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viernes, 10 de febrero de 2017

09 de febrero misa en honor a la Santísima Vírgen de Aránzazu

Esta es la imagen de la Santísima Virgen de Aránzazu que se venera en la Basílica San Francisco de Lima y que cada 9 del mes se celebra misa en su honor con asistencia de gran cantidad de fieles. Una veneración que llegó desde España y aquí le contamos brevemente su historia:
LA VIRGEN VASCA
En el año 1469, el pastor Rodrigo de Baltzátegui encontró entre los espinos de la montaña de Aloña la imagen de Nuestra Señora de Aránzazu, la que “arranca las espinas y el pecado de nuestras vidas y nos da el gozo de la gracia de su divino Hijo”.
Sin dar crédito a lo que veía y sin poder contener su entusiasmo, Rodrigo exclamó: “¡Arantza Zu!, ¡Arantza Zu!”, expresión que en lengua vasca significa: “Tú entre los espinos”. La novedad recorrió los valles y las comarcas cercanas y poco después otras regiones de España comentaban el suceso.
Allí se edificó el Santuario de Guipúzcoa, un lugar de peregrinación. Uno de sus más ilustres devotos fue San Ignacio de Loyola, nacido en tierras guipuzcoanas, quien visitó el lugar en 1522 antes de recibir las órdenes y comenzar su prédica.
Los monjes franciscanos edificaron una pequeña iglesia y en ella fue entronizada la imagen de la Virgen, para beneplácito de los habitantes del valle. Ese templo sufrió un incendio en 1553, que volvió a repetirse en 1560 y en 1834, este último de consecuencias devastadoras. En las tres oportunidades, los mismos fieles, devotos de la Virgen, reconstruyeron el gran santuario demostrando un celo y un cariño que va creciendo con el paso de los años.
En 1818 Nuestra Señora de Aránzazu fue declarada patrona de Guipúzcoa y en 1952 comenzó la edificación de la basílica actual que se aprecia en el agreste y accidentado entorno geográfico. Es un famoso centro de estudios y de formación de misioneros franciscanos.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE ARÁNZAZU
Madre Santísima de Aránzazu, que apareciste entre espinos ara arrancar de nuestras almas las punzantes espinas que son nuestros pecados; intercede ante tu Santísimo Hijo para que nos perdone y nos reciba en su gracia divina.
Celestial Madre de Aránzazu, humildemente te entrego los afectos de mi corazón.
¡Oh dulcísima madre!, bajo tu protección nos acogemos, libranos de todo peligro, infunde en nosotros una profunda fe y un ardiente amor a Dios para juntos difundir las enseñanzas de Jesús.