Buscar en la Página

RADIO FRANCISCANA

VIDEOS FRANCISCANOS

Loading...

lunes, 22 de febrero de 2016

Se presentan al mundo el rostro de nuestros santos peruanos

Sumándose a uno de los proyectos de investigación más ambiciosos de los últimos tiempos, la Universidad Inca Garcilaso de la Vega a través de la Facultad de Ingeniería de Sistemas, Cómputo y Telecomunicaciones, prestó ambientes y equipos especializados al grupo de científicos brasileños encargados de realizar la reconstrucción facial de los santos más venerados y emblemáticos del Perú y de América Latina.
Este proyecto elaborado en diferentes etapas, estuvo a cargo de los señores Paulo Miamoto, odontólogo forense y Cícero Moraes, diseñador 3D, ambos miembros del Equipo de Antropología Forense y Odontología Legal.
A través de la digitalización en 3D por fotogrametría y un software libre facilitado por la Universidad Garcilaso de la Vega, pudieron dar a conocer el rostro de San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima y San Juan Macías.
El diseñador en 3D Cícero Moraes explicó cómo realizaron las capturas de imágenes en 3D de altísima resolución, para luego procesarlas en un software libre proveído por la Universidad.
Posiblemente el proceso de reconstrucción más complejo que haya tenido que realizar el grupo de investigadores ya que también tomó en cuenta su pelo e indumentaria fue el de San Martín de Porres.
El análisis forense reveló que el cráneo pertenecía a un varón mestizo de entre 45 y 60 años, lo que coincidía con el caso de San Martín.
En el caso de nuestra santa peruana, el resultado permitió revelar que la santa era una mujer de rostro perfecto y hermoso, con ojos grandes, rasgos suaves y muy diferentes a los representados en las pinturas clásicas.
FUENTE. UNIVERSIDAD INCA GARCILASO DE LA VEGA/mlna

viernes, 19 de febrero de 2016

¿Sabía que la Sierva de Dios Melchora Saravia Tasayco fue Terciaria Franciscana?

Prensa Franciscana del Perú, le presenta en esta ocasión a una peruana, quien decidió seguir a Jesús en un modo de vida franciscano.
Mujer del campo, nacida en un hogar cristiano y pobre el 6 de enero de 1895 en el pueblo de San Pedro de Ñoco Bajo, actualmente Distrito de Grocio Prado, provincia de Chincha, región Ica.
Francisco de Sales Saravia Munayco y doña María Agripina Tasayco Rojas, fueron sus padres. Trascurridos 3 días después de su nacimiento fue bautizada el 9 de enero de 1895 en la parroquia Santo Domingo de Guzmán de Chincha.
Su vida transcurre en el campo, pobre sencilla y sacrificada, por Dios y por el prójimo. Hacía que los demás se expresaran de ella como "era una niña muy buena, de su casa a la Iglesia y de la Iglesia a su casa". Al ir creciendo en edad, aprovechaba las oportunidades para reunir a los niños y jovencitas para rezar el Santo Rosario y enseñarles el Catecismo.
Dios, parece querer sacar del anonimato un alma de pueblo sencilla, campesina, de esa gente tan sufrida, para manifestar una vez más que ante Dios no valen títulos ni riqueza, sino la lucha por la santidad y las virtudes, que se alcanzan en lo ordinario del día a día, en el ejercicio constante del amor a Dios, y por Dios lo demás y los demás.
En el trabajo, se dedicaba a tejer sombreros.
En el pueblo no había en un inicio Iglesia y una vez construida rara vez se celebraba misa, Melchora entonces, todos los domingos y días de precepto se alistaba muy temprano y partía hacia la ciudad, caminando unos cinco kilómetros, para poder participar de ella y recibir a Jesús Eucaristía.
Esta fe, le lleva a la contemplación de este misterio para sacrificarse por amor a Jesús; de ahí su gran aprecio a la Santa Misa, su deseo ferviente de la Comunión y su amor intenso a Jesús en el Santísimo Sacramento.
Además su desvelo en la limpieza y ornato del Templo y su respeto y veneración al sacerdote.
Buscó y trabajó con insistencia para que hubiese algún sacerdote que celebre la Santa Misa en domingo en su pueblo y lo logró.
Dicen que tenía una especial devoción al Divino Niño de Belén, y cuando tuvo oportunidad empezó armando en la iglesia un nacimiento del Niño Dios, arreglándolo muy bien. También era muy grande su devoción a la Santísima Virgen María a quien a la muerte de su madre Agripina le pidió que fuese su madre y en su honor rezaba todos los días el Santo Rosario, dedicándole de manera especial el mes de mayo a honrarla.
Fue terciaria de la Orden de San Francisco de Asís, haciendo suya esta espiritualidad, especialmente en la pobreza y obediencia, llegando a ser formadora de postulantes de la tercera orden.
Unos meses antes de su muerte, manifestó a su hermana su malestar, y luego de ser convencida de ir al hospital le diagnosticaron cáncer al seno el cual estaba muy avanzado, siendo -dicen- muy difícil para ella mostrar su herida por el pudor que sentía.
Fallece el 4 de diciembre de 1951 a las siete de la noche luego de terminar de rezar las letanías del Santo Rosario y mirar a su hermana para entregar en paz su alma a Dios.
Si usted, participa de esta veneración y desea comunicarse con un miembro de la causa por su beatificación puede llamar al (056) 261397, (01) 4276292 (Lima) o escribir a los correos: parroquiasnpedrogrocioprado@gmail.com, pjorgecuadros@hotmail.com
mlna

