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jueves, 23 de febrero de 2012

¿Por qué los católicos "veneramos" las imágenes

El culto cristiano a las imágenes no es contrario al primer mandamiento, porque se venera una imagen no por ser imagen en sí sino por lo que esta representa.

Los católicos solo a Dios debemos adorar. Entonces ¿qué es lo que hacemos con la Virgen y los santos?
Desde la antigüedad, el hombre siempre ha usado pintura, figuras dibujos y esculturas, entre otros, para darse a entender o explicar algo. Estos medios sirven para ayudar a visualizar lo invisible.
Cuando el hombre cayó, por el pecado y perdió la intimidad con Dios, comenzó a confundir a Dios con otras cosas y a darles culto como si fueran dioses. Este culto se representaba frecuentemente con esculturas o imágenes idolátricas. La prohibición de los Diez Mandamientos contra las imágenes se explica por la función de estas representaciones.
Sin embargo, aun cuando muchas personas piensan que el primer mandamiento prohíbe la veneración de las imágenes esto no es necesariamente así. El culto cristiano a las imágenes no es contrario al primer mandamiento porque el honor que se rinde a una imagen pertenece a quien e ella es representado. Es decir, se venera una imagen no por ser la imagen en si sino por lo que ésta representa.
CONDUCEN A DIOS
Santo  Tomás de Aquino en su monumental Summa Teológica señala que "el culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que es imagen.
Incluso ya en el Antiguo Testamento, dios ordenó o permitió la institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Señor Jesús, y como ejemplo de ello tenemos la serpiente de bronce o el arca de la alianza y los querubines.
Ahora bien, las primeras comunidades cristianas representaron a Jesús con imágenes del Buen Pastor, el Cordero Pascual y otros íconos representando la vida de Cristo. Las imágenes han sido siempre un medio para dar a conocer y transmitir la fe en cristo y la veneración y amor a la Santísima Virgen y a los Santos.
Sin embargo, con la encarnación de Jesucristo se inauguró una nueva etapa de las imágenes. Cristo tomó y rescató las enseñanzas del Antiguo Testamento y le dio una interpretación más perfecta en su propia persona. Antes de Cristo nadie podía ver el rostro de Dios; en Cristo Dios se hizo visible. Antes de Jesús las imágenes con frecuencia representaban a ídolos, se usaban para la idolatría. ahora, el verdadero Dios quiso tomar imagen humana ya que Él es la imagen visible del Padre.

Foto: Copyright J. & L. Barth
VENERAR NO ES ADORAR
La Iglesia Católica venera a los santos pero no los adora. Adorar algo o alguien fuera de Dios es idolatría. Hay que saber distinguir entre adorar y venerar. San Pablo enseña la necesidad de recodar con especial estima a nuestros precursores en la fe. ellos no han desaparecido en la nada sino que nuestra fe nos da la certeza del cielo donde los que murieron en la fe están ya victoriosos en Cristo.
La Iglesia respeta las imágenes de igual forma que se respeta y venera la fotografía de un ser querido. Todos sabemos que no es lo mismo contemplar la fotografía que contemplar la misma persona de carne y hueso. No está, pues, pues la tradición Católica contra la Biblia. La Iglesia es fiel a la auténtica interpretación cristiana desde sus orígenes.
La Iglesia procuró siempre con interés especial que los objetos sagrados sirvieran al esplendor del culto con dignidad y belleza, aceptando la variedad de materia, forma y ornato que el progreso de la técnica ha introducido a lo largo de los siglos. Más aún; la Iglesia se ha considerado siempre como árbitro de las mismas, escogiendo entre las obras artísticas las que mejor respondieran a la fe, a la piedad y a las normas religiosas tradicionales, y que así resultaran mejor adaptadas al uso sagrado.





