Buscar en la Página

RADIO FRANCISCANA

VIDEOS FRANCISCANOS

Loading...

jueves, 19 de enero de 2017

Elecciones para nuevo Ministro Provincial en San Francisco Solano


En el marco del Capítulo Provincial electivo 2017 los hermanos menores de la Provincia Misionera San Francisco Solano del Perú eligieron el día de hoy 19 de Enero 2017  al P. Fr Alejandro Adolfo Wiesse León OFM, como nuevo Ministro Provincial y como Vicario Provincial a Fray Marco Saravia OFM en la Provincia Misionera San Francisco Solano del Perú para el Período  2017-2023. 
Fray Alejandro Wiesse pertenece a la Orden de Frailes Menores (OFM) en la Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú.
Conozcamos un poco sobre él: 
El 12 de marzo de 1992 realizó el noviciado en el Convento de Ocopa – Huancayo. 
El 28 de marzo de 1993 emitió su Primera Profesión -Profesión temporal- en el antes citado convento. 
El 12 de septiembre de 1999 se consagró definitivamente como fraile menor -OFM-. 
Ha realizado los siguientes estudios
Bachiller en Teología, después de haber cursado sus estudios en el ISET
Licenciatura en Arqueología y Exégesis Bíblica en el Studium Biblicum Franciscanum Jerusalem – FACULTAS SCIENTIARUM BIBLICARUM ET ARCHAELOGIAE-. 
Actualmente es Doctorando en la Universidad de Comillas – España.
Oremos a Dios Todopoderoso para que derrame sus bendiciones sobre Fray Alejandro Wiesse y para quienes le acompañarán en el Gobierno de la Provincia Misionera de San Francisco Solano. 
Que el Dios de la Vida les conceda las gracias necesarias para llevar adelante este encargo tan delicado en la Propagación del Reino de Dios con el Evangelio al estilo de San Francisco de Asís.
Prensa Franciscana del Perú estuvo presente en tan honrosa ceremonia.
Paz y Bien!


miércoles, 11 de enero de 2017

¿Es posible leer el horóscopo “sólo por diversión”?

La lectura del horóscopo del día parece cosa que puede hacerse por simple diversión. Basta abrir el periódico local y encontrar las “previsiones diarias” cerca de las viñetas o de los pasatiempos. Si lo prefieres, también los encontrarás en una gran cantidad de páginas de internet.
Sucede que la Iglesia no considera que la astrología sea una “simple diversión”: sino que enseña que existen riesgos mucho más siniestros relacionados con las “artes de adivinación del futuro” – riesgos capaces de ponerte en contacto con la presencia del mal.
Lo primero, ¿qué es la astrología?
Se trata, básicamente, de considerar las posiciones de las estrellas y los movimientos de los planetas e interpretar cuál es su supuesta influencia en acontecimientos diversos, incluyendo la vida y el comportamiento de las personas. La astrología es una práctica antigua, con raíces muy anteriores al nacimiento de Cristo y presente en varias religiones paganas. Su objetivo principal es la predicción del futuro en base a las dinámicas de los cuerpos celestes.
Todo eso coloca a la astrología en la categoría de la “adivinación“, con la esperanza subyacente de que, si una persona pudiera saber como se desarrollará un determinado día, ella tendrá una especie de “poder” sobre el tiempo. En este sentido, la lectura de los horóscopos se presta a las estrategias del diablo.
Sólo Dios conoce el futuro, ya que Él no vive dentro de los límites del tiempo sino en la eternidad, en el eterno “ahora”. Todo lo que es, fue y será está siempre ante los ojos de Dios. Satanás y sus secuaces no conocen el futuro; sin embargo, por ser espíritus dotados de alto intelecto que observan lo que ocurre en el tiempo, pueden ofrecer a las personas ciertas especulaciones sobre lo que podría pasar. El recurso a entidades espirituales que no son Dios con el fin de adivinar el futuro es algo que se manifiesta en prácticas como la “lectura de la mano” o la consulta a “mediums”, que buscan el auxilio de algún espíritu (o demonio) para prever algo de la vida de alguien.
Quien participa en la creación de horóscopos puede o no tener relación abierta con el mal, pero, de alguna manera, se está abriendo a la influencia de espíritus nefastos. Satanás, desde el Jardín del Edén, está constantemente ofreciendo al hombre la “manzana del conocimiento” con la esperanza de llevarnos lejos de la confianza filial en Dios Padre. La “lógica” detrás de ello es una tentación antiquísima: si “supiéramos” más que Dios, tendríamos poder.
La Iglesia siempre se opuso firmemente a las prácticas de la astrología es la lectura de horóscopos, conforme deja claro el Catecismo de la Iglesia Católica. En su número 2116, afirma que todas las formas de adivinación deben ser rechazadas: recurso a Satanás o a los demonios, invocación de los muertos y cualquier otra práctica supuestamente dirigida a “desvelar” el futuro. Horóscopos, astrología, lectura de la mano, interpretación de presagios, fenómenos de clarividencia, recurso a médiums, todo eso esconde un deseo de poder sobre el tiempo y la historia y, en último análisis, sobre los demás seres humanos, además de un deseo de acceso a poderes ocultos. Son prácticas que contradicen el respeto, la honra y el amor que debemos a Dios exclusivamente.
Pero ¿y leerlo aunque uno no crea en estas cosas? Hace varios años, el entonces obispo de Stockton (California), Donald W. Montrose, escribió una carta pastoral condenando fuertemente la lectura de horóscopos. Afirma:
“Por más que millones de personas sigan los horóscopos con mayor o menor interés, aún así se trata de un tipo de adivinación. Por más que se alegue no creer en horóscopos y leer el propio sólo por diversión, esa práctica debe ser abandonada. El horóscopo diario puede fácilmente influenciarnos de vez en cuando. Es una forma de abrirnos al ocultismo“.
Los exorcistas también atestiguan la influencia demoníaca de los horóscopos: de las personas que llegaron a ser poseídas o influenciadas por el diablo, varias comenzaron a exponerse a él mediante la lectura del horóscopo.
El horóscopo puede aparecer en las secciones de “entretenimiento” de los periódicos, pero está lejos de ser mera “diversión”. Está ligado a presupuestos capaces de perturbar gravemente el alma de una persona.
FUENTE: ALETEIA.ORG