jueves, 18 de febrero de 2016

Gratitud y bendición del Papa Francisco regresando de México

Por la cálida y entrañable hospitalidad que recibió durante su visita, emprendió su viaje de regreso a Roma. 
El Papa Francisco hizo llegar, en un telegrama al presidente de México, Enrique Peña Nieto, su profunda gratitud, abrazando a todo el amado pueblo mexicano, por la cálida y entrañable hospitalidad que recibió durante su visita. El Santo Padre asegura sus oraciones por la paz y la unidad de la nación.
Y asegurando su oración e invocando abundantes bendiciones divinas, el Santo Padre envió, como es tradicional, telegramas de saludo a los mandatarios de los países sobrevolados en su viaje de regreso de México a Roma.
En el que dirigió al presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, señalando que, al regresar del Viaje Apostólico a México - donde pudo encontrar a numerosos fieles y representantes de aquellas amadas poblaciones, y admirar su fe y su anhelo de crecimiento espiritual y social – el Papa Francisco expresa al mandatario italiano su cordial saludo y asegura una especial oración por el bien, la serenidad y la prosperidad de la amada nación italiana, a la que envía su afectuosa bendición
FUENTE: www.radiosantarosa.org

martes, 16 de febrero de 2016

QUÉ SIGNIFICA «ENTRAR EN LA CUARESMA»

Con el ayuno y el rito de imposición de la ceniza, hemos entrado en la Cuaresma. Pero, ¿qué significa "entrar en la Cuaresma"? Significa iniciar un tiempo de particular empeño en el combate espiritual que nos opone al mal presente en el mundo, en cada uno de nosotros y en torno a nosotros. Quiere decir mirar el mal cara a cara y disponerse a luchar contra sus efectos, sobre todo contra sus causas, hasta la causa última, que es Satanás. Significa no descargar el problema del mal en los demás, en la sociedad o en Dios, sino reconocer las propias responsabilidades y afrontarlo conscientemente.
A este propósito, resuena con mucha urgencia, para nosotros cristianos, la invitación de Jesús a que cada uno tome su "cruz" y lo siga con humildad y confianza (cf. Mt 16,24). La "cruz", por pesada que sea, no es sinónimo de desventura, de desgracia que hay que evitar lo más posible, sino de oportunidad para seguir a Jesús y así adquirir fuerza en la lucha contra el pecado y el mal. Por tanto, entrar en la Cuaresma significa renovar la decisión personal y comunitaria de afrontar el mal junto con Cristo. En efecto, el camino de la cruz es el único que conduce a la victoria del amor sobre el odio, del compartir con los demás sobre el egoísmo, de la paz sobre la violencia. Vista así, la Cuaresma es en verdad una ocasión de fuerte empeño ascético y espiritual, fundado en la gracia de Cristo.
Este año, la Cuaresma coincide seguidamente con otra fecha importante: el aniversario de las apariciones de Lourdes. Años después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por parte del beato Pío IX, María se apareció por primera vez el 11 de febrero de 1858 a santa Bernardita Soubirous en la gruta de Massabielle. Siguieron luego otras apariciones, acompañadas de acontecimientos extraordinarios, y al final la Virgen santísima se despidió revelando a la joven vidente, en el dialecto local: «Yo soy la Inmaculada Concepción». El mensaje que la Virgen sigue difundiendo en Lourdes recuerda las palabras que Jesús pronunció precisamente al inicio de su misión pública, y que volvemos a escuchar muchas veces durante estos días de Cuaresma: «Convertíos y creed en el Evangelio», rezad y haced penitencia. Acojamos la invitación de María, que hace eco a la de Cristo, y pidámosle que nos obtenga "entrar" con fe en la Cuaresma, para vivir con alegría interior y empeño generoso este tiempo de gracia.
A la Virgen le encomendamos también a los enfermos y a cuantos los asisten amorosamente. En esta Cuaresma, les animo a que se dejen llevar sin temor por el Espíritu Santo para seguir más de cerca a Cristo en su camino hacia la Pascua. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros, para que sepamos responder con generosidad a la llamada que Dios nos hace a la conversión y a la renovación de nuestra fe.

viernes, 12 de febrero de 2016

Movimiento Sacerdotal Mariano



Misa dominical en casa de Ejercicios Espirituales de la Fraternidad de los XII Apóstoles

La Fraternidad de los XII Apóstoles, le invita a la misa dominical que se realizará este domingo 14 de febrero y todos los domingos, a las 12 del medio día en su casa de retiros ubicada en la Av. Abancay 137, estan invitados! 
Y si desea inscribir a un familiar, amigo o por usted mismo para las intenciones de la misa puede llamar al 4260801 de 10 a 1 pm y de 3 a 6 pm.
Este domingo 14, día de San Valentín, visitemos primero a nuestro primer amor,  al "Amor de los Amores".
Paz y Bien!