Declaraciones de Monseñor Javier del Río en El Vaticano

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Adecuación de estatutos de la PUCP no se oponen a Constitución peruana


El Vaticano, 23 de febrero. El Arzobispo Metropolitano de Arequipa y portavoz de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Javier Del Río, afirmó que el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, expresó su confianza que el Rector de la PUCP, Dr. Marcial Rubio, pueda transmitir fielmente el deseo del Santo Padre a la universidad y en pocos días tengamos resultados favorables para garantizar la identidad católica de la universidad por el bien de la misma universidad y por el bien del país que tanto debe a esta universidad y que ha tenido a lo largo de tantas décadas una identidad católica que ha aportado mucho en la formación de los profesionales peruanos.

Monseñor Del Río realizó estas declaraciones luego de su reunión con el Cardenal Bertone, en la que participaron asimismo el Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Salvador Piñeiro y Monseñor Giovanni Angelo Becciu, miembro de la Secretaría de Estado Vaticano.

Del Río agregó que Bertone les informó brevemente sobre la reunión sostenida con el Dr. Rubio y el contenido de la carta que le ha sido entregada y que espera que la universidad finalmente adecue sus estatutos a la Ex Corde Ecclesiae (Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre las Universidades Católicas).

“Se ha visto, como ya se ha hecho antes con diversos estudios de juristas, que no hay ninguna dificultad para que los estatutos de la PUCP puedan ser adecuados porque no van en contra de la Constitución Política del país, ni en contra de la Ley General de Universidades o del ordenamiento legal vigente, puesto que en el marco del acuerdo internacional (Concordato) entre la Santa Sede y la República del Perú está la posibilidad que la Iglesia católica tenga instituciones educativas de distintos niveles adecuándose evidentemente a las propias normas internas de la Iglesia, que hemos visto no son contradictorias con aquellas del país.







martes, 21 de febrero de 2012

MENSAJE DE MARÍA, LA REINA DE LA PAZ, DESDE EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE



2 de Febrero del 2012, Medjugorje (Traducción Libre)

„Queridos Hijos!
Estoy desde hace mucho tiempo con ustedes, y desde hace también mucho tiempo llamo vuestra atención a la Presencia de Dios, para que de esta manera todos ustedes puedan llegar a conocer su Amor infinito e inconmensurable. Muchos de ustedes continuan - sin embargo - por la vida y por este mundo, sin querer ver ni escuchar, hacia dónde van éstos sin mi Divino Hijo. Jesús es la fuente de toda gracia. Traten de no oirme sólo por el tiempo que me dirijo a ustedes, abran sus corazones, escúchenme. Pídanle al Espíritu Santo que los ilumine. Y acuérdense de cultivar la modestia. Hijos míos, sólo una alma modesta está llena de pureza y de belleza, ya que ella conoce el Amor de Dios y llegará al paraíso, pues en ella vive mi Hijo Divino.
Gracias, Hijos míos. Nuevamente les pido que oren por aquéllos que fueron elegidos por mi Hijo, y que son vuestros pastores (sacerdotes)”.

Nuestra Visita a Medjugorje - Testimonio
Relato Anónimo
Fotos Copyright J. & L. Barth

