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jueves, 30 de junio de 2011

Llegada de los primeros franciscanos al Perú


 La evangelización de América Latina, ha sido un tema bastante discutido, desde lo social, cultural, político y religioso. Sin embargo no se puede hablar ni contar la historia de los pueblos de América sin mencionar la participación de los Franciscanos, con sus métodos e inculturación nada fácil, pero con gran dedicación y fidelidad al carisma y la misión encomendada.
En el vasto territorio del Perú distinguimos tres regiones naturales de muy marcadas diferencias geográficas, etnográficas y culturales. Son tres regiones paralelas que corren de norte a sur con anchura y actitudes muy variadas... En esta región, con culturas y habitantes diferentes, se ha desarrollado desde hace casi cinco siglos, en santidad y apostolado, la vida franciscana. Podemos decir que no hay ciudad, pueblo o caserío que no haya recibido la visita o presencia de los hijos de San Francisco.            
La Orden Franciscana, que desde los primeros años había enviado a sus frailes a América, concretamente a las Antillas, México y Centroamérica, vio la necesidad de extender su apostolado al abrirse un campo tan vasto como el reino del Perú.

PRIMEROS MISIONEROS 
Se dice que con Francisco Pizarro y Diego de Almagro vino Fray Juan de los Santos. En 1531 – 32 dos franciscanos procedentes de Santo domingo, uno de los cuales fue el celebre Fray Marcos de Niza y poco después llegaron los padres Jodocko Ricke (nombrado Custodio para el Perú), Pedro Gosseal y Pedro Rodeñas.
         “Iban varones preclarísimos resplandeciendo en religión y santidad… Y como otros apóstoles, con indecibles penalidades, hambre, sed y pobreza, corrían de unas en otras provincias… expuestos a perder las vidas, les derribaban los templos, ídolos y huacas de los demonios, que adoraban ciegos. Ponían sobre las puntas de los montes y de los cerros cruces grandes y arrimados a ellas, predicaban desde aquellas cátedras a innumerables gentes que acudían a oírlos. De estos doce apóstoles varones no es posible hacer memoria por menos, así por ser muchos, como porque nuestros antepasados pusieron todo su estudio en las obras y muy poco o ninguno en los escritos y memorias siendo sin duda muy copiosos los frutos que la Iglesia católica copió de la semilla de la palabra de Dios, que sembraron.                             (Crónicas, Lib. I, c. 15).
En 1553, se fundó la provincia Franciscana de los Doce Apóstoles del Perú, y a partir de ella se organiza mejor las estructuras de la Orden Franciscana en estas tierras americanas
ORGANIZACIÓN   En el Capitulo General de Valladolid las custodias se elevaron a Provincias: Santa Fe de Colombia, San Francisco de Quito en el Ecuador, Santísima Trinidad de Chile, San Antonio de los Charcas, en el Alto Perú – Bolivia. Todas estas Provincias formaban la Comisaría general del Perú, cuyo comisario residía en lima. La Provincia en siglo XVI tenía dos custodias: la de Panamá y la de Tucumán.

ACOMPAÑAMIENTO DEL OTRO
            La actitud que tomaron los franciscanos frente a los abusos de los conquistadores y a las mismas instituciones socio – económicas de índole injusta, ante todo se debe afirmar que el trato de los religiosos con los indígenas suavizo la conducta de las relaciones entre los protagonistas de la conquista. Después los franciscanos intervinieron activamente, aun con peligro de sus vidas, en la pacificación del país, como sucedió a los padres Francisco de Santana, francisco de Morales, Jerónimo de Villacarrillo y Luis de Oña que, por oponerse a la rebelión de Gonzalo Pizarro, fueron perseguidos y exiliados. Al principio cada religioso estaba autorizado para ser protector de los indios ante cualquier abuso.

EXTENSIÓN Y ORGANIZACIÓN 
 La Evangelización se llevo al principio mediante las llamadas “doctrinas”, es decir parroquias de indios, aunque no previstas como las parroquias de cristianos. Los religiosos las administraban bajo la tutela de privilegios pontificios (“Omnímoda” de Adrián VI – 1522) siendo la interpretación motivo de roces con los Obispos, hasta que en Trento se reafirmo la autoridad episcopal. Los frailes, al menos en los primeros tiempos rehusaron aceptar las parroquias, pues esto les hacia someterse a los obispos, ya que ellos “habían venido como misioneros y no como curas”. Con el tiempo, en cambio, defendieron sus doctrinas, quizás con excesivo apego y celo apostólico.
         Después que pasaron las guerras civiles y con la llegad de mas misioneros se estableció la jerarquía eclesiástica, en ese momento se pudo pensar en la evangelización de una manera mas organizada y sistemática. Con el Concilio de Lima de 1551, comienza la etapa misional.
         Constituidos los pueblos de indios alrededor de la Iglesia y del convento, se procuro que los religiosos destinados a doctrinas no vivieran solos sino que residieran varios juntos en las cabeceras de las doctrinas, estando a cierta distancia uno del otro y así pudieran estar en comunidad. Las tares pastorales al inicio fueron totalmente nuevas, pues anteriormente no habían realizado este tipo de evangelización en España, mas bien tomaron algunos métodos de sus hermanos de México y de otros lugares.

