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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Navidad franciscana: el misterio de la navidad en San Francisco

Tomado de: pybien.wordpress.com
 

1.- Importancia de la fiesta para San Francisco

“Con preferencia a las demás solemnidades, celebraba con inefable alegría la del nacimiento de Jesús; la llamaba fiesta de las fiestas…” (2C 199)
“Tenía a esta solemne fiesta de Navidad mayor reverencia que a otras fiestas…” (EP 114)
“Celebraba la fiesta de Navidad con mayor reverencia que cualquier otra fiesta..”( LP 14)
La importancia se ve en las recomendaciones de ayuno para prepararse a celebrar la fiesta: “Y todos los hermanos guarden, asimismo, el ayuno desde la fiesta de Todos los Santos hasta la Navidad…” (1Re 3,11)
“Y ayunen desde la fiesta de Todos los Santos hasta la Navidad del Señor…” (2Re 3,5)
Desde la teología del Vaticano II sabemos que es más importante litúrgicamente la fiesta de Pascua, pero hemos de entender que en la Edad Media había otro sentido litúrgico.
En su experiencia espiritual hay dos momentos que lleva siempre en su memoria: la humildad de la Encarnación y la entrega amorosa en su Pasión. El Jesús desvalido de Belén y el Cristo despojado de la Cruz. Son dos momentos del mismo misterio salvador que le conmueven.
2.- Greccio: memoria y contemplación
“Tenía tan presente en su memoria la humildad de la encarnación y la caridad de la pasión que difícilmente quería pensar en otra cosa (…) Deseo celebrar lamemoria del niño que nació en Belén y quierocontemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño” (1Ce,84)
 
MemoriaTenemos como experiencia humana nuestra que hay momentos de la vida que permanecen en nuestra memoria y otros que relegamos al olvido. A veces decimos “no hay que vivir de recuerdos” cuando esto supone anclarnos en la nostalgia y cierta dimisión para afrontar el presente y el futuro. Pero hay recuerdos que no son ancla sino catapulta, me impulsan a vivir hacia delante. Alimentamos nuestra vida de recuerdos, imágenes que tenemos vivas en la memoria: personas, acontecimientos… si no fuera así seríamos personas sin identidad, desarraigadas. Sobre todo las relaciones afectivas se nutren de esos recuerdos que quedan fijados en la memoria iluminando el presente y el futuro: el día del encuentro con una persona, el nacimiento de un hijo, el día del comienzo del noviciado…
En la experiencia religiosa del pueblo de Israel hay un vivir del recuerdo liberador de Dios para con el pueblo esclavo en Egipto: “recuerda que fuiste esclavo en Egipto (Dt 15, 15), un recuerdo que ha de marcar su comportamiento posterior cuando se instalan en la tierra de promisión.
La experiencia cristiana se alimenta de un recuerdo: la vida, muerte y Resurrección de Jesús. Esta memoria cuando corre el riesgo de desvanecerse o tergiversarse, da lugar a los evangelios y esa memoria fijada, escrita es normativa, punto de referencia para las comunidades cristianas. La celebración de la fe es actualizar y hacer presente esa memoria (Eucaristía).
S. Francisco, después de su conversión vive de la memoria de Cristo pobre y crucificado, con dos momentos Belén y El Calvario. Aprendemos con Francisco que hacer memoria de Navidad es mucho más que un ejercicio anual de sentimentalismo adornando con musgo, guirnaldas y luces una situación más bien de desamparo; es una invitación a poner en el centro de nuestra vida a ese niño desvalido y dejar que nuestra vida quede afectada, iluminada, cuestionada por esa memoria. Como dice el teólogo J.B.Metz esa es una “memoria peligrosa”, porque cuestiona nuestros olvidos, nuestro vivir de espaldas a lo desvalido y los desvalidos de este mundo.
Ver más en: http://pybi.wordpress.com/2012/11/28/navidad-franciscana-el-misterio-de-la-navidad-en-san-francisco/

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