Buscar en la Página

RADIO FRANCISCANA

VIDEOS FRANCISCANOS

Loading...

miércoles, 27 de abril de 2016

"Entréguense al servicio de la misión con la mirada puesta en quien los ha llamado"


El pasado viernes 22 de abril, el Cardenal Juan Luis Cipriani ordenó a tres nuevos sacerdotes y dos diáconos de Pro Ecclesia Sancta en el Santuario de la Divina Misericordia de Surco.  En la Santa Misa el Cardenal les pidió a los nuevos consagrados el valor de la humildad para el servicio que desde ese día empezarán como sacerdotes y diáconos de la Iglesia.

“¿Qué les puedo decir? ¡Humildad!, todo es humildad, todo es de Dios, yo tengo que ir muriendo cada día al pecado. A ese pecado que me rodea, a ese pecado que impera en la sociedad, y tengo que pedirle al Señor con humildad: No me has llamado porque yo sea el mejor, has tenido ese detalle de escogerme, me has conducido por ese camino de formación. Ayúdame a ser fiel, ayúdame a abrazarme a la cruz, donde estás Tú, cada día. Enséname a vivir ese clima de oración todo el día porque si no medito, contemplo, rezo, la fe se muere. Enséname a alimentarme con tus sacramentos, con la confesión, con la eucaristía, a todos nos pide que la eucaristía sea el centro y la raíz de nuestra vida.”


En otro momento, el Arzobispo de Lima les recordó la importancia que tiene la figura del sacerdote en la sociedad y el deber de cuidar la fe entregándose a la misión.

“La iglesia es y será siempre la que fundó Jesucristo y nada ni nadie podrá cambiarla, recibimos un depósito, lo custodiamos y lo entregamos a la siguiente generación con nuestro ejemplo, con nuestra vida. Por eso cuiden, hoy ustedes que se ordenan, lo pequeño, ese pequeño gesto de cariño, de perdón, ese guardar los afectos, ese saber cuidar la vista, ese no saber conceder nada a la falta de sinceridad sabiendo que todos estamos hechos de esa misma naturaleza caída. ¿Cuál es el remedio de los remedios? Entregarse a la misión, cuando uno se entrega en el hogar a formar a sus hijos, cuando uno se entrega en el sacerdocio a buscar al pecador, cuando uno se entrega a esa tarea que Dios nos ha encomendado, no hay tiempo ni cabeza en el corazón para dejarse abrumar por nada. Como dice el Papa Francisco, que nadie te robe la paz y la alegría, el perdón, la esperanza, la fe, que nadie te robe el santo orgullo de ser el hijo de Dios”.

Finalmente les recordó que por nada del mundo pierdan la alegría de ser Hijo de Dios

“Lo dice el Papa a toda hora, por eso les pido que sean signo visible, que la gente pueda mirarlos y decirles: “Tiene el corazón limpio, tiene sentimientos del Redentor, de dar su vida, vive la pobreza, se procura siempre de ayudar a los demás”. No podemos perder la sensibilidad, la alegría de saber que estamos tocando cosas divinas, pero somos sucios. Hay que decirlo con claridad, no es nuestra esa luz, esa belleza, esa alegría, esa ternura, esos milagros que ocurren, no son nuestros pero no perdamos nunca la paz, la serenidad, el entusiasmo. Es lo que quiere el demonio y lo consigue, perder la alegría, el entusiasmo, el empuje, la ilusión de estar con Cristo trayéndolo en medio de nuestra nada, trayéndolo a Él para que toque tu corazón, toque a tu familia, toque a los enfermos y los levante”.

Los Nuevos sacerdotes son: Gustavo Gálvez Campero, Mauricio Macciotta Pulisci,  y Felipe Vargas Baldeón. Los diáconos ordenados fueron: Paolo Dorrego García, y Franco Vecco Cashú.


Arzobispado de Lima, Oficina de Prensa