martes, 10 de enero de 2017

Hoy 10 de enero recordamos a la Beata Sor Ana de los Ángeles Moteagudo

"Una flor de la Campiña Arequipeña"
Hoy recordamos su memoria
Sor Ana de los Ángeles, nació en Arequipa el 26 de julio de 1602, y fue hija del español Sebastián Monteagudo de la Jara y de la arequipeña Francisca Ponce de León. Muy pequeña fue a vivir en el monasterio de Santa Catalina, donde formó su profundo espíritu religioso. Sin embargo, un tiempo después regresó a su hogar por decisión de sus padres, quienes deseaban un matrimonio conveniente para ella, a pesar de que se perfilaba claramente su vocación piadosa. Finalmente, y venciendo muchos obstáculos, inició en 1618 el noviciado religioso y añadió a su nombre el apelativo "de los Angeles". Desde ese momento vivió con entusiasmo el ideal de Domingo de Guzmán y Catalina de Siena. En 1647 fue nombrada Maestra de novicias y Priora, cargo desde el cual se dedicó a la reforma del monasterio. Su vida transcurrió entre la oración, el arduo trabajo apostólico, la serenidad y paciencia en los sufrimientos. Falleció el 10 de enero de 1686. Fue beatificada en Arequipa por el Papa Juan Pablo II en 1985.
Milagros y Predicciones
La estrecha relación de Sor Ana de los Angeles de Monteagudo con las almas del Purgatorio, fue determinante para sus predicciones, las mismas que generalmente fueron de carácter necrológico.
En varias oportunidades predijo enfermedades de algunos de sus allegados; para algunos predijo la cura, en el caso de otros, la inevitable muerte. Estos anuncios muchas veces fueron tomados con rechazo, desconfianza e incredulidad por las personas que de una u otra manera eran afectadas. Otros mas fueron los hechos extraordinarios que durante su vida realizó Sor Ana de los Angeles.
Las personas que la conocieron personalmente llegaron a señalar un total de sesenta y ocho predicciones todas cumplidas, realizadas por la venerable monja.

FUENTE: ARZOBISPADODELIMA.ORG

viernes, 6 de enero de 2017

Papa Francisco: Reyes Magos expresan la nostalgia de Dios que hay en todo creyente

