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miércoles, 25 de mayo de 2016

Confiemos nuestras vidas a María Auxiliadora María siempre obtiene de su Hijo lo que es necesario para tu salvación

El martes 24 de mayo, el Cardenal Juan Luis presidió la fiesta de María Auxiliadora en su Basílica en Breña donde afirmo que se siente el cariño a la madre de Dios en todos los detalles que cada año prepara la familia Salesiana. Así mismo recordó a todos los fieles que el amor a María es como un sello que queda grabada en nuestra alma.
“Todos los que se han acercado al amor de María auxiliadora es como un sello que no se borra, tal vez de despinte un poco, tal vez haya épocas donde puede pasar una enorme dificultad pero en el corazón siempre está el sello de nuestra madre que siempre vuelve aparecer. Somos hijos de Dios en Cristo, hijos porque nos adoptó el Padre diciéndonos: Te envió a mi hijo ¿y cómo entro yo a esa filiación? ¿A ese ser hijo? Entró por la madre, porque María, mujer que nace como todas las criaturas, en ese hogar suyo, en su vientre purísimo, en su vientre purísimo, por obra del Espíritu Santo concibe a Jesús. Es el Espíritu Santo que actúa en María.
Los Milagros de María:
En otro momento el Arzobispo de Lima llamó a los fieles a meditar sobre la confianza en la Madre de Dios y sobre todo en cada una de las cosas que le pedimos interceda ante su Hijo.
“Decía san Juan Bosco: Confía en María Auxiliadora y veras lo que son los milagros, proponga la devoción a María Auxiliadora y veras lo que son los milagros. Confianza, María siempre obtiene de su Hijo lo que es necesario para tu salvación, no para tu capricho. Por eso siempre le decimos a nuestra Madre: Necesito esto, quiero lo otro, si es que tu Hijo lo quiere. Pedimos la salud, pedimos la conversión, pedimos por tantos amigos, familiares y situaciones que uno tiene y que a veces nos abruman. Y uno pide con fe, como en Caná, pide a tu Hijo, insístele, y siempre María te dirá: Lo que te doy como milagro es lo que mi Hijo quiere para ti. Y uno se queda tranquilo, en manos de María tenemos mucha confianza.”
Puerta de la Misericordia
También recordó a los fieles la oportunidad de ser leales con María accediendo a las gracias del año jubilar convocado por el Papa Francisco y aprovechando que la puerta de la Basílica de María Auxiliadora es una puerta santa de la Arquidiócesis de Lima. 
“Un buen hijo que tiene con su madre. Un buen hijo es leal, no le engaña, si alguna vez nos pasa que engañamos, regresamos por esa puerta de la misericordia, todos los que hemos pasado por esta puerta de la Basílica tenemos esa posibilidad de regresar a Jesús por María, con la confesión, arrepentíos, confesando tus pecados. Y la iglesia que es Madre, María que es auxiliadora, María que tiene como la llave donde toda la gracia de Dios esta como esperando, María que invita y que te dice reconoce tus pecados en la confesión, arrepiéntete, todo tiene arreglo siempre.”
Llevemos a María
El Cardenal del Perú, llamó a todos los fieles a llevar a María en cada instante de su vida, hablando de ella y de Jesús.
¿Qué hizo María? Formó a los discípulos y les encargo: tu háblenles de mi. Por eso cada uno de ustedes es esa palabra de María, ese evangelio de María, cada uno de ustedes, háblale a tus amigos de tu mamá, quien no habla maravillas de su madre, quien no busca, quien no acompaña cuando la madre esta adolorida, enferma, quién no le lleva esas flores a su mamá. María nos dice a cada uno de nosotros: tu eres el que le va a decir a tu amigo, a tu hijo, a tu pariente, al mundo entero, cuanto los quiero, cuanto los busco, cuanto los amo, cuanto necesito que vengan a pedir perdón a mi Hijo. Por eso Juan Pablo II, aquel santo maravilloso, puso en ese lema de su episcopado, todo tuyo soy María. Ahí tenemos todo el resumen que hoy nos pide María: Somos María, somos marianos.”
Finalmente el Cardenal encomendó en las manos de María a nuestra patria y a la Iglesia.
“Pidámosle a María Auxiliadora, pero con sinceridad, porque ella te podrá decir: Yo si quiero hacer el milagro, déjame, cambia tu vida, abandona tu preocupación… [] Ella ha querido quedarse en este rincón de Lima, por eso aquí ella oye mejor. Madre mía que nos convirtamos y haz de nuestro país, un país de paz, haz de nuestra Iglesia una casa unida que ilumine, que siembre la conversión y a los que están un poco abandonados y desanimados dale todo tu cariño, que salgan reconfortados.”
Estuvieron presentes en la Santa Misa el Inspector Superior de los Salesianos, Santo Dal Ben y el Párroco de la Basílica Mariana, Juan Vera.
FUENTE: ARZOBISPADO DE LIMA