Nuestro camino de peregrinación a Medjugorje aquel Julio del 2011 se caracterizó por una ruta a veces sinuosa y congestionada a lo largo de la costa de Croacia y duró en total entre 10 y 11 horas con el auto. Después de una pernoctación en la ciudad de Split, empezamos a subir por las montanas de Bosnia-Herzegowina. Qué emoción y expectativa más grande llenaba nuestro corazón! 
Llegando al lugar santo nos encontramos con una ciudad realmente llena de gentes de todos lados del mundo, gente amistosa, con la que fácilmente se entra en conversación, pero sobretodo gente que va a vivir el Espíritu de la Santa Madre. Nos hospedamos muy cerca del lugar de sus Apariciones, que se suceden ya desde el ano 1981. 
Subiendo a darle el encuentro al día siguiente, atravesamos una empinada seca, pedregosa, de tierra rojiza y en el que no obstante se asomaban preciosas florecillas. De estación en estación: la Santa Madre en granito blanco, los feligreses orando, algunos descalzos; el ofrecimiento de los santos rosarios que colgaban de sus manos, el silencio y la encomendación.
Ya arriba: la Vírgen Santísima, qué maravilla de aparición; en piedra blanquísima, con el cielo azul detrás de ella, mirándonos con esa Misericordia, que solo ella nos puede transmitir.  Alrededor de ella, todos nosotros, personas que tratan de sentir Su Amor en el corazón. Y pienso, qué alegría, Madre! Qué tu llamado esté llegando a todos los confines de la tierra y siga moviendo los corazones!
El viento casi golpea por ratos nuestros rostros, el silencio es impresionante, la oración lo es aún más. El hermoso crepúsculo con sus celajes multicolores se avecinaba ya. Y así es que empiezo a recordar toda la transformación vivida hasta ese momento, sin sospechar lo que todavía estaría por venir en mi vida. 
María, mi companera de siempre. Ella cumplió con su palabra. Y me llevó a Jesús y a Dios Padre. Esta es una historia de perdón y de sanación. De vida en la Eucaristía. De renovación espiritual y aprendizaje constantes. 
Y así como fue en la Creación Divina, todo empezó con la Palabra. Cada vez que invocamos al Espíritu Santo de Dios Padre, le pedimos que descienda sobre todos nosotros y nos permita pensar, hablar y actuar de manera santa. Aprendí que nuestra Palabra es en especial muy importante. No queramos con ella dar pase a pensamientos nebulosos o repetir hechos inútiles, que no están en el sentido del Senor. Aprendí que tenía que estar consciente de reflexionar no sólo cada uno de mis pensamientos y actos, sino también cada una de mis palabras. El Senor nos hizo a su imagen y semejanza, Él nos llamó Príncipes, y la Palabra es una de las gracias que nos otorgó. Honrémoslo en la Palabra, me convencí.
Pero y si mi alma está sólo en tribulación, tiene miedo y desesperanza, cómo es que puedo tener una palabra santa? Descubrí que sólo viendo las cosas desde el punto de vista del Amor, podia purificar mis pensamientos, palabras y obras. Y empecé a leer el Santo Evangelio para tener una idea del Amor del Padre, al haber enviado a su Divino Hijo y al habernos dado además a María. 
Y aprendí algo aún más importante, que el Perdón, con el corazón, es lo único que me libera y da paso al Amor. Y qué a la vez el arrepentimiento, también con el corazón, y la renovación de mis votos de llevar una vida de santidad, así caiga una y otra vez, es nuevamente lo único que me libera y da paso al Amor. Una vez que me purifiqué en el Perdón, a través del sacramento de la Confesión entre otros en Medjugorje, empecé a ver la vida poco a poco desde otro ángulo. 
Mi vida empezó a ganar en Paz Espiritual. Me prometí aprender a callar, sobretodo si sentía que pensamientos nefastos empujaban mi boca y mis palabras de nuevo. Qué proceso de aprendizaje tan duro! Sin embargo, todavía me faltaba saber, qué es lo que en la vida está de acuerdo con la Voluntad Divina? Es que podemos pedirle cualquier cosa al Señor? Me preguntaba. Hasta que poco a poco me fuí dando cuenta, nuevamente, que es el Amor el que definitivamente debe de regir el mundo. En esta palabra “Amor” se resumen todas las ensenanzas de Jesucristo Misericordioso. Sólo tenía que seguirlo a Èl. En cada momento de mi vida, en cada decision, en cada actitud, en cada palabra que saliera de mi boca. Aprendí a no pedir por cosas de la vida diaria ó de rutina, sino por lo que realmente tiene valor a los ojos del Senor. Todo lo demás vendría por sí solo, ya que el Senor me bendecía cada vez más.
Y algo más aprendí también: A pedir por todos nosotros, ya por el mundo entero. Pues de que otra manera se puede manifestar el Amor, si no es en relación con nuestros semejantes? Y no solamente pedir por todos ellos, sino también ayudar y apoyar a todos los que me rodean de acuerdo a mis capacidades y potencialidades.