El motivo de la larga travesía de los reyes magos hasta Belén es “adorar al rey nacido. Ver y adorar, dos acciones que se destacan en el relato evangélico: vimos una estrella y queremos adorar”, afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, y en la que señaló que estos sabios venidos de Oriente expresan así “la nostalgia de Dios” que tiene todo hombre.
Desde la Basílica de San Pedro, el Pontífice dijo que los magos, de este modo, “expresan el retrato del hombre creyente, del hombre que tiene nostalgia de Dios; del que añora su casa, la patria celeste. Reflejan la imagen de todos los hombres que en su vida no han dejado que se les anestesie el corazón”.
El Pontífice explicó que fue esa nostalgia “la que empujó al anciano Simeón a ir todos los días al templo, con la certeza de saber que su vida no terminaría sin poder acunar al Salvador. Fue esta nostalgia la que empujó al hijo pródigo a salir de una actitud de derrota y buscar los brazos de su padre. Fue esta nostalgia la que el pastor sintió en su corazón cuando dejó a las noventa y nueve ovejas en busca de la que estaba perdida, y fue también la que experimentó María Magdalena la mañana del domingo para salir corriendo al sepulcro y encontrar a su Maestro resucitado”.
“La nostalgia de Dios nos saca de nuestros encierros deterministas, esos que nos llevan a pensar que nada puede cambiar”, subrayó.
Francisco destacó el papel de la estrella de Belén en todos los acontecimientos que se iban a desencadenar.
“Estos hombres vieron una estrella que los puso en movimiento. El descubrimiento de algo inusual que sucedió en el cielo logró desencadenar un sinfín de acontecimientos. No era una estrella que brilló de manera exclusiva para ellos, ni tampoco tenían un ADN especial para descubrirla. Como bien supo decir un padre de la Iglesia, ‘los magos no se pusieron en camino porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino’”, señaló.
Estos hombres, añadió el Papa, “tenían el corazón abierto al horizonte y lograron ver lo que el cielo les mostraba porque había en ellos una inquietud que los empujaba: estaban abiertos a una novedad”.
"En los reyes magos, como en otros creyentes, surgió la nostalgia de Dios, esa “santa nostalgia de Dios brota en el corazón creyente pues sabe que el Evangelio no es un acontecimiento del pasado sino del presente. La santa nostalgia de Dios nos permite tener los ojos abiertos frente a todos los intentos reductivos y empobrecedores de la vida. La santa nostalgia de Dios es la memoria creyente que se rebela frente a tantos profetas de desventura. Esa nostalgia es la que mantiene viva la esperanza de la comunidad creyente la cual, semana a semana, implora diciendo: ‘Ven, Señor Jesús’”.
“La nostalgia de Dios es la actitud que rompe aburridos conformismos e impulsa a comprometernos por ese cambio que anhelamos y necesitamos. La nostalgia de Dios tiene su raíz en el pasado pero no se queda allí: va en busca del futuro”.
Al igual que los magos, “el creyente ‘nostalgioso’ busca a Dios, empujado por su fe, en los lugares más recónditos de la historia, porque sabe en su corazón que allí lo espera su Señor”, y va a los sitios no evangelizados para poder encontrarse con Cristo, no con una postura de superioridad, sino “como un mendicante que no puede ignorar los ojos de aquel para el cual la Buena Nueva es todavía un terreno a explorar”.
El Santo Padre puso en contraposición la actitud abierta de los reyes magos con la actitud cerrada del rey Herodes, quien a pesar de encontrarse a una poca distancia de Belén, no fue capaz de ver lo que estaba ocurriendo.
“Los hombres de Oriente fueron a adorar, y fueron a hacerlo al lugar propio de un rey: el Palacio. Allí llegaron ellos con su búsqueda, era el lugar indicado: pues es propio de un rey nacer en un palacio, y tener su corte y súbditos”, indicó Francisco.
“Y fue precisamente ahí donde comenzó el camino más largo que tuvieron que andar esos hombres venidos de lejos. Ahí comenzó la osadía más difícil y complicada. Descubrir que lo que ellos buscaban no estaba en el palacio sino que se encontraba en otro lugar, no sólo geográfico sino existencial. Allí no veían la estrella que los conducía a descubrir un Dios que quiere ser amado, y eso sólo es posible bajo el signo de la libertad y no de la tiranía; descubrir que la mirada de este Rey desconocido –pero deseado– no humilla, no esclaviza, no encierra”.
“Descubrir que la mirada de Dios levanta, perdona, sana. Descubrir que Dios ha querido nacer allí donde no lo esperamos, donde quizá no lo queremos. O donde tantas veces lo negamos. Descubrir que en la mirada de Dios hay espacio para los heridos, los cansados, los maltratados y abandonados: que su fuerza y su poder se llama misericordia. Qué lejos se encuentra, para algunos, Jerusalén de Belén”.
El Papa señaló que “Herodes no puede adorar porque no quiso”, porque se rendía culto a sí mismo y buscaba que lo adorasen. “Los sacerdotes tampoco pudieron adorar porque sabían mucho, conocían las profecías, pero no estaban dispuestos ni a caminar ni a cambiar”, añadió.
Finamente, dijo que en Belén “había promesa de novedad” y los reyes magos “pudieron adorar porque se animaron a caminar y postrándose ante el pequeño, postrándose ante el pobre, postrándose ante el indefenso, postrándose ante el extraño y desconocido Niño de Belén descubrieron la Gloria de Dios”.
FUENTE: ACI PRENSA 06.ENE.2017