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viernes, 19 de agosto de 2011

18 de agosto: San Alberto Hurtado



En Santiago de Chile, beato Alberto Hurtado Cruchaga, presbítero de la Compañía de Jesús, que fundó una obra para que los pobres que carecen de techo y los vagabundos, sobre todo niños, pudieran encontrar un verdadero y familiar hogar.

Vida y milagros

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Luis Alberto Hurtado Cruchaga fue un sacerdote jesuíta chileno nacido en Viña del Mar el 22 de enero de 1901 y muerto en Santiago de Chile el 18 de agosto de 1952, conocido popularmente como Padre Hurtado, fundador del Hogar de Cristo.

Desde su canonización, el 23 de octubre de 2005 por el Papa Benedicto XVI, es venerado como San Alberto Hurtado. Es considerado en Chile como Patrono de los Trabajadores y del Sindicalismo

Biografía



Alberto Hurtado Cruchaga nació en la ciudad Viña del Mar en el seno de una familia de la nueva aristocracia vasca chilena, hijo de Alberto Hurtado Larraín y Ana Cruchaga Tocornal. Tras la muerte de su padre, se trasladó a Santiago a la edad de cuatro años. En 1909 ingresó al colegio San Ignacio dirigido por la Compañía de Jesús gracias a una beca. Inició su trabajo con los más pobres de la ciudad cuando entró a trabajar en el Patronato anexo a la Parroquia de Andacollo. Alberto trabajaba en la secretaría, la dirección de la biblioteca y la caja de ahorro de los alumnos de la escuela y del Centro Obrero.

Posteriormente, estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile y trabajó en El Diario Ilustrado, un conservador periódico santiaguino. En 1919 ingresó al Partido Conservador. Su memoria para optar al título de abogado trato del “Trabajo a domicilio”, donde mostró la situación y malas condiciones en que efectuaban el trabajo a domicilio, las costureras. En 1923 se recibió de abogado.

Sin embargo, su vocación religiosa lo llevó a ingresar, el 14 de agosto de 1923, a la Compañía de Jesús. Su instrucción la inició en el Noviciado de los jesuitas en Chillán, luego recorrió Argentina, España y Bélgica. El 24 de agosto de 1933 fue ordenado sacerdote por el cardenal Jozef-Ernest Van Roey, primado de Bélgica, en la ciudad de Lovaina. Fue comisionado por el Ministerio de Educación a que estudiara en Bélgica y Alemania, donde recibió el doctorado en Pedagogía el 10 de octubre de 1935. Regresó a Chile en febrero de 1936.

A su retorno en Santiago, su trabajo se concentró en acercar la Iglesia a la juventud y a los más pobres. Trabajó como profesor en el Colegio San Ignacio. El 9 de octubre de 1938 puso la primera piedra del Noviciado y la Casa de Ejercicios de Marruecos, pueblo que en la actualidad lleva el nombre de Padre Hurtado en honor al sacerdote.

En 1941 fue nombrado asesor de la Acción Católica Juvenil de la Arquidiócesis de Santiago. El dinamismo y entusiasmo que le entregó a este grupo permitió que, en 3 años, fuese ampliado al resto del país y que sus integrantes aumentaran de 1.500 a 12.000 y sus centros, de 60 a 600. En 1943, el Padre Hurtado creó el "Servicio de Cristo Rey", una agrupación de jóvenes consagrados elegidos personalmente por el sacerdote. Este "ejército" de jóvenes católicos motivó gran controversia, que llevaron al Padre Hurtado a renunciar a la Acción Católica.

Luego de su participación en el mundo juvenil, se dedicó a ayudar a los más pobres. Así, comenzó una campaña, principalmente en el diario El Mercurio que llevó a la fundación del Hogar de Cristo. El 21 de diciembre de 1944 colocó la primera piedra de la construcción de la sede principal de la fundación, ubicada en la calle Bernal del Mercado, en la comuna de Estación Central.

Fundó, en junio de 1945, la "Acción Sindical y Económica Chilena" (ASICH). A pesar de las reticencias iniciales de la Conferencia Episcopal de que fuera utilizada como una trinchera del comunismo dentro de la Iglesia, fue reconocida por ésta en 1950. El 8 de octubre de 1947 fue recibido por el Papa Pío XII, a quién solicitó ayuda para preparar dirigentes obreros sindicalistas y patrones jóvenes en el pensamiento católico y la Doctrina social de la Iglesia.

Publicó en 1949 El Orden Social Cristiano en los documentos de la Jerarquía Católica y Sindicalismo, Historia, Teoría, Práctica. En octubre de 1951 fundó la revista Mensaje como una forma de difundir la doctrina social católica.

El 18 de agosto de 1952 falleció a causa de un cáncer de páncreas que había desarrollado durante los últimos años. Sin embargo, su muerte no implicó el fin de sus enseñanzas y mensajes. El Hogar de Cristo se volvió la institución de beneficencia más grande del país y se volvió un ícono para los jóvenes, pobres, ancianos y obreros. El Gobierno de Chile declaró el 18 de agosto como el "Día de la Solidaridad".

Beatificación



Tras la acreditación de un milagro, fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 16 de octubre de 1994 en la Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano. A la celebración asistieron miles de chilenos, encabezados por el Presidente de la República, Eduardo Frei, y los presidentes de ambas cámaras del poder Legislativo, Gabriel Valdés y Vicente Sotta, ambos ex alumnos del beato en el Colegio San Ignacio. El mismo Pontífice anunció durante 2004 que sería declarado Santo de la Iglesia Católica.