Qué maravilla de descubrimientos, el Senor a través de la Vírgen Santísima me abría su corazón. Sin embargo, la vida seguía golpeando. Me daba cuenta, que todos tenemos que pagar por errores pasados en esta vida; pero por otro lado a través del Amor del Padre, con su perdón, y ofreciéndole nuestro sufrimiento, ayudamos realmente a la salvación del mundo. Dios Padre nos hace sentir su Justicia Divina, pero también nos ha dado a Jesús, que es Amor y nuestro ejemplo. Sólo siguiéndolo a Èl encontraremos Consuelo y en el transcurso del tiempo, mientras más nos orientemos en su Amor, la Paz Espiritual, así como sus abundantes gracias. Y estar en la Gracia Divina, es estar en capacidad de mover otros corazones para el Senor; es decir, para el Amor.
Hace poco tuve la oportunidad única de entender qué es la Paz Espiritual. Al comienzo la experimentaba como una tranquilidad infinita y una confianza casi intrínseca. Hasta que dí con que la Esperanza, esa confianza que me parecía tan normal, es una parte muy importante de ella. Nunca debería de perderla, me dije. Experimenté que perdiendo la Esperanza, empezaba de nuevo la Tribulación. Pero con la oración, sobretodo a la Vírgen Santísima, se obraban también milagros. La Esperanza, eso que llamamos a veces optimismo ó pensamiento positivo, definitivamente debo de vivirla, no sólo invocarla ó desearla, ó tal vez sólo predicarla, pues eso sería muy poco. La Esperanza; es decir, la plena confianza en el Senor, se ha convertido para mí en un modo de vida. 
La Oración se ha convertido en parte de mi vida, así como recibir la Santa Eucaristía en la Casa del Senor, tantas veces como me sea posible. La Oración me vuelve a mí misma. A través de la oración reconozco al Senor como mi único y verdadero Dios, y lo alabo, y le doy gracias, y le pido. Alabar, dar gracias y pedir por nosotros, nuestras familias y por el mundo entero, especialmente por los que se consideran nuestros enemigos, se ha convertido en una especie de fórmula de santidad en mi vida.
Al recibir la Santa Eucaristía, y concentrarme en el Amor del Senor y en su Espíritu Santo, siento su Presencia y su Gracia Infinita. Es cada vez una experiencia sencillamente maravillosa, el darle gracias por Nuestro Senor Jesucristo. La Santa Eucaristía representa el Perdón y a través de éste, la Sanación en cuerpo y alma. Gracias, Senor.
Las colas larguísimas para confesar al aire libre en diferentes idiomas en Medjugorje eran impresionantes. En alguna esquina descubro un pequeno grupo de hermanos asiáticos, que sentados en el suelo alababan al Senor. Impresionante. De pronto encuentro al único padre, que confesaba en español, un padre de ascendencia polaca, me acerco. Pues sí, qué difícil fue encontrar las palabras adecuadas para describir todo el “curriculum vitae” que tenía…Se necesitaba realmente coraje, pero a la vez verdadero arrepentimiento para llegar a esta Confesión. Las lágrimas brotaban continuamente y sin parar, perdón Senor. Aún ahora te lo sigo pidiendo, Padre mío. Me dirijo a la periferia del auditorio al aire libre, donde habremos todavía de vivir la Adoración al Senor más maravillosa que haya existido. Y veo de pronto el sol rotando vertiginosamente y sin parar. Me restrino los ojos, tal vez estaba viendo mal, me digo. Pregunto a una joven que pasaba, si se percataba de lo mismo, pero no. La Vírgen Santísima me permitía sólo a mí este espectáculo maravilloso y divino…Gracias, Madre Santísima. En el transcurso del tiempo, alguna vez recibí en una de las tantas senales que me das, el convencimiento de que la Fé es aún más grande, cuando no se tiene que comprobar nada para Creer.
Permanecimos en Medjugorje mucho más tiempo del planeado, y no podia ser de otra manera. Las misas, las oraciones, la Adoración, las confesiones, los paseos por el lugar, la repetida ascención al lugar bendito de las apariciones, el encuentro con gente linda y padres santos; todo combinó en perfección con la Luz de Nuestra Divina Senora. En especial, cada vez que orábamos en grupo, y que éramos por lo menos 300 personas a la vez, se sentía fuertemente el Amor y la Devoción en el ambiente. Qué bueno fuera, me digo ahora recordando todo lo vivido, si en nuestra vida diaria lográramos este estado casi de éxtasis en el Amor. Si sencillamente todos pudiéramos sólo vivir en Él, a través de Él y sólo para Él. Mi experiencia es que sí se puede, a pesar de todas las pruebas que tengamos en el camino. Él también nos ha dado – después de todo - el reto de renovar esta Conversión a diario y si se quiere casi en cada momento de nuestras vidas. Por eso siempre tengo un pedido especial para Jesús, y es el que nunca me aparte de su Camino. El Senor nos protege y está siempre con nosotros, no importa lo que los Hombres que se equivocan y no viven en su Amor traten de hacernos. Perdonemos y pidamos también por ellos. Nunca nos cerremos a redescubrir el Amor una y otra vez en nuestras vidas, y sobretodo, nunca perdamos la Esperanza.


