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viernes, 25 de abril de 2014

¿Quieres saber la fórmula de la Santidad de Juan Pablo II?

Joaquín Navarro-Valls ha revelado sus conclusiones sobre cómo se llega a la santidad después de 22 años al lado de Juan Pablo II  ¿Cuál es la particularidad de la santidad de Juan Pablo II? Esta es la pregunta más recurrente hecha por los periodistas vaticanistas al hombre que ha sido testigo directo del Pontificado de Karol Wojtyla.  El doctor Navarro-Valls, ha explicado que la “Santidad no es algo abstrato”. “Sólo Dios es santo” dijo este viernes en Roma durante un encuentro con los periodistas y corresponsales en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Entonces, ¿por qué hoy hablamos de la Santidad de Juan Pablo II?, se preguntaban los periodistas venidos de todo el mundo para la canonización que se realizará el próximo 27 de abril. “La Iglesia no hará santo a Juan Pablo II. La Iglesia no ha hecho jamás un santo. La Iglesia lo único que hará es ratificar que la vida de esa persona ha sido santa” aseguró.
“Así que si alguien quiere ser santo deberá comenzar lo antes posible. Porque una vez que muera no tendrá nunca más esa oportunidad ¡Que comience ahora!” afirmó en un tono risueño y coloquial. ¿Cuál es la particularidad de la santidad de Juan Pablo II?
“No tengo la arrogancia de resumir la santidad de Juan Pablo II” sin embargo, después de 22 años al servicio del Pontífice una idea se ha hecho.
Los periodistas escucharon las tres palabras que resumen la santidad de Juan Pablo II: “Orar, trabajar y sonreír”. Y luego se miraron entre sí posiblemente sorprendidos por la extrema síntesis ¿Y esto es todo?
La oración para ser santos
¿Cuál es la imagen más elocuente de la santidad de JPII? Una pregunta difícil de responder dado que pueden ser “millones” las imágenes fotográficas y televisivas de JPII; un record en la historia milenaria de la Iglesia.
Sin embargo, Navarro-Valls afirma que la imagen más elocuente que demuestra la santidad de JPII es cualquier foto que lo retrae cuando se aislaba en oración: “En ese momento se puede ver que conversa directamente con Dios”.
“Para él rezar era como respirar” porque añade que era algo natural e intenso.
Navarro-Valls recuerda que el Papa después de las cenas de trabajo, como habitualmente lo hacia, se encerraba a orar en la capilla.
“Luego de 3 minutos exactos continuábamos nuestro trabajo, pero esta vez no salía…5 minutos, 10 minutos…cuando sale de la capilla me dice: disculpe me había olvidado de que estaba aquí” reconstruyó.
Trabajar para ser santos
“Juan Pablo II tenía una capacidad enorme para el trabajo (Uno de los pontificado más largos, casi 27 años). Un trabajo que era intenso e increíble. Era el trabajo de un santo” ratificó.
“Les puedo decir que en mi vida no he visto a nadie que trabajará como él. Juan Pablo II no sabía físicamente como perder un solo minuto, pero jamás tenía afán”.
“Ustedes saben que cuando alguien anda a las carreras se le ve la expresión de ansiedad en el rostro, pero no en el rostro de él” dijo.
“Sus colaboradores tuvieron que aprender a llevar ese estilo de vida y él tenía una capacidad enorme de conectar las cosas más pequeñas a los valores más grandes” confirmó.
La alegría para ser santos
¿Dé donde venia su sentido del humor? “A pesar de sus problemas de salud, de la cantidad de problemas que llegaban a su escritorio…nunca le faltó el buen humor” reafirmó.
Navarro-Valls recuerda al Papa anciano que sufría por sus males físicos. “Me daba mucha tristeza su rostro deformado por las secuelas del Parkinson”. 
En una ocasión “un personaje internacional le visita y le dice al Papa: Santo Padre pero lo veo muy bien” con una voz de embarazo de alguien que no sabe que decir, recuerda.  “El Papa le mira con ironía y le dice: usted piensa que no me veo en la televisión y no sé cómo estoy reducido” aseguró ante las sonrisas de los periodistas.  En otra ocasión, en agosto de 2004, alguien le explicaba en un viaje a Valle Aosta (Italia), uno de sus últimos viajes, para convencerle de descansar más tiempo de que el estatuto de los trabajadores en Italia exigía un “descanso de 30 días”.  “El Papa fingió mucha atención y luego que le explicaron con minucia la ley responde: Lastima, lastima…(moviendo la cabeza), porque yo no soy italiano, yo soy del Vaticano” afirmó. 
“Esto me ha hecho pensar que no puede existir un santo triste. Y si nos han contado que un Santo tenía mal humor, entonces nos han contado mal la historia o no era un verdadero santo” concluyó Navarro-Valls.
FUENTE: ALETEIA.ORG