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lunes, 10 de octubre de 2011

Santos Daniel, León, Angel, Nicolás, Samuel, Hugolino y Donnino,

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Mártires de Ceuta, en Marruecos, de la Primera Orden († 1227). Aprobó su culto como Santos, León X el 22 de enero de 1516.

El entusiasmo desatado en la Orden Franciscana por la noticia del martirio de los cinco gloriosos misioneros muertos en Marruecos en 1219, movió a otro grupo de siete hermanos a pedir a Fray Elías, entonces ministro general de la Orden de los Hermanos Menores, la obediencia para ir a Marruecos, a anunciar la fe cristiana a los mahometanos. Abrigaban la esperanza de poder también ellos atestiguar con su sangre su amor a Cristo. Seis eran sacerdotes, Daniel, Jefe del grupo, Angel, Samuel, León, Nicolás de Sassoferrato, Hugolino y un religioso hermano, Dónnulo o Donnino de Montalcino. Corría el año 1227. Llegados a Aragón, Daniel con tres de ellos se embarca en una nave que se dirige a Ceuta; allí esperan la llegada de los otros tres compañeros, y el viernes 1 de octubre, durante la noche preparan el plan de su predicación. Confesados y nutridos con la Eucaristía, a la mañana siguiente se presentaron en la plaza y comenzaron a anunciar la fe en Cristo y la necesidad de ella para salvarse.

La turba irritada los lleva ante el gobernador, son encarcelados, sometidos a halagos y azotes para intentar doblegar su fe. Al hallarlos inconmovibles, son condenados a muerte. Arrojados a la cárcel, la noche precedente a la ejecución prorrumpen en alabanzas y cantos al Señor, dirigiendo una carta a los cristianos de Ceuta. Daniel los bendice invitándolos a gozarse en el Señor, con quien pronto se encontrarían en el cielo. El 10 de octubre son decapitados; luego sus cuerpos son entregados como presa a la turba desenfrenada. Pero los cristianos logran recoger y transportar luego a varias iglesias de España y Portugal aquellas santas reliquias que Dios honra con clamorosos milagros.

Daniel escribió a los cristianos de Ceuta esta carta: “Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en toda tribulación. El preparó la víctima para el holocausto del patriarca Abraham. Este por mandato del Señor había salido de su tierra sin saber a dónde iba. Tal cosa le fue atribuida a justicia por lo cual fue llamado amigo de Dios. Así el que es sabio hágase tonto para ser sabio, porque la sabiduría de este mundo es tontería ante Dios.

Tened presentes las palabras de Jesús, id y predicad el evangelio a todas las criaturas, y, no es el siervo más grande que su amo; como también: si me han perseguido a mí, también os perseguirán a vosotros. El ha dirigido nuestros pasos por sus caminos para la alabanza, para la salvación de los creyentes, para el honor de los cristianos y para la condena de los infieles, como dice el apóstol: somos el buen olor de Cristo, para algunos olor de vida, para otros olor de muerte para la muerte”.