El modesto Altar de la Iglesia en Medjugorje, casi sin imágenes ó pinturas alusivas, es una invitación a concentrarnos en el Espíritu del Senor. Cómo nos costó decidir regresar! El lugar tiene un magnetismo espiritual increíble. Pero algún día regresaremos Medjugorje, regresaremos Madre mía. Permite no sólo que en el entretiempo seamos tu instrumento, sino también – como nos pides una y otra vez – la extension de tus benditas manos, por siempre. Amén.

COMUNICADO SOBRE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ




Con información del Vatican Information Service



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Ciudad del Vaticano, 21 de febrero 2012 (VIS).- Sigue el comunicado facilitado esta mañana por la Oficina de Prensa de la Santa Sede acerca de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).


“El cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, ha recibido esta mañana a Don Marcial Rubio Correa, Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)”.

“El Secretario de Estado ha hecho referencia al asiduo y generoso empeño con el que varios exponentes de la Universidad se dedican a la formación cualificada de los estudiantes, así como a la amplia gama de disciplinas que la PUCP ofrece a los jóvenes.

A continuación el cardenal Bertone ha comunicado al rector Rubio Correa las conclusiones a las que ha llegado la Santa Sede después de un intenso diálogo y de numerosos encuentros llevados a cabo en el arco de muchos años entre el actual Gran Canciller, sus predecesores y la Universidad, como también durante la visita apostólica a la misma, realizada por el cardenal Peter Erdö, arzobispo de Esztergom-Budapest, los días del 5 al 11 de Diciembre de 2011”.

“Dichas conclusiones han tenido en cuenta, de manera particular, los resultados de la visita apostólica y la propuesta, presentada por el Rector al final de la misma”.

“El Secretario de Estado ha notificado al rector Rubio Correa la petición de la Santa Sede de que los estatutos de la PUCP sean regularizados cuanto antes, adecuándolos a la constitución apostólica 'Ex Corde Ecclesiae' para el bien de la misma PUCP y de la Iglesia en Perú”.

“Dada la importancia evidente de salvaguardar la identidad católica de la Universidad, el Secretario de Estado ha pedido consiguientemente que las autoridades académicas competentes presenten, antes del próximo 8 de abril, domingo de Pascua, los estatutos con las enmiendas indicadas a la Universidad el 16 de Julio de 2011, para su aprobación”.

“Por último, el cardenal Bertone ha expresado su deseo de que la comunidad académica acoja cuanto señalado, de manera que la PUCP pueda realizar cada vez más su misión de ofrecer a las nuevas generaciones una sólida formación, enraizada en la fidelidad al Magisterio de la Iglesia, como garantía de la gran contribución que la Universidad está llamada a ofrecer al país”.

CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI THORNE


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El Cardenal Juan Luis Cipriani, tomó posesión como XXXII Arzobispo de Lima el 30 de enero de 1999, con una Solemne Eucaristía en la Basílica Catedral acompañado de obispos, del presbiterio de la Arquidiócesis y de numerosos fieles del Arquidiócesis.


