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jueves, 28 de abril de 2016

"La fuerza de su vocación es su relación con Dios"


DURANTE SOLEMNIDAD DE SANTO TORIBIO, CARDENAL CIPRIANI DIJO A SEMINARISTAS: "NO JUEGUEN A SER SACERDOTES"


Ayer miércoles 27 de abril del 2016 en el Seminario Santo Toribio de Mogrovejo, el Cardenal Juan Luis Cipriani celebró una misa con sus seminaristas para conmemorar juntos la solemnidad de Santo Toribio, donde les recalcó la importancia que tiene en su procesión de formación sacerdotal la relación con Dios.

“Yo todo lo que tengo que lograr es no cortar mi relación con Dios, de Él viene todo. Yo solo puedo hacer fintas, puedo, más o menos, dar la impresión de que estoy con varias cosas, de que estoy cansado, de que estudio, puedo dar la impresión, pero todo viene de Dios. Mi única tarea es no cortar mi relación con Dios. Si no la cortas nunca, tranquilo, porque con la ayuda de Dios vas a ser muy santo, ahí está todo. Y en Santo Toribio vemos que es un hombre de Dios; cumplió su deber sacerdotal y episcopal a cabalidad, no a medias, todo: Lo difícil, lo fácil, no dudó de su vocación y no interrumpió su vocación con Dios”.

“Por ejemplo: ¿Tú crees que es fácil que Santo Toribio haya visitado todos los rincones de esa inmensa Arquidiócesis, solo? Imposible. Ahí tienes una señal externa, visible. Es imposible que haya hecho esos viajes sin la ayuda de Dios, pero podría haber dicho: “Estoy cansado, no tengo tiempo, ¿para qué ir tan lejos?, está lloviendo”; nunca, nunca se le ocurrió buscar excusas para que se interrumpiera una visita, un viaje, un enfermo, una catequesis, nunca. No hizo nada especial, lo especial es que nunca dejó de cumplir esa tarea que Dios le indicaba y Dios le daba toda la gracia”.

“Sin pobreza no hay tiempo para Dios”

Luego, el Arzobispo de Lima,  les recordó que siempre hay gente necesitando la ayuda de un sacerdote y que es la misión que les espera como futuros sacerdotes siempre  y cuando descubriendo la misión en la pobreza. Les indicó también que aprendan a vivir una verdadera pobreza:

“Hay gente que está esperando al seminarista que va un fin de semana a un sitio o al sacerdote el día de mañana. Piensen en Santo Toribio, es así. Yo no puedo dormir, ni comer, ni ir a descansar si hay alguien que me está necesitando. Y si no me doy cuenta, pide ayuda a tus formadores. Cómo descubro la misión que tengo. (…) si no hay una pobreza bien vivida, no hay tiempo para Dios, me estorba Dios, no puedo hacer la oración si estoy acostumbrado a que me suene el celular.

“Jugar al sacerdote es un desastre, sacerdote se es”


Finalmente, les indicó que uno no puede pretender ser un sacerdote, sino que tiene que serlo, de vocación:

“Entonces yo les diría, sean hombre de Dios, hombre de Iglesia. Jugar a sacerdote es un desastre, jueguen a otra cosa, jueguen a ingeniero, médico, a lo que quieras, pero no juegues a sacerdote. Sacerdote se es, con estas características y otras más. Por eso, en el Seminario ojalá que con la ayuda de Dios, de sus formadores, sean hombres de Dios y hombres de la Iglesia”. 

Al final de la Santa Misa, el cardenal compartió  con los seminaristas la cena y luego una tertulia.

Arzobispado de Lima / Oficina de Prensa