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martes, 14 de junio de 2011

Los gemelos franciscanos que partieron a la eternidad

Los hermanos Riester, de 92 años, solo se separaron dos veces en toda su vida
MIGUEL MUÑOZ / MADRID / 04/06/2011
Los hermanos Julian y Adrian Riester, eran dos frailes franciscanos muy conocidos en la ciudad estadounidense de Buffalo (Nueva York). Dos gemelos a los que los clásicos hábitos marrones de la orden hacían aún más idénticos, y cuyas habilidades más destacadas eran la jardinería y la carpintería —no podían ejercer como sacerdotes, ya que eran frailes dedicados al trabajo manual—.
Este miércoles, los gemelos murieron a los 92 años. Ambos el mismo día, en el mismo hospital y con apenas horas de diferencia. Julian murió por la mañana de un ataque al corazón y Adrian por la tarde, por la misma causa. A sus conocidos no les sorprendió en absoluto: era un final lógico para los dos gemelos, que solo se habían separado dos veces en toda su vida. La más larga entre 1946 y 1951, cuando Adrian fue destinado como sacristán de una iglesia en Manhattan y Julian pasó a dirigir una misión en Boston.
En los cincuenta, ambos se trasladaron de nuevo a Buffalo, aunque a distintas iglesias. Y finalmente, en 1956 fueron transferidos a la misma comunidad. Desde entonces hasta su fallecimiento, los gemelos Riester estuvieron juntos. «Nunca pasaban más de doce horas separados», dijo al diario local Buffalo News su primo, Michael Riester.
Antes de convertirse en frailes, con algo más de veinte años, los hermanos ya lo hacían todo en común. Habían crecido juntos, jugado juntos, e incluso hicieron juntos un largo viaje por Estados Unidos. Vivieron los meses previos a su ingreso en la orden franciscana con tensión: la Segunda Guerra Mundial estaba terminando, pero aún podían ser reclutados. Así que acordaron que entrarían en el primer cuerpo que los solicitara: el Ejército o los franciscanos. Cada mañana revisaban nerviosos el correo, hasta que llegaron dos cartas el mismo día.
Por la mañana, el cartero les trajo una misiva de los franciscanos que les invitaba a unirse a la orden. Por la tarde, llegó una carta de la Oficina de Reclutamiento. Los Riester afirmaron, años más tarde, que aquello fue una señal para que siguieran la llamada de Dios. Los Riester, vástagos de un prestigioso médico, abandonaron las comodidades de su familia de clase acomodada —eran siete hermanos— para pasarse a la vida monacal de los franciscanos, basada en el voto de pobreza.
El hermano Julian contó en una ocasión que él y Adrian pusieron patas arriba el rígido sistema franciscano de veteranía, que establece la importancia de sus miembros en función de su edad. Ocultaron cuál de los dos gemelos había nacido primero, de modo que ninguno de los dos estuvo jamás por encima del otro en la orden.
Su primo Michael asegura que los dos serán recordados como hombres «ejemplares y santos, que vivieron sus vidas bajo el verdadero espirítu franciscano». Según contó al Buffalo News, los gemelos vivieron sus dos últimos años en una casa de retiro franciscana en su Buffalo natal. Este lunes serán enterrados juntos. Según Michael, que hayan podido hacer a la vez el viaje hacia el más allá es «la confirmación de que Dios estaba a su favor».