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miércoles, 14 de mayo de 2014

Matrimonio en crisis: lo que hay que intentar antes de tirar la toalla

Para solucionar los problemas de pareja, el primer paso para buscar una solución es que ambos tengan conciencia de que hay una dificultad. Lo explica, el orientador y mediador familiar Max Galdeano, voluntario en el COF Mare de Déu de la Salut del Obispado de Terrassa y responsable de la ONG Acción Familiar de Barcelona en temas de familia.
- ¿Recuerda alguna historia bonita de sus años de atención a las parejas?
Un mes de febrero recibí a un matrimonio que había recibido el anterior diciembre las medidas provisionales de separación. Técnicamente estaban separados ya. Vinieron de forma privada.
Las sesiones se fueron produciendo y su relación mejoró muchísimo. Al principio no me dijeron que estaban separados. Iniciamos las sesiones normalmente y a la tercera ya observé un cambio en su vestimenta: venían mucho más “arreglados” que al principio, con una sonrisa en sus cara. Después de la sesión se iban a cenar. En la quinta, ya me confirmaron que volvían a vivir juntos.
Volvieron al juzgado para certificar su reconciliación; yo descubrí lo que era, pues no lo sabía. Como muestra de agradecimiento, durante dos o tres años, me enviaron dos botellas de cava.
- En su trabajo, ¿cuáles son los problemas que suele encontrar?
Es muy difícil hacer un listado de problemas; en todo caso tantos como parejas he visto. Puedo enumerara algunos: una falta de preparación previa y una escasa comprensión, o incluso una banalización, del significado del matrimonio; una ausencia de proyectos comunes de futuro, no conocer los intereses del otro cónyuge, una incapacidad para afrontar los problemas o compromisos, no entender el concepto de donación. Son bastante frecuentes los casos de infidelidades.
La rutina, la crítica, la monotonía, la inmadurez, la superficialidad, el egoísmo, una comunicación inadecuada, la falta de sinceridad, confianza y respeto, son otras de las muchas causas que están presentes en las rupturas.
Es importante insistir en la labor preventiva de los Centros de Orientación Familiar (COF): cuanto antes se proporcionen herramientas útiles a las familias y matrimonios, mayor capacidad tendrán de solucionar sus problemas.
Dentro de la pastoral familiar, los COF son una apuesta clave. Actualmente se desarrollan las catequesis prematrimoniales en diferentes formatos y con la finalidad de ayudar a los novios a profundizar en su conocimiento sobre el matrimonio. Sería bueno darles a conocer que cuando surjan algunas dificultades en su relación, normal por otro lado, recuerden que existen los COF’s diocesanos en los cuales podrán recibir ayuda. Y este es el mensaje que debemos transmitir: “Se os puede ayudar”, desde la Iglesia se os puede ayudar a superar vuestras dificultades. Allí encontraréis una voz, una palabra, un gesto amable, atento que os escuchará y acompañará para que vosotros encontréis la mejor solución para vuestro matrimonio, para vuestra familia.
- ¿Cómo puede evaluarse la “buena salud” de una relación de pareja?
Cuando trabajo con una pareja, voy tocando una serie de elementos clave que te dan una serie de pistas sobre la relación de esta pareja. Estos elementos varían en función de la formación personal y profesional que tenga cada orientador o mediador familiar. Yo trabajo con estos que indico a continuación:
Es fundamental el tema de los afectos, del aprecio, hablar sobre el nivel de compromiso como pareja, observar cómo manejan las crisis, el estrés, si hay tensión; también es importante conocer cómo disfrutan de tiempo juntos: cantidad, calidad.
Y hay que observar si tienen una comunicación positiva y eficaz. Para terminar hay que hablar de su bienestar espiritual, de si comparten creencias, prácticas religiosas o no. Estos elementos se van observando a lo largo de las sesiones.
En paralelo, se va reflexionando sobre unas áreas, tanto a nivel personal como de pareja, pues nos conformarán un elemento muy importante, como el concepto claro de compromiso, así como de los proyectos en común de futuro que tenga la pareja.
Las áreas son: a nivel profesional (proyectos, sueños, ilusiones..) a nivel familiar (biológica, la nuestra), a nivel de relaciones y/o amigos, a nivel de salud y por último a nivel trascendente (espiritual, religioso).
Sería como una radiografía de la pareja; sabes los puntos fuertes y aquellos en los que hay que mejorar. Se les anima a que pongan metas, sueños u objetivos por escrito; así las cumplo, así me comprometo. Y a esforzarse cada día por ello, a cuidar las cosas pequeñas, sencillas, diarias: allí radica la clave del triunfo.