En el Consistorio del 21 de febrero de 2001, el Papa Juan Pablo II lo creó Cardenal con el Título de San Camilo de Lellis. Como Cardenal colabora en el gobierno de la Iglesia Universal como miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede; de la Congregación de Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, de la Congregación para la Causa de los Santos; de la Pontificia Comisión para América Latina; y es Consultor de la Congregación para el Clero.

El Papa Benedicto XVI –recientemente- designó al Cardenal Cipriani como su Enviado Especial para los actos conmemorativos por el IV centenario de la creación de la diócesis de Ayacucho efectuados en julio último. El pueblo ayacuchano agradeció ese gesto del Santo Padre, volcándose en las calles con numerosas nuestras de cariño hacia su antiguo pastor. La Presidencia Regional de Ayacucho le otorgó la condecoración "Orden Wari" en el Grado de Gran Cruz; y la Municipalidad Provincial de Huamanga le otorgó la medalla de la ciudad, declarándolo "Hijo predilecto de Huamanga".

Con ocasión de cumplirse el décimo aniversario de su nombramiento como Arzobispo de Lima, el Gobierno peruano le otorgó la condecoración de la Orden "El Sol del Perú" en el Grado de Gran Cruz el 09 de enero de 2009. El 20 de enero de 2009, fue elegido Primer Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana para el periodo 2009-2012. El 30 de enero de 2009, el Alcalde de Lima, Dr. Luis Castañeda Lossio le otorgó la Medalla de Lima en reconocimiento a su labor pastoral en la Arquidiócesis de Lima.

Como Arzobispo de Lima, ha convocado a la Gran Misión Jubilar (2000); La Gran Misión Remar Mar Adentro (2003-2006) y a la Gran Misión de Lima (2008-2010), esfuerzos pastorales destinados a emprender una nueva evangelización en la Arquidiócesis de Lima, que ha dado sus frutos con la construcción de nuevas iglesias parroquiales, la recepción de los sacramentos de iniciación cristiana en numerosos fieles y la difusión de la Adoración Eucarística. Con ocasión del Año de la Eucaristía, el 2004, dio un gran impulso a la construcción de Capillas de Adoración al Santísimo.


En la actualidad, La Arquidiócesis de Lima cuenta con casi sesenta capillas de Adoración al Santísimo, lo cual ha llevado a mencionar al cardenal Cipriani en la Misa del último Jueves Santo que Lima es una "Ciudad Eucarística".

Caritas Lima-Vicaría de la Caridad, obra social del Arzobispado de Lima, bajo el impulso personal del Cardenal Cipriani, realiza una constante labor de ayuda a los más necesitados. Entre estas iniciativas sociales, se cuentan diversas obras en Manchay, zona de extrema pobreza de la capital, mediante la construcción de iglesias y capillas eucarísticas; y otros importantes proyectos de promoción en salud; educación –cunas, colegios parroquiales, especiales y ocupacionales, bibliotecas, Instituto Superior-; nutrición –red de comedores parroquiales-; asesoramiento a pequeñas empresas de producción e implementación de la Oficina de Derechos Humanos, Construcción de la Casa Refugio para niños huérfanos o abandonados y la Casa del Adulto Mayor, entre otras.

El Instituto para la Familia, creado en setiembre de 2008, es fruto de su constante preocupación que ocupa la familia dentro de su labor pastoral.

Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, se ha preocupado especialmente de la formación teológica de los sacerdotes y de los jóvenes que cursan estudios eclesiásticos en el Seminario de Santo Toribio de Lima, varios de los cuales realizan en el exterior estudios de teología y derecho canónico.

El cardenal Juan Luis Cipriani ha recibido el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), el doctorado Honoris Causa en Educación por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y en octubre de 2009 el doctorado Honoris Causa en Ciencias de la Salud, mención en Bioética por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo. También ha recibido distinciones de la Universidad San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho); así como una medalla por el trigésimo aniversario de la Universidad Ricardo Palma (URP) de Lima.

