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miércoles, 16 de julio de 2014

¿Por qué a Francisco de Asís se le canoniza tan pronto?

Francisco de Asís en italiano Francesco d’Assisi, (* Asís, 5 de julio de 1182 – † ibídem, 3 de octubre de 1226) fue un santo italiano, diácono, fundador de la Orden Franciscana y de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas, ambas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media, al contrario de otras hermandades —como los cátaros— que fueron consideradas herejes. De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de musulmanes al cristianismo.
Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aún así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. Es conocido también como il poverello d'Assisi («el pobrecillo de Asís», en italiano).

En el siglo XII se concretaron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas, el incremento demográfico y la afluencia del oro, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.

CONTEXTO HISTORICO

Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los Cátaros, por ejemplo, predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz. Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de "los monjes mendicantes". Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, vicio que tornaría en el siglo XIV.

INFANCIA Y JUVENTUD

Nació bajo el nombre de Giovanni. Sus padres fueron Pedro Bernardone dei Moriconi y Donna Pica Bourlemont, provenzal; tuvo al menos un hermano más, de nombre Angelo. Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a Francia a las ferias locales. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.

Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas; como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso.

En sus años juveniles la ciudad ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. En 1197 lograron quitarse la autoridad germánica, pero desde 1201 se enfrascaron en otra guerra contra Perugia, apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.

Julio 16: Memoria de San Francisco de Asís. Aniversario de su canonización (1228).
Dios había glorificado ya en vida a San Francisco; después de su muerte se hizo célebre su sepulcro por los numerosos y ruidosos milagros. El escritor franciscano Bartolomé de Pisa describe los detalles de treinta casos de resurrecciones de muertos acaecidas por la intercesión del Santo. Honorio III había dado disposiciones para que se comenzaran los procesos para su canonización, pero el 18 de marzo de 1227 el Pontífice murió. Su sucesor fue el cardenal Hugolino, amigo de San Francisco y protector de la Orden, que tomó el nombre de Gregorio IX. El prosiguió los procesos, que concluyeron rápidamente.

El 16 de julio de 1228 Gregorio IX se trasladó a Asís y en la iglesia de San Jorge, ante los cardenales, obispos, sacerdotes y un número grandísimo de hermanos franciscanos, de hermanas clarisas y numerosísimo pueblo, procedió a la canonización: “Para alabanza y gloria de Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, de la gloriosa Virgen María, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, para honra de la Iglesia Romana, queriendo rendir veneración en la tierra al Bienaventurado Padre Francisco, a quien Dios ya ha glorificado en el cielo, oído el parecer favorable de nuestros hermanos los cardenales y demás prelados, declaramos que él debe ser inscrito en el catálogo de los Santos, y fijamos su fiesta para el día aniversario de su muerte”.

