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viernes, 9 de diciembre de 2011

"Jacobina Sietesolios", últimos momentos de San Francisco de Asís

"Jacobina Sietesolios (últimos momentos de San Francisco de Asís" (1946), es un poema dramático escrito por el poeta y periodista peruano Luis Valle Goicochea. (1910-1953)
Transcribimos aquí la versión original. Puede reproducirse este texto siempre y cuando se cite al autor de los versos.


JACOBINA SIETESOLIOS
(ÚLTIMOS MOMENTOS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS)
Por: Luis Valle Goicochea

Al R.P. Fr. Conrado Juániz,
gran corazón amigo fino,
sensibilidad de nobilísimos quilates, dedica
L.V.G.
Arequipa, 1946


Escena primera
Aparece San Francisco de Asís recostado en un pobre lecho bajo, casi a ras del suelo. Junto al lecho, de rodillas, se ve al Fraile I. Un grupo de tres frailes más, un poco más lejos, permanece pendiente del menor movimiento del Santo. Al fondo hay una ventana que se abre al campo. En la pared una imagen del Crucificado. Una pequeña mesa tosca con recado de escribir: junto a un tintero de barro, una pluma de ave.
Se levanta el telón: San Francisco se mueve penosamente en el lecho y pasea una mirada por la estancia. Es la mirada dolorosa de un hombre casi ciego.
Luego habla así:


San Francisco
La Hermana Muerte llega con sigilo…
Siente sus pasos, su inminencia siento…
Viene en un viaje lento:
yo la aguardo tranquilo… (pausa)


Fraile I
Llega, padre, a través de la ventana,
la dulzura infinita del ocaso…
Duerme un instante, acaso
amanezcas mejor por la mañana.


San Francisco
¡Que Dios Nuestro Señor sea loado!
La vida me abandona,
mi energía postrer se desmorona.


Fraile I
Intenta reposar… Estás cansado…


San FranciscoNo esperes, hijo mío, que es en vano
que un día más alumbre
para el feliz a quien la certidumbre
del cielo abierto gana. Aún es temprano,
toma al dictado la siguiente carta
y haz que con ella un mensajero parta
presto y veloz en el corcel del viento.


Fraile I
(Se levanta y sentándose en la mesita se dispone a escribir)
A Jacobina Setessoli escribe:
“Amada hermana en el Señor, recibe
ancha paz de los cielos, bien sin cuento…
Yo muero, hermana, mas te ruego que antes
vengas a verme y vengas con presteza…
Es la tarde… Yo muero… ¡Qué belleza
vieras, tienen sus últimos instantes!
Trae una mortaja miserable
para envolver mi cuerpo, trae cera
para mi entierro y aquella primavera
de tu filial amor, cuán inefable…


Fraile I
Padre mío, descansa tu fatiga…
No  violentes tus fuerzas, duerme ahora…
Proseguiremos al rayar la aurora…
Tú sueño, Dios Nuestro Señor bendiga…

San Francisco
Me conmueve, hermano, tu insistencia;
pero no es hora que me entregue al sueño.
Continúa la carta, pon empeño.
Ten por amor de Dios mucha paciencia.
Y que añada, pronto, escríbele, el guisado,
aquel sabroso y bueno que prepara
con dones de la tierra y en el ara
de su preclaro amor ¡casto guisado!
Aquél con que acertó caritativa
a calmar mi hambre un bendito día
aquél que amasan su ágil alegría,
su gran cuidado y su ternura viva…

(Se hace el silencio. San Francisco se aquieta. El Fraile I, dirigiéndose a los otros,  con un dedo en los labios)

Fraile I
Hermanos, no hagáis ruido… –Id pasito, se ha
dormido…
Hermanos, callad… – su sueño guardad…
(El mismo, avanzando hacia ellos lentamente y en puntas de pies, prosigue)
Calla la brisa – muda la alondra,
Muy despacito – baje la sombra.


Fraile II
A su faz cae – leve es el descanso
como una lluvia – de ritmo manso…


Fraile III
(Hablando con la cabeza suelta a un lado de la escena)
Tu canción silencia – arpa de las frondas
Su  música guarda – en tus arcas hondas.


Fraile IV
Bosques y arroyuelos – quedad calladitos;
locos gorrionzuelos – quietos, quietecitos.
(Los frailes hablan, uno tras otro, con leves pausas)


Fraile I
Que la rosa no se mueva – ni con un fino movimiento.
desde el cielo, luna nueva – hazle una señal al viento
para que mude un instante – en sollozo su concento…


Fraile II
(Mirando el lecho en que yace el Santo)
Sus párpados plegados – ocultan sus pupilas,
un sueño sosegado – restaña sus vigilias.


Fraile III
Que la muerte ronda – el cuerpo deshecho:
mira hacia su lecho – desde la hosca fronda.


Fraile IV
Yo he visto en los cielos – deslumbrante fiesta:
La corona, presta – flor de sus anhelos.


Fraile I
¡Qué luz en la esfera – celeste!
¡Qué radiante veste – la espera!
¡Qué trabajan los telares – los ángeles del cielo!
Veo una túnica blanca – al cabo de su desvelo.


Fraile II
Repetía el coro: – Francisco de Asís
oro de los cielos – granito de anís.


Fraile III
Arpas de los ángeles – llamándole trinan,
mil arpas en una – ni una desatina.


Fraile IV
Un pesar tranquilo – recorre la tarde.
Enciende un lucero – su llama cobarde.


Fraile I
A la faz del ciego – baja un magno fuego
la acaricia pío – cual si fuera un ruego.


Fraile II
¡Dios sea bendito! – clama la pobreza,
el pobre más pobre – goza mi riqueza.


Fraile III
¡Dios sea bendito! ­– cántale creatura,
pues manda un rayito – a la noche oscura.


Fraile IV
(Mirando al cielo)
Estrella cárdena – llamita inquieta,
saluda, hermana, a tu poeta…


Fraile I
Anda golondrina – vuela sin demora
y antes de la aurora – trae a Jacobina.


Fraile II
Jacobina, dile – apenas la vieres
te llama Francisco – de Asís que muere.


Fraile III
Presto golondrina ­– llama a Jacobina.


Fraile IV
Dice cantares eolios – el viento fresco de las ramas:
¡Jacobina Sietesolios ­– Francisco de Asís te llama!


San Francisco
(Despertando)
Era un sueño divino –mi señor sonreía,
yo frente a su camino – vibraba mi alegría
(Después de breve pausa se vuelve a sus frailes
que le miran silenciosos y prosigue)
La luz discurría – por aquel camino.
Su gozo escribía – mi propio destino…


Fraile I
Padre, ¿has descansado? – ¿te sientes mejor?
(Casi ciego, sin escuchar, levanta juntas las manos y dice)
Cantemos hermanos – ave, río, flor
Cantemos hermanos – a nuestro Señor…
(pausa)

(El santo, incorporándose penosamente, prosigue)
¿Quién me llama suavemente? – ¿La cascada lueñe, el viento?
¡Que llega la muerte siento – que se acerca dulcemente!...


Fraile I
Soy yo que vigilo – amante, a tu lado;
aleja el cuidado – descansa tranquilo.


San Francisco
(Monologando)
Golondrina hermana – vuela a la campana
y táñela, táñela…
Hermanita loca – a loor convoca
a rebato  toca…
Florecita roja – florecita blanca,
trencen la corona – con que más sueña mi alma.


(Coro de los frailes)

Fraile I
Oídle, con formas –celestes, delira…


Fraile II
El véspero rojo – aviva su pira…


Fraile III
A los ojos sube el llanto – hay un nudo en la garganta.
En el alma, mientras tanto – un presagio triste canta.


Fraile IV
Guardad silencio: – desde el ocaso
la muerte llega – oíd su paso.


Fraile I
Lirio silencioso – que te pones triste…
Dinos cuántas veces – sus pasos seguiste.


Fraile II
El gorrionzuelo – flecha en el cielo…

Fraile III
…y el agua viva – caritativa…


Fraile IV
¿Qué franciscana – sed los hermana?


San Francisco
Señor, nada ansío. – El vano renombre
con que sueña el hombre – no lo quiero mío.

(Juntando las manos, prosigue)
Llagas de Jesús ­– rojas amapolas
Son cinco corolas – de luz, en la Cruz.
Reclamé tus llagas: – con ellas me heriste.
¡Jamás se deshaga – el don que me diste!
Vivos los estigmas – ardientes los quiero:
regios paradigmas – de mi amor postrero.


Fraile ICárdeno Occidente ­– alma de la tarde.
¡Oh incendio pausado! – que en sus llagas arde!


Fraile II
Las aves revuelan – sopla un viento frío
Otro acento tiembla – en labios de río.


Fraile III
En la vespertina – soledad intensa
El cielo sañudo – es frente que piensa.


Fraile IV
Hay un ave inquieta – dentro de mi pecho,
¡en la sombra prieta – la muerte en acecho!


San Francisco
Llevad este pobre cuerpo – que apenas anima, al campo
para que el sol lo amortaje – con su postrimero lampo.
Que lo recoja la hermana – muerte del suelo desnudo
desnudo, sobre la tierra – muera quien nació desnudo.


Fraile I
Al jardín, hermanos – a llevarle, vamos…


Fraile II
Quiebre su estribillo – el hermano grillo.


Fraile III
Desplegad las alas finas – y guiadnos, golondrinas.


Fraile IVA llevarle, vamos – al jardín, hermanos…
(Cae el telón, a tiempo que los cuatro frailes hacen
ademán transportar a San Francisco)

Escena segunda
(Los mismos en un jardín. San Francisco yace en el suelo y junto a él, postrado, el Fraile 1º. Los otros tres frailes permanecen cerca, con las manos juntas, visiblemente atribulados. El horizonte. Luego, como iluminado, se vuelve al Santo y exclama)


Fraile I
Padre mío: albricias – júbilo encendido!
Una gran noticia – el milagro ha sido…


Fraile II
Padre mío, está llegando – nuestra hermana Jacobina:
el cortejo avanza en medio – de la calma vespertina.

San Francisco
Cómo este prodigio pudo acontecer?
Que mi carta vaya – ya no es menester.
¿Qué fuerza veloz ha llevado
a ella la fiel mi llamado?
(Entra Jacobina anhelante, seguida de un cortejo)


Fraile I
Jacobina Sietesolios – ¿qué mensajera divina
te llamó, dinos, Señora?


Jacobina
Fue una rauda golondrina


San Francisco
Jacobina llega pronto – es el véspero y yo muero.
Mis ojos cierra y recoge – pía, mi aliento postrero
(Jacobina se llega a San Francisco y se postra)


Jacobina
Bendíceme Padre – estoy a tu lado;
escucha, he traído – para ti un regalo.
¿Acaso quisieras – tan sólo probar
de tu predilecto – y sano manjar?
Lo amasé yo misma – con mis manos fieles
y mi amor le ha dado – sus más puras mieles,


San Francisco
Era, mi adivina – lo que yo quería.
Era, casualmente – lo que te pedía… (pausa)
Pero es tarde ahora – se anuncia mi aurora.

Jacobina
Padre, heme a tu lado – como otrora, amante;
por favor descansa – tan solo un instante.

San Francisco
El dolor que atenaza mis entrañas
es el don del Señor, que reverencio…
Muerte buena, que vienes del silencio
baja ya de tus fúnebres montañas.