A lo largo de los diez años que lleva en la Arquidiócesis de Lima ha impulsado y promovido el trabajo del Museo de Arte Religioso de la Catedral de Lima así como trabajos de conservación de las obras de arte en las diferentes capillas y ambientes de la Iglesia Primada del Perú, dotándola también de modernos sistemas de sonido e iluminación. Desde su llegada a Lima, celebra la santa misa y predica en la Basílica Catedral de Lima -todos los domingos a las once de la mañana-, conduce desde hace once años el programa radial "Diálogo de Fe" -todos los sábados a las diez de la mañana-, y tiene en su haber numerosas publicaciones, entre las que destacan el Catecismo Menor (185 mil ejemplares) y el Catecismo de Doctrina Social (más de 50,000 ejemplares).

El Cardenal Juan Luis Cipriani ha dictado ponencias sobre temas morales y sociales en diferentes Conferencias Anuales de Ejecutivos (CADE); en el Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres, en el PAD-Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, en la Universidad Católica Sedes Sapientiae, entre otras instituciones académicas. Tuvo a su cargo la exposición "La cultura del Trabajo y la Solidaridad", el 27 de noviembre de 1998, en el Congreso de la República de Perú. En 1994 realizó una gira por Estados Unidos, visitando las universidades de Harvard, Princeton, Chicago y otros recintos académicos estadounidenses, exponiendo temas pastorales ante numerosas audiencias de jóvenes.

Antes de su nombramiento como Arzobispo de Lima, cuando realizaba su labor pastoral en Ayacucho, asistió, como miembro de la delegación episcopal peruana, a la IV Conferencia Episcopal Latinoamericana de Santo Domingo, organizada por el CELAM en 1992; y en el Sínodo de América en Roma en 1998. De otro lado, fue designado Garante por la Santa Sede durante la crisis de rehenes que se vivió en Lima en la residencia del embajador del Japón, entre los meses de diciembre de 1996 y abril de 1997.

El 13 de mayo de 1995, tomó posesión como el trigésimo tercer Arzobispo de Ayacucho. El 31 de mayo de 1991 fue nombrado Administrador Apostólico de la Arquidiócesis ayacuchana tras la renuncia de Mons. Federico Ritcher Fernández Prada, OFM. El 3 de julio de 1988 fue ordenado Obispo Auxiliar de Ayacucho.

Estudió en el Seminario Internacional de la Prelatura del Opus Dei. Recibió la Ordenación sacerdotal el 21 de agosto de 1977. Se doctoró en filosofía y teología en la Universidad de Navarra, España.

Se graduó como Ingeniero Industrial en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y estudió en los colegios del Inmaculado Corazón y Santa María (Marianistas).

Nació en Lima el 28 de diciembre de 1943. Es el cuarto de once hijos del matrimonio de don Enrique Cipriani y de doña Isabel Thorne.



Cardenal Cipriani celebra 11 años como Cardenal del Perú

El martes 21 de febrero, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, celebra 11 años de su creación como Cardenal del Perú.



Como se recuerda el 21 de febrero de 2001, el Santo Padre Juan Pablo II creó Cardenal a Monseñor Juan Luis Cipriani, con el título de San Camilo de Lellis.


El Arzobispo de Lima pide oraciones especiales de parte de todos los peruanos en este día significativo de su labor pastoral.

“El 21 de febrero del 2001 tuve la emoción y el gozo de que el Papa Juan Pablo II reconociera al Perú, porque es un Cardenal del Perú. No es un motivo de orgullo sino una responsabilidad. Hace 11 años que soy cardenal y por eso tengo ese deber de rezar cada vez más. Les agradezco y les pido oraciones para que el Señor me ayude para estar unido a Él y a mis hermanos”, señaló desde Roma, donde se encuentra participando de un Encuentro por la “Nueva Evangelización” y un Consistorio Ordinario Público para la creación de nuevos cardenales, además de las conmemoraciones por el inicio de la Cuaresma.

En su estancia en Roma, el Cardenal Cipriani sostuvo un breve diálogo con el Papa Benedicto XVI, quien envió una especial bendición apostólica para todo el pueblo peruano.

“He podido estar junto al Papa quien me decía: “siempre los recuerdo, trasmítales mi bendición”. Qué bueno es tener a un amigo tan cercano y al mismo tiempo con tanto amor a cada una de las familias en el Perú”, expresó el Arzobispo de Lima.