jueves, 11 de febrero de 2016

11 de Febrero: Virgen de Lourdes

El 11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lourdes, a orilla del río Gave, Nuestra Madre, Santa María manifestó de manera directa y cercana su profundo amor hacia nosotros, apareciéndose ante una niña de 14 años, llamada Bernadette (Bernardita) Soubirous.
La historia de la aparición empieza cuando Bernardita, quien nació el 7 de enero de 1844, salió, junto a dos amigas, en búsqueda de leña en la Roca de Masabielle. Para ello, tenía que atravesar un pequeño río, pero como Bernardita sufría de asma, no podía meter los pies en agua fría, y las aguas de aquel riachuelo estaban muy heladas. Por eso ella se quedó a un lado del río, mientras las dos compañeras iban a buscar la leña.
Fue en ese momento, que Bernardita experimenta el encuentro con Nuestra Madre, experiencia que sellaría toda su vida, "sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Volví a mirar y vi que las ramas de espinas que rodeaban la gruta de la roca de Masabielle se estaban moviendo. En ese momento apareció en la gruta una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse con tal de lograr volverla a ver".
"Ella venía toda vestida de blanco, con un cinturón azul, un rosario entre sus dedos y una rosa dorada en cada pie. Me saludó inclinando la cabeza. Yo, creyendo que estaba soñando, me restregué los ojos; pero levantando la vista vi de nuevo a la hermosa Señora que me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía. No es que tuviera miedo, porque cuando uno tiene miedo huye, y yo me hubiera quedado allí mirándola toda la vida. Entonces se me ocurrió rezar y saqué el rosario. Me arrodillé. Vi que la Señora se santiguaba al mismo tiempo que yo lo hacía. Mientras iba pasando las cuentas de la camándula Ella escuchaba las Avemarías sin decir nada, pero pasando también por sus manos las cuentas del rosario. Y cuando yo decía el Gloria al Padre, Ella lo decía también, inclinando un poco la cabeza. Terminando el rosario, me sonrió otra vez y retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció".
A los pocos días, la Virgen vuelve a aparecer ante Bernardita en la misma gruta. Sin embargo, al enterarse su madre se disgustó mucho creyendo que su hija estaba inventando cuentos -aunque la verdad es que Bernardita no decía mentiras-, al mismo tiempo algunos pensaban que se trataba de un alma del purgatorio, y a Bernardita le fue prohibido volver a la roca y a la gruta de Masabielle.
A pesar de la prohibición, muchos amigos de Bernardita le pedía que vuelva a la gruta; ante ello, su mamá le dijo que consultara con su padre. El señor Soubiruos, después de pensar y dudar, le permitió volver el 18 de febrero.
Esta vez, Bernardita fue acompañada por varias personas, que con rosarios y agua bendita esperaban aclarar y confirmar lo narrado. Al llegar todos los presentes comenzaron a rezar el rosario; es en ese momento que Nuestra Madre se aparece por tercera vez. Bernardita narra así esta aparición: "Cuando estábamos rezando el tercer misterio, la misma Señora vestida de blanco se hizo presente como la vez anterior. Yo exclamé: 'Ahí está'. Pero los demás no la veían. Entonces una vecina me acercó el agua bendita y yo lancé unas gotas de dicha agua hacia la visión. La Señora se sonrió e hizo la señal de la cruz. Yo le dije: 'Si vienes de parte de Dios, acércate'. Ella dio un paso hacia delante".
Luego, la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".
Luego de este intenso momento que cubrió a todos los presentes, la noticia de las apariciones se corrió por toda el pueblo, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, aunque otros se burlaban.
Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 hubo 18 apariciones. Éstas se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen, y por la aparición de una fuente de agua que brotó inesperadamente junto al lugar de las apariciones y que desde entonces es un lugar de referencia de innumerables milagros constatados por hombres de ciencia.
mlna

miércoles, 10 de febrero de 2016

Iniciamos la cuaresma con la imposición de las cenizas

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.
La Cuaresma comienza con el miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.
Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:
*“Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”
*“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"
* “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.
ORIGEN DE LA COSTUMBRE
Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.
En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.
En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.
También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA
El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

LA ORACIÓN:
La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior.
Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.
Para que nuestra Oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:
La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.
La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.
La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

EL SACRIFICIO:
Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar.
“Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tu Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará." (Mt 6,6).

CONCLUSIÓN:
Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.
Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.
En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podremos seguirle adecuadamente.
Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.
El arrepentimiento: Debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Credo: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.
La confesión de nuestros pecados: El arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.
La penitencia: Que debemos cumplir empieza desde luego por la que nos imponga el sacerdote en el Sacramento de la Reconciliación, pero debemos continuar con la oración, que es la comunicación íntima con Dios, con el ayuno, que además del que manda la Iglesia en determinados días, es la renuncia voluntaria a diferentes satisfactores con la intención de agradar a Dios y con la caridad hacia el prójimo.
Y finalmente la Conversión que como hemos dicho es ir hacia delante, es el seguimiento a Jesús.
Es un tiempo de pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo, pero es también un tiempo de perdonar a todos los que de alguna forma nos han ofendido o nos han hecho algún daño. Pero debemos perdonar antes y sin necesidad de que nadie nos pida perdón, recordemos como decimos en el Padre Nuestro, muchas veces repitiéndolo sin meditar en su significado, que debemos pedir perdón a nuestro Padre, pero antes tenemos que haber perdonado sinceramente a los demás.
Y terminemos recorriendo al revés nuestra frase inicial, diciendo que debemos escuchar y leer el Evangelio, meditarlo y Creer en él y con ello Convertir nuestra vida, siguiendo las palabras del Evangelio y evangelizando, es decir transmitiendo su mensaje con nuestras acciones y nuestras palabras.

Sugerencias para vivir la fiesta:
Asistir a la iglesia a ponerse ceniza con la actitud de conversión que debemos tener.

