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lunes, 14 de noviembre de 2011

Exposición realza el legado de Santa Inés de Bohemia

Santa Inés de Bohemia.
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Inés de Bohemia (Anežka Česká), la última hija del rey Otakar Primero Premislita, nació en el año 1211. La princesa rechazó varias ofertas de matrimonio que le fueron presentadas por hombres con gran influencia política en la Europa del siglo XIII.
En vez de una vida de lujo, Inés decidió responder a un llamado espiritual de participar activamente en el cumplimiento de los ideales humanistas de San Francisco de Asís y de Santa Clara de Asís, fundadores de la Orden Franciscana.
Gracias a la ayuda de su hermano, Venceslao Primero Premislita, la princesa Inés fundó en Praga en el año 1231 el primer convento de la orden de Santa Clara en el Reino de Bohemia. El monasterio ofrecía ayuda médica y social a los enfermos y los mendigos.
El Convento de Santa Inés
El inmueble, una de las más valiosas obras arquitectónicas de la era gótica que se han conservado en la República Checa, lleva hasta hoy el nombre de Inés.
No es de extrañar que precisamente en este monasterio será presentada una gran exposición dedicada al legado de Santa Inés de Bohemia, con la que culminarán las conmemoraciones del 800 aniversario de nacimiento de la princesa Premislita.
En la exposición, que será inaugurada el 25 de noviembre y se prolongará hasta marzo de 2012, serán presentados objetos de gran valor histórico-cultural vinculados con la vida y la obra de Santa Inés de Bohemia. Se trata de obras que desde los años 30 del siglo XX no han sido expuestas en público, según dice Vít Vlnas, director de las colecciones de arte antiguo de la Galería Nacional de Arte, de Praga.
El monasterio de Vyšší Brod ”Algunos artefactos serán presentados por primera vez. Muchos fueron hechos para el Convento de Santa Inés, pero luego han sido trasladados a otro lugar. Así es el caso de la Cruz de Přemysl Otakar Segundo que actualmente forma parte del Tesoro Catedralicio de Ratisbona. Originalmente esta cruz decoraba el Mausoleo de los Premislitas en el Convento de Santa Inés. En la muestra se podrá ver también la llamada Cruz de Záviš, que se guarda en el monasterio de Vyšší Brod, así como otros objetos”.
La exposición incluirá más de 200 artículos que testimonian la maestría de los orfebres, artistas plásticos e ilustradores de libros de la época de los Premislitas.
Vít Vlnas Aunque se trata de una actividad que quiere rendir homenaje a Santa Inés de Bohemia en el año de su aniversario, la muestra recordará también a otras personalidades de la historia, sostiene Vít Vlnas.
”Además de Santa Inés de Bohemia, la exposición presentará obras que recordarán a otras mujeres de la Edad Media que influyeron la vida de Inés. En primer lugar a Santa Clara, la maestra espiritual de Inés, a Santa Anna, hermana de Inés y a Santa Hedwig, patrona de Silesia. Todas estas princesas se empeñaron en el siglo XIII por la creación de órdenes religiosas y la construcción de monasterios en su país y el resto de Europa”.
Junto a su monasterio, Inés mandó a construir un hospital para ampliar la ayuda social a los más necesitados. La princesa decidió dedicarse a estas labores teniendo 23 años de edad.
Iglésia de la Orden de los Caballeros de la Estrella Roja en Praga Además, Inés fundó la Orden de los Caballeros de la Estrella Roja, la única orden religiosa de origen checo. Estos monjes atendían a los enfermos en los hospitales del Reino de Bohemia, así como en el extranjero.
El pueblo checo adoraba a Inés y estaba convencido de que la princesa hacía milagros. Después de su fallecimiento en 1282 a los 71 años, una edad bastante avanzada para aquella época, comenzaron los empeños por la canonización de Inés Premislita.
Convento de Santa Inés.
A pesar de la veneración de Inés entre el pueblo checo, en el arte nacional no le fue dedicada a esta santa patrona checa la atención que merece, señala Vít Vlnas.
