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miércoles, 23 de marzo de 2016

Reflexiones sobre jueves Santo

Jueves Santo: Este día conmemoramos
LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA
Jesús nos entrega su cuerpo y su sangre como comida y bebida, como signo de fraternidad y encuentro cotidiano.
Al recibir la Eucaristía entramos en íntima comunión con Cristo y los hermanos.
EL MANDAMIENTO DEL AMOR
Jesús nos enseña a obrar como El en el gesto de lavarles los pies a sus discípulos y nos pide: «Hagan lo mismo entre ustedes».
En este gesto Jesús nos invita a amarnos como El nos amó, a abrirnos con humildad al servicio fraterno sin reservas.
El Señor nos entregó el mandamiento del amor como señal para que todos los hombres nos reconocieran 
como sus discípulos.
¡Qué bueno sería cultivar a lo largo de todo este año especiales actitudes de amor hacia el prójimo! 
Debemos pedir a Dios que nos inspire especialmente para concretar estos deseos.
En este año, por ser tan particular, la Iglesia nos invita a tener mucho más en cuenta tantos signos de exclusión y de pobreza. 
Cada uno, personalmente, deberá plantearse cómo está respondiendo a la angustiante situación social de nuestro pueblo. 
Comunitariamente debemos sentirnos desafiados a multiplicar esta corriente de la solidaridad
LA INSTITUCIÓN DEL SACERDOCIO
Jesús nos regala a aquellos que partirán el pan en lugar suyo, que lo harán presente en cada Misa, que serán nuestros servidores. Recemos por nuestros sacerdotes.

Nos abrimos a recibir el don de Dios en estos tres regalos que el Señor nos hace:
La Eucaristía, el Amor y el Sacerdocio
Sin sacerdotes la Eucaristía no sería posible, nadie puede sustituirlos. 
Son ellos quienes han sido consagrados para «prestar voz, gestos e intención» a Jesucristo que parte el pan para su comunidad creyente en cada Misa. 
Así lo quiso Jesús cuando les dijo a sus amigos en la Ultima Cena: «Hagan esto en conmemoración mía...»
El pan y el vino son los elementos simples y comprensibles elegidos por Jesús para perpetuar su sacrificio y su presencia. El nos ha entregado el pan que es un alimento cotidiano, por eso la Eucaristía no es un alimento para «de vez en cuando», sino más bien un alimento cercano, inmediato, constante, necesario, «compañero de camino»... También el vino es algo universal, cercano a todas las culturas y a todas las clases sociales. 
La vida cristiana y la práctica del amor fraterno requieren este alimento especial: al recibir la Eucaristía, que llega por el ministerio de los sacerdotes, entramos en comunión íntima y plena con Cristo y los hermanos.
Es en la noche de la Cena del Señor que somos invitados y comprometidos al amor sin límites que será signo de los creyentes en Jesús.
ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Se lleva a cabo después de terminada la Misa hasta medianoche. Es una gran oportunidad para adorar y agradecer a Jesucristo Eucaristía.
Seamos agradecidos a los regalos que Dios nos hace y así como El mismo se hizo Don aprendamos a regalar, a convertirnos nosotros mismos en don. 
Los mejores regalos, los que mejor contribuyen a mejorar la vida familiar son, en su mayoría, muy valiosos, pero gratuitos. El Jueves Santo nos ayuda a mejorar nuestros regalos. 
La ternura y la dignidad son regalos divinos Y yo, ¿Regalo ternura, autoestima, dignidad? 
Las pequeñas expresiones de ternura pueden ser un regalo constante, 
¿le doy un beso a mi esposo/a, a mis hijos? 
¿les brindo una caricia? 
¿saludo a todos con amabilidad? 
¿tengo atenciones con los demás? 
¿les regalo autoestima?
¿los elogio, los felicito por sus aciertos, les digo piropos valorándolos para sostener su autoestima? 
¿o sólo abundo en reproches, insultos, menosprecio haciendo que crezca en ellos un sentimiento de inferioridad?
Lo que impide regalar es el rencor, el desencuentro, la indiferencia. 
Demostremos afecto, estima, interés aprendiendo a regalar como lo hizo Jesús.
FUENTE: http://inmaculadatigre.com.ar/reflexiones-sobre-el-jueves-santo/mlna