Leer la parábola del hijo pródigo, San Lucas 15, 11-32 o el texto evangélico de San Mateo 6, 1-8.

martes, 9 de febrero de 2016

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2016

“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar.
María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada:
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus,17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia:
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus,21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
Las obras de misericordia:
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga… para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).
FUENTE:CATHOLIC LINK

sábado, 6 de febrero de 2016

Misa mensual por la causa de la beatificación de Nicolás Ayllón

Nicolás Ayllón, un indígena laico, que evangelizó en el siglo XVI:
El 7 de cada mes a las 11 a.m. se ofrece la Misa pidiendo la beatificación del Siervo de Dios Nicolás Ayllón, un indígena laico, que evangelizó en el siglo XVI.
La invitación es para todos de parte de las Hermanas Clarisas Capuchinas:
UNÁMONOS EN ORACIÓN por la causa de beatificación de UN INDÍGENA LAICO, QUE EVANGELIZO EN EL SIGLO XVII, y que sigue motivando a tener una profunda vida interior.
La Misa del siervo de Dios Nicolás Ayllón es el 7 de cada mes a las 11 a.m. en el Monasterio de las Hermanas Clarisas Capuchinas sito en Esquina de Jr. Camaná con Jr. Moquegua, Cercado de Lima.
La sublime paradoja de un sastre indígena que, siendo simple laico, fundó en Lima una casa religiosa para españolas pobres, sobresalió por su caridad, recibió luces proféticas y murió en olor de santidad.
Con demasiada frecuencia la palabra "indigenismo" significa la exaltación de las sociedades primitivas y hasta salvajes, al gusto de cierta izquierda neomarxista que, a través de la revolución cultural, busca llevarnos hacia un comunismo neotribal y anárquico.
Hay sin embargo un indigenismo verdadero, que nace del aprecio por las cualidades y talentos propios de las razas aborígenes, las cuales, cuando se dejan modelar por el espíritu de la Iglesia, dan frutos admirables de fe y civilización. 
Ejemplo de esto son los numerosos indígenas que, en toda América Latina, fueron auténticos modelos de vida y santidad. Entre ellos sobresale en el Perú el siervo de Dios Nicolás de Ayllón, que ya en vida era conocido como "Nicolás de Dios" o "el Indio Santo". Leer más siguiendo el siguiente enlace: http://www.tradicionyaccion.org.pe/spip.php?article99
FUENTE:RADIOSANTAROSA.COM.PE/mlna


jueves, 4 de febrero de 2016

Bodas de Oro Sacerdotales 08.Ene.1966 - 08.Ene:2016


Fray Emilio Carpio Ponce OFM, celebrará sus 50 años de sacerdocio este mes de febrero 2016, las bodas de oro sacerdotales, en el marco del Año de la Misericordia, es un gran regalo del cielo, es una gracia especial del Señor. 
Contigo fray Emilio, nos alegramos y queremos festejar en ti el sacerdocio de nuestra Iglesia. 
Será una oportunidad para acentuar la comunión y la fraternidad de los sacerdotes en su comunidad.
¿Qué es un sacerdote? 
El Concilio Vaticano II, en el decreto sobre el ministerio y vida de los Presbíteros, “Presbyterorum Ordinis”, dice lo siguiente: “Los Presbíteros por la ordenación sagrada y por la misión que reciben de los obispos, son promovidos para servir a Cristo, maestro, sacerdote y rey”. 
“Por el sacramento del orden los Presbíteros quedan marcados con un carácter especial que los configura con Cristo sacerdote, de tal forma que pueden obrar en nombre de Cristo cabeza”. “Consagrados de una forma nueva a Dios en la recepción del orden, se constituyen en instrumentos vivos del sacerdote eterno. Todo sacerdote representa a su modo la persona del mismo Cristo”. “Sobre todo al celebrar el sacrificio de la misa, los Presbíteros ocupan especialmente el lugar de Cristo. En el misterio del sacrificio eucarístico se realiza continuamente la obra de nuestra redención, y por tanto se recomienda encarecidamente su celebración diaria”.
Estas son las expresiones centrales del decreto sobre el sacerdocio. Queda claro que el sacerdocio es totalmente distinto de lo que es una ocupación profesional. En el fondo no es ningún trabajo, no es ninguna profesión en el sentido común, es un sacramento. Lo esencial del sacerdote es la consagración de tal manera que unido de forma sobrenatural a Cristo, éste actúa a través de él y está presente en él. El sacerdocio no es una función sino un sacramento. La representación sacramental de Jesucristo, eterno y sumo sacerdote es lo que caracteriza al presbítero. No son sus capacidades, conocimientos y funciones lo que le da valor, sino la potestad, conferida en la ordenación, de celebrar los sacramentos, especialmente el de la Eucaristía.
Esta visión libera al sacerdote de la presión de tener éxito. No necesita comprobar ni a si mismo ni a su comunidad sus capacidades y logros. Como dice el apóstol San Pablo los sacerdotes son servidores de Cristo y los encargados de las obras misteriosas de Dios. “Más importante de lo que hacen es lo que son”.
El Presbítero, como explica el Decreto sobre el sacerdocio, toma parte de la triple función de Cristo: Es maestro, pastor y sacerdote. El anuncio del evangelio, el ejercicio del magisterio ocupa el primer lugar. “El pueblo de Dios se reúne ante todo por la palabra de Dios vivo, que con todo derecho hay que esperar de la boca de los sacerdotes. Pues como nadie puede salvarse, si antes no cree, los presbíteros, como cooperadores de los obispos, tienen como obligación principal el anunciar a todos el evangelio de Dios, cumpliendo el mandato del Señor:“Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Su misión no es la decir muchas palabras sino ser portavoces de una sola “Palabra”: la Palabra que se hizo carne. No anuncia a si mismo, ni a sus opiniones personales sino el misterio de Cristo.
Como segunda dimensión fundamental el obrar del sacerdote según el Concilio es “la celebración de los sacramentos sobre todo el de la Eucaristía la cual es el centro de la unión de los fieles”.
La celebración de la Santa Misa es el servicio específico del sacerdote porque en ella realiza, autorizado exclusivamente por la ordenación, en la persona y el poder de Cristo la transformación de pan y vino en el cuerpo y la sangre de Cristo. Sin sacerdote no hay Eucaristía. Por eso el sacerdote en la liturgia no necesita proyectarse a si mismo sino concientemente debe transmitir lo que ha recibido del Señor.
A ejemplo de Jesucristo el Buen Pastor los sacerdotes asumen el importante rol de cuidar las almas de los fieles. “Yo soy el buen Pastor” dice Jesús y envía a sus discípulos en busca de las ovejas perdidas, el mismo se “compadeció de la gente porque estaban cansados y decaídos como ovejas sin pastor”. La grey necesita al pastor. La Iglesia necesita de aquellos que en lugar de Cristo asumen el servicio del buen pastor. “Dejen una aldea durante 20 años sin sacerdote y adorarán animales”, dijo el santo cura de Ars.
La relación entre Cristo y el sacerdote es una relación como entre amigos. “Yo no los llamo siervos sino amigos, así es la promesa de Jesús. Ser amigo de Jesús significa ser hombre de oración. El sacerdote se convierte en amigo de Jesucristo con toda su existencia, así el ministerio sacerdotal puede dar fruto.
Fray Emilio, muchos son los frutos que diste a lo largo de los 50 años sacerdotales. Demos gracias a Dios por habernos regalado a un sacerdote con tantos cualidades humanas, intelectuales y espirituales.
FUENTE: blogMSC/ mlna



