Buscar en la Página

RADIO FRANCISCANA

VIDEOS FRANCISCANOS

Loading...

martes, 21 de febrero de 2012

MENSAJE DE MARÍA, LA REINA DE LA PAZ, DESDE EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE



2 de Febrero del 2012, Medjugorje (Traducción Libre)

„Queridos Hijos!
Estoy desde hace mucho tiempo con ustedes, y desde hace también mucho tiempo llamo vuestra atención a la Presencia de Dios, para que de esta manera todos ustedes puedan llegar a conocer su Amor infinito e inconmensurable. Muchos de ustedes continuan - sin embargo - por la vida y por este mundo, sin querer ver ni escuchar, hacia dónde van éstos sin mi Divino Hijo. Jesús es la fuente de toda gracia. Traten de no oirme sólo por el tiempo que me dirijo a ustedes, abran sus corazones, escúchenme. Pídanle al Espíritu Santo que los ilumine. Y acuérdense de cultivar la modestia. Hijos míos, sólo una alma modesta está llena de pureza y de belleza, ya que ella conoce el Amor de Dios y llegará al paraíso, pues en ella vive mi Hijo Divino.
Gracias, Hijos míos. Nuevamente les pido que oren por aquéllos que fueron elegidos por mi Hijo, y que son vuestros pastores (sacerdotes)”.

Nuestra Visita a Medjugorje - Testimonio
Relato Anónimo
Fotos Copyright J. & L. Barth