Arca de Puchner (Inés de Bohemia y Mikuláš Puchner), foto: Archivo de la Galería Nacional de Arte ”En comparación con otros santos checos, Inés de Bohemia es tema poco frecuente en el arte nacional. Ello se debe a que la princesa fue beatificada recién en el siglo XIX y canonizada a finales del siglo XX. No obstante, existen varias magníficas obras dedicadas a Santa Inés que datan de las postrimerías del siglo XIV. Una de las más famosas es la llamada Arca de Puchner, que es un altar de madera hecho para la iglesia del monasterio de los Caballeros de la Estrella Roja. En ese monasterio es donde surgían con mayor frecuencia obras dedicadas a Santa Inés”.
Recién en el siglo XIX Inés de Bohemia pasó a ser uno de los temas predilectos del arte nacional. En la exposición en el Convento de Inés, en Praga, será recordada la más famosa escultura y obra artística en general dedicada a Santa Inés de Bohemia. Se trata de la estatua de Inés para el monumento de San Venceslao, instalado hasta el presente en la plaza del mismo nombre, obra del escultor Josef Václav Myslbek.
En el Senado fue desvelada en julio una escultura de Santa Inés Los festejos del Año de Santa Inés de Bohemia 2011 comenzaron el día del onomástico de Inés en el mes de marzo con una misa oficiada por el arzobispo de Praga, Dominik Duka en la iglesia de San Salvador, en el Convento de Inés.
Desde entonces se han realizado un sinnúmero de otras actividades para recordar el 800 aniversario del nacimiento de la princesa, indicó Vít Vlnas.
”Una actividad muy grata fue la exposición de dibujos infantiles sobre el tema de cómo los niños se imaginan a Inés de Bohemia. Los premios a los autores de los mejores dibujos fueron entregados simbólicamente en el Convento de Inés, en Praga. En verano se efectuó un peregrinaje a la localidad de Doksany, donde la princesa pasó parte de su infancia y en el Senado fue desvelada en julio una escultura de Santa Inés, realizada por los alumnos de la Escuela media de Escultura de la localidad de Hořice”.
También se celebraron conferencias sobre el legado de Santa Inés y conciertos de música antigua.
La canonización de Santa Inés Al hablar del Año de Santa Inés de Bohemia y del legado de la princesa de la dinastía real checa de los Premislitas, es necesario recordar también otro hecho. La canonización de Santa Inés se produjo en el Vaticano en noviembre de 1989, a pocos días de la Revolución de Terciopelo que acabó con el comunismo en Checoslovaquia.
Según recordara hace algún tiempo el cardenal checo, Miloslav Vlk, a la canonización de Inés viajaron entonces a Roma centenares de ciudadanos checoslovacos.
Miloslav Vlk ”Los peregrinos hemos llenado entonces la plaza central del Vaticano, ya que fue una gran cantidad de personas que quisimos presenciar la canonización de la santa checa. Y nuestra presencia en la Santa Sede en los tiempos cuando los comunistas todavía estaban en el poder en nuestro país, fue un presagio de que algo estaba pasando en Checoslovaquia”.
Días más tarde comenzó la revolución democrática. Muchos checos afirman que los cambios que sucedieron se deben a la ayuda de Santa Inés de Bohemia, como recuerda el historiador Vít Vlnas.
”Ello se debe a una profecía del siglo XV del prepósito Papoušek, de Litoměřice, quien dijo que a Bohemia no vendrán tiempos favorables mientras la princesa Inés no sea canonizada. Efectivamente, tras la canonización de Inés en noviembre de 1989 se dio inicio a grandes cambios en la sociedad checa. Depende del credo si creemos en esa profecía o si lo consideramos una mera casualidad, pero ya nadie nunca podrá privar a Santa Inés de ese mérito”.
Sea como fuere, el ejemplo de Santa Inés de Bohemia como una autoridad moral que a pesar de las pérdidas personales trata de ayudar siempre a los demás, sigue siendo actual, a pesar de haber pasado ocho siglos desde los tiempos en que vivió esta princesa Premislita.

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