El Pontífice entonó luego el “Te Deum”, que continuaron todos los presentes con gran entusiasmo.
San Francisco: místico cantor de Dios y de las criaturas, Santo del amor y de la fraternidad universal, renovador de la sociedad en el espíritu del evangelio, estigmatizado en la Verna, desde el 16 de julio de 1228 ha sido presentado por la voz del Vicario de Cristo para la imitación de todos los cristianos.
Una tumba gloriosa acogió las veneradas reliquias del Padre sobre el monte del Paraíso en Asís. Sobre aquella tumba el genio de fray Elías realizó el encanto de aquella triple, majestuosa basílica, donde el arte italiano surge y se fortalece, donde el pincel de Cimabue, de Giotto y de los otros grandes artistas italianos quiso rendir homenaje al Santo del amor y de la pobreza. Sobre la tumba del Seráfico Patriarca sus hijos desde siglos son fervorosos guardianes y vigilan al amado Padre en su sueño bienaventurado. Peregrinos de todo el mundo acuden continuamente para alcanzar de San Francisco los ejemplos y la fuerza para su propio itinerario espiritual hacia Dios en conformidad con el Santo Evangelio.
Julio 15: San Buenaventura de Bagnoregio. Obispo, cardenal y Doctor Seráfico, de la Primera Orden (1221‑1274). Canonizado por Sixto IV el 14 de abril de 1482.
Buenaventura nació en 1221 en Bagnorea, hoy fracción de Bagnoregio. Su infancia está marcada por una intervención milagrosa de San Francisco, como él lo declarará en dos ocasiones: “Mi madre, cuando yo era todavía niño, hizo voto por mí a San Francisco, porque estando yo gravemente enfermo, fui arrebatado a las fauces mismas de la muerte y restituido sano y salvo al vigor de la vida”.
Entró joven en la Orden de los Hermanos Menores y fue enviado a París, donde llegó a ser maestro de teología. Es memorable la disputa sostenida en unión con Santo Tomás de Aquino en la defensa de los derechos del los Frailes Mendicantes al estudio y a la enseñanza. Su línea teológica fue acorde con la filosofía aristotélica, y ligada a la filosofía platónica y a la teología agustiniana. Fue discípulo del gran Alejandro de Hales, franciscano y después maestro en el estudio de la “Sorbona” de París. Fue autor, como se sabe, de muchas obras de teología y de alta mística y biógrafo de San Francisco.
En 1257 fue elegido ministro general de la Orden, a la que rigió por 17 años en uno de los momentos más delicados de su desarrollo, equilibrando con su prudencia las posiciones opuestas, con firmeza y caridad grande. Promovió y llevó a cabo diversas actividades respecto a los estudios, el minsiterio pastoral, la predicación y las misiones. Encargado por el capítulo, escribió una nueva biografía de San Francisco, que fue llamada “leyenda mayor”, leyenda en el sentido de que se debía leer en las asambleas de los religiosos, destinada a sustituir todas las precedentes hagiografías.
Hecho cardenal y obispo de Albano, participó en el II Concilio ecuménico de Lion, y fue su mente directiva; murió durante el concilio el 15 de julio de 1274. Sus numerosos escritos de teología, mística, hagiografía y poéticos, unidos a la santidad de su vida, han hecho de San Buenaventura uno de los grandes maestros de la espiritualidad cristiana, y para la Orden Franciscana uno de los intérpretes más profundos del mensaje de San Francisco. La humildad, la doctrina, la espiritualidad de San Buenaventura, su sincero amor a Cristo, dejaron una impronta indeleble en la piedad cristiana de la Edad Media y le merecieron el título de “Doctor Seráfico”.
Es raro encontrar en la historia de la Iglesia un Santo tan rico en todos los campos de la santidad, tan amado en vida, y a través de sus palabras, a lo largo de los siglos. De inteligencia sutil, de palabra fácil y persuasiva, transfunde en su enseñanza el calor de sus convicciones maduradas en la experiencia y en la contemplación, y lleva al amor de Dios, particularmente de Jesús Crucificado. El amor, o mejor, la caridad está en la base de la doctrina bonaventuriana. Estando en la Verna escribió el “Itinerarium mentis in Deum” (Itinerario de la mente hacia Dios).
San Buenaventura murió en Lión durante el Concilio; tenía 53 años. Sepultado en la iglesia de San Francisco de Lión, su cuerpo fue quemado por los hugonotes en mayo de 1562. Sixto V lo proclamó Doctor Seráfico.
Julio 14: San Francisco Solano. Sacerdote de la Primera Orden (1549‑1610). Canonizado por Benedicto XIII el 27 de diciembre de 1726.
Francisco Solano, llamado el San Francisco Javier de las Indias Occidentales, el apóstol de América del Sur, el taumaturgo del nuevo mundo, nació en Montilla, España, el 10 de marzo de 1549, hijo de Mateo Sánchez Solano y de Ana Jiménez, familia noble y acomodada. A los veinte años vistió el hábito franciscano en el convento de San Lorenzo de Montilla, profesó el 25 de abril de 1570. Siempre austero en la observancia regular, continuó sus estudios de filosofía y teología en el convento de Sevilla. Celebró su primera Misa el 4 de octubre de 1576, y en 1581 fue nombrado maestro de novicios en el convento de Arrizafa. Al desencadenarse la peste bubónica en la ciudad de Montoro, se ofreció como voluntario para asistir a los apestados, y después fue elocuente y apreciadísimo predicador popular y apóstol entre los enfermos y encarcelados.
Para rehuir la veneración del pueblo pidió ir como misionero al Africa, pero la obediencia lo destinó a América. El 28 de febrero de 1589 con once cohermanos se embarcó y llegó a Cartagena, Colombia, de allí prosiguió hasta Nombre de Dios, en Panamá, región que atravesó a pie para llegar a las costas del Pacífico. En 1589, navegando hacia el Perú, después de un pavoroso naufragio frente a la isla de Gorgona, Colombia, conservados salvos todos los náufragos, entre ellos 80 esclavos negros, se constituyó en padre y protector de aquellos náufragos y convirtió y bautizó a los negros. Tres meses más tarde fueron recogidos por otra nave y transportados a Paita, en el norte del Perú. Al llegar a Lima fue destinado a Tucumán, a tres mil kilómetros de distancia; atravesó los Andes a pie o en una pobre cabalgadura. En Tucumán fundó las misiones, de las cuales fue párroco misionero, ejerciendo un difícil pero fecundo apostolado entre los indios, de los cuales se constituyó en evangelizador, civilizador, pacificador y defensor, favorecido varias veces con el don de lenguas. Entre sus actuaciones es célebre la pacificación de los indios salvajes el jueves santo de 1591. Se le atribuyen 200.000 conversiones y bautismos de paganos. En 1592 fue nombrado custodio visitador de las misiones del Tucumán. En 1595 fue nombrado guardián del convento de Santa María de los Angeles en Lima. En 1602 fue hecho guardián de Trujillo. Predicador enérgico e inspirado, recorrió las calles y las plazas de las ciudades con el crucifijo en la mano. Suscitaba tal conmoción que fueron numerosas las conversiones. Siempre estaba alegre, recurría a menudo a la música de su violín para descanso espiritual suyo, de sus cohermanos y especialmente de los indios. Es sintomático el hecho de que dos Santos de nombre Francisco hayan marcado en Oriente y Occidentes dos puntos cardinales de la acción misionera por medio de la predicación del verdadero cristianismo, no el de los gobernantes ni el de los mercaderes, de los explotadores y esclavistas. Lo que hizo San Francisco Javier en las Indias Orientales, lo hizo San Francisco Solano en las Indias Occidentales. Murió santamente en Lima el 14 de julio de 1610 a los 61 años de edad, mientras sus cohermanos, a petición suya, cantaban el Credo.
(*) Fecha aprox.
Miriam Núñez Alvarez

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