No hay que improvisar, sino marcarse una línea de actuación de conducta. Y no es bueno ir nunca solos en este camino, sino que hay que buscar ayuda rápidamente, no confiar en que ya cambiará.
- ¿Qué vías hay para conseguir llegar a una solución cuando hay problemas?
Que ambos tengan conciencia de que hay una dificultad en su relación es el primer paso de intentar buscar una solución. Cuando esto no es así, el pronóstico es más complicado, y sobretodo doloroso.
No importa tanto que lleguen a un acuerdo o no, sino el proceso que está haciendo para encontrar una solución. Un pequeño cambio ayuda mucho en este proceso. Si estás haciendo algo y no hay una progresión, sientes que no vale la pena y abandonas. Cada uno debe descubrir que más importante que cambiar al otro, es fundamental cambiar uno mismo.
Como dice el psiquiatra Rojas Marcos, la calidad de nuestra vida es la calidad de nuestras relaciones y la clave de la convivencia es saber lo que quiero y lo que quiere el otro. Esta mezcla nos permite andar sobre caminos comunes en paz. La pareja es una máquina de producir felicidad si lo sabes conducir. Si no, es de lo más destructivo que hay. La pareja es lugar privilegiado para amarnos. Fuera de este cauce es mucho más complicado.
Si además consigues que las personas logren introducir en su vida diaria la presencia de Jesús, de Dios, de pequeñas oraciones, es otro elemento que en algún momento ayuda.
Yo intento hacer ver a las parejas que en un matrimonio cristiano, introducir a Jesús es una garantía muy potente de que no estás solo.
Cuando una pareja decide separarse, se ponga quien se ponga delante, se va a separar. Me ha costado entenderlo pero lo he visto así. Si nosotros en este trabajo de orientación, de ayuda, de escucha, somos capaces de llevarles a un terreno de cierta tranquilidad, vamos a quemar todos los cartuchos antes de llegar al abogado.
Siempre hay una oportunidad para darse cuenta de lo que tienes que hacer para evitar eso. Si soy capaz de convencer al otro de que vale la pena tirar para delante, que voy a cambiar, vale la pena. Si además esa persona reaviva un poco su amor, ¿qué más quieres?
Nadie nos ha dicho quién me puede ayudar cuando tenemos problemas de relación en el matrimonio. A veces se piensa en un sacerdote, o en un matrimonio amigo, o en un psicólogo, o a un abogado, pero nos cuesta mucho abrir nuestra intimidad personal y matrimonial y no acudimos; confiamos en que ya se pasará.
Vemos que no es así y se suele llegar a situaciones dolorosas en las que hay que visitar a diferentes profesionales y en la que ya no hay otro recurso.
Finalmente, si somos capaces de ayudar a parejas que se han separado, ¿no vamos a ser capaces de ayudar a parejas que no se quieren separar? Muchas veces, si todo el esfuerzo puesto después de una ruptura en beneficio de los hijos y de los acuerdo futuros, se hubiera puesto antes para salvar su matrimonio, seguramente la situación de esas pareja sería otra, y todos habrían salido ganando.Delante de una dificultad en la pareja, la calma y tranquilidad es lo primero; se negocia mejor desde la calma que desde la tempestad. Hay que quemar siempre todos los cartuchos, antes de llegar a un contencioso.
El matrimonio es el mejor lugar para manifestar nuestros afectos, nuestra capacidad de amar. Pero también se puede convertir en una auténtica tortura si no somos capaces de gestionarlo adecuadamente.
- ¿Es satisfactorio su trabajo?
Mucho. Sé que a muchas parejas no las he podido ayudar, pues su relación estaba tan destrozada, que ha sido imposible. Al principio te quedas un poco tocado. Sabes que son situaciones en las que hay mucho dolor, mucha rabia, mucho sufrimiento. Yo acudo a las mediaciones con un díptico del COF y un paquete de pañuelos de papel, porque se llora, porque son situaciones duras.
También hay situaciones positivas en las que después de batallar duro ( infidelidades, abandonos de hogar…), la pareja vuelve a darse una segunda oportunidad.
En cualquier caso, creo que la pareja que ha pasado por un proceso de orientación familiar o mediación familiar, ha aprendido a escuchar al otro, a ponerse en sus zapatos, a entender sus miedos, a hablar sin temores, a poner nombre a aquello que le pasaba, a conocer un poco más al otro, a conocerse un poco más a sí mismos y todo esto les ha permitido tomar la decisión más adecuada para ellos y por ellos.
Aquí radica una de las ventajas de la mediación, que los protagonistas son la pareja; son ellos los que toman sus propias decisiones. Este aprendizaje, seguro, les servirá para que delante de futuras dificultades, sean capaces de actuar positivamente.
FUENTE: ALETEIA.ORG

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