martes, 2 de febrero de 2016

Fiesta de la Candelaria (Puno)

La Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno- Perú, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 27 de noviembre de 2014.
Representa la más grande manifestación cultural, musical, dancística y religiosa del Perú y America, por la cantidad de símbolos y manifestaciones artístico-culturales propias de las culturas quechua, aimara mestiza, se realiza en el mes de febrero de cada año. 
Esta festividad presenta los siguientes momentos: los ensayos, las novenas, albas de fiesta, entrada de cirios, entrada de k'apos, vísperas, 2 de febrero, octava, veneración, cacharpari.
La parte medular de la festividad es la expresión religiosa, festiva y cultural como danza, música y artes y diversas costumbres y expresiones , organizada por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, que convoca la presencia de más de 180 conjuntos, entre "danzas nativas" que proceden de las comunidades y parcialidades de Puno, y los conjuntos de danzas organizados en los distintos barrios de la ciudad de Puno, en su mayoría denominados "danzas con trajes de luces", donde participan directamente 100 mil danzarines y unos 10 mil músicos, sumando su participación indirecta unas 35 mil personas más entre directivos, alferados (preste), bordadores, artesanos en la confección de caretas, botas y zapatos, cascabeles y otros elementos.
Origen de la Virgen de la Candelaria en Puno
El Santuario de la Virgen de la Candelaria
Por cédula de encomienda, otorgada por Francisco Pizarro a favor de Gómez de Mazuela el 1 de agosto de 1535, el pueblo Puñuy se convierte en el repartimiento de Puno. 
Este pueblo, que se extendía alrededor de lo que hoy es el parque Manuel Pino, se advocó a San Juan Bautista y era parte de la provincia de Paucarcolla.
Por indagaciones de Alejandro Cano, recogidas en la obra de René Calsín Anco, se sabe que el templo del pueblo –hoy Santuario de la Virgen de la Candelaria– se mandó construir por orden del Obispo de Charcas fray Domingo de Santo Tomás en 1591; y se habría terminado de construir en el año 1613. El techo del templo se desplomó en 1881 y se terminó de reparar en 1911.
La Parroquia "San Juan Bautista", registra en el “Libro de bautizos y defunciones de españoles residentes” el primer bautismo; se trata de Francisco de La Torre de Escarcena, el 8 de abril de 1675, hijo de Don Miguel de la Torre y Doña Isabel de Escarcena. El celebrante fue el Padre Silvestre Valdez.
En fecha 7 de febrero de 1988, luego de celebrar el día de la Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo –es decir, el 2 de febrero–, monseñor Jesús Mateo Calderón Barrueto, obispo de la Diócesis de Puno, elevó este templo a la categoría de "Santuario de la Santísima Virgen de la Candelaria" de Puno.
Fundación de la villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos
El 9 de setiembre de 1668 el virrey Conde de Lemos, llegado a Puno para sofocar una rebelión en Laykakota dirigida por los hermanos Salcedo, dicta una ordenanza disponiendo el traslado de los pobladores de San Luis de Alba (fundada por dichos hermanos en 1657) hacia una villa que se debía fundar cerca al repartimiento de Puno. A esta villa se le da dos advocaciones: la de Nuestra Señora de la Concepción y la de San Carlos Borromeo. De ahí su nombre, “Villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos”.
Lo anterior se puede colegir de una referencia del viaje del virrey a Puno, recogido en el libro Noticias cronológicas de la gran ciudad del Cusco, escrito por Diego Esquivel y Navia en el siglo XVIII, que dice a la letra: «llegó el virrey a Puno. Después de demolida Laycacota, hizo el conde ciertas ordenanzas para la nueva población, su fecha en 9 de setiembre, las que están en el libro 12 de Provisiones de esta ciudad, a fojas 262. De vuelta de aquel asiento entró el virrey en el Cusco, miércoles 24 de octubre».
Nuestra Señora de la Concepción –o Inmaculada Concepción– fue tomada como patrona de la nueva villa porque el virrey le tenía gran devoción y fe. Y se fijó fecha para la misa de acción de gracias –una especie de perfeccionamiento a la fundación de la villa–, o misa Te Deum, el 4 de noviembre de ese mismo año (1668), fecha en la que se celebra a San Carlos Borromeo, de ahí su segundo patrón o advocación.
En la segunda mitad del siglo XVIII, la villa de Nuestra Señora de la Concepción y San Carlos –villa mayormente de españoles y mestizos– y el pueblo de Puno –llamado pueblo de nativos– se unieron por la expansión urbana. A esta conjunción se la llamó, con los años y consuetudinariamente, villa de Puno o “Puno”. El nuevo pueblo, conformado por la unión de la villa y el repartimiento de Puno, tenía, entonces, tres advocaciones: San Juan Bautista –que ya tenía su templo– y San Carlos y Nuestra Señora de la Concepción; estos dos últimos se entronizaban en el altar de la iglesia de la villa, hoy la Catedral de la ciudad de Puno.
Primer Patronado de la Virgen de la Candelaria en el Altiplano
El primer pueblo del que se tiene noticia que fue declarado bajo el patronado de la Virgen de la Candelaria en el altiplano sería Huancané en el departamento de Puno en Perú. Esto, recogido del antes mencionado trabajo de René Calsín Anco, cuenta con una valiosa información, de 1696, como refiere el autor, «suministrada por Juan Quiepo Llano y Valdéz, obispo de La Paz de charcas Alto Perú hoy Bolivia, quien luego de su peregrinaje por el corregimiento de Paucarcolla de su circunscripción, al rememorar su visita al pueblo de Huancané, escribió: tiene tres viceparrochias, una, en la estancia de Toquepani; otra en la estancia de Ynchupalla; otra, en la estancia de Arcani, distante 9 leguas del pueblo, con la advocación de la Candelaria».
Progresión de la fe hacia la Virgen de la Candelaria
En la villa y el pueblo –que medio siglo después confluiría en lo que conocemos por Puno–, desde comienzos del siglo XVIII, la imagen de la Virgen de la Candelaria fue entrando en los hogares de los nativos y españoles y ganando fe y devoción paulatinamente. Quizá la razón sea que casi un siglo antes la Virgen ya comenzaba a ganar adeptos en el referido anexo de Huancané. La cercanía de ambos pueblos, como es de esperar, trashumaría las costumbres y también el culto a dicha imagen. Y, aunque de forma no oficial, en el pueblo de Puno –en las viviendas– ya se rendía culto a la Virgen de la Candelaria.
