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martes, 16 de agosto de 2016

La Basílica de San Francisco será restaurada y reabrirá al público

Fachada de la Basílica de San Francisco de Buenos Aires. (Foto: La Nación)

La Basílica de San Francisco, una de las más antiguas de Buenos Aires (Argentina), reabrirá sus puertas para ofrecer misa y formar parte del circuito turístico papal. En los próximos días comenzará un plan de puesta en valor a cargo del gobierno nacional con un costo estimado de más de 100 millones de pesos. También se restaurarán la biblioteca del monasterio y, en una segunda etapa, el patio colonial, un oasis de silencio a metros de la Plaza de Mayo que solía visitar Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires. La iglesia, el convento y la capilla San Roque forman el Conjunto Franciscano, Monumento Histórico Nacional ubicado en el Casco Histórico porteño.

"Cerrada por peligrosa caída de revoques del techo", advierte un cartel ubicado en el ingreso de la esquina de Alsina y Defensa que pronto será removido. El Ministerio de Interior, Obras Públicas y Transporte destrabó los fondos asignados por el anterior gobierno para su reparación. La partida corresponde al anuncio realizado en 2014, cuando lanzaron obras por 400 millones de pesos para las iglesias de Luján, Mercedes y San Francisco. A esta última se le asignaron $ 94.306.615, valor que según fuentes oficiales será actualizado. A valor de hoy, la cifra podría alcanzar unos 156 millones de pesos.

"Antes del 4 de octubre, cuando se celebra el Día de San Francisco de Asís, comenzaremos a trabajar en la basílica de Montserrat", adelantó el secretario de Obras Públicas, Daniel Chain. Luego de haber analizado junto a la Secretaría de Culto la precaria situación edilicia del templo católico, se decidió dar luz verde a las obras licitadas y preadjudicadas en 2015 por el anterior gobierno.

El proyecto durará dos años y comprende la restauración completa de la Basílica de San Francisco y el exterior de la capilla San Roque, con la que comparte el atrio. "Son obras muy delicadas debido a la antigüedad de la edificación y a su enorme valor, no sólo para los fieles, sino también para miles de turistas que la visitan", agregó el funcionario.

En una recorrida por el Conjunto Franciscano junto al fraile Jorge Bender, guardián del convento, se comprobó que el exterior de la basílica está cubierto de andamios y que su interior presenta patologías típicas de una obra del siglo XVIII: humedad, caída de mampostería, grietas y fisuras en muros, revoques flojos, vitrales partidos, cableado eléctrico precario, estucos opacos e imágenes en mal estado tanto en la nave principal como en el crucero central, el altar, el coro del primer piso y en la capilla del santísimo, utilizada actualmente por los ocho sacerdotes que habitan el claustro.

En una primera etapa se solucionarán problemas estructurales en muros y techos, y en una segunda se abocarán a la pintura y a la reparación de imágenes, entre otras tareas a cargo de un equipo especializado de restauradores.

"El Papa venía a celebrar la Eucaristía para hablar o comer con nosotros. A veces, hasta se escapaba para dormir la siesta. Es un lugar tranquilo, único. Cuando hay protestas frente a la Casa Rosada, aquí uno encuentra un silencio total", explica el fraile. Debido al vínculo que tenía el Papa con este lugar es que tienen proyectado que forme parte del recorrido turístico papal que comienza en su barrio natal, Flores, y que toca diferentes puntos de la ciudad relacionados con su vida.

Biblioteca de la Basílica de San Francisco de Buenos Aires (Foto: La Nación)
La Basílica de San Francisco se inauguró en 1754 y es obra del arquitecto italiano Giovanni Andrea Bianchi, a cargo también de la Iglesia de San Ignacio, entre otras obras emblemáticas de los primeros jesuitas. La basílica se remodeló en 1911 de acuerdo con el estilo neobarroco árabe, con torres, cúpulas y conjuntos escultóricos que la coronan.

En la última década abrió sus puertas sólo para determinadas celebraciones, pero, ante el peligro de caída de materiales, hace un año la clausuraron y trasladaron las liturgias a San Roque, lugar al que los porteños acuden con sus mascotas todos los 16 de agosto para la bendición de los animales.

Hasta el momento se barajan tres proyectos para la puesta en valor del Conjunto Franciscano, ubicado en la manzana comprendida por Defensa, Balcarce, Alsina y Moreno. Por un lado, el del gobierno nacional; por el otro, el de la biblioteca histórica, financiado por el programa de mecenazgo del gobierno de la ciudad, y finalmente, el que corresponde al patio colonial del claustro, a la espera de ser aprobado también por el programa de mecenazgo (ver aparte). "Queremos abrir el patio a la comunidad para conciertos, exposiciones y para que la gente venga a encontrar un poco de paz", explica Bender. En el patio se destacan un pino central del 1900 y la campana por medio de la cual, aún hoy, los frailes del claustro se convocan: "Si los hermanos me necesitan, tocan cinco campanadas", dice.

Hoy, la única parte del monasterio abierta al público es el Museo Franciscano, que da cuenta de los usos y costumbres de los frailes desde la llegada a la Argentina, en el siglo XVI. Enormes llaves de hierro, hábitos marrones con capucha, cordones con tres nudos, elementos de liturgia tales como la Tau franciscana y figuras religiosas como el Cristo de San Damián son algunos de los elementos que permiten recrear el modo de vida de esa orden nacida en Asís, Italia, en 1209, y que cuenta con 130 frailes en el país.

Un curioso descubrimiento

Entre los elementos exhibidos se destaca una lata de metal encontrada en 2007 al intervenir la cabeza de la escultura de Dante Alighieri, una de las figuras de la fachada del templo. Dentro de ella encontraron una hoja del diario La Prensa de 1908, otra del diario de Innsbruck -ciudad natal del escultor a cargo de la obra, Antonio Voegele-, cuatro monedas de cobre del siglo XIX y un frasco con un sobre con la leyenda: "Yo saludo a quien encuentre estos escritos".

Asimismo, en el convento funciona el grupo del Buen Samaritano, que acoge a unas 70 personas para el baño y la merienda. Además preparan viandas para quienes duermen a la intemperie. En el sector que da sobre Moreno funciona el Colegio San Francisco. Frente a la basílica, cruzando Defensa, se encuentra la plazoleta de San Francisco, a la que se le cambió el nombre por Héroes de Malvinas y que protege con rejas una instalación de vidrio alusiva a los caídos. Las cuatro estatuas de mármol de Carrara del francés Joseph Dubordieu, que eran una atracción histórica del lugar, quedaron en el sector de la vereda, fuera del enrejado.