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lunes, 19 de octubre de 2015

El Papa Francisco declara santos a los padres de Santa Teresa de Lisieux

El Papa Francisco presidió esta mañana en la Plaza de San Pedro del Vaticano la Misa de canonización de Vincenzo Grossi, María de la Inmaculada Concepción (conocida como Madre María de la Purísima) y de Louis Martin y Marie Zélie Guérin, padres de Santa Teresita de Lisieux.

En su homilía, el Pontífice manifestó que es incompatible ostentar el poder mundano y ser humilde como Jesús. Por eso, “en la comunidad cristiana el modelo de autoridad es el servicio” y por tanto “el que sirve a los demás y vive sin honores ejerce la verdadera autoridad en la Iglesia”.

“Jesús nos invita a cambiar de mentalidad y a pasar del afán del poder al gozo de desaparecer y servir; a erradicar el instinto de dominio sobre los demás y vivir la virtud de la humildad”.

Francisco aseguró que Jesús ofrece “una nueva concepción de vida”, la del servicio. “En la tradición bíblica, el Hijo del hombre es el que recibe de Dios ‘poder, honor y reino’” pero “Jesús da un nuevo sentido a esta imagen y señala que él tiene el poder en cuanto siervo, el honor en cuanto que se abaja, la autoridad real en cuanto que está disponible al don total de la vida”.

El Obispo de Roma recordó que “con su pasión y muerte él conquista el último puesto, alcanza su mayor grandeza con el servicio, y la entrega como don a su Iglesia”.

“Hay una incompatibilidad entre el modo de concebir el poder según los criterios mundanos y el servicio humilde que debería caracterizar a la autoridad según la enseñanza y el ejemplo de Jesús”.

“Incompatibilidad entre las ambiciones, el carrerismo y el seguimiento de Cristo; incompatibilidad entre los honores, el éxito, la fama, los triunfos terrenos y la lógica de Cristo crucificado”.

Sin embargo, “sí que hay compatibilidad entre Jesús ‘acostumbrado a sufrir’ y nuestro sufrimiento”.

En realidad “Jesús realiza esencialmente un sacerdocio de misericordia y de compasión” y “ha experimentado directamente nuestras dificultades, conoce desde dentro nuestra condición humana; el no tener pecado no le impide entender a los pecadores”.

“Su gloria no está en la ambición o la sed de dominio, sino en el amor a los hombres, en asumir y compartir su debilidad y ofrecerles la gracia que restaura, en acompañar con ternura infinita su atormentado camino”.

El Papa aseguró que “cada uno de nosotros, en cuanto bautizado, participa del sacerdocio de Cristo; los fieles laicos del sacerdocio común, los sacerdotes del sacerdocio ministerial”.
FUENTE: ACI PRENSA