Nuestro camino de peregrinación a Medjugorje aquel Julio del 2011 se caracterizó por una ruta a veces sinuosa y congestionada a lo largo de la costa de Croacia y duró en total entre 10 y 11 horas con el auto. Después de una pernoctación en la ciudad de Split, empezamos a subir por las montanas de Bosnia-Herzegowina. Qué emoción y expectativa más grande llenaba nuestro corazón! 
Llegando al lugar santo nos encontramos con una ciudad realmente llena de gentes de todos lados del mundo, gente amistosa, con la que fácilmente se entra en conversación, pero sobretodo gente que va a vivir el Espíritu de la Santa Madre. Nos hospedamos muy cerca del lugar de sus Apariciones, que se suceden ya desde el ano 1981. 
Subiendo a darle el encuentro al día siguiente, atravesamos una empinada seca, pedregosa, de tierra rojiza y en el que no obstante se asomaban preciosas florecillas. De estación en estación: la Santa Madre en granito blanco, los feligreses orando, algunos descalzos; el ofrecimiento de los santos rosarios que colgaban de sus manos, el silencio y la encomendación.
Ya arriba: la Vírgen Santísima, qué maravilla de aparición; en piedra blanquísima, con el cielo azul detrás de ella, mirándonos con esa Misericordia, que solo ella nos puede transmitir.  Alrededor de ella, todos nosotros, personas que tratan de sentir Su Amor en el corazón. Y pienso, qué alegría, Madre! Qué tu llamado esté llegando a todos los confines de la tierra y siga moviendo los corazones!
El viento casi golpea por ratos nuestros rostros, el silencio es impresionante, la oración lo es aún más. El hermoso crepúsculo con sus celajes multicolores se avecinaba ya. Y así es que empiezo a recordar toda la transformación vivida hasta ese momento, sin sospechar lo que todavía estaría por venir en mi vida. 
María, mi companera de siempre. Ella cumplió con su palabra. Y me llevó a Jesús y a Dios Padre. Esta es una historia de perdón y de sanación. De vida en la Eucaristía. De renovación espiritual y aprendizaje constantes. 
Y así como fue en la Creación Divina, todo empezó con la Palabra. Cada vez que invocamos al Espíritu Santo de Dios Padre, le pedimos que descienda sobre todos nosotros y nos permita pensar, hablar y actuar de manera santa. Aprendí que nuestra Palabra es en especial muy importante. No queramos con ella dar pase a pensamientos nebulosos o repetir hechos inútiles, que no están en el sentido del Senor. Aprendí que tenía que estar consciente de reflexionar no sólo cada uno de mis pensamientos y actos, sino también cada una de mis palabras. El Senor nos hizo a su imagen y semejanza, Él nos llamó Príncipes, y la Palabra es una de las gracias que nos otorgó. Honrémoslo en la Palabra, me convencí.
Pero y si mi alma está sólo en tribulación, tiene miedo y desesperanza, cómo es que puedo tener una palabra santa? Descubrí que sólo viendo las cosas desde el punto de vista del Amor, podia purificar mis pensamientos, palabras y obras. Y empecé a leer el Santo Evangelio para tener una idea del Amor del Padre, al haber enviado a su Divino Hijo y al habernos dado además a María. 
Y aprendí algo aún más importante, que el Perdón, con el corazón, es lo único que me libera y da paso al Amor. Y qué a la vez el arrepentimiento, también con el corazón, y la renovación de mis votos de llevar una vida de santidad, así caiga una y otra vez, es nuevamente lo único que me libera y da paso al Amor. Una vez que me purifiqué en el Perdón, a través del sacramento de la Confesión entre otros en Medjugorje, empecé a ver la vida poco a poco desde otro ángulo. 
Mi vida empezó a ganar en Paz Espiritual. Me prometí aprender a callar, sobretodo si sentía que pensamientos nefastos empujaban mi boca y mis palabras de nuevo. Qué proceso de aprendizaje tan duro! Sin embargo, todavía me faltaba saber, qué es lo que en la vida está de acuerdo con la Voluntad Divina? Es que podemos pedirle cualquier cosa al Señor? Me preguntaba. Hasta que poco a poco me fuí dando cuenta, nuevamente, que es el Amor el que definitivamente debe de regir el mundo. En esta palabra “Amor” se resumen todas las ensenanzas de Jesucristo Misericordioso. Sólo tenía que seguirlo a Èl. En cada momento de mi vida, en cada decision, en cada actitud, en cada palabra que saliera de mi boca. Aprendí a no pedir por cosas de la vida diaria ó de rutina, sino por lo que realmente tiene valor a los ojos del Senor. Todo lo demás vendría por sí solo, ya que el Senor me bendecía cada vez más.
Y algo más aprendí también: A pedir por todos nosotros, ya por el mundo entero. Pues de que otra manera se puede manifestar el Amor, si no es en relación con nuestros semejantes? Y no solamente pedir por todos ellos, sino también ayudar y apoyar a todos los que me rodean de acuerdo a mis capacidades y potencialidades.
