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lunes, 20 de junio de 2016

Hoy se realizará un conversatorio sobre la vida de Nicolás Ayllón


Bajo el título denominado “Conociendo a un chiclayano extraordinario camino a los altares”, hoy lunes 20 de junio a las 7 pm. en el auditorio del Club Departamental Lambayeque (Av. Del Ejército 977, Miraflores, Lima) se realizará el segundo conversatorio sobre la vida y obra del siervo de Dios, Nicolás Ayllón, cuyo proceso de beatificación se encuentra actualmente en trámite.

El certamen es organizado por la Comunidad de Hermanas Clarisas Capuchinas y los Amigos de Nicolás Ayllón (Chiclayo, 4 de marzo de 1632 - † Lima, 7 de noviembre de 1677), conocido como “Nicolás de Dios”. Su verdadero nombre fue Nicolás Puycón Faxollem y fue el último hijo del matrimonio conformado por Don Rodrigo Puycón (“indio principal”) y Doña Francisca Faxollem, ambos cristianos y al parecer descendientes de nobles caciques de Cinto y Collique.

El postulador de la causa de beatificación de Nicolás Ayllón es el sacerdote diocesano Ernesto Rojas Ingunza. Nacido en Lima (1963), es párroco de San Judas Tadeo, con estudios de Derecho e Historia en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP),  y de Teología en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y en la Universidad de Navarra. Actualmente, es profesor del Departamento de Teología de la PUCP y miembro del Consejo Consultivo de la Agrupación Universitaria Riva Agüero.

SIERVO DE DIOS
Se educó con los padres franciscanos, primero en Chiclayo y Saña y luego en Lima, donde. En vida fue sastre y artesano, pero sobre todo un auténtico siervo de Dios. Podría ser el primer santo chiclayano de la historia y el tercer santo peruano en ser elevado a los altares, junto con Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres. 

Sobre su vida, el sacerdote jesuita e historiador peruano Rubén Vargas Ugarte S.J., publicó en 1964 en Lima el libro “Vida del siervo de Dios Nicolás Ayllón o por otro nombre Nicolás de Dios, natural de Chiclayo”, el mismo que fue reeditado en 2007 en Argentina. El texto completo está disponible en versión digital en Internet en: https://goo.gl/pnqPLm

Este libro está considerado como uno de los estudios históricos más serios sobre Nicolás Ayllón, pues el autor acudió a las fuentes históricas más autorizadas, entre las cuales figuran el “Proceso” hecho en Lima en 1683 y remitido a Roma en 1690 (el original se extravió en el Tribunal de la Santa Inquisición y Vargas Ugarte acudió a ver el original en el Vaticano). También se basó en documentos del Archivo Arzobispal de Lima, el libro “Vida de Nicolás”, del padre Bernardo Sartolo (del año 1679 aunque el texto incurre en algunos deslices), así como los apuntes hechos por la viuda de Ayllón, María Jacinta Montoya. Además se basó en el escrito anónimo de un compadre del santo, que goza de credibilidad porque el propio confesor de Nicolás Ayllón, el padre Cristóbal Bravo, lo halló “conforme a la verdad”.

Según estas fuentes, a partir de los 7 años Nicolás Allón ya participaba en el coro de la Iglesia y Convento de Santa María de Chiclayo (la “Iglesia Matriz”, demolida en 1960 para ampliar la calle San José), fundada por sacerdotes franciscanos. A los 8 años fue enviado al Convento de San Francisco de Saña, bajo la tutela de uno de los religiosos moradores de ese convento, fray Juan de Ayllón, para continuar su educación cristiana. De este fraile adoptó el apellido.

Posteriormente, Nicolás Ayllón se trasladó al Convento de San Francisco de Lima, donde vivió hasta los 16 años, en que falleció su protector. Al salir del claustro se dedicó al oficio de sastre. Con esta actividad pudo salir adelante, casándose luego con María Jacinta Montoya en 1661. Tuvieron dos hijos, pero a los ocho años de casados, junto con su esposa acordaron vivir en castidad y adoptaron los nombres de Nicolás de Dios y María Jacinta de la Trinidad, respetivamente. Como sastre era muy eficiente y se ganó una clientela conformada incluso por nobles y familias de alta alcurnia. Pero, a pesar de tener una fortuna como producto de su trabajo, se desveló por el servicio a los más pobres.

Prensa Franciscana del Perú