obra que posteriormente se llamó la Congregación de la propagación de la fe, con anticipaciones geniales de métodos misionales.
A esta obra de sensibilización coronada con la institución de los colegios correspondientes, unió varios viajes a tierras de misión y la activa evangelización de los Moros en su isla. Estos trabajos no le impidieron componer por lo menos 313 obras sobre todos los conocimientos humanos posibles. Todavía hoy son interesantes sus escritos sobre los modos de evangelizar a los Moros, a los Hebreos y a los diversos herejes. Sus obras científicas son espectaculares, y sugestivas las de experiencia mística.
Puesto que los misioneros, caballeros de la fe, debían encontrarse con los infieles Mahometanos, necesitaban una lanza de combate, constituida por el conocimiento de la lengua árabe. Y el antiguo trovador funda el colegio de Miramar en la isla de Mallorca para los franciscanos destinados a misioneros entre los Islamitas, un colegio donde ante todo se aprendía la lengua árabe. Como buen caballero, no podía concebir una aventura sin el amor por una mujer, a saber, no podía concebir una misión sin la devoción a María. En efecto, él fue uno de los primeros defensores de la doctrina de la Inmaculada Concepción de María.
Visitó varias veces a Roma; en 1311 participó en el Concilio de Vienne (Francia), hablando ante los padres conciliares en contra del averroísmo, que negaba la inmortalidad del alma y afirmaba la eternidad del mundo, y en la promoción de sus grandes ideales.
Su sueño era morir mártir en tierra de infieles. Fue escuchado. A los 81 años, todavía gallardo y batallador, fue lapidado en Bugía, en la costa de Argelia después de haber soportado malos tratos y cárcel, y haber sido apedreado. Dos mercaderes genoveses lo encontraron herido y pensaron llevarlo a morir en la ciudad de ellos; pero una borrasca empujó la nave hacia Mallorca, y así, moribundo, el poeta misionero, el caballero de la Virgen, pudo volver a ver las costas de su patria antes de expirar, mártir de la fe, “Doctor iluminado”, Raimundo Lulio, el 29 de junio de 1316. Aprobó su culto Clemente XIII el 19 de febrero de 1763.