Qué maravilla de descubrimientos, el Senor a través de la Vírgen Santísima me abría su corazón. Sin embargo, la vida seguía golpeando. Me daba cuenta, que todos tenemos que pagar por errores pasados en esta vida; pero por otro lado a través del Amor del Padre, con su perdón, y ofreciéndole nuestro sufrimiento, ayudamos realmente a la salvación del mundo. Dios Padre nos hace sentir su Justicia Divina, pero también nos ha dado a Jesús, que es Amor y nuestro ejemplo. Sólo siguiéndolo a Èl encontraremos Consuelo y en el transcurso del tiempo, mientras más nos orientemos en su Amor, la Paz Espiritual, así como sus abundantes gracias. Y estar en la Gracia Divina, es estar en capacidad de mover otros corazones para el Senor; es decir, para el Amor.
Hace poco tuve la oportunidad única de entender qué es la Paz Espiritual. Al comienzo la experimentaba como una tranquilidad infinita y una confianza casi intrínseca. Hasta que dí con que la Esperanza, esa confianza que me parecía tan normal, es una parte muy importante de ella. Nunca debería de perderla, me dije. Experimenté que perdiendo la Esperanza, empezaba de nuevo la Tribulación. Pero con la oración, sobretodo a la Vírgen Santísima, se obraban también milagros. La Esperanza, eso que llamamos a veces optimismo ó pensamiento positivo, definitivamente debo de vivirla, no sólo invocarla ó desearla, ó tal vez sólo predicarla, pues eso sería muy poco. La Esperanza; es decir, la plena confianza en el Senor, se ha convertido para mí en un modo de vida. 
La Oración se ha convertido en parte de mi vida, así como recibir la Santa Eucaristía en la Casa del Senor, tantas veces como me sea posible. La Oración me vuelve a mí misma. A través de la oración reconozco al Senor como mi único y verdadero Dios, y lo alabo, y le doy gracias, y le pido. Alabar, dar gracias y pedir por nosotros, nuestras familias y por el mundo entero, especialmente por los que se consideran nuestros enemigos, se ha convertido en una especie de fórmula de santidad en mi vida.
Al recibir la Santa Eucaristía, y concentrarme en el Amor del Senor y en su Espíritu Santo, siento su Presencia y su Gracia Infinita. Es cada vez una experiencia sencillamente maravillosa, el darle gracias por Nuestro Senor Jesucristo. La Santa Eucaristía representa el Perdón y a través de éste, la Sanación en cuerpo y alma. Gracias, Senor.
Las colas larguísimas para confesar al aire libre en diferentes idiomas en Medjugorje eran impresionantes. En alguna esquina descubro un pequeno grupo de hermanos asiáticos, que sentados en el suelo alababan al Senor. Impresionante. De pronto encuentro al único padre, que confesaba en español, un padre de ascendencia polaca, me acerco. Pues sí, qué difícil fue encontrar las palabras adecuadas para describir todo el “curriculum vitae” que tenía…Se necesitaba realmente coraje, pero a la vez verdadero arrepentimiento para llegar a esta Confesión. Las lágrimas brotaban continuamente y sin parar, perdón Senor. Aún ahora te lo sigo pidiendo, Padre mío. Me dirijo a la periferia del auditorio al aire libre, donde habremos todavía de vivir la Adoración al Senor más maravillosa que haya existido. Y veo de pronto el sol rotando vertiginosamente y sin parar. Me restrino los ojos, tal vez estaba viendo mal, me digo. Pregunto a una joven que pasaba, si se percataba de lo mismo, pero no. La Vírgen Santísima me permitía sólo a mí este espectáculo maravilloso y divino…Gracias, Madre Santísima. En el transcurso del tiempo, alguna vez recibí en una de las tantas senales que me das, el convencimiento de que la Fé es aún más grande, cuando no se tiene que comprobar nada para Creer.
Permanecimos en Medjugorje mucho más tiempo del planeado, y no podia ser de otra manera. Las misas, las oraciones, la Adoración, las confesiones, los paseos por el lugar, la repetida ascención al lugar bendito de las apariciones, el encuentro con gente linda y padres santos; todo combinó en perfección con la Luz de Nuestra Divina Senora. En especial, cada vez que orábamos en grupo, y que éramos por lo menos 300 personas a la vez, se sentía fuertemente el Amor y la Devoción en el ambiente. Qué bueno fuera, me digo ahora recordando todo lo vivido, si en nuestra vida diaria lográramos este estado casi de éxtasis en el Amor. Si sencillamente todos pudiéramos sólo vivir en Él, a través de Él y sólo para Él. Mi experiencia es que sí se puede, a pesar de todas las pruebas que tengamos en el camino. Él también nos ha dado – después de todo - el reto de renovar esta Conversión a diario y si se quiere casi en cada momento de nuestras vidas. Por eso siempre tengo un pedido especial para Jesús, y es el que nunca me aparte de su Camino. El Senor nos protege y está siempre con nosotros, no importa lo que los Hombres que se equivocan y no viven en su Amor traten de hacernos. Perdonemos y pidamos también por ellos. Nunca nos cerremos a redescubrir el Amor una y otra vez en nuestras vidas, y sobretodo, nunca perdamos la Esperanza.


El modesto Altar de la Iglesia en Medjugorje, casi sin imágenes ó pinturas alusivas, es una invitación a concentrarnos en el Espíritu del Senor. Cómo nos costó decidir regresar! El lugar tiene un magnetismo espiritual increíble. Pero algún día regresaremos Medjugorje, regresaremos Madre mía. Permite no sólo que en el entretiempo seamos tu instrumento, sino también – como nos pides una y otra vez – la extension de tus benditas manos, por siempre. Amén.

No hay comentarios: