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martes, 30 de septiembre de 2014

Creyendo en la superación

"El primer escalón es la educación"
Reflexionar sobre el futuro de un país multifacético, camaleónico y fotogénico como el nuestro requiere de más de mil noches de conversaciones en la Catedral, un cuadernillo que revele la cifra porcentual a la que cerró la inflación a fines de los años ochenta, una copia del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y una serie de estados financieros gubernamentales que den luces acerca del manejo público  de los recursos.
¿Cómo obtener riquezas si no se tiene un pueblo educado? La educación será siempre el primer escalón, pues es la única capaz de concedernos memoria. La memoria es la encargada de invitarnos a reflexionar y mediante la reflexión es que podemos aventurarnos a crecer. El crecimiento es el medio, no obstante las herramientas que se utilizan a lo largo de este son también importantes.
Durante este ensayo, escalaremos mentalmente, no de un salto, sino paso a paso, escalón por escalón, para luego una vez arriba, poder contemplar al Perú. Los temas a tratar son aquellos que conforman un proceso productivo...la educación, las políticas fiscales y monetarias, el crecimiento y en última instancia, la pobreza. Es, sin embargo, difícil, por no decir imposible salir de un proceso productivo ileso sin tener un manual de instrucciones. 
PRIMER ESCALÓN
La educación no es más que una forma de inversión por parte de las personas en ellas mismas.
¿Porque educación? ¿Cómo se come?
Educación en su esencia más pura es todo aquello que nos nutre de habilidades y conocimientos. Esta acumulación de capital nos induce a un mundo laboral con mayores oportunidades. Es la ventana al crecimiento económico y los binoculares que nos permiten contemplar un rango más amplio de bienes y servicios para consumo. Más trabajo, más dinero, más consumo.
Suena casi utópico, pero me resbalaría de este primer escalón si no me hiciera la siguiente pregunta ¿Es la educación el objetivo general más importante de nuestra política social? La respuesta simplista diría que sí, sin embargo, me pregunto ¿No deberíamos antes revisar la historia?
Para 1980 la inscripción en primaria bordeaba el cien por ciento, donde la demanda superaba la oferta y los problemas financieros impedían una expansión educativa de calidad. La solución contigua fue la construcción de más centros educativos al costo de contratar profesores inexpertos.
Las limitaciones de esta política empiezan a vislumbrarse en la actualidad cuando, por ejemplo, oímos que el Perú ha quedado relegado en el último lugar de la prueba PISA, la cual contempla aptitudes de comprensión lectora, matemáticas y ciencias.
El cambio debe venir de la mano de la oferta educativa. Tenemos ya una especie de mapa, varios jugadores o agentes de cambio y una serie de fichas de valor. 
Adoptaré ahora el rol gubernamental y me colocaré una banda presidencial en el hombro izquierdo. Para empezar a construir del bicentenario, considero necesario invitar a uno de los jugadores a colaborar con el sector educativo en el territorio urbano. Repito: invitar y no obligar.
Es por ello que le generaré un incentivo al sector privado para que se una y me apoye en esta cruzada.
La inclusión de este jugador en la educación pública genera un ambiente de competencia, mejoras educativas e innovación tecnológica. Sin embargo esta estrategia no ha sido aún implementada de forma correcta, pues carece de popularidad. El gobierno debería ofrecer un subsidio a cada entidad privada, en este caso una ficha de valor, por cada alumno que se inscriba en su institución. Esto generaría un incentivo para que cada escuela mantenga mantenga un estándar de calidad. ¿Cómo sucede esto? Simple. El alumnado tenderá a matricularse en aquel centro educativo que le brinde los mayores beneficios posibles.
Antes de comenzar la construcción educativa en el territorio rural, me gustaría aclarar que el plan que menciono previamente es totalmente inviable para este sector. Esto se debe a que en zonas rurales, donde lamentablemente habita una mayor cantidad de personas en pobreza extrema, la densidad poblacional es tan reducida, que no habría un incentivo para que las empresas privadas decidan instalarse. El mecanismo de solución, no obstante, no cambia. La fórmula prescribe que debemos generar un nuevo incentivo para capturar la atención de otro agente de cambio.
Lo elemental va primero y por consiguiente empiezo a pensar en profesores. Si echamos un vistazo al sector rural, nos daremos cuenta que estos son escasos por no decir ausentes. Esto sucede debido a que no existen actualmente incentivos que motiven a un docente a enseñar en este territorio. Entonces espero que para el 2021 se logre incrementar el sueldo de aquellos profesores que estén dispuestos a viajar a estas zonas. El impacto que ello generaría serviría para quebrar el círculo vicioso que ha ido arraigándose en estas provincias olvidadas por el Estado. Para que esta política sea efectiva, el gobierno deberá cerciorarse de que los profesores que decidan migrar esté altamente preparado.
Es imprescindible que yo como Gobierno, lleve un control acerca de las notas que obtengan los docentes durante sus respectivas pruebas.  Aquellos profesores que alcancen las mejores notas, deberán ser asignados a enseñar instrucción primaria, pues los alumnos han de ser provistos de una sólida base académica. Estos profesores serán los primeros ladrillos de la estructura, es decir de la torta educativa. ¿De que forma los asignamos? Una vez más, mediante incentivos monetarios. Es decir, los profesores que dicten en primaria deberán ser mejor remunerados que aquellos que trabajen en instancias superiores.
Así, el mapa educativo del Perú del 2021 esta casi armado. Mis pies me ruegan continuar escalando y tengo el presentimiento que usted también.
FUENTE MANUEL BRYCE ALBERTI - EL COMERCIO MES DE JUNIO 2014

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