En una escritura de 1 de agosto de 1707, recogida también por René Calsín Anco, por la cual Felipe Valdez concedía una vivienda en alquiler al Marqués de Villa Rica (hijo del acaudalado minero José Salcedo que dirigió la rebelión de Laikakota), se consignaba a «dos tabernas doradas con sus imágenes en bulto en el uno de la de un crucifijo y en el otro de una señora de la Virgen de la candelaria». Y en otro documento del 29 de febrero de 1752, en una memoria testamental de Catalina Gayoso, se registraba: «Declaro por mis vienes una Caja de la Ymagen de Nra Señora de Copacabana y otra de bulto de la Virgen de la Candelaria sin vestuario».
De los dos documentos anteriores podemos deducir que la devoción hacia la Virgen de la Candelaria se iba acrecentando y a menudo su imagen era considerada un bien valioso.
Después de unas décadas, cuanto más, la popularidad de la Virgen en Puno crece a tal punto que los lugareños logran que la imagen se refugie en el templo San Juan Bautista –obviamente no en el altar mayor al principio– y comenzaba a ser más importante también para los pobladores españoles.
La Virgen de la Candelaria, antagónicamente a lo sucedido con las advocaciones de San Carlos Borromeo, Nuestra Señora de la Concepción y San Juan Bautista, que fueron adjudicadas por órdenes gubernamentales desde la fundación de cada localidad, se entronizó en la villa de Puno por la propia voluntad de sus habitantes.
La predilección por la Virgen de la Candelaria
Sin duda, uno de los acontecimientos más resaltantes en la historia de Puno, así como también en la historia de la Virgen de la Candelaria en Puno, y quizá el más significativo para su entronización definitiva como patrona de esta ciudad, es el sitio –o cercamiento– y toma de la villa por el ejército revolucionario continuador de la lucha de Túpac Amaru II. El ejército virreinal, que custodiaba Puno, defendió el territorio lo mejor que pudo aunque no superaban en número a los patriotas.
Luego de varias batallas en tres meses seguidos (marzo, abril y mayo), o tres “cercos”, como se relata a menudo, frente a la inminente toma de Puno, los pobladores decidieron sacar en procesión a la Virgen de la Candelaria para pedir su protección por su desesperada situación. La tradición cuenta que los sitiadores, esa noche de la procesión, abandonaron la ciudad y se replegaron. Los pobladores, sorprendidos, toman este hecho como un milagro de la Virgen de la Candelaria y sin duda crece exponencialmente su fe y devoción.
Es muy probable que desde este acontecimiento la villa de Puno se haya auto-declarado bajo el patronado de la Virgen. Y muy probablemente también, se haya entronizado definitivamente en el altar mayor del Templo San Juan Bautista a la imagen. Convirtiéndose, de facto, en el Santuario de la Virgen de la Candelaria –que, años después, sería declarado como tal-.
Al respecto, René Calsín Anco escribe un interesante y contundente artículo respecto a este suceso, con fechas exactas y minuciosas recopilaciones, del cual nos permitimos transcribir un fragmento:
“En las acciones previas al asedio y toma de Puno por parte de las fuerzas patriotas, obtuvo algunas victorias el ejército realista del corregidor Joaquín Antonio de Orellana cuando se replegaba, luego de su incursión a territorio lampeño. Esos éxitos "se atribuyó a la Reina Purísima de la Concepción, cuya efigie iba colocada en la principal bandera y en los corazones de los soldados, que devotos y confiados imploraban su auxilio para el vencimiento".
No obstante la predilección por la Virgen de la Inmaculada Concepción de parte de los realistas al comienzo de las acciones del ejército acantonado en la villa de Puno, al final de su participación la devoción se transmutó hacia la Virgen de la Candelaria. A propósito, una conocida tradición puneña, recopilada en numerosas publicaciones, da cuenta de la participación milagrosa de la Virgen de la Candelaria en los años de la revolución tupacamarista, cuando la villa de Puno estuvo cercada por tropas de Diego Cristóbal Túpac Amaru.
Por entonces, en 1781, en Puno resultó asediada en tres ocasiones y, finalmente, tomada por las fuerzas patriotas una vez que fuera desocupada por los realistas. En el primer cerco (10 a 12 de marzo), las tropas patriotas y realistas se enfrentaron principalmente en Azoguini, Huajsapata y Queroni. En el segundo asedio (9 a 12 de abril), ocurrieron contiendas en Chucuito, Azoguini e Ichu. En el tercer cerco (7 a 13 de mayo), acontecieron encuentros en Santa Bárbara (hoy Arco Deustua), Azoguini, Huajsapata, San José, Orkopata, Santa Rosa y en inmediaciones de la villa. Entre los patriotas sobresalieron el Teniente General Ramón Ponce y los coroneles Pedro Vargas, Andrés Ingaricona, Nicolás Sancat Pascual Alarapita e Isidro Mamani. Los pobladores del pueblo de San Juan, particularmente los del barrio Mañazo, bajo la dirección del curaca Anselmo Bustinza, tuvieron un papel protagónico en la defensa de la villa de Puno.
Según la tradición, en el cuarto y último ataque del tercer cerco (12 de mayo de 1781), cuando se hacía inminente la toma de Puno por parte de los patriotas, los pobladores puneños asediados organizaron una procesión con la imagen de la Virgen de la Candelaria –promovida posiblemente por sus devotos del pueblo de San Juan y particularmente por los del barrio Mañazo–. Se recorrió desde el templo de San Juan hasta el templo de la villa. La procesión resultó apreciada por los cercadores como el desplazamiento de un ejército de apoyo a las fuerzas realistas del corregidor Joaquín Antonio de Orellana. Ante ese supuesto refuerzo militar, los patriotas dejaron el asedio y se retiraron. La suspensión del cerco y de los ataques patriotas quedó en la memoria de los puneños como un milagro de la Virgen de la Candelaria. (René Calsín Anco).
FUENTE: WIKIPEDIA.ORG/mlna