APORTE FRANCISCANO
LA EVANGELIZACION  El método de evangelización básicamente consistió en la asistencia de los niños a la escuela, enseñándoles a leer y escribir; se valieron también en su mayor parte de la liturgia, la música y de la administración de los sacramentos. Pusieron  especial interés en aprender el idioma quechua y otros idiomas indígenas, así compusieron diversos textos de fe en su propio idioma.
MISIONES EN LA SELVA            La historia de las misiones franciscanas en el oriente peruano se inicia un siglo después, cuando ya tenían conventos y doctrinas, pero sólo en costa y sierra menos en la amazonía. Es el siglo heroico de las misiones, por los grandes esfuerzos llevados a cabo, por las numerosas muertes de misioneros y por los extraordinarios descubrimientos geográficos alcanzados.
DEVOCIONES POPULARES            Las devociones en las iglesias franciscanas y fuera de ellas fueron las dedicadas a los principales misterios del señor y de la Virgen Maria. Se consideraron devociones eminentemente franciscanas la preparación de nacimientos en navidad, el rezo y la práctica del vía crucis, el culto y devoción a la Eucaristía y por supuesto el culto mariano, no podemos olvidar la devoción y culto a la pasión del Señor y por ello a la Santísima Cruz.
EJEMPLOS DE SANTIDAD   El pueblo sencillo pronto reconoció en el franciscano un humilde servidor de Jesucristo y de los pobres. Sus armas fueron espirituales: la caridad y celo de la gloria de Dios, la abnegación y el espíritu de sacrificio, como en los misioneros.
         “Los reverendos padres de la Orden de San Francisco son todos santos y muy cristianos, de gran obediencia, humildad y bondad y de gran caridad para los pobres de cristo. Son amados y protegidos en todo el mundo y honrados en el cielo. Con su amor y bondad ellos atraen a todos, ricos y pobres, igualmente, pero en forma especial a los indios. Jamás se ha escuchado queja alguna o desagrado contra estos benditos frailes. Confesarse con ellos es una gloria, porque el pecador se arrepiente con tal amor y bondad,… porque, cuando se anuncia que viene un franciscano, todos vienen a besar su mano”.                     Cronista: Felipe Huamán Poma de Ayala.
ASISTENCIA SOCIAL    Tomaron una abierta posición en defensa de los indígenas y muchas veces levantaron su voz para protestar en contra de la violación de los derechos de los naturales. Con frecuencia recordaron al Rey  y a sus oficiales en sus cartas el sentido evangelizador que con su presencia debía llevar en sí; lo mismo podemos decir de su esfuerzo por corregir los errores que se cometían en las encomiendas y en el servicio personal de los indios. La reducción a pueblos fue otro de los problemas que los religiosos supieron encarar con autentico espíritu apostólico y social.
CENTRO DE FORMACION MISIONERA  Las misiones franciscanas florecen en el siglo XVIII, es el padre Francisco de San José principal propulsor de un centro  misionero, la fundación del convento de Ocopa. La fundación de Ocopa, cerca de las misiones fue una gran idea, metodológicamente en acierto.  Una vez mas el misionero franciscano lleva la fe cristiana la cultura y la civilización  a diversos pueblos donde se había abandonado anteriormente por la muerte de los hermanos. Con la independencia, Simón Bolívar cierra los colegios de “Propaganda FIDE”, no solo el de Ocopa sino también el de Moquegua, perdiéndose así casi en su totalidad las misiones en la selva. Gracias al padre Plaza quien se quedo en el Ucayali, servirá como “puente” cuando se reabre Ocopa en 1838.
FRATERNIDAD EN MISION
            La Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, fundada en 1553 bajo el patrocinio de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Centro misionero de varias provincias franciscanas de América del Centro y Sur, ha sido y será  cuna de muchos proyectos en formación, evangelización y testimonio. En sus 454 años de fundación y más de presencia franciscana, ha tratado de mantener firme el carisma franciscano en cada uno de los trabajos encomendados.
El proyecto de Vida Provincial esta centrado ha trabajar y asumir el compromiso en: VIDA CON DIOS, VIDA DE FRATERNIDAD, VIDA DE MINORIDAD -  POBREZA y SOLIDARIAD, EVANGELIZACION – MISIÓN Y LA FORMACIÓN, donde los valores franciscanos los hagamos presentes.
Como en el pasado, el compromiso y el testimonio de hermanos menores esta presente. La obra misional de nuestra Provincia se da en diversos proyectos franciscanos como la Pastoral Educativa con la formación de  niños y jóvenes; la Pastoral Parroquial donde implica un proyecto de evangelización a niños, jóvenes, agentes pastorales, adulto mayor y feligresía; la enseñanza técnica en los Ceos y el proyecto de vida fraterna desde los conventos insertos en nuestra población peruana.

BIBLIOGRAFÍA
-          Franciscanos en América, Francisco Morales, México 1993.
-          Los franciscanos y las misiones populares en el Perú, Julián Heras, Madrid, 1985.
-          Comienzos de los franciscanos en el Perú, Antonino Tibesar, Iquitos – Perú, 1991.