Fraile I
(Volviéndose a los otros)
Con un dolido arrebol – en la tarde muda y quieta
se está despidiendo el sol – de Francisco su poeta…


San Francisco
La arcilla que soy se rompe loca.
Dolor que me consumes, te agradezco..
El tallito que soy la muerte toca…
En brazos del amor ya desfallezco… (pausa)
Mi voz clama al Señor y a mi esperanza
a él se vuelve confiada y mansa… (pausa)
Ya mis labios son – una rosa mustia
que ante su Señor – derrama una angustia.
Vigor que se acaba – temblor que se aleja;
Sosegadamente – la vida me deja…


Jacobina
Si llega a sus labios – yo digo a la queja
vete de mi flor – rondadora abeja.

San Francisco
Hice lo que es mío – haced lo que es vuestro…
que Cristo os enseñe – Padre… Padre nuestro.


Jacobina
Hermanos, agoniza
como un cristal que sin rumor se triza…

San Francisco
(Con voz fatigada y entrecortada)
En el cielo abierto – mi señor espera.
¡Que la luz desbordada – ¡inunda la esfera!...
(pausa)
Es hora… Partamos – ¡hasta luego, hermanos…!

Jacobina
(Consternada, inclínase ante el Santo yacente)
Hermanos… ¡ha muerto!


Fraile I
(Volviéndose a los otros)
Hermanos… ¡es cierto!...

Jacobina
Tremola en el aire – la muerte su enseña:
ha muerto y tan sólo – parece que sueña…

Fraile II
¡Que morir es un suspiro! – ¡Qué dulce acabar ha sido!
Acercaos, contempladle – sólo parece dormido…


Fraile III
Llamarada de Occidente – que en sus últimas pavesas
envía, al azar, doliente – sus recónditas tristezas…


Fraile IV
Agua del chorrito: oye y no te asombres:
ha muerto Francisco – cuéntalo a los hombres.


Fraile I
Buen hermano río – hermana arboleda,
repetid la nueva – pero en voz muy queda.


Fraile IIPor el mundo todo – la noticia rueda…

Fraile III
La noche avanza – el día expira.


Fraile IV
Todo parece – sólo mentira.


Jacobina
Acunado se durmió – por la ternura del campo:
pío sol lo amortajó – con su postrimero lampo.


Fraile I
Acabó el día – la noche llega,
triste y sombría – callada y ciega.


Fraile II
Vuelto el viento florido – en amargo afán, hila
en la rueca tranquila – del árbol adormido.


Fraile III
El luto de la noche – desciende estremecido:
baja de las montañas – al campo entristecido.


Fraile IVJacobina: oye a los pájaros – intranquilos en las ramas:
ya no irá uno a decirte: – Francisco de Asís te llama…
(Se hace la oscuridad en la escena)


Jacobina
De la triste nueva – aves y luceros;
de la nueva amarga – sed de los mensajeros.
Nuestra orfandad lloremos, desatemos
el secreto raudal de nuestras lágrimas.
Para la tensa noche de este duelo
no ha de llegar el alba…


Fraile I
¡Acaso nunca ha de llegar el alba!


Fraile II
Jacobina: no estés triste – mira que el cielo se alegra.
mira sus huellas radiantes – hendiendo la noche negra.


(Todos se vuelven hacia el público en un grupo más o menos desordenado)


Jacobina
Un enjambre de alondras,
en el instante mismo que moría,
vino a posarse en las vecinas frondas
y acompañó cantando su agonía.
Un enjambre de alondras
que aún cantan todavía…


Fraile I
Es un noble viento – cargado de aromas,
que lleva la nueva – a la tierra toda.
¡Un viento noble, musical y humano
como un río tenaz entre las sombras!


Fraile II
Fuera un hilo de luna que pugnara
por hablar de las penas la más honda.


Fraile III
Un rumor amable,
del agua loca
de dolor, que inefable
al gran dolor universal convoca.


Fraile IV
Se hunde el granito en el seno – de la tierra que palpita
y la tierra lo recoge – amorosa y encendida.
Es el granito perdido – para que nazca la espiga.
¡Oh, el granito que perece – oh, la mínima semilla,
Francisco de Asís ha muerto – para nacer a otra vida!...


(Todos caen de rodillas. Un fulgor cruza lento la escena. Telón lento. Se escucha una música lueñe).