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jueves, 18 de septiembre de 2014

el Imaginario Jesuita y los teatros del saber

El pasado 10 de Setiembre, la Biblioteca Nacional del Perú se suma a las celebraciones del bicentenario de la Restauración de la Compañía de Jesús (1814 - 2014) con esta exhibición bibliográfica de obras escritas por jesuitas o pertenecientes a sus antiguos colegios en Lima y Moquegua, entre otros.

Así lo demuestran los sellos originales estampados en los frontispicios de los libros provenientes de estas casas de estudio.
Al abrir sus puertas la Biblioteca Nacional del Perú por primera vez en 1821 contaba con 11,256 volúmenes. Muchos de estos libros procedían de las antiguas bibliotecas jesuitas pues, tras su expulsión y exilio del imperio español en 1767, éstas pasaron primero a la Real y Pontificia Universidad de San Marcos y, de allí, a la Biblioteca Nacional del Perú.
De hecho, el local de la Biblioteca Nacional del Perú -hoy la Gran Biblioteca Pública de Lima, ubicada en la avenida Abancay- corresponde a la antigua biblioteca del Colegio de San Pablo (1568 - 1767), la "mejor biblioteca de América", según Luis Martín, si tomamos en consideración que a mediados del siglo XVIII la Universidad de Harvard, en las colonias inglesas, contaba con 4 mil volúmenes y la biblioteca jesuita de San Pablo tenía 40 mil. En 1584 los jesuitas dieron asilo en su Colegio al italiano Antonio Ricardo quien introdujo la primera imprenta de Lima con la que se publicaron los así llamados "Incunables Peruanos" (!584 - 1619) de América del Sur, ejemplares que en el 2013 se logró que fuesen incluidos en el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.
La amplitud de las ramas o "teatros del saber" jesuíticos parece incluírlo todo: astronomía, medicina, farmaceútica, cirugía, geografía, cartografía, comercio, agricultura, economía, teoría política, teología, guías espirituales, crónicas misioneras, ética, filosofía, jurisprudencia, retórica, oratoria, gramática y diccionarios de lenguas nativas, historia de la antigüedad, arqueología, escripturística, artes mecánicas, magia cabalística, alquimia, angelología entre otras. Todas estas ciencias -sagradas y profanas- eran espacios de representación simbólica que articulaban el intento barroco de lograr una lectura totalizada del universo que no era ajena a la propia agenda culturalista de los jesuítas y a su proyecto de crear una monarquía católica universal anclada en los decretos del Concilio de Trento (1545 - 1563) como base de la Contrareforma Española.

Esta exhibición está dividida en cuatro ejes temáticos que permiten diversas entradas al imaginario jesuítico. El primero se titula El arte y la memoria visual. Respondiendo al iconoclasmo protestante, los jesuitas utilizaron el vocabulario narrativo del arte figurativo como eje para la catequesis del indio y la práctica de sus Ejercicios Espirituales. El segundo gira en torno a El misterio de las lenguas. Con el fin de demostrar las verdades metafísicas universales subyacentes al pensamiento de la humanidad de todas las geografías, latitudes y tiempos, la Compañía de Jesús utilizó el estudio de las lenguas nativas de los pueblos originarios del mundo como llave maestra para ingresar y "colonizar" los imaginarios culturales de la antigüedad, incluida la cultura prehispánica del Nuevo Mundo. El tercer derrotero de investigación es El jesuita universal.
Si bien la Compañía de Jesús estaba animada por la búsqueda de la trascendencia y de la santidad, contribuyó también a crear una conciencia planetaria de unidad dentro de la diversidad cultural.
Utilizó el aggiornamiento o la adaptación del Evangelio a las costumbres tradicionales de los pueblos como método de conquista y aculturación.
Un lienzo, conservado en la Iglesia de San Pedro de Lima, muestra a los santos jesuitas venerados por todos los pueblos del orbe, incluido el inca rey del Perú. Entre ellos aparecen el italiano Mateo Ricci (!552 - 1610) y el alemán Johann Adam Schall (1592 - 1666) ataviados como mandarines o consejeros cortesanos del Emperador de la China.
En el Perú virreinal, la agenda teocrática de los jesuitas quedó consumada en el matrimonio del capitán Martín de Loyola -sobrino de San Ignacio de Loyola- con la ñusta o princesa Inca Beatriz Clara Coya, entroncando a la dinastía jesuita con la dinastía inca para convertir a la Compañía de Jesús en la legítima heredera del Imperio del Sol. Finalmente, las ramas del saber alude a la cosmovisión simbólica del "pensamiento jesuítico" tal como quedó sintetizado en los complejos diagramas simbólicos y cosmológicos del jesuita Athanasius Kircher (!602 - 1680).
Uno de los factores que desembocó en la expulsión de los jesuitas del Imperio español fue precisamente la confrontación de "lecturas del mundo" entre la tradición y la modernidad. Es claro que había una incompatibilidad entre los saberes sapienciales de la humanidad y el nuevo paradigma secularizador y progresista del Absolutismo ilustrado, que presentaba a la modernidad y a la racionalidad tecnocientífica como una ruptura necesaria y radical con las formas de piedad y la producción simbólica del barroco.
FUENTE: RAMÓN MUJICA -DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DEL PERÚ

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