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viernes, 13 de junio de 2014

Cardenal Juan Luis a los seminaristas: “La Iglesia necesita hombres coherentes y humildes”

El martes 10 de junio, cuatro jóvenes del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo recibieron el ministerio del acolitado y el lectorado, y siete jóvenes fueron admitidos como candidatos a las Órdenes Sagradas alcanzando una importante etapa en su camino al sacerdocio. El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la solemne Misa en la capilla del seminario arquidiocesano animándolos a vivir esta etapa formativa “con coherencia de vida”.
Los jóvenes que recibieron los ministerios de acolitado y lectorado son Hermes Cama Linares, Luis Fernando Gonzales Castillo, Iván De Casanova Chávez y Brian De la Cruz Riguetti. Por su parte los seminaristas admitidos a las órdenes sagradas son Roger Arista Hidalgo, Omar Bellido Mayhua, Wesley Bravo Quintana, Elías Gutiérrez Medina, Alfonso Julián Chircca, Alfredo Luján Mugaburu y Gustavo Zamudio Morales.
Durante la homilía, el Arzobispo de Lima los invitó a los jóvenes seminaristas a vivir la coherencia en lo sobrenatural.
“La coherencia sobrenatural me hace dar cuenta que todo lo que recibo es don. La actitud coherente de esta realidad es ser humildes. La humildad es una actitud muy necesaria, es como la base de toda tu vida, y en esa humildad tengo que estar siempre con esa disposición para darle gracias a Dios”, mencionó.
“Señor, enséñanos a ser humildes porque sino la incoherencia en la vida de fe me asalta. Y empiezo a apropiarme de lo que no es mío, o empiezo a calcular lo que sí puedo, lo que sí merezco, lo que no merezco y eso es un disparate. En cambio, la coherencia te lleva a rezar, a estudiar, a confesarte porque quieres conocer más a Jesús. Te animo a entrar en la escuela de la coherencia. Quien recibe el cuerpo de Cristo está obligado a actuar como Cristo, a mirar como Cristo y a sufrir como Cristo.
También los exhortó a vivir la coherencia en la vida cotidiana.
“Lo mismo que pienso, lo mismo que hablo es lo mismo que hago. Una misma realidad. No puedo pensar una cosa, decir otra y obrar otra. Dios que ve en lo oculto solo te pide en lo humano que seas coherente que no quiere decir que todo el día seas perfecto. La coherencia interior es lo contrario del hipócrita, del que tiene dos caras. La coherencia en lo humano es muy atractiva, porque es lo que hace que una persona sea tu amigo. Acostúmbrate que en ti haya una sola persona que estudia y se levanta temprano porque quiere. Me puedo caer, pero me levanto. Lo que no puedes tener son dos, tres o cinco vidas”, refirió.
Por su parte el Padre Carlos Rosell, Rector del Seminario Santo Toribio de Mogrovejo recordó que la recepción de los ministerios del acolitado y lectorado, y la admisión a las órdenes sagradas compromete más a los seminaristas en su camino de formación hacia el sacerdocio.
“Les compromete a ser mas entregados y a ser coherentes porque la Iglesia necesita sacerdotes que vivan lo que predican. Ha sido motivo de alegría porque los conozco desde que han empezado su formación y para mí es motivo para ser mas ejemplar y exigirme más, porque siempre es importante que el rector y los formadores de un seminario sean ejemplo para los seminaristas”, mencionó.

Conociendo el rito
Ivan de Casanova, uno de los seminaristas que recibió los ministerios del acolitado y lectorado con profunda alegría. “Es un don maravilloso que Dios nos da para servir mejor y entregarnos más. En la liturgia como lector podré leer la Palabra de Dios en la Misa y como acólito podré preparar el altar y también podré purificar el altar en la Misa”.
Finalmente Gustavo Zamudio, seminarista admitido como candidato a las órdenes sagradas, animó a los jóvenes a responder siempre con generosidad al llamado de Dios.
“Hemos manifestado nuestro querer de terminar esta etapa de formación para llegar lo más apto posibles al sacramento del orden y también nuestro espíritu para servir a Cristo y a la Iglesia. Esta admisión es el primer paso, luego ya podremos recibir los ministerios para poder ayudar. Todo es don, a veces pensamos que no somos capaces de cumplir el Plan de Dios, pero Dios nos enseña que podemos amar y si somos capaces de eso seremos felices”.
FUENTE: OFICINA DE PRENSA Y COMUNICACIONES DEL ARZOBISPADO DE LIMA