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martes, 6 de septiembre de 2016

Triduo y fiesta solemne en honor a Santa María de Aránzazu en San Francisco de Lima

Del 6 al 9  de septiembre en la Basílica Menor de San Francisco de Jesús El Grande de Lima se realizará el triduo y fiesta solemne en honor a Santa María de Aránzazu (la Virgen de la Manzana), cuya imagen se venera en este templo desde el año 1612.

La Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú celebra 404 años de su entronización en la Iglesia de San Francisco de Jesús el Grande de Lima. Por ello, los días 6 al 8 de septiembre desde las las 5 pm. se realizará la misa por la entronización  de la Virgen  y a las 7 pm.  el triduo en su honor. El día viernes 9  a las 7 pm se celebrará la misa de Fiesta en Honor a la Virgen de Aránzazu.

Cabe resaltar que en el Convento de San Francisco de Lima, la Archicofradía de Nuestra Señora de Aránzazu se formó en 1612. Como se sabe, esta es una advocación muy popular en España, especialmente en Euskadi, razón por la que se le conoce también como la Virgen Vasca. Como ya es tradicional, después de la misa se reparten manzanas entre los fieles.

La imagen de Santa María de Aránzazu tiene en su mano izquierda, a la altura del corazón, a su divino Hijo y en la derecha lleva una manzana, que simboliza a María como la nueva Eva que a través de su hijo Jesucristo redimió a todos del pecado. Por ello es conocida por sus devotos como "La virgen de la manzana".

LA VIRGEN VASCA
En el año 1469, el pastor Rodrigo de Baltzátegui encontró entre los espinos de la montaña de Aloña la imagen de Nuestra Señora de Aránzazu, la que “arranca las espinas y el pecado de nuestras vidas y nos da el gozo de la gracia de su divino Hijo”.
Sin dar crédito a lo que veía y sin poder contener su entusiasmo, Rodrigo exclamó: “¡Arantza Zu!, ¡Arantza Zu!”, expresión que en lengua vasca significa: “Tú entre los espinos”. La novedad recorrió los valles y las comarcas cercanas y poco después otras regiones de España comentaban el suceso.
Allí se edificó el Santuario de Guipúzcoa, un lugar de peregrinación. Uno de sus más ilustres devotos fue San Ignacio de Loyola, nacido en tierras guipuzcoanas, quien visitó el lugar en 1522 antes de recibir las órdenes y comenzar su prédica.
Los monjes franciscanos edificaron una pequeña iglesia y en ella fue entronizada la imagen de la Virgen, para beneplácito de los habitantes del valle. Ese templo sufrió un incendio en 1553, que volvió a repetirse en 1560 y en 1834, este último de consecuencias devastadoras. En las tres oportunidades, los mismos fieles, devotos de la Virgen, reconstruyeron el gran santuario demostrando un celo y un cariño que va creciendo con el paso de los años.
En 1818 Nuestra Señora de Aránzazu fue declarada patrona de Guipúzcoa y en 1952 comenzó la edificación de la basílica actual que se aprecia en el agreste y accidentado entorno geográfico. Es un famoso centro de estudios y de formación de misioneros franciscanos.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE ARÁNZAZU
Madre Santísima de Aránzazu, que apareciste entre espinos ara arrancar de nuestras almas las punzantes espinas que son nuestros pecados; intercede ante tu Santísimo Hijo para que nos perdone y nos reciba en su gracia divina.
Celestial Madre de Aránzazu, humildemente te entrego los afectos de mi corazón.
¡Oh dulcísima madre!, bajo tu protección nos acogemos, libranos de todo peligro, infunde en nosotros una profunda fe y un ardiente amor a Dios para juntos difundir las enseñanzas de Jesús.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sería bueno también la historia de la devoción en el Convento Franciscano de Lima.
Por ejemplo, Monseñor Richter Prada, en su libro "Presencia Franciscana en el Perú, siglos XVI- XX", narra un incendio que se dio en el retablo de esta Advocación.

Hno. Germán Yactayo Andrade OFS