Canonización



Al Padre Alberto Hurtado se le han atribuido dos milagros: la recuperación sin secuelas de María Alicia Cabezas Urrutia, quien tuvo muerte cerebral parcial producto de 3 hemorragias y dos infartos cerebrales, lo que abrió su causal de beatificación, y la de Vivianne Galleguillos Fuentes, quien tuvo un problema cerebral de extrema gravedad producto de un accidente automovilístico. Ambos milagros fueron aprobados como tales por la Comision Médica del Vaticano y aceptados por la Comision para la Causa de los Santos dandole el visto bueno a la canonización del sacerdote. Sin embargo, el deceso del Papa Juan Pablo II, el 2 de abril del 2005, produjo que la ceremonia fuera pospuesta.

Finalmente, Alberto Hurtado fue declarado santo de la Iglesia Católica, el 23 de octubre de 2005, por Benedicto XVI, en la primera celebración de este tipo realizada por el nuevo Pontífice. La ceremonia contó con la presencia de más de siete mil peregrinos chilenos de un total de quince mil ubicados en la Plaza de San Pedro. Además, diversas autoridades del país participaron de la ceremonia, siendo encabezados por el Presidente Ricardo Lagos Escobar. Al mismo tiempo, en Chile, miles de personas realizaron vigilias hasta altas horas de la madrugada en espera de la transmisión de la ceremonia de canonización.

1 comentario:

Anónimo dijo...

San Alberto Hurtado, de franciscano seglar a jesuita.
Puede parecer extraño. A este santo chileno, que se la relacionado con la Compañía de Jesús, se le vea ahora desde la espiritualidad franciscana. Nació el 22 de enero de 1901, en la ciudad de Viña del Mar, hijo de Alberto Hurtado Larraín y Ana Cruchaga Tocornal, tuvo un solo hermano, Miguel, dos años menor que él.

Es interesante cómo en Alberto Hurtado el franciscanismo le permitió discernir su vocación. Con motivo del fallecimiento de san Alberto Hurtado, la poetisa Gabriela Mistral envió a la revista Mensaje unos de sus recados transmitiendo la impresión que esa muerte le había dejado[1].

Y comienza su escrito con una aseveración que la lleva a plantearse una duda. Principia diciendo que el Padre Hurtado era una especie de franciscano natural, pero que ella no sabía si el santo rondó en torno de la llama dulce del franciscanismo.

Y cuando Gabriela hablaba del franciscanismo, sabía de qué hablaba; ya lo había demostrado cuando escribió algunos años antes los inspirados Motivos de San Francisco. Ahora, frente a la visita de la Hermana Muerte el siervo de Dios no hace más que constatar las semejanzas que ve entre el Pobre de Asís y el Patroncito:

Era el Padre Hurtado una especie de franciscano natural. Yo no sé si él rondó en torno a la llama dulce del franciscanismo, pero su naturaleza era cierto franciscanismo trajinador y ese trajín puede llamarse un “correteo por los niños pobres”.

Del Santo de Asís tenía también el hablar con gracia, la expresión a la vez donosa y llana. Este don de su conversación más su llaneza le ganaba a todos y le servía a maravilla para limosnear en bien de sus pobres y de sus niños.

Revisando las crónicas de la Orden Tercera de san Francisco, que salían publicadas en la Revista Seráfica de los primeros amos del siglo pasado, nos encontramos con la respuesta a la duda que se planteaba la Mistral. Aunque los autores de las biografías del P. Hurtado no subrayen el hecho, y ni siquiera lo citan, podemos aclararle que efectivamente el P. Hurtado rondó en torno a la llama del franciscanismo. Y esto, no solamente porque su madre, la Sra. Anita Cruchaga de Hurtado, fue terciaria franciscana y perseverante colaboradora del P. Luis Orellana (iniciador de la obra social del Patronato San Antonio de Padua), sino porque él mismo fue miembro de la Tercera Orden en la que vistió el hábito un día 18 de abril de 1915 en el Templo de san Francisco[2], profesando al año siguiente, el 4 de octubre de 1916[3], la regla de la Venerable Orden Tercera Franciscana.

No sabemos hasta qué fecha se mantuvo en contacto vital con la institución, pero si dejo constancia de su proximidad con el P. Orellana cuando, después de haber ingresado al noviciado de la Compañía, escribe una tarjetita a dicho sacerdote pidiéndole disculpas por no haber alcanzado a despedirse antes de dar ese importante paso.



Algo le pueden haber transmitido su padre, el P. Orellana y su paso por las filas del franciscanismo seglar, porque, como se ve, no fue un simple encuentro casual con la dulce llama del franciscanismo, sino el conocimiento y la vivencia prolongada de los valores con que el Pobre de Asís marcó una ruta a sus seguidores, entre los cuales estuvo el querido Santo chileno.

Lo que intuyo la Poetisa, tiene su válido fundamento y, al mismo tiempo, es un llamado de atención. El movimiento franciscano, que produjo en el pasado tantos santos que decoran la vida de la Iglesia, sigue siendo aún en nuestros tiempos una fuente de vitalidad santificante que entrega un modelo de seguimiento de Jesús para los que realmente lo buscan.





[1] Todo este texto se lo debemos a fr. Rigoberto Iturriaga, ofm.



[2] Revista Seráfica de Chile, mayo 15 de 1915, n° 174, p. 296.



[3] Ib., noviembre 1° de 1916, n° 203, p. 553 ;

http://www.facebook.com/note.php?note_id=10150263719115334