Hoy 02 de febrero celebramos la Jornada Mundial de la Vida Consagrada

El martes 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor, se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada con el lema, “La vida consagrada, profecía de la misericordia”. En el 2016, este mismo día se clausura el Año de la Vida Consagrada.
Haremos memoria, recordando el mensaje del Papa Juan Pablo II en 1997:
MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
PARA LA PRIMERA JORNADA
DE LA VIDA CONSAGRADA
[2 DE FEBRERO DE 1997]
Estimados hermanos en el episcopado, 
queridas personas consagradas:
1. La celebración de la Jornada de la vida consagrada, que tendrá lugar por primera vez el próximo 2 de febrero, quiere ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la práctica de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor.
La misión de la vida consagrada en el presente y en el futuro de la Iglesia, en el umbral del tercer milenio, no se refiere sólo a quienes han recibido este especial carisma, sino a toda la comunidad cristiana. En la exhortación apostólica post-sinodal Vita consecrata, publicada el pasado año, escribía: "En realidad, la vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión, ya que «indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana» y la aspiración de toda la Iglesia Esposa hacia la unión con el único Esposo". A las personas consagradas, pues, quisiera repetir la invitación a mirar el futuro con esperanza, contando con la fidelidad de Dios y el poder de su gracia, capaz de obrar siempre nuevas maravillas: "¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas".
Los motivos de la Jornada de la Vida Consagrada
2. La finalidad de dicha jornada es por tanto triple: en primer lugar, responde a la íntima necesidad de alabar más solemnemente al Señor y darle gracias por el gran don de la vida consagrada que enriquece y alegra a la comunidad cristiana con la multiplicidad de sus carismas y con los edificantes frutos de tantas vidas consagradas totalmente a la causa del Reino. Nunca debemos olvidar que la vida consagrada, antes de ser empeño del hombre, es don que viene de lo Alto, iniciativa del Padre, "que atrae a sí una criatura suya con un amor especial para una misión especial". Esta mirada de predilección llega profundamente al corazón de la persona llamada, que se siente impulsada por el Espíritu Santo a seguir tras las huellas de Cristo, en una forma de particular seguimiento, mediante la asunción de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Estupendo don.
"¿Qué sería del mundo si no existieran los religiosos?", se preguntaba justamente santa Teresa. He aquí una pregunta que nos lleva a dar incesantes gracias al Señor, que con este singular don del Espíritu continúa animando y sosteniendo a la Iglesia en su comprometido camino en el mundo.
3. En segundo lugar, esta Jornada tiene como finalidad promover en todo el pueblo de Dios el conocimiento y la estima de la vida consagrada.
Como ha subrayado el Concilio y yo mismo he tenido ocasión de repetir en la citada exhortación apostólica, la vida consagrada "imita más de cerca y hace presente continuamente en la Iglesia la forma de vida que Jesús, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abrazó y propuso a los discípulos que le seguían". Esta es, por tanto, especial y viva memoria de su ser de Hijo que hace del Padre su único Amor -he aquí su virginidad-, que encuentra en Él su exclusiva riqueza -he aquí su pobreza- y tiene en la voluntad del Padre el "alimento" del cual se nutre- he aquí su obediencia.
Esta forma de vida abrazada por Cristo y actuada particularmente por las personas consagradas, es de gran importancia para la Iglesia, llamada en cada uno de sus miembros a vivir la misma tensión hacia el Todo de Dios, siguiendo a Cristo con la luz y con la fuerza del Espíritu Santo.
La vida de especial consagración, en sus múltiples expresiones, está así al servicio de la consagración bautismal de todos los fieles. Al contemplar el don de la vida consagrada, la Iglesia contempla su íntima vocación de pertenecer sólo a su Señor, deseosa de ser a sus ojos "sin mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada".
Se comprende así, pues, la oportunidad de una adecuada Jornada que ayude a que la doctrina sobre la vida consagrada sea más amplia y profundamente meditada y asimilada por todos los miembros del pueblo de Dios.
