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martes, 17 de junio de 2014

DEFENSORES DE LOS INDEFENSOS: EL PAPEL DEL CATÓLICO ANTE LOS CASOS DE BULLYING

“Cuando me encuentro en peligro, tú me mantienes con vida; despliegas tu poder y me salvas de la furia de mis enemigos”  Salmo 138,7

El termino bullying, está íntimamente ligado a los conceptos de acoso, agresión repetitiva y acciones negativas. Por un lado está el agresor o bully es el que se encarga de hacer sufrir a la víctima, a través del acoso físico, verbal o social. Presume de inteligencia, se siente lo máximo, cuestiona la autoridad, parece tener una necesidad permanente de ser el centro de atención, es excluyente, utiliza un lenguaje agresivo y menos precia al resto. Provoca que sus víctimas se sientan ridiculizados, incómodos, inferiores, incapaces, en un estado permanente de miedo, desvalorados, con bajo autoestima, dificultad para expresarse, dudosos de recurrir al poder de la autoridad, etc.
Por otro lado están los “espectadores” quienes por lo general su participación es pasiva. Son los que se limitan a ver como las cosas pasan, si hay que aplaudir, aplauden, si hay que reír, ríen, son simplemente espectadores de la cruel realidad. No suelen involucrarse para solucionar el conflicto por “el qué dirán” o por no convertirse en una víctima más.
A lo mejor, tu como joven católico sepas muy bien de qué se trata este fenómeno, el objetivo de este articulo es ayudarte a dimensionar lo doloroso que es para las victimas sufrir este tipo de agresiones y el papel que debemos asumir como católicos ante esta situación.
Recuerdo una vez haber escuchado durante una homilía una reflexión sobre ‘cargar con la cruz’ y el papel del cirineo en el vía crucis de Jesús: “no se trata de hacer más pesada la cruz al otro, al contrario, si pueden ayudarle a que sea menos pesada, gloria a Dios, la ayuda del prójimo siempre es bienvenida cuando se trata de disminuir el sufrimiento del otro.” Es inevitable pensar en lo doloroso que fue para Jesús ser escupido, humillado, pateado, ser el objeto de burla de todos, ser visto como un ser que denota repudio y desprecio; pero quizás fue aún más doloroso no ver en los momentos de tempestad a todos sus amigos. Seguramente es doloroso también para las victimas del bullying ver como sus ‘amigos’ no lo defienden al momento de los ataques. Recientes estudios indican que los amigos de la victima no actúan por miedo y por tener aceptación de los agresores.
Si tu eres un espectador, déjame decirte que simplemente no puedes andar por el mundo con una máscara de indiferencia, no se puede ignorar el sufrimiento de nuestro prójimo, menos si es tu amigo, no nos dejemos invadir por el relativismo impuesto por el mundo. Mientras el Papa Francisco le dirigía palabras de aliento a los pacientes del hospital de rehabilitación de san Francisco de Asís durante la JMJ Río 2013, en su discurso quiso hablarle también al equipo médico del hospital, les dijo que su papel es fundamental y que “cada vez que ayudan a un hermano en su sufrimiento, están curando la carne sufriente de Cristo.” Entonces, cuando ayudamos al prójimo, estamos a la vez, amando a Cristo, por Él es el Emmanuel, el Dios en nosotros.
En cada misa, después de presentar al cordero de Dios que quita el pecado del mundo, repetimos: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.” Ahora te pregunto, ¿Realmente entendemos la importancia de estas palabras? ¿Te das cuenta que estamos haciendo una importantísima afirmación?, La palabra de Dios pude sanar hasta nuestras heridas más profundas.
“Tendrás esperanza y podrás vivir confiado; bajo el cuidado de Dios dormirás tranquilo, nada te asustará cuando descanses”  Job 11,18

“Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”  Filipenses 4,19

Acercarlos (a nuestros amigos víctimas del bullying) a la Palabra de Dios hará que su corazón se llene de esperanza, además de evitar una posible tragedia fatal.Cifras de la OMS y confirmadas por Naciones Unidas señalan que cada año se suicidan en el mundo alrededor de 600 mil adolescentes entre los 14 y 28 años, cifra en la que por lo menos la mitad tiene alguna relación con bullying, siendo los países europeos lo más golpeados por este fenómeno al contabilizar alrededor de 200 mil suicidios por año, mientras que en países de América Latina la cifra de decesos no rebasa por ahora los 85 mil.
Nuestro papel como católicos defensores de los indefensos, es dejar de ser simples espectadores y pasar a la acción, ojo, a la acción no quiere decir al contraataque, si te atacan con odio responde con amor, porque el amor es más fuerte que el odio, y no es invento mío, es mandamiento de nuestro Señor: “Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la otra; al que te demande para quitarte la túnica, dale también el manto; y al que te pida que lo acompañes mil pasos, ve con él dos mil. Da a quien te pida, y no des la espalda al que te pide prestado.”
Mateo 5, 38-42
Y continua: “Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Así serán dignos hijos de su Padre del cielo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque, si aman a quienes los aman, ¿Qué recompensa merecen? ¿No hacen también eso los que recaudan impuestos para Roma? Y si saludan sólo a sus hermanos ¿Qué hacen demás? ¿No hacen lo mismo los paganos? Ustedes sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.” 
Mateo 5, 43-48
Pasar a la acción implica comunicarle a las víctimas que no están solos, que no son los únicos que sufren ese problema, hay muchas personas más que lo pasaron y salieron adelante, decirles que no es para siempre. Se trata de acompañar, de no caer en el juego, de organizarse, de fomentar el respeto mutuo, de buscar siempre la paz, el perdón y renunciar al resentimiento que al final es un bloqueo de la acción salvadora de Cristo en nuestras vidas.
Ayúdalo a prevenir los ataques, a evadirlos, a conocer el problema, a informarse, a romper el silencio, si los bullys son organizados… ¿Por qué no ellos también?
Ayúdalo a creer en el mismo, ayúdalo a pensar: soy una buena persona, soy especial y único para Dios, merezco ser tratado con bondad y respeto, soy talentoso, Dios me ha llenado de carismas y dones, puedo fijar metas y alcanzarlas, tengo amigos en quien confiar y pedir ayuda, puedo resolver mis problemas, soy valioso, no estoy solo, aunque no me sienta bien ahora, pronto lo estaré, tengo miedos y quiero enfrentarlos.
“Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la tierra y mantente fiel. Ama al Señor con ternura y él cumplirá tus deseos más profundos”  Salmo 37,3-4

Así que ahora ya sabes, deja de ser simple espectador y empieza a ser un verdadero católico con acción, un verdadero defensor de los indefensos.
FUENTE: CATHOLIC.NET