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sábado, 18 de febrero de 2012

EN LA PERSONA DEL CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI: BENEDICTO XVI ENVÍA BENDICION APOSTOLICA AL PUEBLO PERUANO

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 En el “Diálogo de Fe” del sábado 18 de febrero, el Cardenal Juan Luis Cipriani recordó que el Santo Padre, Benedicto XVI, envió una especial bendición apostólica para todo el pueblo peruano.


“He podido estar junto al Papa quien me decía: “siempre los recuerdo, trasmítales mi bendición”. Qué bueno es tener a un amigo tan cercano y al mismo tiempo con tanto amor a cada una de las familias en el Perú”, expresó el Arzobispo de Lima, quien se encuentra en Roma participando del Consistorio para la Creación de nuevos cardenales de la Iglesia.

Como se recuerda, el Papa ha creado a 22 nuevos cardenales en el Consistorio Ordinario Público que se llevó a cabo en la basílica de San Pedro con la imposición de la birreta, la entrega del anillo y la asignación del título o diaconía. Y mañana domingo 19 de febrero se celebrará la Eucaristía con los nuevos purpurados. Actos en los que participa el Pastor Primado del Perú.

En tal sentido, el Cardenal Cipriani compartió las exhortaciones que el Santo Padre les ha pedido a los cardenales presentes en Roma.

“El Papa nos decía que deberíamos hablar más con Jesús y de la fe y no ocuparnos de esas cosas que interesan a un pequeño grupo que quiere generar polémica. A la gran cantidad de hijos de Dios les interesa que hablen de Jesús con esa certeza que Jesús está vivo, a tu lado, te conoce y te quiere”, reconoció.





En otro momento el Pastor de Lima pidió oraciones especiales de parte de todos los peruanos, porque este 21 de febrero cumple 11 años como Cardenal del Perú.

“El 21 de febrero del 2001 tuve la emoción y el gozo de que el Papa Juan Pablo II reconociera al Perú, porque es un Cardenal del Perú. No es un motivo de orgullo sino una responsabilidad. Hace 11 años que soy cardenal y por eso tengo ese deber de rezar cada vez más. Les agradezco y les pido oraciones para que el Señor me ayude para estar unido a Él y a mis hermanos”, concluyó.

Cercanía con nuestros hermanos de Mesa Redonda

Por su parte el Padre José Chuquillanqui, párroco de Manchay, expresó su cercanía con los damnificados del incendio acontecido el viernes 17 de febrero en Mesa Redonda; del mismo modo reconoció la labor de los bomberos quienes trabajaron arduamente para controlar el siniestro.

“Nos sentimos cercanos con todos nuestros hermanos damnificados por las situaciones del clima en la sierra, pero también con nuestros hermanos damnificados del incendio en Mesa Redonda. Desde aquí nos unimos muy fuerte a ellos y desde la fe les ofrecemos nuestras oraciones, porque la Iglesia siempre estará cercana al que sufre”.

“Los bomberos se daban íntegros por dominar el fuego. Que no pase desapercibida la entrega de los bomberos de ayer, porque esa entrega me tiene que llevar a también ver cómo yo puedo ser generoso con los demás”, prosiguió.

El Padre Chuquillanqui también pidió a todos los peruanos un especial recogimiento en el tiempo de Cuaresma que se inicia este 22 febrero con la celebración del Miércoles de Ceniza.

“La Cuaresma es un tiempo especial de reflexión, oración y contemplación de mi vida. A todos nos hace falta profundizar más en el conocimiento de Jesús, desde ese conocimiento podrá partir también nuestra preocupación por el prójimo, por el que sufre, por el desvalido”.

“Es un tiempo especial donde me reconozco pecador, débil y frágil. Y también es un tiempo especial para el ejercicio de la caridad. ¿Cuántas veces pasamos indiferentes ante aquel pobre el que sufre? Tengamos gestos sencillos, ejercitemos la humildad, porque la santidad radica en el esfuerzo de cada día”, culminó.