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sábado, 18 de junio de 2011

"Negro como yo" de John Howard Griffin (1920-1980), un libro que hizo historia


John Howard Griffin.
Nacido en Dallas, Texas (EEUU) en 1920 John Howard Griffin se trasladó a Francia para estudiar literatura y medicina en 1936. Trabajó como asistente en un sanatoria psiquiátrico donde experimentó con terapia musical para tratar a los dementes, este interés inicial lo llevó más tarde a especializarse en musicología. Durante la II Guerra Mundial se incorporó a la “Defense Passive”, una organización que evacuaba a refugiados que huían de los nazis, y una vez en los EEUU sirvió en las Fuerzas Aéreas en el Pacifico Sur. Durante su servicio estudió la etnología y antropología de los pueblos de las islas hasta que sufrió graves heridas en la cabeza a causa de la explosión de un bombardero. Éstas se complicaron todavía más al ser bombardeado el hospital en el que se encontraba y a consecuencia de ellos a partir de 1946 comenzó a perder la vista.
Portada de "Negro como yo".
Tras el final de la guerra reanudó sus estudios de musicología en Francia hasta que perdió totalmente la vista. Se fue entonces a vivir a la granja de sus padre en las cercanías de Fort Worth, Texas, donde empezó a escribir. Su primera novela, “The Devil Rides Outside” (El diablo cabalga por el exterior), trataba “la lucha entre el espíritu y la carne” que sostenía el novicio de un monasterio le valió un juicio por obscenidad. Tras su matrimonio en 1953 debido a la malaria vertebral perdió el uso de las piernas durante dos años pero en 1957 recuperó la vista tras diez años de ceguera. “Son más guapos de lo que esperaba… estoy asombrado, sorprendido y agradecido”, dijo tras ver a su mujer e hijos por primera vez.
En 1959 emprendería el proyecto que le haría famoso. Acudió a un médico de Nueva Orleans que administraba el fármaco Oxsoralen que confiere a la piel un tono pardo oscuro cuando se la expone a los rayos ultravioletas del sol o de una lámpara de cuarzo. Utilizado junto a un tinte vegetal, el fármaco permitió a Griffin “hacerse pasar” por negro:
[...] me transformé medicamente en negro y viví en los estados de Louisiana, Mississippi, Alabama y Georgia. Quería ver si juzgábamos realmente a los hombres como seres humanos o si lanzabamos una acusación contra todo el grupo. Conservé mi nombre y no cambié más que el pigmento de la piel.
Escribiendo para la revista “Sepia” viajó a pie, en auto-stop y en autocares por todo el sur de los EEUU durante seis semanas donde recibió el tipo de trato que sus paisanos reservaban para la personas de color: se le prohibia el acceso a restaurantes y lavabos, se impedía que bajara del autobús con los blancos o no se detenían en su parada si no había blancos para subir o bajar, le arrojaron el cambio al suelo… Las veces que mantuvo conversaciones con blancos el interés de éstos estaba dirigido a un mismo tema: los apetitos y preferencias sexuales de los negros y sus organos genitales, parecían interesados especialmente en si se había acostado o había querido acostarse con mujeres blancas. Un conductor llegó al extremo de pedirle que se desnudara porque nunca había visto a un hombre de color desnudo.
Los artículos en “Sepia” recogidos en 1961 en el libro Black Like Me (Negro como yo) lo convirtieron en un personaje popular y más aún cuando en 1964 se rodó la película. Las críticas de Griffin a sus compatriotas provocaron que en varias ocasiones se llegara a ahorcar su efigie.
A pesar de su enfermedad Griffin siguió pronunciando conferencias y dando testimonio del racismo de una parte de los EEUU hasta que falleció el 9 de septiembre de 1980. Se dijo que su tratamiento para “convertirse” en negro le había llevado a la tumba pero es un rumor sin fundamento pues falleció de complicaciones diabéticas.
Escribo no porque entienda algo y quiera exponerlo, sino porque no entiendo nada… escribo para entender.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desgraciadamente, esa es nuestra sociedad, los que son blanco y ojos azules se creen dioses e inmortales, lo mismo los que tienen dinero, creen que por tener pueden y deben humillar al que no tiene, pero para DIOS no se les escapara estas personas, porque del polvo venimos y al polvo volveremos.

DOMADO CRESPO dijo...

El racismo de los blancos nace del temor
el racismo de los negros nace de la venganza