4. El tercer motivo se refiere directamente a las personas consagradas, invitadas a celebrar juntas y solemnemente las maravillas que el Señor ha realizado en ellas, para descubrir con más límpida mirada de fe los rayos de la divina belleza derramados por el Espíritu en su género de vida y para hacer más viva la conciencia de su insustituible misión en la Iglesia y en el mundo.
En un mundo con frecuencia agitado y distraído, la celebración de esta Jornada anual ayudará también a las personas consagradas, comprometidas a veces en trabajos sofocantes, a volver a las fuentes de su vocación, a hacer un balance de su vida y a renovar el compromiso de su consagración. Podrán así testimoniar con alegría a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo, en las diversas situaciones, que el Señor es el Amor capaz de colmar el corazón de la persona humana.
Existe realmente una gran necesidad de que la vida consagrada se muestre cada vez más "llena de alegría y de Espíritu Santo", se lance con brío por los caminos de la misión, se acredite por la fuerza del testimonio vivido, ya que "el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos".
En la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo
5. La Jornada de la Vida consagrada se celebrará en la fiesta en que se hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo "para ofrecerlo al Señor" (Lc 2, 22).
En esta escena evangélica se revela el misterio de Jesús, el consagrado del Padre, que ha venido a este mundo para cumplir fielmente su voluntad (cf Hb 10, 5-7). Simeón lo indica como "luz para iluminar a las gentes" (Lc 2, 32) y preanuncia con palabra profética la suprema entrega de Jesús al Padre y su victoria final (cf Lc 2, 32-35).
La Presentación de Jesús en el templo constituye así un icono elocuente de la donación total de la propia vida por quienes han sido llamados a reproducir en la Iglesia y en el mundo, mediante los consejos evangélicos, "los rasgos característicos de Jesús virgen, pobre y obediente".
A la presentación de Cristo se asocia María.
La Virgen Madre, que lleva al Templo al Hijo para ofrecerle al Padre, expresa muy bien la figura de la Iglesia que continúa ofreciendo sus hijos e hijas al Padre celeste, asociándolos a la única oblación de Cristo, causa y modelo de toda consagración en la Iglesia.
Desde hace algunos decenios, en la Iglesia de Roma y en otras diócesis, la festividad del 2 de febrero viene congregando espontáneamente en torno al Papa y a los obispos diocesanos a numerosos miembros de Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, para manifestar conjuntamente, en comunión con todo el pueblo de Dios, el don y el compromiso de la propia llamada, la variedad de los carismas de la vida consagrada y su presencia peculiar en la comunidad de los creyentes.
Deseo que esta experiencia se extienda a toda la Iglesia, de modo que la celebración de la Jornada de la vida consagrada reúna a las personas consagradas junto a los otros fieles para cantar con la Virgen María las maravillas que el Señor realiza en tantos hijos e hijas suyos y para manifestar a todos que la condición de cuantos han sido redimidos por Cristo es la de "pueblo a él consagrado".
Los frutos esperados para la misión de toda la Iglesia
6. Queridos hermanos y hermanas, mientras confío a la protección maternal de María la institución de la presente Jornada, deseo de corazón que produzca frutos abundantes para la santidad y la misión de la Iglesia. En particular, que ayude a la comunidad cristiana a crecer en la estima por las vocaciones de especial consagración, a intensificar la oración para obtenerlas del Señor, haciendo madurar en los jóvenes y en las familias una generosa disponibilidad a recibir el don de la vocación. Se verá beneficiada la vida eclesial en su conjunto y tomará fuerza la nueva evangelización.
Confío que esta "Jornada" de oración y de reflexión ayude a las Iglesias particulares a valorizar cada vez más el don de la vida consagrada y a confrontarse con su mensaje, para encontrar el justo y fecundo equilibrio entre acción y contemplación, entre oración y caridad, entre compromiso en la historia y tensión escatológica.
La Virgen María, que tuvo el gran privilegio de presentar al Padre a Jesucristo, su Hijo Unigénito, como oblación pura y santa, nos alcance estar constantemente abiertos y receptivos a las grandes obras que Él mismo no cesa de realizar para el bien de la Iglesia y de la humanidad entera.
Con estos sentimientos y deseando a las personas consagradas perseverancia y alegría en su vocación, imparto a todos la bendición apostólica.
FUENTE: VATICAN.VA/mlna