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viernes, 23 de septiembre de 2011

FIESTA DEL HALLAZGO DEL CUERPO DE SANTA CLARA

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Clara de Asís, la primera "plantita" de San Francisco y fundadora, con San Francisco, de la Orden de las Hermanas Clarisas, nació en 1193 y murió, con 60 años, el 11 de agosto de 1253 en el monasterio de San Damián rodeada de sus compañeras, entre las que se encontraban sus hermanas Santa Inés de Asís y Beatriz. La madre, Ortolana, que también la siguió con sus hijas, había fallecido unos años antes.


Un día antes de morir, el papa Inocencio IV, que entonces residía en Asís, en el Sacro Convento de San Francisco, le concedió lo que más deseaba: la aprobación de su propia Regla (la única regla aprobada por la Iglesia compuesta por una mujer), cuya base era el proyecto de vida que les redactó San Francisco en los comienzos. El mismo Papa presidió sus funerales al día siguiente, acompañado por toda la curia romana, por los frailes menores y todo el pueblo de Asís y de la comarca. Y la quería canonizar inmediatamente, pero los cardenales le aconsejaron prudencia y que se siguiera el proceso canónico habitual.

El cuerpo de Santa Clara, por motivos de seguridad, fue sepultado dentro de las murallas de la ciudad, en la iglesia de San Jorge, la misma donde San Francisco permaneció sepultado durante cuatro años, desde su muerte (1226) hasta el traslado definitivo a la Basílica construida en su honor en la "Colina del Infierno" (1230).

Dos años después Alejandro IV ordenó la apertura del Proceso de Canonización, del que se conserva una versión en lengua vulgar, que es una fuente preciosa de información acerca de su familia, conversión, vida y muerte. Fue canonizada, pues, en 1255, y el mismo Papa creyó oportuno que en el mismo lugar ocupado por la iglesia de San Jorge, perteneciente a los canónigos de la catedral de San Rufino, se construyera un monasterio y una gran iglesia en honor de la nueva Santa, según el modelo de la Basílica Superior de San Francisco, para que la comunidad de San Damián se trasladase al interior de la ciudad.

La iglesia no tiene la riqueza pictórica de la Basílica del Santo, pero se conservan cosas interesantes, como un gran crucifijo pintado en tabla atribuído a Giunta Pisano y algunos frescos de la escuela de Giotto en la bóveda encima del altar y en el brazo lateral derecho (estos últimos han sido descubiertos recientemente, con motivo de las restauraciones posteriores al terremoto del 1997. Se supone que el autor principal fue Palmerino de Guido, que trabajó con Giotto en San Francisco y residió en Asís en los primeros años del siglo XIV. De gran calidad es también un fragmento de la Natividad, de escuela giottesca, en el brazo lateral izquierdo.


Sin embargo, la mayor riqueza de esta iglesia es el cuerpo de Santa Clara, sepultado en un principio debajo del altar mayor y ahora expuesto en una urna de vidrio en la cripta neogótica que se construyó en 1850, después de la reapertura de la tumba. También son muy interesantes las reliquias que las monjas se llevaron consigo al nuevo monasterio, como el crucifijo de San Damián del siglo XII que habló a San Francisco al comienzo de su conversión; y la reja de la clausura, testigo de tantos coloquios del Santo con Clara y sus compañeras y del llanto de las mismas, cuando se lo llevaron muerto el 4 de octubre de 1226, para que pudieran venerar los estigmas de la Pasión de Cristo que adornaban su cuerpo. También se conservan algunos mechones de la cabellera rubia de Santa Clara que Francisco le cortó el día de su consagración al Señor; una túnica del Santo color gris ceniza; un alba que, al parecer, ella misma le confeccionó para cuando oficiaba como diácono; el breviario-misal con el que fray León leía el oficio y las lecturas de la Misa para el Santo, cuando este ya no era capaz de soportar la luz; una capa de Santa Clara; y un retablo del anónimo "Maestro de Santa Clara" del 1283, con las escenas más antiguas que se conocen de su vida.

Antes del terremoto de 1997, las reliquias se podían ver en la capilla de San Jorge, donde está expuesto del Cristo de San Damián, pero ahora han sido trasladadas a otro lugar, en la bajada a la cripta.

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