Buscar en la Página

RADIO FRANCISCANA

VIDEOS FRANCISCANOS

Loading...

domingo, 14 de julio de 2013

San Francisco Solano, el Apóstol de América



El 14 de julio los católicos de todo el mundo y especialmente la comunidad franciscana, celebran la Fiesta de San Francisco Solano (Montilla, España 10 de marzo de 1549 - † Lima, Perú 14 de julio de 1610), fraile y sacerdote franciscano que residió por más de veinte años en América, evangelizando tierras del Perú, Paraguay y Argentina.
Fue canonizado en 1726 por Benedicto XIII y es llamado "el taumaturgo del Nuevo Mundo", por la cantidad de prodigios y milagros que se le atribuyen. Como se sabe, San Francisco Solano –sacerdote de la Orden Franciscana- tuvo una participación importante en la evangelización de América en el siglo XVII, especialmente en Argentina, Paraguay y el Perú. Llamado el “Taumaturgo de América” y “Apóstol del Perú”, vivió los ideales de la caridad y la pobreza franciscanas.
Solano nació en la ciudad de Montilla (Diócesis de Córdoba) en marzo de 1549, hijo de Mateo Sánchez Solano y Ana Jiménez.  Comenzó su educación con los padres de la Compañía de Jesús y luego en la Orden de San Francisco. Cursó Filosofía y Teología en el convento de Loreto de Sevilla, ordenándose sacerdote en 1576.
La muerte de su padre le hizo volver a Montilla para visitar a su madre, pero una epidemia lo obligó a quedarse. Allí realizó varias curaciones inexplicables que dieron comienzo a su fama como hacedor de milagros. En 1581, fue destinado como vicario y maestro de novicios al convento cordobés de la Arruzafa, donde solía visitar a los enfermos.
Misionero en América
En 1589, el rey Felipe II pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica. Francisco fue el elegido para esta labor. Según Wikipedia  (http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Solano_%28santo%29) “después de un accidentado viaje al Perú, con naufragio y peligro de perecer en el trayecto, como su destino era Tucumán (Argentina) emprende este larguísimo viaje en compañía de ocho franciscanos más. Había que atravesar los Andes por el valle de Jauja, Ayacucho y llegar hasta Cusco; cruzar la meseta del Collao, la actual Bolivia por Potosí y entrar en los confines del norte argentino; de nuevo bajar hasta Salta y finalmente hasta las llanuras del Tucumán. Aquí permanece hasta mediados de 1595, como misionero. Recorrió los territorios de Tucumán hasta las pampas y el Chaco Paraguayo y Uruguay. Tenía y se sirvió del don de lenguas y llegó a adquirir las de los nativos a los que fue a predicar”.
“Fray Francisco llegaba a las tribus más guerreras e indómitas y aunque al principio lo recibían al son de batalla, después de predicarles por unos minutos con un crucifijo en la mano, conseguía que todos empezaran a escucharle con un corazón dócil y que se hicieran bautizar por centenares y miles. El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. En los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones”.
Misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie, convirtiendo innumerables indígenas y también muchísimos colonos españoles.
Llegada a Lima
Llegado a Lima en 1595, fue nombrado Guardián del Convento de la Recolección. Como siempre, se resistió todo lo que pudo antes de aceptar cualquier cargo de responsabilidad, exagerando de manera deliberada su propia incapacidad para gobernar, pero finalmente tuvo que acatar la autoridad de sus superiores.Su obsesión por la pobreza era tal que en su celda, tan sólo tenía un camastro, una colcha, una cruz, una silla y mesa, un candil y la Biblia junto con algunos otros libros. Era el primero en todo y jamás ordenó una cosa que no hiciera él antes.
Solano pasaría en Lima los últimos años de su vida. A pesar de su precario estado de salud, continuaba haciendo grandes penitencias y pasaba noches enteras en oración. También iba a menudo a visitar a los enfermos o salía a las calles a predicar con su pequeño rabel y una cruz en las manos. Predicaba en todas partes: en los talleres artesanales, en los garitos, en las calles, en los monasterios e incluso en los corrales de teatro.
En octubre de 1605, Solano pasó a la enfermería del convento. Postrado y gravemente enfermo del estómago, apenas si podía salir a predicar y a visitar a los enfermos. Procuraba asistir a la comida en el refectorio junto con los demás frailes, pero comía muy poco, tan sólo unas hierbas cocidas. Además, seguía excediéndose en sus penitencias y no miraba por su delicada salud. En octubre de 1609, hubo un terremoto en la ciudad de Lima.
Finalmente murió el 14 de julio de 1610, día de San Buenaventura. Ese mismo día y a la misma hora se produjo un extraño toque de campanas en el convento de Loreto, en Sevilla, donde estudió Filosofía y Teología.

PATRONAZGOS DE SAN FRANCISCO SOLANO
ATRONAZGOS DE SAN FRANCISCO SOLANO
Según uno de los biógrafos más acuciosos del santo, el p. Luis Julián Plandolit OFM, en su libro "San Francisco Solano, Apóstol de América" (Madrid, 1963)  los patronazgos del santo andaluz son los siguientes:
Ciudad de Lima (26 de junio de 1629)
Ciudad de la Plata de los Charcas (25 de febrero de 1631)
Ciudad de Panamá.
Mar del Sur (actual Océano Pacífico).
Villa de Salinas, valle de Misqui.
Cartagena de Indias (Colombia)
Valverde de Ica
Villa de San Felipe de Austria de Oruro
Ciudad de Castrovirreyna
La Habana (Cuba)
Huamanga (Ayacucho)
Villa de Oropesa del valle de Cochabamba
Villa Imperial de Potosí
Carrión de Velasco (Huaura)
Villa de Arneno, valle de Chancay.
Cuzco
Santiago de Chile
Reino de Chile
Ciudad de Montilla (España)

Hay que señalar que San Francisco Solano también es patrono de los toreros.