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jueves, 29 de enero de 2015

¿Comulgar y después confesarse? Es como vestirme y después ducharme

No se puede comulgar en estado de pecado mortal salvo por un motivo grave.
Un precepto divino dice que no se puede comulgar en estado de pecado mortal. La Iglesia, para cuidar la dignidad del sacramento de la Eucaristía y el alma de los fieles, impuso un precepto en el Concilio de Trento: que nadie con conciencia de haber cometido un pecado mortal se acercara a comulgar, por muy contrito que se sienta, sin haberse confesado antes. Es decir, que hay también un precepto eclesiástico que lo manda.  Pero, ¿hay excepciones? Sí, porque los preceptos eclesiásticos no obligan cuando hay una dificultad grave, seria y/o excepcional. 
El precepto eclesiástico puede admitir una excepción cuando concurra un motivo grave y no haya tiempo u oportunidad de confesarse y se está, por ejemplo, en peligro de muerte; en este caso, el fiel está obligado a hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes. O también si hubiera alguna dificultad grave como, por ejemplo, una seria necesidad de comulgar.
Pero hay que tener en cuenta una cosa: casi nunca hay obligación de comulgar (es el caso del sacerdote que celebra y algún otro caso excepcional). Sólo es obligatorio una vez año, por pascua de resurrección.
Es decir, que si una persona tiene absoluta obligación de comulgar y no puede confesarse antes, puede hacer un acto de perfecta contrición y comulgar, pero a manera de grave excepción, y con la obligación posterior de confesarse.
No podemos dejar a un lado el sacramento de la Penitencia, mucho menos en circunstancias anómalas como es anteceder la comunión a la confesión. Es lo que dice el canon 963: “…aquel a quien se le perdonan pecados graves con una absolución general, debe acercarse a la confesión individual lo antes posible, en cuanto tenga ocasión”.
Es de suponer que entre una absolución y la otra hay de por medio alguna o algunas comuniones eucarísticas. Pero no es el caso de quien no quiere confesarse, sino de quien, de buena fe, se encuentra en esa situación.
Obviamente sin una necesidad real, y una dificultad grave también real, sería un grave abuso el incumplimiento de este precepto de la Iglesia, cuyo fin no es impedir a la gente la comunión, sino conseguir que lo haga dignamente, evitando todo peligro de sacrilegio.
Sería absurdo exponerse a cometer un sacrilegio para satisfacer las ganas de comulgar o para evitar la vergüenza de dejar de hacerlo o por una 'supuesta' necesidad de recibir al Señor, etcétera, sin una necesidad grave de recibir la Eucaristía.
A veces se escucha decir a la gente: “Pero, un sacerdote me dijo que comulgara...”. Pero, ¿puede un sacerdote eximir del cumplimiento de la ley divina de que no se puede comulgar en estado de pecado mortal? No, porque no tiene ninguna potestad sobre ella. Si lo dice, se equivoca y no debería que haberlo dicho nunca.
Hay cosas para las que se tiene poder, y cosas para las que no. Si no tiene poder de hacer algo, e intenta hacerlo, el intento es vano, ya que lo hecho no tendrá ninguna validez. Si un sacerdote da permiso para hacer algo en lo que no tiene potestad, el permiso es absolutamente inválido.
Además un mal consejo no excusa de pecado. Por tanto, no se pierda el tiempo buscando consensos para comulgar: estar en condiciones de comulgar o no estarlo no depende del sacerdote que tengas delante.
Decirle a un fiel: ‘comulga y después te confieso’ (salvo los casos excepcionales de necesidad grave de comulgar) es descabellado, significa tanto como decirle: “comete un sacrilegio y después te confieso”. Si se puede evitar un sacrilegio, ¿por qué no evitarlo? Lo mejor es no cometer sacrilegios.
Otra cosa es tener sólo pecados veniales; estos no impiden la comunión; pero cuanto antes se confiesen mejor.
Jesús dijo: Tomad y comed “pero para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo.
San Pablo exhorta a un examen de conciencia: "Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo" ( 1 Cor 11,27-29).
Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar” (Catecismo de la Iglesia Católica, n 1385).
En este caso concreto expuesto en la pregunta, la persona que estaba haciendo fila para confesarse y no pudo hacerlo antes de misa, podría esperar a que acabe la misa para confesarse y pedirle después al sacerdote que le dé la comunión o comulgar en la próxima misa. ¿Qué problema habría si no se comulgara en esa misa? Yo creo que ninguno.
FUENTE: ALETEIA.ORG