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sábado, 22 de marzo de 2014

Mensaje del Papa Francisco en la Cuaresma

"Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza" 
Con ocasión de la Cuaresma Papa Francisco propone algunas reflexiones que servirán para el camino personal y comunitario de conversión. Recordando las palabras de San Pablo a los Corintios "Pues conoceís la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza". 
¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, las palabras de san Pablo?
Nos dice ante todo, CUAL ES EL ESTILO DE DIOS, Dios no se revela mendiante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza. La razón de todo esto, es el amor divino, amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama.
LA CARIDAD, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace iguales, derriba muros y distancias. 
LA FINALIDAD DE JESÚS AL HACERSE POBRE NO ES LA POBREZA EN SÍ MISMA, sino -dice San Pablo- "para enriqueceros con su pobreza". Es la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz.
La salvación no ha caído sobre nosotros desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo. ¡El amor de Cristo no es esto!
Se bautiza en las aguas del Jordán para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, no porque necesita penitencia, conversión. La pobreza con la que Jesús nos libera y enriquece es su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros como EL BUEN SAMARITANO, que se acerca a nosotros como ese hombre al que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino. 
LA POBREZA DE CRISTO QUE NOS ENRIQUECE, consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús en su confianza ilimitada en Dios Padre, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria.
La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre como un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar un instante de su amor y ternura. Cuando Jesús nos invita a tomar su "yugo llevadero" nos invita a enriquecernos con esta "rica pobreza" y "pobre riqueza" suyas, nos invita a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito.
En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando al mundo mediante la pobreza de Cristo, quien se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia.
La miseria no coincide con la pobreza, la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza.
Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual.
La miseria material, es la privación de condiciones que afectan la dignidad de la persona, bienes como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, y la posibilidad de desarrollo y crecimiento cultural. La Iglesia frente a estas condiciones ofrece su servicio y diakonia. Los esfuerzos de la Iglesia también se orientan a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que en muchos casos son el origen de la miseria.
La miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos de los vicios y el pecado. Familias que viven angustiadas por tener alguno de sus miembros sumergidos en esta esclavitud. ¡Cuantas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! y cuantas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual.
La miseria espiritual, que sucede cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, estamos encaminados a un camino de fracaso. Dios es el único que salva y libera.
Frente a esta realidad, el evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual. Dios es mas grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente siempre. Estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. 
¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y esperanza! Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida y lo hizo lleno de amor. Unidos a El podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.
Papa Francisco, invita a la iglesia a estar dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida que nos conformemos a Cristo. La Cuaresma es tiempo adecuado para despojarse. La verdadera pobreza duele, no sería valido un despojo sin esta dimensión penitencial. Invocando al Espíritu Santo que sostenga estos propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana para ser misericordiosos y agentes de misericordia.




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