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miércoles, 9 de diciembre de 2015

El pionono, el pastel que homenajeó a Pío IX

«Dulce de pequeño tamaño hecho con un bizcocho borracho enrollado sobre sí mismo y coronado con una crema tostada». Es la definición de pionono que da el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Pero, ¿de dónde viene su nombre? Se considera creador del clásico pionono de Santa Fe, en Granada, a Ceferino Isla que lo denominaba así en homenaje a Pío IX (Pío Nono).
La explicación radica en que quien fuera Santo Padre de la Iglesia Católica entre 1846 y 1878 proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción de María el 8 de diciembre de 1854, y Ceferino Isla era un hombre de profundas creencias religiosas, y muy devoto de la Virgen.
Isla dio origen en la calle Real de Santa Fe a las conocidas pastelerías granadinas que llevan su nombre en un pequeño establecimiento que hay junto a la estatua que le recuerda en el centro del pueblo como «creador del pionono».
Homenajeó en el municipio metropolitano de Granada al último Papa Rey con este pastel que quería recordar su figura: cilíndrico y ligeramente rechoncho, revestido con un balandrán blanco (la canastilla de papel en la que va el bizcochito), y coronilla de crema azucarada y tostada a modo de «solideo».
La Española también especifica que el nombre puede venir en parte por deformación del francés «pet de nonne» (buñuelo de viento). El pionono hunde, en cualquier caso, sus raíces en un dulce de Al-Ándalus, entre los siglos X y XI, cuya receta conservaron con celo las familias de Santa Fe.
De hecho, la familia Isla, proveniente de Cantabria, llega al sur durante la Reconquista para liberar Sevilla estableciéndose allí y, posteriormente, en Santa Fe, donde Ceferino abrió su propio obrador y rindió un homenaje al «Pío nono» que se remonta al año 1897.
Aún así, el origen del pastelito es controvertido ya que hay quien atribuye su nombre a un cortesano de Alfonso XII que lo habría inventado cuando el Rey preguntó cómo se llamaban a estos dulces de canela y bizcocho que lo deleitaron tras una cacería en la localidad cercana de Láchar.
También hay fuentes que indican que años antes de 1897 las tres hermanas viudas de la pastelería La Blanquita ya vendían en Santa Fe estos dulces en homenaje al Pío Nono que, de eso no cabe duda, tuvo consecuencias históricas para la repostería granadina y andaluza y también en sudamerica.
FUENTE: http://sevilla.abc.es/mlna

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